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Los santacruceños estamos sintiendo en carne propia
un ajuste sin precedentes en los lugares gobernados por la coalición Cambiemos:
El Peliche, el Samic, YCRT y el municipio de Las Heras, sintetizan un Gobierno
que descree de la presencia del Estado y de los trabajadores y que apuesta a la
rentabilidad de sus propias empresas, así como al ajuste fiscal impuesto por el
FMI, mientras los changos desfilan vacíos por las góndolas de La Anónima, cuyo
dueño, miembro del Gabinete de Macri, sigue remarcando precios a instancias de
la miseria del pueblo.

Enmarcados en un blindaje mediático como pocas
veces se vio en la Argentina, con el poder económico y judicial como entramado
para cumplir las recetas de Cristine Lagarde, el Gobierno de Macri llevó a la
Argentina a ser el país más endeudado de América Latina, la proporción de la
deuda pública argentina alcanzó el 77,4% del Producto Bruto Interno (PBI) a
mediados del año pasado, cuando en 2015 el porcentaje era del 53,3%.

Deuda cuyos acreedores son los miembros del Gobierno y quienes pagamos
somos todos los argentinos, afrontando tarifazos impagables, el incremento
diario de los precios en los supermercados, la nafta, las prepagas, las obras
sociales, y resignando hasta la posibilidad de un derecho adquirido y básico
como las vacaciones.

 En este
sentido los santacruceños no estamos aislados a esa realidad común que se
dispara desde los intereses del imperio estadounidense con Latinoamérica,
imponiendo presidentes títeres, para poder saquear el territorio, e intervenir
las democracias con el único objetivo de adueñarse de nuestros recursos.

Los santacruceños estamos sufriendo la mano negra de esos intereses
espurios en nuestros mineros del carbón despedidos, las trabajadoras del
Peliche burdamente echadas por una gestión que no tiene el mínimo interés de
reflexionar sobre las familias que quedan a la deriva o los niños desplazados
que implican estas medidas.

En Las Heras los trabajadores municipales sufren el deterioro laboral,
la desidia en las condiciones de trabajo y los despidos de manos del intendente
de Cambiemos. José  Carambia., Nuestras
mujeres encadenadas simbolizan exactamente la insensibilidad del Gobierno de
Macri y sus representantes en Santa Cruz, Eduardo Costa, quién avala estas
acciones.

Por ello lo/as trabajadore/as estatales y todo el
pueblo santacruceño debemos ser conscientes de quien es quien en la trama
electoral que se viene, como así también aprender a organizarnos y formarnos
para dar la lucha de manera colectiva, único modo de enfrentar a los alfiles
del poder económico en nuestra provincia.

Cuando Mauricio Macri se sentó en el sillón de la Casa Rosada, a los
santacruceños con condenaron al olvido. 

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2019: hora de ganar

La elección presidencial 2019 presenta una oportunidad más
de poner freno al macrismo. Decimos una más porque las batallas se libran no
sólo en las urnas, sino por sobre todo en la calle. Allí donde el pueblo
acumula poder y los trabajadores forjamos la unidad esencial. Y este año, a su
vez, renovamos nuestra conducción en la Asociación Trabajadores del Estado.
Allí también hay una oportunidad.

Vayamos por parte: en octubre tenemos la chanche de sacar
del gobierno a un grupo de empresarios que ha hecho mucho daño transfiriendo
riqueza a los monopolios agro-exportadores, empresas mineras y capitales
financieros golondrina a costa de los trabajadores: sus fuentes de empleo y el
poder adquisitivo de los salarios.

En el Estado, que para nosotros es resorte igualador de
oportunidades, desarrollador productivo y emancipador de la Patria, el macrismo
vino a profundizar la destrucción que inició la última dictadura y el
menemismo. Cierre de programas, degradación de ministerios, ajuste
presupuestario, despido de trabajadores fueron parte de las políticas dirigidas
desde Casa Rosada.

Para ello se valieron de decretos, de la legitimidad que le
otorgaron las urnas, por supuesto, y también del acompañamiento legislativo y
político que gobernadores opositores le otorgaron aprobando las leyes
fundamentales del presupuesto que orientan el timón de la política económica.
Asimismo la reforma previsional, el blanqueo de capitales, la reparación
histórica a jubilados y el pago a los holdouts.

La independencia política de nuestro sindicato garantizó su
protagonismo en las grandes peleas que dio el pueblo contra el gobierno
nacional, los gobiernos provinciales y las intendencias.

El lema de nuestra conducción “ATE es de los trabajadores,
gobierne quien gobierne” es ya un sello y una garantía que construye nuestra
agrupación desde 1984. Pero por sobre todo es un compromiso de que las
pertenencias partidarias de nuestros dirigentes no nos atan de manos ante
ningún funcionario ni candidato.

Lealtad con nuestros afiliados es la que supimos construir
también en Rio Negro, donde garantizamos que no existan despidos en el Estado
provincial, conseguimos reincorporar a trabajadores despedidos en el Estado
nacional, mantener el poder adquisitivo de los estatales, incrementar
adicionales retrasados, poner fin a la precarización laboral con el pase a
planta de todos los empleados públicos a diciembre de 2018 y sentar a ATE en el
Consejo de la Función Pública, que es la mesa paritaria formal en nuestra
provincia.

Si logramos tener memoria, unidad y espíritu de ofensiva
durante los próximos meses, habrá llegado la hora de ganar en el país y en
nuestra ATE.

Rodolfo Aguiar,
secretario general de ATE y CTA Autónoma de Río Negro

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Revolucionar es generar conciencia social

La desigualdad social está presente en cada
provincia argentina. También en Formosa, donde unos pocos gozan de un excelente
pasar, una porción importante de la clase media pelea todos los días para no
caer en la pobreza, y quienes ya cayeron en ésta sobreviven como pueden.

Hay demasiada pobreza a lo largo y ancho
del país. Una pobreza estructural que en lugar de ceder, se consolida y crece,
producto de un sistema económico injusto que trae más y más sufrimiento a
millones de seres humanos. En los últimos años, las políticas nefastas del
Gobierno Nacional, sumadas a los ajustes que también realizan las provincias,
no han hecho más que agudizar la situación descripta.

Como dirigentes sindicales hemos tenido que
afrontar miles de despidos, en particular en las reparticiones públicas
nacionales, como la Secretaría de Agricultura Familiar o el SENASA. Pero
también el Gobierno de Formosa y toda la clase política provincial tienen
grandes deudas pendientes. Es inconcebible, por ejemplo, que haya compañeros
municipales del interior que ganen 2.500 pesos por mes. Se trata de una
explotación lisa y llana, violatoria de los más elementales derechos humanos,
que son satisfacer las necesidades básicas propias y de su grupo familiar.

Desde ATE trabajamos para organizar a esos
compañeros, que son portadores de derechos, pero que a veces no los defienden
porque no los conocen o no saben cómo hacerlo. También hemos avanzado en
acciones concretas, exigiéndole al Gobierno provincial una recomposición
salarial del 30% y que nadie cobre un salario que esté por debajo de la canasta
básica.

Otra lucha central es en contra de la
precarización laboral, que afecta a todos los trabajadores estatales,
nacionales, provinciales y municipales. La precarización tiene directa relación
con el aumento de la desocupación. Por un lado, porque a mayor desocupación,
los trabajadores se ven forzados a aceptar peores condiciones laborales. Por
otro, porque la precarización es la madre de los despidos. Los trabajadores
precarizados viven en la zozobra permanente de no saber si al otro día les
renuevan su contrato.

Son situaciones que hablan de la voracidad
de un sistema en el que un sector social no está contemplado. La clase
trabajadora no está contenida en este sistema. Uno de los casos más patéticos
es el de los compañeros de la SAF de Formosa que fueron despedidos sin
fundamento, muchos de ellos con más de 15 años de antigüedad e incluso algunos
con fueros gremiales. Esto sintetiza cómo el uso de la precarización laboral,
como mecanismo disciplinador de los trabajadores, es transversal a los
distintos gobiernos.

Por eso desde ATE Formosa, en línea con las
decisiones de ATE Nacional conducida por Hugo “Cachorro” Godoy,  estamos planteando a través de múltiples
acciones a los distintos gobiernos que se termine definitivamente con la
precarización laboral en todos los niveles del Estado.

La Nación somos esencialmente los trabajadores
de este país, quienes ponemos el lomo todos los días para sostener el Estado.
Cuando se deteriora el sistema de salud, cuando el sistema educativo es de baja
calidad, cuando no hay trabajo, el Estado no está cumpliendo acabadamente con
el rol que debe cumplir. Nosotros peleamos por un Estado con un rol social
claro, que distribuya equitativamente las cargas en todo sentido, y no por un
Estado como el actual, que claramente juega a favor de los sectores dominantes
del mercado.

El rol de nuestra organización es
revolucionar, y revolucionar es concienciar a la clase trabajadora. En ese
sentido, es clave la política de formación que ATE está llevando adelante para
que cada compañero pueda identificar con claridad a los que nos quieren someter
y detectar de dónde nace la pobreza de los pobres. Para poder dilucidar si
somos pobres porque Dios nos castigó, porque genéticamente hemos salidos más
disminuidos, o es porque hay estructuras sociales y políticas que nos someten,
nos humillan. Sectores que planifican que cada vez seamos más pobres, que
tengamos menos conocimiento, menos conciencia de clase, menos cultura, para
someternos aún más. Tenemos que plantarnos y decir que no estamos de acuerdo,
sacudirnos, organizarnos, luchar.

Este 2019, un año electoral para el país,
la provincia, los municipios, y también para nuestro sindicato, para nosotros
es un año de lucha, como todos. Seguiremos generando conciencia en la clase
trabajadora formoseña para que podamos por fin construir, entre todos, una
Patria digna para el pueblo argentino, y luchando contra las minorías que se
llenan los bolsillos con el sacrificio ajeno.

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Es evidente que el brote de Hantavirosis en nuestro sur
argentino, es una muestra de nuevos comportamientos de las enfermedades por un
lado, y de la extrema debilidad en que ha quedado el Estado y el sistema
público de Salud para responder a estos eventos de enfermedad colectiva, o
amenazas de ello.

Los profundos cambios producidos en los ambientes y sus
componentes, con tanto extractivismo, hidrofractura, megaminería, agrotóxicos y
demás, también producen alteraciones en los comportamientos de las
enfermedades.

La proliferación de roedores y por ende la posibilidad de
generarse nuevas y distintas enfermedades transmitidas x ellos (hanta,
leptospirosis, etc), son parte posible del nuevo tablero epidemiológico de la
región en el siglo XXI.

En éste caso, un tipo de virus (aunque ya conocido) que
produce, a diferencia de otros, contagio de persona a persona y alta letalidad.

Un evento epidemiológico de carácter previsible y estacional
como éste, desnudó desincronizaciones, discursos contradictorios, ausencia o
tardanzas de los programas nacionales (salvo MALBRAN/ANLIS), insumos faltantes,
falta de personal para acciones de prevención/detección comunitaria, etc.

Y todo, como siempre, disimulado por el compromiso y el
esfuerzo de lxs trabajadorxs y las organizaciones de la propia comunidad (como
la CTA local) que se movilizó y reclamó por los procedimientos oportunos y
necesarios.

El desfinanciamiento extremo del presupuesto de Salud
Nacional (40 % promedio), el vaciamiento de los programas federales, la
cesantía de trabajadorxs, el corte de compra de insumos, y la reducción de
rango institucional del Ministerio a Secretaría componen los trazos que dibujan
la caricatura que hoy queda del Ministerio que creó el gran Ramón Carrillo.

No se puede tapar el sol con las manos. Las políticas CUS
que impulsa el gobierno de Macri constituyen la fase de depredación más aguda
en décadas de desmantelamiento y abandono de los sistemas de protección pública
de salud.

No hay ninguna posibilidad de esperar algo bueno de este
gobierno en materia de derechos colectivos, simplemente porque descreen del
Estado, y porque para ellos, todo se resuelve en el territorio del mercado.

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En las filas de las resistencias, fundamos caminos y abrimos cauces

El camino es nuestro. ¿Lo podremos ver? ¿Será la utopía sin
trabajo precarizado un objetivo que podamos cumplir, que podamos lograr? Las
respuestas, más que las palabras que uno piensa desde un lugar de pertenencia,
las dan los hechos políticos, los acontecimientos. Nada es estático y por el
dinamismo que tiene la política, debemos marchar en dirección de, además de
resistir el ajuste lanzado contra las trabajadoras y los trabajadores, insertarnos
en una lucha sin cuartel en pos de reinventar derechos. Y no hay tiempo que
perder.

El 2018 cerró con despidos en los organismos públicos del
Estado, un sector golpeado por un gobierno que necesita que la crisis la paguen
los trabajadores y los asalariados en general. Lo que hubo en estos tres años
de “gestión”, es una fenomenal transferencia de recursos de los que menos
tienen, que son mayoría, a los que más tienen, que son franca minoría. Esta es
la base política del gobierno de Cambiemos, sostenida además con una gran
campaña de marketing que muestra que la mentira
es la verdad
. Un tiempo sin historia, sin memoria, para que nadie se
acuerde ni un segundo de las bases sólidas que establecieron un Estado que
garantizó a gran parte de nuestro pueblo salud, educación y trabajo. Para
ellos, ese tiempo no puede volver a prosperar en nuestras tierras. Por eso el
tiempo líquido que destruye la política en materia de derechos humanos,
sociales, económicos, desmantelando el empleo, la salud, la educación. Todo
acompañado por el falso discurso que sostiene que los que se fueron son el
diablo y los que están encarrilan el camino de la esperanza, asegurando que las
soluciones para los argentinos no vendrán del pasado.

Si este presente es con el protagonismo de la Ministra de
Seguridad, Patricia Bullrich, y la doctrina Chocobar como referencia de los
cambios que faltan, queda más que claro que este 2019 volveremos a enfrentar
una nueva intentona de destronar el trabajo como sinónimo de dignidad, que debe
ser eliminado de la faz de la tierra, reprimiendo el derecho constitucional a
protestar. Así piensan la política y vemos cómo la ejecutan en lo cotidiano.

En los fatales años de Cambiemos se tomaron medidas anti
populares a rabiar y los gobernadores de cada una de las 24 provincias avalaron
este tsunami político firmando cada año acuerdos para ultrajar al Estado de
recursos. Esto quedó evidenciado en la aprobación de similares características
en el Presupuesto nacional y los presupuestos provinciales. Este centralismo
unitario que ejecutan los gobiernos de turno se aplica desde los años 90. Su
autor, un intelectual de Harvard, Domingo Cavallo, es el mismo que estatizó en
la dictadura (76 – 83) la deuda privada, medida que benefició de manera
privilegiada a la familia Macri. Volviendo a los gobernadores, esta sumisión
fiscal al gobierno nacional ha permitido congelar cargos vacantes en áreas
estratégicas y, en 2018, llevó a la firma de consensos fiscales en donde
claramente se pierden recursos en materia de obra pública e infraestructura,
como el fondo federal de salarios, la quita de subsidios en transporte público,
etc.

No hay duda que esos recursos repercuten en el empleo y en
las condiciones actuales de quienes todavía tienen asegurado un salario todos
los meses.

En este contexto brutal donde la crisis la debemos pagar los
trabajadores y las trabajadoras, se van a desarrollar las paritarias 2019. En
ese espacio quedará en evidencia la disputa que se va a dar en relación al
salario: los trabajadores luchando y el gobierno despuntando el lápiz para
realizar una propuesta más mezquina que la del año pasado.

En particular en Santa Fe, ya escuchamos los discursos
oficiales en los que se reconoce que el año 2018 fue muy complicado en términos
económicos, pero se insiste en que el mecanismo de la cláusula gatillo sirvió
para proteger el salario de los trabajadores. Estas palabras del Ministro de
Gobierno de Santa Fe, Pablo Farías, apuntan a sostener los esquemas en que se
desarrollaron las paritarias años anteriores. Que arrojaron como resultado, en
relación al poder adquisitivo de los trabajadores, una caída libre, perdiendo
más de 20 puntos, sólo si observamos el desarrollo inflacionario del 2018 que
se acerca al 50%. La ecuación de que la cláusula gatillo lograría una
protección de salarios no funcionó. Los aumentos apenas llegaron al 18%, con
salarios iniciales de $15.500 de bolsillo, cuando para dejar de ser pobre,
según datos oficiales del INDEC, hay que superar los $25.000, y para obtener
salarios dignos hay que superar los $38.000.

Para cambiar la paritaria hay que cambiar el modelo gremial
que representa nuestro paritario en Santa Fe, Jorge Hoffmann, quien no se cansa
de decir que hace estos acuerdos con la provincia en defensa de un salario que
no se compara con ningún lugar del país.

En conclusión, en 2019, una vez más, estaremos en la calle
movilizados y organizados en pos de nuestros derechos. También recordaremos los
Rosariazos, en el mes de mayo y en el mes de septiembre, aquellas jornadas de
1969 cuando nuestra ciudad se sumó a las masivas protestas que se dieron en
Córdoba, Corrientes, Neuquén, Tucumán, los conocidos azos de resistencia del pueblo contra la dictadura del General Juan
Carlos Onganía. Hoy, 50 años después, intentan en democracia cercenar los
derechos de nuestra sociedad nuevamente. Por eso no puede faltar en nuestra
memoria el recuerdo de esta gesta masiva de nuestro pueblo, que tuvo como
estandarte la unidad obrero-estudiantil, con un protagonismo elocuente de la
CGT de los Argentinos, con dirigentes que al presente siguen honrando a nuestra
clase: Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Hector Quagliaro y tantos y tantas que
pusieron el cuerpo contra la lacerante dictadura militar de entonces.

Entendemos que los grandes desafíos que se nos presentan son
en pos de seguir bregando por un modelo gremial que solucione los problemas
reales de los laburantes. ATE a través de su historia, de su rica historia a lo
largo y ancho del país, con apenas 94 años de vida ha demostrado que se debía
construir otro modelo sindical con más democracia y participación. Pero también
que con democratizar nuestro gremio solamente no alcanza. Por eso es necesario
potenciar una propuesta política que cambie este rumbo económico que ataca a
las trabajadoras y los trabajadores, que se una con el resto de las
organizaciones sociales y políticas de nuestro país y que brinde por fin una
alternativa para la felicidad y el bienestar de nuestro pueblo.

Raúl Daz
Secretario General, Asociación Trabajadores del Estado
Rosario

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Este 2019 la
Organización Internacional del Trabajo cumple sus primeros 100 años

Nació con el Tratado de Paz de Versalles un 11 de abril de
1919, cuando finalizaba la 1° Guerra Mundial, época de agitación y de rápidas
transformaciones sociales y tecnológicas en un contexto de reconstrucción y
recuperación tras los estragos de la contienda bélica que dejó países en
ruinas, personas traumatizadas y economías nacionales devastadas.

La industrialización daba lugar a un desarrollo sin
precedentes del poder económico y propiciaba relaciones a veces inhumanas en el
mundo del trabajo.

La pobreza, desigualdad, discriminación, mortandad en los
ámbitos laborales; hombres, niños y mujeres laborando en jornadas extenuantes e
insuficientemente retribuidas, en condiciones de trabajo deficientes e
inseguras tanto en fábricas como en el campo, hicieron que Europa estuviera al
borde de una revolución.

Aquellos, fueron períodos de inestabilidad, huelgas y
protestas y fueron los trabajadores quienes exigieron que el Acuerdo de Paz de
Versalles garantizara condiciones equitativas de trabajo a través de Normas
Internacionales de Trabajo y Derechos Sindicales.

El Preámbulo del tratado de paz consignaba: “Hay un malestar
tan grande que la paz y la armonía mundial se ven amenazadas”. Así se le
atribuiría a la OIT un papel esencial en el mantenimiento de la paz y se
reconocería un vínculo fundamental entre la paz internacional y la justicia
social.

Por ello se hizo necesario establecer una organización que
abordara las cuestiones laborales con el fin de promover y mantener la paz
mundial. Entre enero y abril de 1919 una Comisión establecida en el marco de la
Conferencia de Paz redactó la Constitución de la Organización Internacional del
Trabajo.

Pocos hubieran imaginado que los gobiernos se reunieran para
mejorar las normas del trabajo a escala internacional y menos aún que
trabajadores y empleadores que detentan intereses contrapuestos, colaboraran
con los gobiernos para establecerlas. Por lo tanto la creación de esta
organización tan prestigiosa ha sido fruto de la voluntad compartida de
gobiernos, trabajadores y empleadores.

La 1° Conferencia tuvo lugar entre octubre y noviembre de
1919 en Washington y en el año 1926 quedó inaugurada su sede en Ginebra.

Centenario y
celebración

En el año 2015 durante la Conferencia 104°, el Director
General, Guy Ryder , propuso que “la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) debería conmemorar su centenario trascendiendo el aspecto meramente
ceremonial y que se debe poner en marcha un proceso que permita orientar su
labor en pro de la justicia social al iniciar su segundo siglo de existencia”.

Así lanzó la “Iniciativa del Centenario relativa al Futuro
del Trabajo” plasmada en un documento titulado “Conversaciones del Centenario”
que contiene cuatro ejes, a saber:

– Trabajo y sociedad

– Trabajo decente para todos

– Organización del trabajo y la producción

– Gobernanza del trabajo

Dicho documento reconoce el vínculo intrínseco y fundamental
entre la paz internacional y la justicia social. Por ello se hizo necesario
establecer y fundar una organización que abordara las cuestiones laborales con
el fin de promover y mantener la paz mundial.

Centenario y futuro
del trabajo

La “Iniciativa del Futuro del Trabajo” surge como respuesta
a las dificultades que se plantean a la OIT para abordar todas las
repercusiones derivadas de un proceso de continuas transformaciones de las
actividades cotidianas, también agrega el Director General Guy Ryder “el
desafío de resignificar los objetivos de la Declaración de Filadelfia como
contribución a la causa de la justicia social para enfrentar propositivamente
los cambios que se están produciendo y se producirán en el mundo del trabajo.

En el año 2017 se han realizado “diálogos nacionales sobre
el futuro del trabajo” en 113 países.

La oficina de la OIT sintetizó el resultado de esos diálogos
y ha constituido una comisión mundial de alto nivel con el fin de examinar
profundamente el documento orientador para la “Comisión Mundial Sobre el Futuro
del Trabajo”.

Este 22 de enero será un gran día ya que la Comisión dará a
conocer el informe sobre el “Futuro del Trabajo” que será punto de partida e
instrumento principal del centenario.

Sin lugar a dudas el futuro del trabajo definirá el futuro
de la sociedad y de la justicia social que no pueden quedar bajo la
responsabilidad de una “mano invisible” ni de los desarrollos tecnológicos
porque categóricamente corresponde a decisiones políticas.

Seguramente quedarán plasmados allí la vigencia de los
dispositivos normativos, el rol de la OIT en el futuro, el esquema del
funcionamiento interno, la relación de los mandantes, el posicionamiento de la
OIT en el espacio multilateral así como factores claves tales como la
globalización, la tecnología, los factores demográficos y el cambio climático.

La OIT siempre tan necesaria como cuestionada, único órgano
tripartito de Naciones Unidas en el cual los estados delegan parcialmente la
soberanía ha recorrido un largo camino desde 1919 pero aún sus sueños de
justicia social, sin pobreza, sin conflictos, sin desigualdad siguen lejanos.

En el próximo artículo abordaremos el contenido del Informe
de la Comisión Mundial.

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Los/as trabajadores/as estatales de la provincia de Córdoba
no son ajenos a la situación general que vive el pueblo argentino. El feroz
ajuste llevado a cabo por el gobierno nacional, en complicidad con el gobierno
de nuestra provincia, impacta directamente en el bolsillo de nuestros/as
afiliados/as que se vieron obligados, en los últimos tres años, a resentir su
bienestar general.

La recesión económica es notoria y muy preocupante porque se
refleja, por un lado, en el achicamiento de las plantas de trabajadores/as en
forma masiva, mientras que crece la precarización laboral (incorporando
trabajadores/as al Estado bajo la figura de monotributistas, becas y pasantías).

El incremento constante y sostenido de los precios
(Inflación 2018 del 47,6% anual) y la despiadada suba de las tarifas y
servicios públicos han tornado insuficiente las pautas salariales otorgadas
durante el 2018 (Gobierno nacional 15%, Gobierno Provincial 36%), erosionando
permanentemente el salario y sumiendo lenta y progresivamente a la pobreza a
los/as trabajadores/as del Estado.

En ATE Córdoba no somos ajenos al duro escenario que la crisis
nacional nos plantea y, como le hemos hecho a lo largo de la historia, ATE
encabezó (a veces en soledad) la lucha contra los despidos y el achicamiento
del Estado, con paros, movilizaciones, piquetes y cortes de rutas en toda la
provincia, resistiendo el brutal ajuste a lo largo del año, no solo en Córdoba
Capital, sino también con importantes manifestaciones en localidades como Rio
Tercero, Villa María y Río Cuarto.

El gobierno de Córdoba, es y ha sido cómplice del desguace
del Estado llevado a cabo por la administración del presidente Mauricio Macri
en el país. Por un lado, favoreciendo a su triunfo en las elecciones del año
2015, como también, llevando a cabo una tibia oposición en las Cámaras
legislativas que, bajo la excusa de sostener la gobernabilidad, favoreció la
ejecución de un plan de achicamiento del Estado. Todo esto ocasionó en Córdoba una
consecuente pérdida de puestos de trabajo en la administración nacional
(despidos, jubilaciones anticipadas, retiros voluntarios).

A nivel del Estado Nacional, los despidos han sido el signo
de un año negro para los/as trabajadores/as estatales. Los 100 compañeros/as
despedidos/as en Fabricaciones Militares en Río Tercero, 78 en Villa María, 18
en la Secretaría de Agricultura Familiar (y otros despidos en INTI, Ex Comisión
Nacional de Discapacidad, ANSES, SENASA y ENACOM), en el marco del plan de ajuste
del Gobierno Nacional. La intervención de nuestra organización sindical en
dichos conflictos logró recuperar solo algunos de esos puestos de trabajo y se
realizaron gestiones de toda índole ante los diversos estamentos
institucionales y sociales, llegando inclusive, como en el caso de
Fabricaciones Militares, a impulsar el pronunciamiento en favor de la
reinstalación de trabajadores cesanteados, de la Legislatura Provincial,
Concejos Deliberantes y la propia Cámara de Senadores de
la Nación en tal sentido. 

2019: Un desafío
histórico

Tenemos el deber de no agotar esfuerzos en la resistencia al
embate neoliberal que acecha a nuestro pueblo. El año 2019 presenta un desafío
histórico, las elecciones a lo largo del territorio marcarán si estamos
dispuestos a dejar de entregar nuestra soberanía a manos de gobiernos que están
cada vez más lejos del pueblo y cerca de las corporaciones económicas. Es
imprescindible y urgente una modificación en el sentido de las políticas
públicas que rigen desde que Cambiemos, encabezado por Mauricio Macri y sus
socios, ocupan el poder. Es la vía democrática la única salvación y dentro de
ella no ahorraremos energías, luchando contra la pobreza y acompañando a la CTA-Autónoma,
las organizaciones sociales en cada una de las expresiones populares contra el
ajuste y los tarifazos. Es necesario un nuevo gobierno, más cercano a la gente
y sus necesidades, que se haga cargo de la responsabilidad, ética e histórica
que su pueblo demanda. Todo ello con una mirada puesta en la recuperación del
rol del Estado y en la restitución de cada uno de los puestos de trabajo de los/as
compañeros/as cesanteados. 

Liliana Salerno

Secretaria General ATE Córdoba


 

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Desde que asumió, el Gobierno Nacional mantiene una política de confrontación y de acciones permanentes contra toda la clase trabajadora a lo largo y ancho del país, incansable y porfiadamente. Dicho ataque sistemático incluye el cierre y achique de organismos, (emblemáticos algunos), despidos de a miles: no importa si sos mujer sostén de hogar, si estás embarazada, si sos un pibe con tu primer trabajo, o un adulto mayor a pocos días de obtener el derecho a jubilarte. Es el capitalismo salvaje que sólo busca hacer negocios para los de siempre, los usurpadores del poder que están en las sombras. Porque el verdadero dueño del poder es el Pueblo.
Para el actual Gobierno, que admira y adula a Bolsonaro, no importa la cultura, ni el arte; tampoco la ciencia. Ministerio de Salud y Trabajo desaparecieron. En el Ministerio de Seguridad sobrevive asombrosamente, y perdura en el cargo, aunque ya no nos sorprende, la Ministro Bullrich. Que el mandatario presidencial se desentendiera de los incidentes protagonizados por Gendarmería y Prefectura, en los cuales se fusiló a Nahuel y tiraron al río a Santiago, deja claramente de manifiesto cuál es la marca, el sello y la impronta de este Gobierno.
El Presidente, si bien no abandona el poder en helicóptero, diariamente lo utiliza como medio para evitar el contacto con el pueblo, cada vez que emprende una gira por nuestra Patagonia, a inaugurar parques eólicos o mantener conversaciones con funcionarios pro-mineros.
Mientras tanto, aquí en Chubut intentaron emularlo, una mala copia y el tiro salió por la culata. Salieron decretos donde ponían en vilo al trabajador precarizado, no se convocó a paritarias, dispusieron el pago escalonado de salarios y en forma tardía; se suspendió el funcionamiento de la obra social, despidos encubiertos y a cuenta gotas, para que no se notara que logramos revertir porque ganamos la calle con nuestros compañeros y por la rápida intervención de la dirigencia de varios gremios estatales, que decidimos conformar la Mesa de Unidad Sindical. Y una vez más nuestro sindicato de base y nuestra central fueron protagonistas principales de varias batallas.
Durante el verano que pasó, la Legislatura Provincial (tanto oficialistas como opositores) aprueba el Pacto Fiscal firmado por Mariano Arcioni, actual gobernador de nuestra provincia, a pesar de nuestra férrea oposición. Y fue el punto de inflexión. Pusimos todo lo que había que poner, fieles a nuestra historia y a nuestra idiosincrasia, desplegamos casi todo nuestro repertorio, asambleas permanentes en todos los sectores de trabajo, movilizaciones diarias, cortes de ruta y de calles sorpresivas, ocupaciones pacíficas de más de diez establecimientos educativos y de áreas administrativas de salud, y dependencias de la Secretaría de Trabajo. También hubo históricos acampes dentro y fuera de la sede del Ministerio de Educación y en las puertas de la Casa de Gobierno. Ni el invierno ni el frío destrato de los funcionarios nos pudieron doblegar.
Llovieron, como pasa siempre cuando nos paramos de manos, toda una campaña de difamaciones hacia los principales compañeros que encabezábamos esas luchas, las denuncias penales a varios dirigentes de nuestra ATE por entorpecimiento de la vía pública, y hasta payasesca fue la denuncia que hizo el Ministro de Gobierno Federico Massoni acusándo a compañeros del delito de sedición.
Finalmente, la lucha fue ganada. El gobierno se batió en retirada y flameó bandera blanca, allá por el mes de junio del año pasado, cuando se convenció que con los trabajadores y con ATE no se jode. Tenemos muy en claro que el gobierno no se rindió, solo pidió tregua, para ganar tiempo y recuperar fuerzas y soldados para su causa. También para ganar aliados. Todo en vista del año electoral que ya tenemos encima (elecciones en abril y junio), para el cual nos estamos preparando.
Sabemos que nos jugamos la vida y el alma. Que cuando algunos repiten “este año será duro”, desde ATE respondemos que siempre se puede estar peor, sobre todo si es reelecto MM, pero también estamos convencidos que se puede estar mejor, si entendemos de una buena vez que DEBEMOS PARTICIPAR EN POLITICA, es NECESARIO Y URGENTE, con un proyecto propio que surja del consenso de la mayoría de los trabajadores, defendiendo el rol del Estado que debe brindar salud y educación gratuita, vivienda y trabajo a todos los argentinos.
Si tenemos enfrente a un Gobierno que va por todo, (y que tratará de intervenir en nuestras elecciones internas una vez más), debemos comprometernos para consolidar la unidad en nuestra organización,y también ir por todo. La defensa de nuestros derechos laborales y fortalecer al Estado será posible, transformando nuestro sindicato en una herramienta poderosa que logre las reivindicaciones de derechos laborales, pero también sociales y políticas. Un ATE que sea generador de propuestas para una reforma del Estado al servicio del pueblo.
GUILLERMO QUIROGA
SECRETARIO GENERAL
CDP CHUBUT
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Se hacen los sorprendidos por el nuevo sindicato del Flybondi, de su secretario general, mostrando su currículum por haber trabajado para una empresa de Macri.
Y la verdad que esto que ocurre viene sucediendo desde la sanción de la Ley de Asociaciones Sindicales (Ley 23551), el 23 de marzo de 1988, que nació en virtud del consenso logrado entre los dos partidos que eran opositores entre sí, el justicialista y radical –encontrándose éstos últimos en el gobierno, bajo la presidencia del Dr. Raúl Alfonsín– y desde ese momento se encuentra vigente a la fecha. 
El sistema adoptado por esta Ley fomenta la sindicalización por actividad, restringiendo severamente la posibilidad de reconocer Personería Gremial a una asociación sindical de empresa o de categoría, profesión u oficio; siendo el primero de los acuerdos realizados.
Al año siguiente, el segundo acuerdo fue  la sanción de la Ley de Obras Sociales (ley 23660) que fortaleció a los sindicatos como entes recaudadores de los aportes de Obra Social, garantizando la continuidad de un negocio que comenzó con Onganía y que luego fue retocado por Menem con la famosa incursión de la medicina prepaga y prestadores y con libre elección al cabo de un periodo, convirtiendo a los sindicatos en recaudadores y contratantes del servicio. Por supuesto, ayudó al deterioro de la Salud Pública como derecho de todos los ciudadanos, a la par de la concentración del Complejo Médico-asistencial privado y los Laboratorios medicinales.
Este modelo sindical permitió que se generaran un montón de engendros, como este de Flybondi, donde se permite un sindicato de empresa, pero al mismo tiempo en un mismo rubro, en una empresa estatal (AA) se permiten más de seis sindicatos por oficio a pesar de que las personerías “deberían” ser por rama de actividad.
Estos conflictos se extienden a la UOM vs SMATA; ATE vs UPCN, con todos los gremios municipales o los por empresa de servicios públicos. Llegando a tener personería en algunos casos por Ministerio o repartición.
Podemos seguir mostrando los debates entre Comercio vs Camioneros o el Sindicato del Subte con la UTA, etc. etc. Y cientos de experiencias que no resolvemos los trabajadores en asamblea y en unidad sino el dedo Poderoso y Partidario del Ministro de Trabajo –ahora rebajado a Secretario- de todos los gobiernos hasta la fecha.
Se  otorgaron no pocas personerías dividiendo y parcelando el movimiento obrero. Pero todos declarando que lo hacían en aras de la UNIDAD.
La farsa se expone más cuando se aprueban los convenios internacionales de la OIT, como supra ley a partir de la Reforma Constitucional de 1994, que permitió la declaración de inconstitucionalidad de varios de sus artículos, logrando la aparición de dos centrales nuevas con simple inscripción (CTAA, y CTAT) con posibilidades de fuero sindical, cuota, y derechos sindicales, como producto además de la luchas por la libertad y democracia sindical que recorre la historia de la lucha de clases en Argentina.
Esto es tan claro, que defienden intereses empresariales, que la única  voz permanente y resonante de defensa de este MODELO, en el Congreso anual de la OIT,(donde nuestro país ha sido denunciado todos los años y sancionado varias veces); es el  representante argentino ante la OIT, no de los trabajadores, sino el de los patrones, el Dr. Funes de Rioja, que exalta el modelo que permite no tener delegados en el 82,4 % de sus empresas de acuerdo a la última publicación oficial del Ministerio de Trabajo de la Nación. 
Hay que terminar con el verso de la personería y liberar las ansias democráticas de los trabajadores. Solamente en dos sectores no ha entrado la el viento, mejor dicho, ni siquiera la brisa de la democratización desde 1984, que son donde se genera la riqueza (las empresas) y en la fuerzas de seguridad y militares. 
Dos lugares claves en lo que ocurrió lamentablemente durante la dictadura genocida padecida por nuestra comunidad.
Cuando hablan de que lo hacen para defender la unidad de los trabajadores, cosa que sería risueña si no se tornara dramática: Por ejemplo, se permite que el secretario general de un sindicato de trabajadores pueda ser un empresario. (Aunque usted no lo crea…!). 
Hoy hay por lo menos siete grupos o corrientes sindicales, tres Centrales con Personería u Inscripción Gremial, y cientos que no están en ninguno.
Aquí al ladito nomás… en el Uruguay, se cumple con el principio de su Constitución que también figura en la nuestra. Es solamente un trámite administrativo de información y registro, no puede intervenir el Gobierno en la vida interna de lo que decidimos los trabajadores.
¿Saben cuántas Centrales hay? UNA SOLA.
Si nos sacan la pata de encima, los acuerdos empresariales y el poder de control desde el Estado, no tengo duda que los trabajadores tendemos democráticamente a la UNIDAD. 
Por supuesto, se acabarían muchos negociados que son la razón de la precarización, el desempleo y la explotación cada vez más grave y mortal, en un país en el que está todo por hacerse como el nuestro; y donde el Trabajo y la Educación son las herramientas de la liberación y seguridad de nuestro pueblo.
Con muchos militantes y dirigentes del Mov. Obrero, con la experiencia de la creación de la CTA, Abogados Laboralistas, Institutos, y Profesionales, técnicos e intelectuales presentamos y un proyecto producto del debate en Asamblea de los trabajadores en todo el territorio de la Nación  todavía duerme el sueño de los justo en el  Congreso de la Nación donde lo que prima es el negocio y Pacto de la Gobernabilidad y no la libertad democrática. Pueden ver el video editado, del debate en la presentación. https://youtu.be/SOHlvelJLig
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Opinión

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En el marco de la semana del acampe
junto a la CTA Autónoma, una extraordinaria actividad en la que pudimos debatir
en las calles y con toda la sociedad las implicancias del proyecto de
presupuesto que el presidente Macri y el Fondo Monetario Internacional habían
presentado al Congreso de la Nación, abrimos un importante y amplio abanico de
encuentros con diversas organizaciones sindicales, sociales, culturales,
religiosas y partidarias -con y sin representación en el Congreso de la Nación-
para oponernos a ese proyecto y alentar una perspectiva de presupuesto
diferente basado en el trabajo, la producción y la soberanía.

Conscientes de que, mediante este
Presupuesto, el gobierno le entrega al FMI las llaves de la decisión soberana
sobre las políticas económicas y sociales. Algo que sin dudas representa el
ajuste perpetuo en el Estado nacional, en las provincias y en los municipios de
nuestro país y la consecuente profundización de la recesión a niveles de
depresión económica. Y significa también multiplicar la pobreza, el hambre y la
inequidad en la sociedad en la que vivimos y llevarla a las antípodas de la
perspectiva de desarrollo como Nación.

Fue una trascendente semana frente al
Congreso donde se expresaron todos los sectores de nuestra organización,
sindicatos hermanos de la CTA A y diversas organizaciones sociales con las que
compartimos la lucha sin olvidarnos de homenajear a personajes esenciales de
nuestra cultura e historia popular como Rodolfo Walsh, Mercedes Sosa y las
Madres de Plaza de Mayo.

Y fue allí, al cerrar ese verdadero
campamento por Trabajo, Producción y Soberanía, donde anunciamos que cuando el
proyecto de Presupuesto Nacional fuera tratado, íbamos a parar y movilizarnos
para abrazar al Congreso y marchar en todas las plazas del país con aquellos
que estaban dispuestos a ser coherentes entre lo que dicen y lo que hacen.

Es la misma coherencia que tuvimos el 23
de octubre cuando marchamos junto al Movimiento Evita, la CTEP y la Corriente
Clasista Combativa, el día previo al paro, para alentar a que se apruebe la Ley
de Emergencia Alimentaria en el Congreso de la Nación y que los legisladores
voten en función de las urgencias y de las necesidades de nuestro país: terminar
con el hambre y la pobreza en lugar de acatar las prioridades del FMI, que son
el ajuste, la especulación financiera y el enriquecimiento de los bancos.

Por esa misma razón paramos y nos
movilizamos el día 24 y fuimos  protagonistas de esa jornada de lucha junto a
los compañeros de la Federación Marítima, SiPreBA, Judiciales, APL y a todos
los sindicatos y organizaciones sociales de nuestra Central. Protagonistas de
la resistencia de los trabajadores y trabajadoras en la calle, y no como lo
quiere hacer aparecer el editorialista del diario La Nación, Morales Solá, al
acusar a nuestro gremio y a nuestra Central de ser responsables de los actos de
violencia.

Al contrario, fuimos nosotros, los
compañeros y compañeras de ATE, la CTA A y las organizaciones hermanas, los que
sufrimos los actos de violencia, los que padecimos una represión desmesurada y
una cacería brutal que no distinguió entre trabajadores movilizados, vendedores
ambulantes y ocasionales transeúntes,

Fuimos nosotros los que sufrimos los
heridos y los detenidos en una extensa jornada que se extendió en la puerta de
la comisaría hasta que el último de ellos fue liberado, ya entrada la madrugada.

Por eso para nosotros esa discusión no empezó
ni terminó ese día. Primero porque este proyecto del presupuesto de la entrega va
a seguir discutiéndose en el Senado, donde va a ser más evidente aún la
complicidad de gobernadores y gobernadoras que se dicen opositores pero que en
realidad son cómplices de las políticas del gobierno nacional, de la subordinación
al FMI y de las gravísimas consecuencias que va a tener sobre nuestras
provincias.

Además, el agravamiento de las políticas
que ya se están  aplicando, va a
multiplicar las razones para seguir luchando, para ser más coherentes entre lo que
decimos y lo que hacemos, para garantizar con organización la capacidad de
construir unidad para una propuesta alternativa que cambie este gobierno de
Macri y nos permita construir una perspectiva de dignidad y de justicia para
nuestro pueblo.

Por
eso la tarea es continuar generando condiciones para construir un nuevo paro
nacional y una gran movilización para repudiar la presencia de Trump,
el presidente del imperio norteamericano, que junto con otros mandatarios de
las principales potencias del mundo van a querer venir a Argentina a coronar en
el G20 sus políticas de expoliación y dependencia.

Lo que sigue también para los
trabajadores estatales es continuar la discusión de los presupuestos
provinciales para que no se repliquen en ellos las nefastas políticas del
ejecutivo nacional, para lograr incluir a nuestro pueblo en un  Estado democrático y popular.

Estamos convencidos de que en la medida
que avancen las políticas de ajuste con represión, lo que se deteriora es la democracia
real y lo que se fortalece es la democracia formal. Ejemplo de ello es lo que
está pasando en el hermano país de Brasil con el retorno del fascismo.

Nuestro gremio viene participando
activamente de innumerables gestas del pueblo como el Encuentro Nacional de
Mujeres en Chubut -con una enorme delegación de compañeras de todo el país- o
la marcha en defensa de la Salud Pública y la participación en el E
ncuentro de Medicina Social realizado en Bolivia. Y encara
el último tramo del 2018 con una agenda importantísima de luchas, propuestas y acciones
que fortalecen nuestro desarrollo en el territorio, profundizan la unidad con
las organizaciones populares de América Latina y consolidan la formación
política de nuestros cuadros.

Así
como en la editorial anterior dijimos que había que ganar las calles, ahora tenemos
que ganar las conciencias de nuestros trabajadores y de nuestro pueblo. Para
ello hay que estar plenamente convencidos, quienes día a día construimos
nuestra ATE, que solamente tendremos destino como Nación si fortalecemos el
sentido de autonomía de nuestros pueblos y la conciencia política en nuestros
militantes.

Al mismo tiempo que peleamos y
construimos nuevos derechos, tenemos que abrir el camino a un nuevo tipo de
Estado y a un nuevo tipo de democracia. Porque solo habrá democracia plena
cuando terminemos con el hambre,  la
pobreza y abramos espacios plenos de participación de nuestro pueblo. Solo así el
Estado dejará de ser un cascarón vacío y hueco para convertirse en la expresión
de una patria grande latinoamericana, plenamente soberana y justa, gobernada
por hombres y mujeres libres.