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Hoy queda más claro que nunca: el gobierno de Milei es el gobierno de las corporaciones y de los grupos económicos concentrados. En las vísperas del 19 y 20 de diciembre, fechas que recuerdan la masacre de 2001, el Congreso se apresta a discutir un proyecto de reforma laboral regresiva.

Pero esto no es una reforma laboral. Lo que está en marcha es una Refirma Patronal con un Estado al servicio de los poderosos y castigando al pueblo trabajador. Claramente hay un collar de ahorque, tal como lo decía Jauretche: no hay que cambiar de collar, sino dejar de ser perro.

Lo que está sucediendo es que, en ciernes, se quiere aprobar este modelo de reforma laboral que implica la pérdida de derechos conquistados y disfrutados durante años. A esto se suma una reforma impositiva, con la cual se va a consolidar que el pueblo siga pagando impuestos, mientras que los ricos puedan seguir no evadiendo, sino teniendo legitimada la posibilidad de no tributar.

A la vez, hay una reforma jubilatoria que pretende que todo el mundo siga trabajando hasta una edad en la que ya no pueda sostener una vida digna, para luego recibir como jubilación una miseria. Y el otro eje, el otro eslabón de este collar de ahorque, es efectivamente una reforma penal que va a castigar muy duramente a todos y todas aquellas que decidamos enfrentar este modelo de extracción que se está instalando en nuestro país.

Por eso nosotros decimos NO a la reforma patronal de Milei y de los grupos económicos. Construyamos una reacción popular acorde a la situación de gravedad institucional en la que estamos.

Estamos frente al intento de que se consolide un modelo en el que una neocolonia de extracción se instale en nuestro país con un marco legal y legítimo, suprimiendo el mandato de la Constitución Nacional. Por lo tanto, este gobierno, que ingresó a través del voto popular y que está construyendo una mayoría parlamentaria a través de la presión y del soborno planificado a determinados gobernadores —para que algunos legisladores levanten la mano traicionando a su pueblo—, hace que la patria esté verdaderamente en Peligro.

Por lo tanto, no queda otra opción que defenderla con todas las fuerzas que tengamos. Es la hora de que el pueblo se exprese.

Hay que parar la entrega de la Argentina.

*Por Flavio Vergara, Secretario de Convenios Colectivos de Trabajo del Consejo Directivo Nacional de ATE

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