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¡Vamos Argentina! Pongámonos -también- la camiseta del Estado

Siempre pasa que el Mundial, en algún punto se lleva puesto varios temas. Ha pasado en la historia de la Argentina ¿no? Uno puede recordar el de 1978. Nos gusta el fútbol, nos gusta el Mundial, hay que decirlo. Hinchamos por Argentina y no queremos que se vuelva en la primera ronda como muchos dicen. Pero sí sabemos que es una herramienta que se usa quizás para tirar una bombita de humo.

Sabemos también y pongo un solo ejemplo, que Adorni renunció horas antes del partido de Argentina justamente para que no se hable de su renuncia, de su pedido de renuncia.

Y esto tiene que ver con las barbaridades que está haciendo este Gobierno. No se trata solamente del trabajo, que sí es un problema de casi el 20% de la planta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, sino que se trata también de la entrega de la soberanía nacional y, por lo tanto, de la posibilidad de que se sigan efectuando, incluso privatizaciones encubiertas o que por lo menos no son transparentes.

Hablando con compañeros de otros sindicatos que están luchando por Intercargo, Aerolíneas, NASA, empiezan a aparecer cosas que ya vivimos en los 90, que tienen que ver con entregar a las empresas por incluso menos valor del patrimonio que tienen. Ahí es donde empezás a decir: «Bueno, evidentemente hay un plan de negocios por fuera de esto que tiene que ver o con retornos o con la posibilidad de que la soberanía se la quede algún otro país y empecemos a tener más carácter de colonia que con cualquier otra cosa».

Empezamos a poner el ojo y nos damos cuenta de que no solo hay trabajadores y trabajadoras que hoy no están pudiendo llevar el sustento a sus hogares, sino que también se trata de un problema de todos los argentinos y de las argentinas, no de una familia sola: hay que ponerse la camiseta del Estado.

Es muy importante que se diga, que se escuche y que efectivamente se tenga en cuenta: no somos ñoquis, somos personas de carne y hueso que trabajamos todos los días. Somos personas que, a pesar de los malos salarios, decidimos quedarnos a hacer soberanía nacional, y esto es sostener un Estado. Ponerse la camiseta.

Somos personas que todos los días luchamos por una Argentina distinta, que piense en el futuro, con soberanía, pero también que esa soberanía le llegue a sus hijos e hijas y a cada uno de sus vecinos y vecinas. Y la verdad es que eso es lo que más bronca da, que los argentinos y argentinas no tomen conciencia de lo que implica la entrega.

Cuando hablamos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) hablamos de personas que efectivamente están sosteniendo un sector que es estratégico para la Argentina, pero que además se sostiene desde hace muchos años con muy poca cantidad de plata y con salarios muy bajos. En el mundo privado, durante algún tiempo, los trabajadores y trabajadoras de la CNEA, con la expertiz que tienen y con el nivel de tecnicidad que llevan, podían trabajar en el sector privado —hoy el sector privado está hecho pelota también— pero podían trabajar por una suma mucho más grande de dinero y decidieron quedarse sosteniendo un Estado.

Ya que se habla tanto del «privilegio» de trabajar en el Estado, lo que hay que hacer es poner en valor cuál es la situación de esos trabajadores que, sin estabilidad, con bajos salarios y con mucha precariedad en sus vidas, siguen eligiendo sostener un Estado porque lo que sostienen es una patria y un pueblo. Que se pusieron la camiseta.

Hoy no hay que tenerle miedo a estas palabras, no hay que dar por sentado que porque hablás de pueblo sos peronista, porque hablás de patria, te podés robar todo. Me parece que hay cosas que hay que desmitificar, porque tanto roban los peronistas, pero resulta que Adorni se fue por chorro y además dejó el doble de su planta en el lugar donde trabajaba.

Mercedes Cabezas, Secretaria General Adjunta – ATE Nacional

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Vivas  y libres las queremos!

Queremos expresar nuestro dolor y ratificar el compromiso en la lucha contra la violencia machista que expresa el grito de denuncia NI UNA MENOS en la Argentina. 

¡Nos siguen matando! Agostina Vega de 14 años fue asesinada, llevamos días de búsqueda y apareció en bolsas de basura porque su cuerpo fue descuartizado. 

Otra vez una comisaría que no tomó la denuncia, un allanamiento demorado sabiendo que el principal sospechoso, Claudio Barrelier, tenía antecedentes de violencia de género. 

El fiscal, Raúl Garzón que manifiesta abiertamente su falta de perspectiva de género y los prejuicios que ordenaron su actuación con un cinismo que fue una provocación más ante el dolor que en estas horas recorre la Argentina y como única respuesta de Juan Pablo Quinteros, ministro de Seguridad de la provincia la represión policial a quienes se acercaron a la comisaría a exigir justicia y manifestar su bronca.

El Estado es responsable porque el ajuste es violencia y genera abandono.

El Gobierno recortó el  89% del presupuesto para el abordaje y prevención de la violencia de género esto es el desmantelamiento total de las políticas públicas del área.  

Las mujeres, niñas y personas LGTBQ+ estamos en riesgo en la Argentina. No hay acompañamiento, no hay prevención y se abandonó la ley Micaela de formación y disposiciones administrativas claras para garantizar el cumplimiento de la leyes nacionales y los Tratados Internacionales vigentes sobre violencia de género.

A esto se le suma el ajuste en salarios, jubilaciones y el retroceso del Estado en áreas de salud, educación, discapacidad, cuidados que precarizan más la vida de las mujeres y niñas dejándola más vulnerables.

El negacionismo del Gobierno de Milei también es violencia. 

El proyecto de Falsas denuncias que impulsa La Libertad Avanza (LLA) busca deslegitimar las denuncias generando un manto de sospecha que deja a quienes pueden denunciar desprotegidas y  la pretensión de quitar la figura de Femicidio del Código Penal en homicidios que reconoce la violencia machista como agravante niega la desigualdad de género y expresa la misoginia de un gobierno que hace de la violencia machista política pública.

En lo que va del año hubo 87 femicidios según datos de la Casa del Encuentro del  2026 y el informe 2025 de la Oficina de la Corte Suprema menciona 200 femicidios sabiendo que solo quedan registrados aquellos vinculados a denuncias donde intervino la Justicia. 

En este país las adolescentes están en peligro y es nuestra responsabilidad cuidarlas y del Estado protegerlas. Hoy Agostina y ayer fue Dulce María Candia en Misiones, tenía 17 años y su cuerpo apareció en una obra en construcción en la ciudad de Eldorado de esa provincia. 

En un contexto donde nos dicen que ya no es agenda la violencia de género y en el que la violencia machista vuelve a ganar terreno y se reproduce con la complicidad de muchos que se sintieron incómodos con los avances del feminismo llamamos a llenar las calles para decir basta.

Vamos a estar en las calles de todo el país porque estamos hartas.

Ni una menos es un grito urgente hasta que dejen de matarnos!!

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La Patria, la Democracia y la Soberanía están en peligro

Hoy queda más claro que nunca: el gobierno de Milei es el gobierno de las corporaciones y de los grupos económicos concentrados. En las vísperas del 19 y 20 de diciembre, fechas que recuerdan la masacre de 2001, el Congreso se apresta a discutir un proyecto de reforma laboral regresiva.

Pero esto no es una reforma laboral. Lo que está en marcha es una Refirma Patronal con un Estado al servicio de los poderosos y castigando al pueblo trabajador. Claramente hay un collar de ahorque, tal como lo decía Jauretche: no hay que cambiar de collar, sino dejar de ser perro.

Lo que está sucediendo es que, en ciernes, se quiere aprobar este modelo de reforma laboral que implica la pérdida de derechos conquistados y disfrutados durante años. A esto se suma una reforma impositiva, con la cual se va a consolidar que el pueblo siga pagando impuestos, mientras que los ricos puedan seguir no evadiendo, sino teniendo legitimada la posibilidad de no tributar.

A la vez, hay una reforma jubilatoria que pretende que todo el mundo siga trabajando hasta una edad en la que ya no pueda sostener una vida digna, para luego recibir como jubilación una miseria. Y el otro eje, el otro eslabón de este collar de ahorque, es efectivamente una reforma penal que va a castigar muy duramente a todos y todas aquellas que decidamos enfrentar este modelo de extracción que se está instalando en nuestro país.

Por eso nosotros decimos NO a la reforma patronal de Milei y de los grupos económicos. Construyamos una reacción popular acorde a la situación de gravedad institucional en la que estamos.

Estamos frente al intento de que se consolide un modelo en el que una neocolonia de extracción se instale en nuestro país con un marco legal y legítimo, suprimiendo el mandato de la Constitución Nacional. Por lo tanto, este gobierno, que ingresó a través del voto popular y que está construyendo una mayoría parlamentaria a través de la presión y del soborno planificado a determinados gobernadores —para que algunos legisladores levanten la mano traicionando a su pueblo—, hace que la patria esté verdaderamente en Peligro.

Por lo tanto, no queda otra opción que defenderla con todas las fuerzas que tengamos. Es la hora de que el pueblo se exprese.

Hay que parar la entrega de la Argentina.

*Por Flavio Vergara, Secretario de Convenios Colectivos de Trabajo del Consejo Directivo Nacional de ATE

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Advertencia: el salario de los trabajadores puede ser perjudicial para la salud

2 de Diciembre, Día de la Desmanicomialización, por conmemorarse la promulgación de la ley “Derecho a la Protección de la Salud Mental” N° 26657 en el año 2010.

En el Día de la Desmanicomialización en la Argentina es hora de poner sobre la mesa un tema fundamental: el salario, como Determinante Social de la Salud Mental, es símbolo de reconocimiento, valoración, dignidad, o una grieta que nos conduce a la inequidad.

La Salud Mental ya no puede ser entendida como una mera cuestión individual, sino como un proceso dinámico de construcción social. Desde la perspectiva de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), se subraya que la salud, y por extensión la salud mental, está profundamente determinada por las circunstancias en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen. Los procesos históricos, socioeconómicos y culturales, se denominan los Determinantes Sociales de la Salud.

En el corazón de estos determinantes se encuentra la equidad económica. Cuando el salario de un trabajador, que dedica una parte sustancial de su vida a una labor, no es suficiente para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), estamos ante una falla estructural que trasciende la economía doméstica: estamos presenciando una violación sistemática de la dignidad y un factor de riesgo psicosocial de máxima magnitud.

Un sueldo que no alcanza es, ante todo, un salario de angustia y un factor de riesgo de enfermedad, entre otras noxas.

El dinero, en este contexto, deja de ser un medio de intercambio para convertirse en un determinante estructural de clase social y acceso a derechos. La insuficiencia salarial se traduce inmediatamente en inseguridad: inseguridad alimentaria, inseguridad habitacional e inseguridad laboral. Esta tríada de carencias básicas genera un estrés crónico que se instala en el cuerpo social y en la subjetividad del trabajador, alimentando un padecimiento mental que la Ley 26.657 de Argentina exige abordar.

El poco reconocimiento salarial es la manifestación más tangible de la desvalorización del trabajo. El mensaje implícito que recibe el trabajador es demoledor: “tu esfuerzo no vale lo suficiente para garantizar tu supervivencia, ni la de tu familia”.

Esta sensación de injusticia y falta de equidad arrasa los valores más sagrados con los que uno fue educado, socava la motivación y entorpece la conexión con el entorno laboral. La frustración y la rabia contenida por la promesa incumplida del trabajo decente se vuelven tóxicas, marcando el camino hacia el agotamiento y la enfermedad.

La imposibilidad de cubrir la canasta básica alimentaria con el salario no es una abstracción estadística; es una realidad que se vive en la mesa familiar y en la constante toma de decisiones entre lo necesario y lo urgente. Esta presión económica genera un agotamiento cognitivo y emocional mucho antes de que se manifiesten los síntomas clínicos del Burnout, el síndrome del agotamiento o del quemado.

El burnout, es una enfermedad tipificada en el manual de psiquiatría CIE 11 con el código QD85, se refiere al síndrome de desgaste profesional, asociado con el empleo y desempleo. Ya tiene aceptación judicial con fallos a favor de los trabajadores en Argentina y aceptado plenamente por la Superintendencia de Riesgo de Trabajo.

El trabajador con salario insuficiente vive en un estado de hipervigilancia y ansiedad constante. Decidir entre ¿compro los medicamentos o pago el alquiler?, ¿alimento a mis hijos o me pago el pasaje para ir a trabajar? Esta constante toma de decisiones en contextos de escasez consume recursos mentales vitales, llevando al embotamiento del pensamiento y al deterioro de la capacidad de concentración y memoria. No se puede pensar bien, ni trabajar bien, ni gestionar exitosamente el estrés.

La necesidad tiene cara de hereje. Y esta necesidad de sobrevivir puede forzar al individualismo, minando la solidaridad y las redes de apoyo social. Las personas se distancian mentalmente de su entorno, desarrollando sentimientos negativos o cínicos hacia su trabajo y su comunidad.

Según el enfoque de la OPS/OMS, una de las principales vulnerabilidades que enfrenta la salud mental es la violación de los derechos humanos, la discriminación y la estigmatización. Un salario indigno es una forma de violencia económica y social que estigmatiza al trabajador, perpetuando el ciclo de la pobreza y el padecimiento mental. La falta de acceso a servicios básicos, y a la ayuda, se convierten en una restricción de derechos y libertades, algo que la legislación de vanguardia busca activamente evitar.

En última instancia, el debate sobre el salario no puede darse en tono mercantilista, como si la mano de obra fuese una máquina más del engranaje de la empresa. El salario debe ubicarse en un debate sobre el valor de la vida del ser humano. La respuesta no es más de la misma presión económica, sino la aplicación de un enfoque de derechos y un humanismo científico que promueva la autogestión de la conflictividad, el cuidado y protección de la vida.

Un salario justo es la principal intervención de salud mental que un sistema económico puede ofrecer. Es un acto de justicia, un imperativo de dignidad y, en última instancia, la única inversión económica sostenible a largo plazo. Es hora de dejar de financiar la angustia y empezar a invertir en la salud de quienes construyen la Nación.

Gabriel Ciccone, Director del Departamento de Salud Mental de ATE Mendoza

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La destrucción del orden internacional

La novedad de la intervención de Estados Unidos a Venezuela es que se trata de un golpe institucional de Estado internacional por parte de una nación hacia otra. No solamente repudiamos y pedimos y exigimos que Estados Unidos libere al presidente Maduro y a su esposa, sino que también exigimos que cesen las amenazas a los estados de América Latina, México, Brasil, Colombia, Cuba, que hoy sufren amenazas por parte del imperio estadounidense que intenta avanzar territorialmente. Exigimos también una retracción del presidente Javier Milei, porque intenta arrastrarnos hacia una guerra.

Nuestro presidente hoy se alinea detrás de Estados Unidos que intenta avanzar para apropiarse del petróleo de Venezuela, único motivo por el cual Estados Unidos tuvo injerencia territorial y además en términos concretos intenta avanzar a que las naciones vuelvan a colonizarse en América Latina.

Las primeras señales de alerta de nuestro presidente respecto de su mirada sobre la calma de América Latina y la ausencia de guerras la dió en Davos, en el discurso de enero de 2025. En aquel momento planificaba un muro en la provincia de Salta para con Paraguay. Todos pensábamos que se refería a la posibilidad de un conflicto no resuelto por vías diplomáticas, con los hermanos paraguayos, el diario del lunes nos dice otra cosa: Paraguay no le interesaba, porque a lo mejor no cuenta con los mismos recursos minerales que Venezuela, y tampoco era del interés del presidente Trump, con quien Milei tiene una estrategia de alianza que lleva adelante en parte, con el control de las Fuerzas Armadas en Argentina, en plena democracia, con la aparición del primer Ministro de Defensa de origen militar, daba los primeros pasos hacia la posibilidad de seguir detrás de una estrategia bélica hacia los países de Latinoamérica.

Eso se completa, no solamente con la adquisición de los de los F 16, sino también con su tripulación en manos estadounidenses.

Nos parece que son todos indicios más allá de las declaraciones del presidente, que ponen una voz de alerta en el robustecimiento de las fuerzas de seguridad, en función de ir hacia otra mirada que se aleja de la neutralidad que siempre ha mantenido en la Argentina respecto a estos temas, y que nos pone en una situación muy compleja para con el pueblo venezolano.

Si bien hoy no hay condiciones para pensar en una guerra en Venezuela en términos concretos, van a ser muy importantes los próximos pasos que de Estados Unidos y que dé el pueblo de Venezuela en función de seguir sosteniendo la paz en el continente.

Desde nuestra organización estamos en total y completo desacuerdo con la intervención de Estados Unidos en Venezuela y con la destrucción del orden internacional y llamamos a que estemos alerta: no descartamos que la escalada de violencia ante gobiernos que la fomentan y puede tener un desenlace a un peor.

Los pueblos libres y las naciones soberanas vamos a salir a la calle, vamos a unir nuestras voces y vamos a hacer clamar a la patria grande latinoamericana en contra de la intención de la pérdida de soberanía de nuestros territorios.

*Por Mercedes Cabezas, Secretaria Adjunta del Consejo Directivo Nacional de ATE

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Discutamos el mandato de perder

Nos quieren convencer de que no hay alternativa. De que perder derechos, salario, tiempo de vida y salud es el único camino posible. Por eso es indispensable primero no dejar de resistir para frenar el daño de este proyecto político donde unos pocos ganan mucho, las mayorías nos empobrecemos y se corren las fronteras del extractivismo. Es una “vieja propuesta” que vuelve, no es inevitable. Nos toca contraponer otro proyecto y construir la fuerza para empujarlo. Uno que ponga en el centro la reproducción de la vida.

La cantinela la conocemos: que no hay plata para discutir salarios, que los derechos laborales son insostenibles si queremos que la economía arranque, qué no trabaja el que no quiere, qué defienden privilegio, que la casta, qué el Estado es un gasto insostenible, qué con las reformas se va a generar empleo porque con menos cargas las patronales van a contratar más gente, que achicar el Estado es un ahorro, que hay que sacar las barreras si queremos ser un país que se integre al mundo…

La reforma laboral está escrita a medida de los intereses patronales, diseñada para profundizar la concentración de la riqueza mientras empuja a lxs trabajadorxs a sostener la vida en condiciones cada vez más precarias. Es una reforma que viene a debilitar la organización sindical, que propone una “formalización” precarizante y que recorta derechos para el conjunto de lxs trabajadorxs mientras reproduce y profundiza la desigualdad de género. Al no reconocer ni redistribuir las tareas de cuidado, consolida un modelo donde esas responsabilidades siguen recayendo casi exclusivamente sobre mujeres y diversidades. En un país donde el 76% del trabajo de cuidado no remunerado lo sostenemos las mujeres, la ausencia de políticas como la ampliación de licencias o el reconocimiento de los hogares reales no es neutra: empuja a miles fuera del empleo formal, las condena a trayectorias laborales más precarias y las priva, a futuro, de una jubilación digna. Así, la reforma no solo organiza el trabajo: también organiza la desigualdad.

 El pluriempleo deja de ser una excepción y pasa a ser regla. Las jornadas se estiran, los límites entre trabajo y descanso se borran, y el tiempo propio se vuelve un lujo. ¿Cómo se organiza la vida cuando todo el tiempo es tiempo de trabajo? ¿Cómo se cuida, se milita, se descansa?

Lxs trabajadorxs estatales conocemos bien este escenario: somos la precuela de la reforma. Milei fue claro cuando dijo que venía a destruir el Estado y por eso nos declaró la guerra, para romper la resistencia de quienes lo sostenemos con nuestro trabajo.

Salarios a la baja, vaciamiento, recorte de servicios y prestaciones, persecución sindical, violencia laboral. Una estrategia sistemática para desarticular la organización colectiva y sembrar miedo. Pero acá estamos, frente al ataque nos organizamos.

Desde los feminismos queremos aportar la capacidad de elaborar unidad y de promover desbordes que permitan tejer nuevas tramas intergeneracionales y multisectoriales. El feminismo ha podido revitalizar los cuerpos incluso en el agotamiento, construir confianzas y transmutar la bronca en rebelión y el hartazgo en urgencia y deseo de que las cosas cambien. En este sentido es un laboratorio.

Desde la Secretaría de Género y Diversidad de ATE Nacional, junto al Observatorio Sindical de Relaciones Laborales y la Escuela de Feminismo Popular Nora Cortiñas, impulsamos el dossier El Futuro Ya Llegó. No como un diagnóstico cerrado, sino como una herramienta de debate, de formación y de organización. Doce artículos que buscan pensar, desde una mirada feminista, quién es hoy el sujeto trabajador y qué estrategias necesitamos para recuperar y ampliar derechos.

 El dossier cuenta con las voces de Julia Campos, coordinadora del Observatorio Sindical de Relaciones del Trabajo y de María Terragno, abogada sindical de ATE.

También participan: la investigadora de relaciones laborales Julia Soul; la presidenta de la AAIHMEG (Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género), Flora Partenio; las activistas feministas Luci Cavallero, referenta de Ni Una Menos, la investigadora Verónica Gago; Ludmila Scheinkman, Laura Caruso, Tania Rodríguez y Andrea Andújar del Mitin de Historia Obrera; Valeria Silvina Pita del CONICET y de la Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género.

La propuesta es un aporte para discutir la etapa desde una mirada feminista. Sabemos que el momento es difícil. Pero también sabemos que no hay destino escrito. Que cada derecho conquistado fue producto de la organización, la lucha y la solidaridad.

El dossier está disponible en www.ate.org.ar/generoydiversidad/cajaherramientas/

*Por Clarisa Gambera, Secretaria de Género y Diversidad del Consejo Directivo Nacional de ATE

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100 años de ‘El Trabajador del Estado’: el periódico que nació para dar voz a los obreros estatales

Hoy, 20 de noviembre, se cumplen cien años de la primera edición de El Trabajador del Estado, el órgano de prensa fundado por aquellos compañeros que, diez meses antes, habían creado la Asociación Trabajadores del Estado en el histórico Teatro Verdi del barrio de La Boca, aquel 15 de enero de 1925. Eran obreros con fuerte raíz anarcosindicalista, profundamente convencidos de que la organización estatal necesitaba una herramienta propia para construir conciencia y disputar poder frente a un Estado que trataba a sus trabajadores como engranajes descartables.

En aquel 1925, el obrero del Estado vivía sin derechos ni protección. No existía estabilidad, ni escalafón, ni convenios; los salarios eran miserables, los despidos arbitrarios y la persecución política, moneda corriente. Frente a esa realidad, esos pioneros tomaron una decisión política que cambió la historia: crear un periódico que uniera a quienes trabajaban dispersos en oficinas, talleres, puertos, hospitales, escuelas y obras públicas. Un periódico que permitiera que los obreros estatales se reconocieran como parte de la misma clase.

Así nació El Trabajador del Estado: como un acto de rebeldía. No fue pensado como un boletín formal, sino como un instrumento de lucha, organización y conciencia. Cada ejemplar impreso era una declaración política: la afirmación de que los obreros del Estado no eran súbditos, sino protagonistas de su propio destino colectivo.

La primera edición de 1925 fue mucho más que un diario. Fue el nacimiento de una voz. Una voz que registró cada conflicto, cada huelga, cada conquista y cada injusticia. Una voz que acompañó a los obreros estatales en dictaduras, crisis y privatizaciones. Una voz que no se calló cuando muchos querían que el movimiento obrero desapareciera.

Hoy, en el año del Centenario, la conducción nacional de ATE asume con total claridad la responsabilidad histórica de sostener la continuidad de esta herramienta política que nació para dar voz a los obreros del Estado.

El Trabajador del Estado no solo narró las luchas: las sostuvo, las explicó y las empujó, porque desde su origen entendió que la palabra obrera es una trinchera indispensable para la organización y la defensa de los derechos colectivos.

Un siglo después, el contexto cambió, pero la misión sigue intacta. Seguimos enfrentando gobiernos que buscan achicar el Estado, disciplinar a sus trabajadores y convertir lo público en un negocio privado. Por eso, hoy más que nunca, El Trabajador del Estado sigue siendo indispensable. No como un homenaje, sino como una responsabilidad política.

Cumplir 100 años no es una formalidad: es un compromiso.

Es recordar que mientras exista un solo trabajador del Estado precarizado, perseguido o silenciado, El Trabajador del Estado seguirá teniendo sentido.

Es reafirmar que nuestra tarea es dar palabra donde otros quieren imponer silencio.

A los pioneros de 1925 les debemos haber encendido esta llama.

A nosotros nos toca sostenerla.

Porque mientras haya injusticia, habrá lucha.

Mientras haya lucha, habrá organización.

Y mientras haya organización, habrá palabra obrera.

¡Viva el centenario de El Trabajador del Estado!

¡Viva la clase trabajadora estatal organizada!

Alejandro Garzón, Director del periódico ‘El Trabajador del Estado’

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El regreso de Perón: a medio siglo de un acontecimiento histórico

El 17 de noviembre de 1972 -hace 53 años- se produjo uno de los hechos más trascendentes en la historia argentina del Siglo XX: El regreso de Juan Domingo Perón tras 17 años de exilio y proscripción. El acontecimiento, que se caracterizó por una masiva participación de la juventud, es recordado como el “Día del Militante”.

Esa juventud protagonizó la campaña del “Luche y Vuelve” que será decisiva para concretar el regreso de Perón. Una generación de militantes, que se convertiría en el blanco preferido del terrorismo de Estado, había participado en el “Cordobazo” y otras puebladas que incendiaron la Patria.

Después vino la noche, la represión y la muerte. La lucha por sobrevivir al horror. La militancia popular y revolucionaria -sus mejores cuadros- fue diezmada por la tiranía oligárquico-militar. Requisito indispensable para aniquilar la Justicia Social e imponer el neoliberalismo en la Argentina.

El retorno del sistema institucional enhebró una cadena de frustraciones que tornan en ilusoria la vigencia de una democracia social y participativa si no se modifica de raíz la injusta matriz productiva y distributiva en la Argentina.

La militancia de la tiza y el carbón, abnegada, capaz de dar la vida por una causa justa, fue reemplazada por los manipuladores de encuestas, los asesores de imagen y los operadores políticos, gerentes inescrupulosos dispuestos a realizar la tarea que sea menester para seguir trepando en la escalera de la fama. El puntero y su inmensa red de clientelismo político suplantó la pasión de militar por un proyecto nuevo de sociedad. La degradación del sistema se acentúa. La impúdica capacidad de la mayoría de la dirigencia política y social para reciclarse detrás del poder de turno resulta altamente demostrativa de que el perro sigue siendo el mismo. Sólo ha cambiado de collar.

Ya se sabe, no hay proyecto de transformación social sin la clase trabajadora organizada y sin el concurso de los otros sectores que abonan el campo popular. Hemos aprendido lo suficiente como para tener claro que ningún cambio profundo puede encararse sin esa poderosa herramienta que se llama organización. Es necesario cerrar el capítulo en el que cada uno tira para su lado y apostar a la construcción colectiva.

Resulta imperioso volver a cumplir un papel transformador. Porque otro no nos interesa y dejaríamos de ser lo que somos. Sabemos que no es una sola cuestión la que debemos revisar, debatir, repensar. Pero tenemos que señalar una en especial: La impostergable necesidad de la formación de cuadros, activistas y dirigentes. En otras palabras: La construcción de una militancia organizada. A ello, hay que sumar la articulación de todas las experiencias actualmente en marcha que nos permitan fortalecer una amplia red con nuestros propios medios de comunicación.

La disputa cuerpo a cuerpo con la ideología dominante se da en el territorio. De allí la importancia de robustecer la presencia de las organizaciones territoriales y los movimientos sociales para compartir con las organizaciones sindicales, de jubilados, ambientales, pueblos originarios, derechos humanos, culturales, feministas, juveniles, partidarias, el desafío de sostener una alternativa de poder real y viable a los grupos hegemónicos.

A más de medio siglo de aquel acontecimiento histórico, en esta etapa crucial que atraviesa nuestro país acosado por la ofensiva desembozada del FMI y la oligarquía gobernante y ante la avanzada de la ultraderecha neoliberal y fascista, que reivindica la dictadura genocida y lidera los grupos anti-derechos, es imprescindible recuperar la savia de la militancia, la mística de ser parte de un proyecto colectivo, la cultura de la solidaridad y la identidad histórica que nos emparenta con las mejores tradiciones de lucha de nuestro pueblo.

Será el camino para constituir la fuerza política y social necesaria que permita contrarrestar los embates de los vendepatria y construir un Proyecto de Emancipación Nacional.

Juan Carlos Giuliani, histórico dirigente de ATE, periodista, escritor y Congresal Nacional de la CTA Autónoma en representación de la provincia de Córdoba

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Elecciones legislativas: ¿Cómo seguimos?

Sobran análisis, pero falta empatía y, mucho más aún, enamoramiento desde la oposición política que logre encontrar una figura capaz de sintetizar la esperanza de la gente.

Desde hace 20 años el peronismo no gana una elección legislativa a nivel nacional. Sin embargo, hay un dato a tener en cuenta: en estas elecciones, solo el 29% de las listas a Diputados y el 24% de las del Senado fueron encabezadas por mujeres. ¿Se perdió por eso? No lo creo, pero sí podemos afirmar que las mujeres y diversidades no estamos siendo representadas, y ahí hay una falta importante.

Desde ese lugar, no podemos hablar de una democracia completa, más amplia o participativa cuando no estamos presentes en los espacios de poder y de toma de decisiones. Y ojo: que haya mujeres en ciertos lugares no garantiza una perspectiva de género ni equidad en determinados temas, pero sí asegura un piso mínimo de representación.

De hecho, la salida de José Luis Espert por causas vinculadas al narcotráfico y su reemplazo por Diego Santilli fue rechazada por el juez Ramos Padilla, quien señaló que el lugar debía ser ocupado por Karen Reichart, fundamentándose en el artículo 60 bis del Código Electoral Nacional, que exige la alternancia de género en toda la lista. Según su interpretación, la vacancia en el primer puesto no altera esa intercalación y, por lo tanto, no habilita la aplicación del decreto reglamentario para modificar la cabeza de lista. Los argumentos fueron apelados y, finalmente, Santilli encabezó y ganó.

En este sentido, los medios de comunicación cumplen un rol fundamental. A la hora de entrevistar o generar contenido, tampoco dan espacio a voces de mujeres en la política. Incluso, quienes opinan sobre política en los grandes medios son, en su mayoría, varones. En campaña, la candidata que más tiempo de aire tuvo en los medios masivos fue Patricia Bullrich.

El ausentismo a la hora de elegir representantes también es otro indicador a observar. ¿Por qué se ha derrumbado tanto la participación? ¿Quiénes son los que decidieron no ejercer su derecho a votar? ¿Por qué no le dan importancia?

La Argentina tiene un pasado reciente de oscuridad y militancia: jóvenes que le pusieron el cuerpo a la dictadura más sangrienta de nuestro país, financiada ni más ni menos que por Estados Unidos. Sembraron la semilla del miedo y el terror que hoy sigue germinando. ¿O acaso hoy no nos faltan jóvenes militantes empáticos que se enamoren de un proyecto político que los integre, contenga y beneficie? Uno que les proponga futuro, certezas y herramientas.

¿Y el sindicalismo?

El amplio arco sindical, desde la asunción de Milei, se ha manifestado. Salvo algunos pocos sindicatos funcionales al poder, el movimiento ha dado muestras de su poder de fuego y organización, incluso con el desgaste y la insatisfacción —comprensibles— de muchos y muchas.

Sin embargo, muchos de nuestros compañeros y compañeras, tal vez porque no hemos alcanzado sus aspiraciones y porque estamos ante una economía destruida y dependiente directamente de Estados Unidos, han optado por votar a su propio verdugo.

Necesitamos más escucha y cercanía. Mayor empatía.

A no perder la esperanza. Ni vencedores ni vencidos, pero convencidos de que el compromiso, la entrega y la pluralidad son la base colectiva de un proyecto que valga la alegría… y la vida si fuera necesario.

Mercedes Cabezas, Secretaria General Adjunta ATE Nacional

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Defensa Nacional en terapia intensiva: Milei le saca el respirador (FONDEF)

El 10 de junio de 1944, el Coronel Juan Domingo Perón exponía en la recientemente creada Cátedra de Defensa Nacional de la Universidad Nacional de La Plata, lo siguiente “Las dos palabras Defensa Nacional, pueden hacer pensar a algunos espíritus que se trata de un problema cuyo planteo y solución interesan e incumben únicamente a las fuerzas armadas de una nación. La realidad es bien distinta. En su solución entran en juego todos sus habitantes; todas las energías, todas las riquezas, todas las industrias y producciones más diversas; todos los medios de transporte y vías de comunicación, etc., siendo las fuerzas armadas únicamente, como luego veremos en el curso de mi exposición, el instrumento de lucha de ese gran conjunto que constituye “la Nación en armas”.

El planteo es claro: la DEFENSA NACIONAL incumbe al conjunto del PUEBLO y, en particular, es imprescindible que las y los militantes populares debatamos cómo garantizamos la defensa de LA PATRIA.

Un tema importante son los recursos para sostenerla, para ello recordaremos qué porcentaje del PBI fue asignado a modo de ejemplo: en 1974 fue del 1,66%, en 2015 del 0,85%, durante el 2023 fue del 0,47% (incluido el 0,8% de los ingresos corrientes del Estado, del Fondo Nacional de la Defensa FONDEF).

En la región durante el año pasado los presupuestos fueron: Chile 1,3%, Paraguay 1%, Brasil 1,1% y Uruguay 2%.

La aplicación del FONDEF no ha significado una solución de fondo a las graves falencias en el sistema de defensa, debido al estado, sobre todo, de la infraestructura para la defensa, su industria en particular, su armamento, el conjunto de elementos materiales que hace al poder de disuasión, como así también la falencia de valores simbólicos de una parte de los integrantes de las fuerzas armadas. Pero en términos materiales ha funcionado como el respirador en terapia intensiva. El presupuesto 2026 del Poder Ejecutivo Nacional, prevé la eliminación del financiamiento porcentual establecido en el inc. 1 del art 4 de la ley de creación, y solo se asignan 71.304 millones de pesos. Así, el presupuesto total para defensa solo será apenas superior al 0,27% del PBI. Esta redefinición del financiamiento es como quitarle el respirador.

El Impacto de la Redefinición del FONDEF

El FONDEF (creado por la Ley N° 27.565 en 2020), fue concebido como un fondo de afectación específica para el reequipamiento, modernización e inversión de las Fuerzas Armadas. La redefinición incluida en el Presupuesto 2026 tiene los siguientes efectos cruciales en los recursos de defensa:

Pérdida de Financiamiento Progresivo: Se deroga el inciso clave de la Ley 27.565 que establecía la asignación progresiva de hasta el 0,8% de los ingresos corrientes para el fondo. Esto elimina la principal fuente de financiamiento estable y creciente para la modernización de las Fuerzas Armadas.

Desvío a Gastos Corrientes: El presupuesto autoriza o impulsa el uso de los fondos del FONDEF para cubrir «gastos corrientes», tales como el pago de salarios y las necesidades de funcionamiento diario. Su consecuencia: El dinero que estaba legalmente destinado a la compra de material estratégico (buques, aeronaves, vehículos blindados, radares, etc.), ahora se utiliza para compensar el bajo aumento, en términos reales, de las partidas salariales y operativas (las cuales ya consumen cerca del 78% del total del presupuesto de Defensa).

Compromiso de Operatividad y Logística: Esta reorientación pone en riesgo la operación y el sostenimiento logístico del material recientemente adquirido o en proceso de incorporación, como los cazas F-16, que tienen limitadas sus capacidades por orden de Inglaterra (esperemos que no pase lo mismo que con las aeronaves Super Étendard Modernisé adquiridas por el gobierno de Macri). Sin un fondo dedicado, los costos de combustible, mantenimiento, repuestos y adiestramiento se vuelven una carga difícil de sostener con el presupuesto ordinario.

Freno a la Inversión Estratégica: Al utilizarse el FONDEF para cubrir baches de funcionamiento, se paralizan o postergan proyectos de infraestructura y adquisición a largo plazo. Un ejemplo de esto es la ausencia total de partidas presupuestarias para la continuidad de la Base Naval Integrada de Ushuaia, en el proyecto de 2026, una obra fundamental para la proyección en el Atlántico Sur y la Antártida.

En resumen, la redefinición del FONDEF en el Presupuesto 2026, representa un cambio de modelo: se transforma una herramienta de inversión y política de Estado a largo plazo, en una válvula de escape fiscal para cubrir los desequilibrios presupuestarios de corto plazo.

Los y las militantes populares tenemos mucho para proponer, a partir de una mirada puesta en la existencia de LA PATRIA, SU PUEBLO y la construcción de una NACIÓN socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Para ello reivindicamos la planificación estratégica, materializada magistralmente en los planes quinquenales de Perón, que significó la industrialización del país con un sistema más justo para sus habitantes, siendo la industria para la defensa la palanca para lograrlo.

Es necesario recordar este pensamiento del entonces Coronel Perón: “Sólo aspiramos a nuestro natural engrandecimiento, mediante la explotación de nuestras riquezas, y a colocar el excedente de nuestra producción en los diversos mercados mundiales, para poder adquirir lo que necesitamos…Hemos gastado en el extranjero grandes sumas de dinero en la adquisición de material de guerra. Lo hemos pagado a siete veces su valor, porque siete es el coeficiente de seguridad de la industria bélica; y todo ese dinero ha salido del país sin beneficio para su economía, sus industrias o la masa obrera que pudo alimentar…Una política inteligente nos hubiera permitido montar las fábricas para hacerlos en el país, las que tendríamos en el presente, lo mismo que una considerable experiencia industrial; y las sumas invertidas habrían pasado de unas manos a otras: argentinas todas… La defensa nacional exige una poderosa industria propia, y no cualquiera, sino una industria pesada…”.

El General Manuel Savio planteaba: “Entendemos que la industrialización del país es imprescindible e impostergable como factor de equilibrio económico social (…) Entendemos también (…) que la industria comúnmente llamada ‘pesada’ es primordial para desarrollar la de carácter manufacturero (…) “Necesitamos barcos, ferrocarriles, puertos y máquinas de trabajo, y no nos podemos detener a la espera de milagros… ello es ya un imperativo en nuestro progreso, porque es un mandato de la argentinidad, porque lo requiere nuestra soberanía dentro de un programa que no persigue ninguna autarquía deformada por exacerbado nacionalismo, sino porque aspira a contar con un mínimo de independencia”.

El segundo plan quinquenal planteaba para la política industrial: el estado implementará industrias cuando su incumbencia exceda las posibilidades de la industria privada o carezcan de interés, o en caso de tratarse de industrias esenciales para la nación.

Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones, del segundo plan quinquenal fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química, la metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas, orientadas a ser industrias de base para el país. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un mercado interno protegido. El sector agropecuario se modernizó: a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica, se impulsó la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias, de forma que se hizo incrementar la producción y productividad agropecuaria…

Un trabajo publicado en el CONICET por Ezequiel Magnani: ¿La defensa nacional como instrumento de desarrollo económico?: El Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) de Argentina” (Universidad Nacional de Rosario. Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario. Cuadernos de Política Exterior Argentina), sostiene luego de analizar diversos autores que: “… el Estado tiene un doble rol. Por un lado, de impulsor de la demanda agregada, en la medida que es el único comprador en cuestiones de defensa nacional. Por el otro, es el actor que financia la oferta y decide estratégicamente qué sectores productivos deben ser impulsados para satisfacer la demanda agregada…La literatura muestra que la clave es no sólo la lógica de impulsar la demanda agregada y financiar la oferta, sino que resulta importante centrar la atención en el proceso que ocurre en el medio, en donde se incluyen como proveedoras a empresas privadas que también invierten en mejorar su proceso productivo, se contratan empleados con salarios competitivos que estimulan la demanda de otros sectores de la economía, el Estado genera infraestructura de transporte aumentando los niveles de obra pública y se mejoran procesos productivos que luego pueden ser utilizados por industrias civiles”.

También repasa el uso del fondo: “… Si consideramos la forma en la que se distribuye el financiamiento del FONDEF, los datos para diciembre del 2021 mostraban que un 32% se destinó a la Fábrica Argentina de Aviones, el 18% a la empresa ligada a la innovación y desarrollo tecnológico INVAP S.E, el 22% al astillero Tandanor y el 28% a adquisiciones del sector privado ….., la información obtenida del sector de inversiones del Ministerio de Defensa, indica que el 70,3% de los proyectos de inversión del FONDEF están destinados a la incorporación, el 17,2% a la modernización y el 12,5% a la recuperación de sistemas de armas”.

Me parece importante señalar algunos principios que no se han tenido en cuenta suficientemente a la luz de la doctrina planteada por Perón y lo hecho por el Gral. Savio, plantear el principio de que nuestras materias primas deben ser industrializadas en territorio de origen, ello traerá una mejor distribución de la riqueza, una repoblación de nuestros vastos territorios, disminuirá la concentración en grandes centros urbanos como el AMBA, facilitando el acceso a la vivienda, disminuyendo gastos diarios de transporte de personas, propio de las grandes urbes, etcétera.

También es importante señalar la falta de asociación del Estado Nacional con las provincias y los municipios, ya que si decimos que el problema de la defensa nacional incumbe a todo el Pueblo, es necesario la intervención concreta y en base a sus responsabilidades territoriales, de todos los niveles del Estado.

Del análisis de usos del FONDEF, debemos notar que ha sido casi marginal la participación de Fabricaciones Militares y del Astillero Río Santiago, siendo que en los periodos históricos de mayor desarrollo de la industria pesada, fueron instrumentos centrales de una política industrialista. También es necesario remarcar que no están previstas en el fondo de defensa, las previsiones necesarias para la actualización tecnológica de la maquinaria, tanto en Fabricaciones como el Astillero y por supuesto los diversos talleres de las Fuerzas Armadas diseminados por buena parte del territorio argentino. También es importante incluir en el sistema de industrias para la defensa a empresas como ARSAT, INVAP y otras. Es deuda la sanción de una ley orgánica de producción para la defensa (art. 46 inc. b ley de defensa nacional) que proteja y promueva los instrumentos industriales para garantizar su funcionamiento (solo hubo una propuesta presentada en el senado en el periodo 2008). Los distintos niveles de administración del estado deben dejar de actuar como si no pertenecieran a la misma NACIÓN, es como si las distintas partes del cuerpo humano actuaran descoordinadamente, eso genera enfermedad o somete a su desmembramiento, lo mismo vale para NUESTRA PATRIA QUE NO ESTÁ A LA VENTA.

Orestes «Beto» Galeano Lic. en Higiene y seguridad en el Trabajo, Director Nacional del ISSTATE (Instituto de Salud y Seguridad de las y los Trabajadores de ATE)