Nos quieren convencer de que no hay alternativa. De que perder derechos, salario, tiempo de vida y salud es el único camino posible. Por eso es indispensable primero no dejar de resistir para frenar el daño de este proyecto político donde unos pocos ganan mucho, las mayorías nos empobrecemos y se corren las fronteras del extractivismo. Es una “vieja propuesta” que vuelve, no es inevitable. Nos toca contraponer otro proyecto y construir la fuerza para empujarlo. Uno que ponga en el centro la reproducción de la vida.
La cantinela la conocemos: que no hay plata para discutir salarios, que los derechos laborales son insostenibles si queremos que la economía arranque, qué no trabaja el que no quiere, qué defienden privilegio, que la casta, qué el Estado es un gasto insostenible, qué con las reformas se va a generar empleo porque con menos cargas las patronales van a contratar más gente, que achicar el Estado es un ahorro, que hay que sacar las barreras si queremos ser un país que se integre al mundo…
La reforma laboral está escrita a medida de los intereses patronales, diseñada para profundizar la concentración de la riqueza mientras empuja a lxs trabajadorxs a sostener la vida en condiciones cada vez más precarias. Es una reforma que viene a debilitar la organización sindical, que propone una “formalización” precarizante y que recorta derechos para el conjunto de lxs trabajadorxs mientras reproduce y profundiza la desigualdad de género. Al no reconocer ni redistribuir las tareas de cuidado, consolida un modelo donde esas responsabilidades siguen recayendo casi exclusivamente sobre mujeres y diversidades. En un país donde el 76% del trabajo de cuidado no remunerado lo sostenemos las mujeres, la ausencia de políticas como la ampliación de licencias o el reconocimiento de los hogares reales no es neutra: empuja a miles fuera del empleo formal, las condena a trayectorias laborales más precarias y las priva, a futuro, de una jubilación digna. Así, la reforma no solo organiza el trabajo: también organiza la desigualdad.
El pluriempleo deja de ser una excepción y pasa a ser regla. Las jornadas se estiran, los límites entre trabajo y descanso se borran, y el tiempo propio se vuelve un lujo. ¿Cómo se organiza la vida cuando todo el tiempo es tiempo de trabajo? ¿Cómo se cuida, se milita, se descansa?
Lxs trabajadorxs estatales conocemos bien este escenario: somos la precuela de la reforma. Milei fue claro cuando dijo que venía a destruir el Estado y por eso nos declaró la guerra, para romper la resistencia de quienes lo sostenemos con nuestro trabajo.
Salarios a la baja, vaciamiento, recorte de servicios y prestaciones, persecución sindical, violencia laboral. Una estrategia sistemática para desarticular la organización colectiva y sembrar miedo. Pero acá estamos, frente al ataque nos organizamos.
Desde los feminismos queremos aportar la capacidad de elaborar unidad y de promover desbordes que permitan tejer nuevas tramas intergeneracionales y multisectoriales. El feminismo ha podido revitalizar los cuerpos incluso en el agotamiento, construir confianzas y transmutar la bronca en rebelión y el hartazgo en urgencia y deseo de que las cosas cambien. En este sentido es un laboratorio.
Desde la Secretaría de Género y Diversidad de ATE Nacional, junto al Observatorio Sindical de Relaciones Laborales y la Escuela de Feminismo Popular Nora Cortiñas, impulsamos el dossier El Futuro Ya Llegó. No como un diagnóstico cerrado, sino como una herramienta de debate, de formación y de organización. Doce artículos que buscan pensar, desde una mirada feminista, quién es hoy el sujeto trabajador y qué estrategias necesitamos para recuperar y ampliar derechos.
El dossier cuenta con las voces de Julia Campos, coordinadora del Observatorio Sindical de Relaciones del Trabajo y de María Terragno, abogada sindical de ATE.
También participan: la investigadora de relaciones laborales Julia Soul; la presidenta de la AAIHMEG (Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género), Flora Partenio; las activistas feministas Luci Cavallero, referenta de Ni Una Menos, la investigadora Verónica Gago; Ludmila Scheinkman, Laura Caruso, Tania Rodríguez y Andrea Andújar del Mitin de Historia Obrera; Valeria Silvina Pita del CONICET y de la Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género.
La propuesta es un aporte para discutir la etapa desde una mirada feminista. Sabemos que el momento es difícil. Pero también sabemos que no hay destino escrito. Que cada derecho conquistado fue producto de la organización, la lucha y la solidaridad.
El dossier está disponible en www.ate.org.ar/generoydiversidad/cajaherramientas/
*Por Clarisa Gambera, Secretaria de Género y Diversidad del Consejo Directivo Nacional de ATE