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ATE

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El 9 de mayo de 2001, recibía la triste noticia
sobre el fallecimiento del compañero Andrés Framini. Ese día con 86 años,
Framini asistió a un acto de homenaje a Eva Perón, en el local de ATE Nacional, donde
pronunció un discurso y presenció la película Perón, sinfonía del
sentimiento
 de Leonardo Favio. En esas circunstancias sufrió
un ataque que le causó la muerte inmediata.

Tuve la suerte de conocer a Framini en su casa de toda la vida,
comprada con un préstamo de la Fundación Evita,  habiendo ido acompañado
del compañero, colega y amigo Osvaldo Calello, con el fin de entrevistarlo para
nuestro libro “Vandor a Ubaldini” volumen 1.

A partir de aquél momento, Framini fue una fuente de consulta
permanente para otros libros, como los referidos a la Historia de la
ATE,  en lo inherente a la relación de los trabajadores del
Estado, la central obrera y los gobiernos, a partir de 1943 en adelante.

El “Negro” Andrés Framini había nacido el 2 de agosto de 1914 en
Berisso, resultando ser el único dirigente obrero argentino que llegó a ser
gobernador de una Provincia (Buenos Aires) e impedido de ocupar el cargo.

Para el glorioso 17 de octubre de 1945 se
desempeñaba  como operario de la textil Pittaluga de
Barracas,  donde será elegido delegado y llegando a establecer una
estrecha relación político y sindical con  Eva Perón.

Será de la primera generación de peronistas “puros”, entrados al
Movimiento en su adolescencia brotando de la propia semilla del Estado de
Bienestar y Participación  que supo defender poniéndole el cuerpo
desde el mismo momento del golpe fusilador del 55, cuando se hace a las filas
de la primera Resistencia Peronista.

Recuerdo su refunfuñar al
recordar aquel día trágico “en que me dirigí a la CGT para sumarme
activamente a la defensa del Gobierno y la encontré cerrada. Los compañeros que
decían que darían la vida por Perón, se habían ido a resguardar la suya”
.

Supo liderar desde aquel momento la CGT
Auténtica.  Fue uno de los desafiantes resistentes del frustrado
alzamiento popular que condujo el general Juan José Valle, que fuera reprimido,
y donde una treintena de civiles y militares fueran fusilados.

Framini  fue uno de los inspiradores de la primera
propuesta revolucionaria surgida del Movimiento Obrero y conocida como Programa
de La Falda para la independencia económica, en 1957, resultado del Plenario
Nacional de Delegaciones Regionales de la CGT y las 62 organizaciones. Y en el
Plenario de las 62, llevado a cabo en Huerta Grande, fue el encargado de
pronunciar un discurso fundacional para la consagración del programa
revolucionario que alimentó la lucha democrática del peronismo.

Fue el dirigente obrero en que Perón confiara, en un intento
destinado a eludir la proscripción de la que fuera objeto el peronismo, para
ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Con una fórmula en
la que él, exiliado en Madrid, lo acompañaría como vice. El fraude de esos años
impidió a Perón integrar esa fórmula, que tuvo que ser completada por Marcos
Anglada.

“Framini-Anglada, Perón en la Rosada” fue la consigna del
partido Unión Popular, que  ganó las elecciones con más de 1.170.000
votos, desatando una crisis política que empujó al presidente de la Nación
Arturo Frondizi a anular los comicios. No obstante el mandatario fue derrocado,
y a pesar de ello, el 10 de mayo de 1962, Framini concurrió a asumir su cargo
en medio de una nueva y violenta represión policial.

Fue secretario general de la Asociación Obrera, entre1951-1955 y
1959-1968. Y en dos oportunidades, 1955 y 1961-1963, integró la conducción ejecutiva
de la Confederación General del Trabajo.

En 1974 fue de los creadores,  junto al Negro Aguirre
y Babi Molina (ATE),  del Partido Peronista Auténtico, con el que,
tras la muerte de Perón, un sector radicalizado del peronismo buscó una forma
de frenar el poder de López Rega en el Partido Justicialista y así representar
a la Juventud del movimiento desde una perspectiva de profundización del
peronismo con una perspectiva hacia el socialismo nacional.

En sus últimos años de vida “El Negro” Framini se dedicó a ser
un exponente del pensamiento nacional en cada casa de los trabajadores que lo
invitara a disertar, y manteniendo abiertas las puertas de su casa a cuento
interesado en “ilustrarse” sobre peronismo lo requiriera.

En 1997 la Cámara de Diputados de la Nación lo distinguió como
uno de los Mayores Notables de la Argentina. Y también fue declarado Ciudadano
Ilustre por el municipio de Berisso. Y por unanimidad, la Cámara de Diputados
de Buenos Aires, lo declaró Ciudadano Ilustre de esa provincia. Y lo más
importante, en 1999 una ley provincial estableció la validez del triunfo
electoral de Andrés Framini, reconociéndole la condición de ex gobernador de la
provincia de Buenos Aires, sin que por ello percibiera ninguna remuneración al
respecto.

Los paradigmas, no mueren; ni se entierran, ni se creman.
Los  ejemplos de lucha dignifican la Patria, y se proyectan desde la
memoria. Quien deja la historia en el
pasado, es cómplice en el presente de las clases opresoras.

 

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Después que el gobierno, y
sus aliados, nos impusieran a lo Pirro la ley de Reforma Previsional que redujo
el ingreso de jubilados y jubiladas en diciembre pasado, el inicio de este año mostró
un nuevo impulso de los aspectos más regresivos de su política económica y
social.

 

Los despidos en el Estado se
generalizaron y, al mismo tiempo, se profundizó la instalación de la tercera
Reforma del Estado mediante el cierre de organismos como la fábrica de
explosivos FANAZUL, la parálisis y el vaciamiento de la mina y la usina de Río
Turbio o la transferencia de funciones del SENASA y del INTI al ámbito privado.

 

Representaban un nuevo embate
del gobierno de Cambiemos después del empantanamiento de sus políticas de
ajuste producido tras la histórica jornada del 6 de diciembre cuando ATE y la
CTA Autónoma, junto a distintas organizaciones de trabajadores, llenamos la
Plaza de Mayo.

 

O cuando fuimos capaces de
iniciar el año con un Paro con movilizaciones en todo el país el 4 de enero,
que reiteramos tanto el 15 de febrero como el 5 y 6 de marzo, esta vez junto a
las organizaciones docentes del todo el país, para sostener a nivel nacional cada
una de las respuestas que los compañeros dieron en los organismos del Estado como
en INTI, YCRT, Fabricaciones Militares, Hospital Posadas, Jefatura de Gabinete,
ANSES, SENASA, Ballet de Danzas y en los distintas provincias y municipios
donde hubo despidos.

 

De la misma manera que
acompañamos, junto a la CTA y la Federación Azucarera, la lucha de los
trabajadores del azúcar en una extraordinaria marcha de 300 kilómetros por
Salta y Jujuy uniendo los distintos ingenios que dan pelea y en cada lugar
donde ATE y la Central autónoma fuimos el canal de expresión de las acciones de
resistencia en todo el país para enfrentar esta ola de despidos en el ámbito
publico y privado.

 

De esa manera fuimos
coagulando una unidad que esperamos siga aportando a la reunificación del movimiento
popular en la Argentina
para, no solo resistir y ponerle limites a este avance devastador de la política
neoliberal, sino también generar propuestas alternativas que nos permitan
vislumbrar la perspectiva de un cambio de gobierno y un horizonte mejor para el
conjunto de nuestro pueblo.

 

Nuestros valores

 

El asesinato por la espalda de
Rafael Nahuel a manos de la prefectura, aún sin responsables; el procesamiento
de los militantes movilizados contra la reforma provisional o el propio
Presidente de la Nación
felicitando al policía Chocobar y su gatillo fácil son muestras de cómo la justicia
y la propia democracia pueden llegar a convertirse en instrumentos formales de  justificación de un estado de dominación como
el que nos quieren imponer, con una democracia desvirtuada, restringida y
violentada por el propio Estado.

 

Por eso el desafío no es solo
conformar unidad para enfrentar el ajuste sino que debemos ser capaces de
construir nuevas instituciones democráticas, avanzar en la libertad y la
democracia sindical y revertir una justicia hecha para ricos que empuja a gran
parte de nuestra juventud a la marginalidad o a la cárcel.

 

Si no tenemos la fuerza para construir
mecanismos de democracia participativa, la posibilidad de cambiar se va a ver
limitada porque el poder tiene la capacidad de cambiar a los personajes pero
manteniendo sus mismas políticas devastadoras para el pueblo.  

 

Nuevos modelos sindicales

 

Es necesario construir un
nuevo modelo sindical basado en la libertad, la democracia y la autonomía,
valorizando las construcciones de las nuevas organizaciones sindicales y
sociales y a la nueva generación de dirigentes que desafían las viejas
estructuras.

 

La CGT utilizó la fuerza del paro nacional del 6 de abril del año pasado para
acordar el proyecto de ley de reforma laboral aunque la lucha de los
trabajadores impidió que se trate en el 2017 y este año lo frenaremos
nuevamente si el gobierno vuelve a la carga.

 

También hubo otras jornadas
masivas de lucha como la del 21 de febrero, de la que no fuimos convocantes,
donde se demostró tanto la capacidad de rebeldía de nuestro pueblo como los
límites de quien la convocó en las propuestas alternativas y en la continuidad
de la lucha.

 

Todo esto es una demostración
de por que es tan importante discutir el sentido de la unidad para que estas
enormes y extraordinarias potencialidades de dignidad y capacidad de lucha de
nuestro pueblo no se desperdiguen sino que encuentre un cauce de potencia para
construir una alternativa sin repetir errores ni limitaciones del pasado
cercano.

 

Por eso es trascendente la
convocatoria a los congresos de la
CTA
para el 16 de marzo y el 28 de abril, porque representan
la oportunidad para abrir las puertas a las nuevas formas de organización de la
clase trabajadora, de ocupados y desocupados, de activos y jubilados, cuentrapropistas
y cooperativas que aporten a la construcción de un nuevo modelo sindical.

 

Un modelo donde se profundice
el debate y la participación, condiciones necesarias a la hora de recuperar un
instrumento tan esencial como la Central que supimos construir y debemos
reinventar.

 

Porque estamos convencidos de
que, frente a una situación de fragmentación del campo popular alentada por el
poder desde los últimos 14 años, podremos aportar desde una fuerte reafirmación
de los valores que le han dado sentido a la CTA Autónoma y a nuestra ATE:
autonomía, democracia y libertad sindical.

 

Luchas que son ejemplos

 

Todas las luchas que
protagonizamos son importantes pero quiero destacar tres que se distinguen por
su trascendencia. Por un lado, la lucha por la mina de carbón de Río Turbio que
representa la defensa del trabajo y el sentido estratégico de que el estado
sostenga una presencia productiva en áreas fronterizas y a 1.200 km de las
islas Malvinas ocupadas por Inglaterra y una base de la OTAN.

 

La lucha de los trabajadores
y trabajadoras del INTI que pelean por su derecho al trabajo y para resguardar un
órgano fundamental a la hora de promover la ciencia y la tecnología en manos del
pueblo y de un estado soberano, y al servicio de las pequeñas industrias
nacionales.

 

Y finalmente la lucha de las
mujeres contra el machismo y por los derechos plenos de igualdad entre genero,
uno de los emergentes mas importantes de la lucha popular en los últimos años,
que este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, se manifestó en unidad con el
paro y las movilizaciones masivas en todo el país.

 

Estas son muestras del
fortalecimiento de nuestras organizaciones basadas en esos valores
fundamentales que mencionaba y representan la lucha de un pueblo por la libertad,
la justicia y la soberanía.

 

Es en esos valores en los que
nos alimentamos como parte nutriente de la fuerza de este pueblo que va a ser
capaz de sobrellevar esta barbarie que nos impone el gobierno de Macri y recuperar
la senda de valores y principios de una sociedad más justa que nos la dará el
fortalecimiento de las organizaciones populares y la profundización de una
democracia más participativa y más plena.

 

 

 

 

 

 

 

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En el marco de una denostación a la acción sindical, tratando de socavar la mística transformadora y revolucionaria que en ella anida quiero recordar y traer al presente a la figura del referente de mi primera militancia en una organización política: Amado Olmos.
Hoy, hace 50 años en un extraño accidente automovilístico cerca de Villa María fallecía el líder del sindicalismo argentino. Faltaba poco para la realización del congreso unificador de la CGT (28 de
marzo 1968) y todo indicaba que su figura contenía y expresaba todos los matices más genuinos de la clase trabajadora y por lo cual lo iban a  elegir como Secretario General.
Sus compañeros que estaban dando vuelta la taba para enfrentar la dictadura de Onganía, necesitaban de una personalidad cuyo pensamiento y acción expresara lo mejor de los trabajadores y se tuvieron que conformar homenajearlo y nominar a ese congreso con su nombre.
No tardaron en manifestarse las contradicciones que él había logrado sintetizar y se retirarían de allí algunas delegaciones comandadas por Vandor sin impedir que la mayoría de los delegados sesionaran y dieran a luz la “CGT de los Argentinos” proclamando a Raimundo Ongaro como secretario General.
Amado Olmos se había incorporado a las fuerzas del Peronismo dejando  su militancia del partido comunista y acompañando a tantos que como Puiggros (intelectual) o Ángel Cairo (sindicalista), optaban por protagonizar en la primera experiencia de gobierno de los trabajadores en nuestra patria.
Fundador y primer secretario general de Sindicato de la Sanidad, en 1948 y 1949, se distinguió por la predica a favor de la hegemonía de los trabajadores en la conducción del movimiento Peronista.
Tuvo destacadas actuación durante esa época, y profundizo su militancia y protagonismo después del golpe militar de 1955 convencido como estaba de que:"El peronismo fue derribado del poder desde el poder mismo. No fue un movimiento de masas ni el malestar del pueblo, sino una red sutil de intereses económicos extranjeros que aspiraban a dominar nuestra economía". Por eso se enrolo en la resistencia, aun desde sus posiciones críticas como las que lo llevaron a votar en contra de introducir capitales de la empresa petrolera norteamericana “La California”, siendo Diputado Nacional en 1954. 
Participo en la creación de las 62 organizaciones, o las convocatorias sindicales que dieron origen a los programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) donde se plasmarían las propuestas de la Clase
Obrera hacia la comunidad.
Alternando sí, con la cárcel que en varias oportunidades (Caseros, Rawson, Bahía Blanca y Rosario) por los enfrentamientos con la dictadura o durante el gobierno de Frondizi.
Se lo asociaba a la idea de conformar un “partido obrero”, y promovió la creación de la “Unión Popular” en 1962, ganando las elecciones a gobernador en la provincia de Buenos Aires, con la figura del sindicalista Andrés Framini (AOT).
Su pensamiento y acción fueron exaltados por su compañero John William Cooke: “porque en un medio de venalidad y cobardía, Amado mantuvo las manos limpias y el pensamiento claro Porque luchó en medio de la contaminación sin sucumbir a ella. Eso lo sabe todo el que actúe en la lucha de estos años, de ahí la autoridad moral que Olmos conservó frente a las bases obreras y peronistas y aún frente a los que no participaron de su misma actitud de rectitud ética”.
Profundo en su pensamiento y defensor de la militancia sindical autentica, no tenia pelos en la lengua para decir: "Hay dirigentes que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las
inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego que con una actitud de este tipo no pueden encabezar a la clase obrera".
 
“Hay dirigentes gremiales cuya mentalidad no da para más y como hijos del capitalismo, siguen obedientes a sus viejos padres, y buscan la solución en este sistema liberal capitalista… Los trabajadores no quieren soluciones por arriba… Quieren el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, lo cual asegura el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista”.
Sembró y trascendió en la corriente combativa que conformaron entre otro Raimundo Ongaro, Atilio López, Agustín Tosco, Jorge Di Pasquale,  Julio Guillán, Héctor Quagliaro, el “negro” Aguirre, Benito Romano y Atilio Santillán.
Iluminó a las generaciones que resistimos al genocidio y espero que fortalezca en los nuevos cuadros su identidad de trabajadores, argentinos e indoiberoafroamericanos que día a día construyen en el
siglo XXI el derrotero de cambiar la sociedad y terminar por siempre la explotación del hombre por el hombre.
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El pasado 4 de octubre realizamos un esfuerzo extraordinario en cada lugar del país, en cada capital, frente a cada Legislatura provincial, como lo hicimos también en Buenos Aires frente al Congreso Nacional, parando y movilizando con columnas de ATE, de la CTA Autónoma y de las organizaciones sociales, con trabajadoras y trabajadores empleados y desempleados, activos o jubilados, precarios o que se inventan el trabajo para pelearle a la desocupación y a la miseria.
Y lo hicimos para denunciar que cuando el gobierno nacional firma con los gobernadores un Pacto Fiscal, traducido en una mal llamada ley de Responsabilidad Fiscal, es con la intención de aplicar esas normas en un proyecto de Presupuesto que rija la vida de los argentinos y argentinas durante el próximo año.
Los trabajadores y trabajadoras no queremos más ajustes, ni más tarifazos, ni más endeudamiento externo para la especulación financiera por eso le decimos No a este proyecto de ley de Presupuesto 2018 que implica reducción de partidas públicas para vivienda, salud y salarios. Donde la única partida que aumenta es el pago para intereses de la deuda externa que afectará a las próximas generaciones argentinas. Un Presupuesto que prevé una inflación del 15% cuando la real va a estar en el 20% con un aumento de tarifas que va a rondar entre el 35% y 40%. 
Pero también marchamos junto a las organizaciones sociales porque queremos, como ellas, que la ley de Emergencia Social se aplique como corresponde y que se apruebe una ley de Emergencia Alimentaria para que se termine con la vergüenza del hambre en nuestro país.
De la misma manera pedimos que no compren barcos en el exterior cuando está el Astillero Río Santiago que los puede producir ni que vacíen Fabricaciones Militares, una industria estratégica para la defensa y la seguridad nacional al igual que la mina de carbón y la turbina eléctrica en Río Turbio. Si hasta la Cultura está en riesgo por falta de fondos y los elencos artísticos de todo el país deben reclamar mejores condiciones laborales, estabilidad laboral y aumento de presupuesto.
En la Argentina hay recursos y riquezas generadas por trabajadoras y trabajadores que no tienen cuentas en el exterior con millones de dólares como las tiene el ministro de economía, Nicolás Dujovne, pero sí tienen propuestas alternativas al presupuesto del achique.  Propuestas que contemplan salarios dignos y un básico universal que no sea inferior a los 15.000 pesos para garantizar que no haya más pobreza en este país.
Propuestas para salvar al ANSES y al PAMI, para defender las cajas provinciales, el 82 % móvil, y al sistema previsional evitando que terminen con la jubilación y solo nos dejen un subsidio a la vejez.
Por eso fuimos al Congreso Nacional para decirles a los diputados y senadores que escuchen nuestra voz y nuestras propuestas. No puede ser que el gobierno nacional se comporte con las provincias
y municipios como si fuera el FMI: imponiéndoles ajustes, bajando salarios, achicando personal, reduciendo jubilaciones, rematando los institutos previsionales y sociales o condicionando los presupuestos provinciales.
Estamos ante un gobierno que no escucha y que propone falsos diálogos pero que solo quiere imponerse como lo pudimos comprobar con el compromiso no cumplido de incorporar a miles de trabajadores a Planta Permanente.
Por eso es tan importante unir nuestra lucha con las organizaciones que no son sindicatos tradicionales sino nuevas organizaciones de la clase obrera argentina con las que peleamos juntos en las calles. Entendiendo que la unidad no la hacen dos trasnochados con declaraciones en los medios sino que se hace peleando y debatiendo democráticamente en las calles y en las asambleas como orgullosamente supimos hacerlo en este paro.
Frente al sindicalismo empresarial, a los dirigentes ricos con afiliados pobres, a las organizaciones sindicales cuasi mafiosas y a quienes abandonaron los reclamos en una aceptación pasiva de las
políticas de entrega, existe un sindicalismo que se une y lucha, que mantiene la coherencia entre lo que dice y lo que hace.
Somos consientes que en el debate democrático vamos a avanzar hacia un nuevo modelo sindical, hacia una organización de nuevo tipo, hacia un modelo pleno de libertad y democracia sindical. Eso nos va a permitir ponerle límites y frenos a esta avalancha neoliberal de ajustes, tarifazos, despidos, reducciones salariales e intentos de reformas laborales y previsionales que azotan a los países de Latinoamérica y del mundo y seguir peleando por justicia, por libertad y democracia sindical, para terminar con el hambre y la precariedad laboral.
Una vez más, decimos que no le vamos dar tregua a los que quieren entregar nuestra patria y el trabajo de los argentinos y argentinas. No le vamos a dar tregua a los que quieren terminar con
el sueño de una patria para todos y todas. Fuerza, adelante y a no aflojar. 
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Entre el 9 y 10 de octubre se llevó adelante en Ensenada el Encuentro de autoformación de la región Metropolitano orientado a los dirigentes de ATE. En esta ocasión participaron más de doscientos compañeras y compañeros de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Capital.
Con este Encuentro se concretó el recorrido por todas las regiones del país. Es necesario recordar que los mismos se realizaron en la Región del Centro, NOA, Cuyo, NEA, Patagonia y Metropolitano. El primero de ellos se realizó en el mes de mayo en la provincia de Córdoba. El segundo tuvo lugar en julio en Catamarca. El tercero se desarrolló en agosto en Mendoza. El cuarto se llevó adelante durante el mes de septiembre en el Chaco. El quinto al igual que el anterior se realizó en septiembre en Chubut. Y, finalmente el del área Metropolitano ya referido.
El balance de esta intensa experiencia es sumamente positiva!!! En los Encuentros participaron más de setecientos dirigentes de nuestra organización. Los debates giraron en relación a la cuestión económica, el rol del Estado y la caracterización de la etapa actual. Además fue un importante espacio para pensar la actualidad de nuestra organización y comenzar a imaginar el futuro.
En esta dirección es pertinente destacar que los encuentros y el debate siempre son buenos y esto toma un valor mayor si consideramos que en este caso en particular estos adquirieron un alcance federal. De este modo estamos muy orgullosos de haber llevado las discusiones sobre nuestra organización a las diferentes latitudes de nuestro territorio siempre dentro del marco de compromiso, compañerismo y respeto. Al mismo tiempo, es necesario remarcar que este espacio permitió que las compañeras y compañeros de las diferentes provincias pudieran compartir los conflictos que están atravesando e idear a futuro posibles articulaciones para enfrentar las políticas de ajuste.
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El golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976 tuvo como objetivo instaurar un plan económico, para lo cual necesitaba derrotar al movimiento obrero. Evidencia de ello fue la inmediata reforma de la Ley de Contrato de Trabajo, que había sido sancionada en 1974. Uno de los artículos mutilados preveía que "cuando se contrate o subcontrate, cualquiera sea el acto que le dé origen, obras, trabajos o servicios correspondientes a la actividad normal y específica propia del establecimiento, y dentro de su ámbito se considerará en todos los casos que la relación de trabajo respectiva del personal afectado a tal contratación o subcontratación está constituida con el principal, especialmente a los fines de la aplicación de las convenciones colectivas de trabajo y de la representación sindical de la actividad respectiva".
La tercerización no estaba prohibida -como sí ocurre actualmente en países como Venezuela o Ecuador-, pero tenía una limitación que la desalentaba: debía aplicarse el convenio de la actividad principal y la representación era de ese sindicato.
La reforma de la dictadura eliminó este párrafo, de modo tal que la tercerización pudo cumplir sus dos principales objetivos: pagar salarios más bajos que los vigentes en la empresa principal y dividir el colectivo de trabajadores que se desempeña en un mismo establecimiento.
Transcurridos más de 40 años de aquella sangrienta reforma, ningún gobierno constitucional devolvió a los trabajadores ese derecho. Así, conviven en una empresa dos, tres o cuatro convenios, y la misma cantidad de sindicatos, lo que redunda en un debilitamiento de la acción colectiva. Las escalas salariales son diferentes, el momento en el cual negocian sus aumentos son distintos (por ende los conflictos colectivos son parciales y no del conjunto), y si además se subcontrata servicios, un grupo de trabajadores puede rotar y no llegar siquiera a conocer a sus compañeros.
Agreguemos a ese panorama que justamente este último grupo es el que suele ser víctima de los más graves accidentes, por no llegar a conocer bien el oficio ni las máquinas, y por no tener un delegado que los defienda en el momento en que deberían negarse a hacer una tarea riesgosa o sin la protección adecuada.
En Uruguay, la central obrera elaboró un proyecto de ley para prohibirla, pero no parece factible que en el corto plazo en Argentina este problema pueda resolverse legislativamente. Por el contrario, muchos empresarios exigen una reforma laboral como la brasileña, que incluyó la desregulación de la tercerización. Frente a ello, quienes pueden enfrentarla de manera directa son los propios afectados. Los trabajadores y sus organizaciones deberían incorporar a su agenda acciones que la contrarresten. Algunas han fortalecido sus convenios colectivos prohibiendo la subcontratación para tareas normales de la actividad principal. También hay experiencias de distintos sindicatos que actuando dentro de una misma empresa, unificaron su escala salarial y en el marco de una unidad de acción, disputan juntos sus remuneraciones en cada paritaria.
En el veneno está el antídoto. Siendo la tercerización una estrategia del capital, el movimiento obrero debería, por lo menos, volverla inocua.
(*) Presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas.
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Dedicamos la tapa de nuestro periódico al reclamo de Aparición con vida de
Santiago Maldonado porque es de extrema gravedad que nuevamente en
democracia tengamos un desaparecido. Y más aún que, como sucedió en el
caso de Jorge Julio López, sean las instituciones de seguridad del Estado
Nacional las que están en el foco de la mira como responsables de esas
desapariciones.
Los gobiernos neoliberales, como el que tenemos, encubren la supervivencia
del Estado Terrorista dentro de las estructuras del Estado democrático. Y lo
hacen porque esa supervivencia es utilizada para el control social. Por eso no
podemos despegar la desaparición de Maldonado de la lógica gubernamental
de que los planes de ajuste no cierran sin represión.
Pero frente a estas políticas antipopulares siempre surge la extraordinaria
capacidad de respuesta de nuestro pueblo. La movilización del viernes 1º de
septiembre por la aparición del compañero Maldonado, tanto en Plaza de Mayo
como en todo el país, demostró -al igual que con el fallo de la Corte Suprema
de “Injusticia” con el 2 x 1- que ante cualquier intento de impunidad, nuestro
pueblo sale a la calle a enfrentarlo.
De todas esas convocatorias participamos como ATE y CTA porque estamos
convencidos de que la unidad se construye en las calles luchando. Así lo
hicimos cuando las organizaciones sociales nos convocaron a participar de la
movilización del pasado 7 de agosto, bajo la consigna “tierra, techo y trabajo”,
para exigir que se cumpla con la Ley de Emergencia Social y se apruebe una
Ley de emergencia alimentaria.
O como acompañamos a la CGT en la marcha a Plaza de Mayo el pasado 22
de agosto para enfrentar las políticas de ajuste, más allá de las idas y venidas
del triunvirato cegetista, y resistir la Tercer Reforma del Estado.
Pero esa vitalidad democrática que tiene nuestro pueblo de salir a las calles a
resistir debe enfocarse también en la elaboración de propuestas alternativas
para construir una democracia de nuevo tipo que cuestione las estructuras del
Terrorismo de Estado funcionando a su interior y a las políticas de los que
gobiernan para las minorías.
De esa vitalidad debemos inspirarnos también para construir un nuevo modelo
sindical en la Argentina. Porque hoy no alcanza con ser honestos y combativos.
Debemos ser capaces de construir nuevos espacios de organización y
protagonismo de la clase trabajadora para desafiar este sistema capitalista y
las políticas de un gobierno que nos sojuzga y nos explota.
Debemos ser capaces de pensar cómo el pueblo puede gobernar este país,
cómo dejar de delegar e imaginar una mejor organización de la vida
democrática. Debemos modelar las nuevas organizaciones del pueblo para
poder modelar también nuevas instituciones del Estado, nuevas modalidades
de gobierno.
Y para ello debemos reinventar nuestra organización, debemos adaptar nuestro
Estatuto a la etapa histórica que nos toca vivir. Un estatuto que fue reformado
hace 27 años y que permitió convertir a ATE en una insignia del nuevo modelo
sindical.
Necesitamos una reforma que nos permita tener mayor protagonismo y mayor
capacidad de decisión, donde haya verdadera equidad de género, donde los
jóvenes no sean solamente el futuro sino que protagonicen el presente, donde
las grandes decisiones se consulten por plebiscitos. Un estatuto que profundice
la democracia sindical, de nuevo tipo pero que no sea fruto de algunos
iluminados sino del debate, de la discusión en asambleas, de la opinión de
todos.
Claro que hablar de mayor democracia y de nuevas ideas es algo que nos
mueve el piso, nos altera las estructuras tradicionales. Nos obliga a abrir la
cabeza hacia nuevos horizontes, a nuevos límites. Y para eso es necesaria la
formación y autoformación de los dirigentes. No podemos aspirar a crecer en
organización, en seccionales en cada municipio del país y en afiliados si no
somos capaces de crecer como militantes para asumir ese desafío, para estar
a la altura de nuestras sueños. Si no somos capaces, en síntesis, de
transgredir los límites que nos impone el sistema establecido.
Estoy convencido que no hay reinvención de ATE y la CTA, no hay cambios en
el estatuto, no hay mayor democracia si no tenemos la garantía de que haya
delegados en todos los sectores de trabajo porque el cambio está en el
colectivo. Y nuestra obligación es que ese colectivo crezca en la capacidad de
intervenir en decisiones que nos favorezcan a todos, más allá de las
diferencias, más allá del internismo.
En estos días hicimos una experiencia nueva en ATE donde juntamos a los
trabajadores de las distintos sectores de Energía (hidrocarburos, mineras,
eólicas, nucleares, etc) y de Medio Ambiente con organizaciones que pelean
por los bienes comunes y contra el extractivismo. Y sin duda que hay
diferencias y distintas posturas pero esas diferencias no se resuelven con la
negación del otro sino por la capacidad de construir espacios de debate y de
nuevas síntesis como se vio en ese encuentro.
Así vamos a encontrar la fuerza para transitar esta etapa complicada y, por
sobre todo, para hacer nacer una nueva etapa, una nueva rebelión del pueblo
argentino. Eso llevará mucha dedicación, tiempo y esfuerzo para la gestación
de nuevas organizaciones, de nuevas conciencias, de nuevos desafíos.
Porque para reinventarnos en ATE y la CTA, para tener un nuevo modelo
sindical, para aspirar a una democracia de nuevo tipo hay que crear, no
alcanza con administrar lo que tenemos. Hay que crecer, multiplicarse y para
eso se necesitan nuevas formas de organización, de participación y de vida
democrática al interior de nuestras organizaciones.
Hay que repensar una estrategia desde los trabajadores para liberar nuestra
nación e integrarnos con el conjunto de los pueblos de Latinoamérica en ese
sueño inacabado de construir la Patria Grande.
De esos sueños y de esas luchas tuvimos la oportunidad de hablarle al Papa
Francisco en una reciente visita que realizamos al Vaticano junto a Carlos
Custer y Oscar de Isasi.
Allí le hicimos entrega de nuestra mayor distinción, la medalla al Mérito
Militante Germán Abdala, en contribución a su lucha constante contra las
injusticias del capitalismo, la pobreza y la carrera armamentística.
Francisco envió una bendición, más allá de las distintas creencias, para todos
los trabajadores del Estado y nos alentó a seguir con fuerza nuestras luchas
cotidianas. Así será.
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La precariedad laboral fue abordada sólo en referencia a
modalidades de contratación que excepcionan el principio de contrato por tiempo
indeterminado. Se refiere a las distintas formas que la alteran o excepcionan:
la inestabilidad en el empleo, el no registro, la temporalidad, la
eventualidad, o el tiempo parcial, inclusive de trabajadores contratados por
terceros (tercerización) Pero el concepto se ha ampliado. Cuando observamos la
realidad de la relaciones de trabajo percibimos que existen distintos niveles,
grados y dimensiones de precarización laboral.

La precarización puede expresarse a nivel de
contraprestación. Es el caso de los trabajadores que perciben salarios que no
cubren sus necesidades básicas, aun cuando su dependencia este reglada por un
contrato por tiempo indeterminado.

Es importante vincular la precarización laboral a las
condiciones de seguridad e higiene en las cuales se realiza el trabajo.

Si las condiciones de trabajo se producen en ámbitos donde
el trabajador realiza tareas que por falta de prevención deterioran su salud o
pone en riesgo su vida o su integridad física el trabajo es precario.

Otra manifestación tiene que ver con el tiempo de trabajo.
Así podemos encontrar casos en que la precarización está en la forma en la que
se lleva adelante la tarea, el manejo de los tiempos de trabajo y el computo de
las horas que el trabajador está a disposición del empleador.

La disponibilidad horaria del empleador lleva a impedir que
el trabajador tenga la posibilidad de planificar su tiempo libre. En muchos
casos no saben hasta el día anterior, cual es su horario, o en que horario
comienza y/o finaliza su jornada de trabajo La prolongación de la jornada más
allá de las 8hs diarias generando fatiga u estrés, es otra forma de precariedad
laboral

La multiplicidad de expresiones se corresponde con sus
distintas dimensiones Se identifican dos claramente: 1) La precarización del
empleo y 2) la precarización del trabajo. Podemos incorporar una tercera
dimensión vinculada a las capacidades de acción y de representación colectiva
de los trabajadores. La existencia o no de una representación sindical implica
ampliar las posibilidades de modificar la precarización con la herramienta de
la negociación colectiva.

Es comprobable que la negociación colectiva en los 15
últimos años se ha limitado a la negociación de escalas salariales.

Esta situación de imposibilidad de negociar condiciones de
trabajo y ha reducido el universo de trabajadores comprendidos en los convenios
colectivos, aumentando la disponibilidad unilateral del empleador que tiende a
reducir los estándares de tutela.

Esta dimensión es particularmente importante porque hace
visible el aspecto político del fenómeno, vinculado a los modos de sujeción y
la tendencia cada vez mayor de reducir los límites y controles en los lugares
de trabajo. Ello amplia el poder de dirección que naturalmente tiende a reducir
los costos laborales.

No hay posibilidad de que el mercado de trabajo tome
condiciones estables, productivas y duraderas y, por ende permitan alejar la
precarización, sin adecuadas políticas tutelares del Estado, completadas por la
negociación permanente y articulada entre los actores sociales.

*Director del Departamento Jurídico de la CTA-A

Fuente: Ámbito

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La aparición organizada de las mujeres en ATE fue en el año 1944 cuando vimos en nuestra organización una herramienta para pelear por nuestros derechos. En otro hecho emblemático, el Plenario Nacional de Trabajadoras de ATE en 2016, debatió y aprobó  la paridad como un reclamo de todas. No es algo aislado, estamos recuperando un debate de muchas compañeras que a lo largo de la historia han peleado por sus derechos.
En la sociedad patriarcal en que vivimos, organizada sobre la base del poder dominante del varón, se asignan roles que tienen fuerza de mandato. Por ser mujeres estuvimos históricamente destinadas al hogar, al cuidado, al ámbito privado. La lucha del movimiento de mujeres introdujo cambios en la organización social y en el sistema de dominación que, para sobrevivir, tiene que aggiornarse. Pero como trabajadoras, también estuvimos destinadas a trabajos  relacionados con esos roles, y no por trabajar nos liberamos de los mandatos de género. Esto, sin duda, condiciona nuestra participación política. En el sindicato se requiere disponibilidad y tiempo para ejercer los cargos, y permanencia.
Esto no significa que no estemos preparadas para conducir. Es un prejuicio que esquiva el debate verdadero: si nuestros roles en la sociedad fueran equitativos podríamos todos y todas militar de igual forma en el gremio, en los partidos, en la sociedad de fomento y en todos lados.
Para que las mujeres rompamos con esos roles asignados y salgamos empoderadas a disputar al espacio público, necesitamos herramientas concretas como la paridad y la alternancia. Tal como señalamos en el documento "Transformando nuestra ATE hacia mayor democratización y equidad de género", elaborado por la Dirección de Género del CDN: "El compromiso de ATE en materia de igualdad de género, el empoderamiento y los derechos humanos nos debe hacer revisar nuestras prácticas y es necesario que cada una de nosotras y cada uno de nosotros en nuestra organización, garanticemos que se adopten acciones decisivas, visibles y cuantificables hacia la igualdad de oportunidades y trato".

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Opinión

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Entre agosto y octubre elegiremos a quienes nos
representarán en el Congreso de la Nación, en las legislaturas provinciales y
en los concejos deliberantes locales. Asistiremos a las urnas sumergidos en una
política económica y social que nos come el salario y le pone un techo a
nuestros reclamos, mientras el gobierno afila sus uñas para implementar nuevas
y regresivas reformas en el Estado, en las jubilaciones y en las relaciones
laborales, como informamos en este número de nuestro periódico.

Por esa razón, teniendo en cuenta que todos estamos de
acuerdo en que no vamos a votar a nuestros verdugos, más allá de cuál sea la
opción que cada uno elija entre la amplia gama de expresiones del fragmentado
campo popular, el tema es
cómo organizarnos para construir un proyecto propio con identidad de clase
trabajadora, una propuesta nueva, una alternativa diferente a lo ya conocido.

Que no debe ser una alternativa válida únicamente para el día de la elección,
sino a una construcción política que nos permita dar batalla todos los días, intentando
modificar favorablemente las relaciones de fuerzas en nuestra sociedad. Un
instrumento de los trabajadores y trabajadoras, del pueblo argentino, para
construir un proyecto de liberación, para construir una sociedad distinta.

 

Cambio
de etapa

Más allá de la coyuntura electoral, en Argentina estamos
viviendo un cambio de etapa que nos obliga a redefinir nuestra estrategia política como clase
trabajadora y afirmarnos en dos valores fundamentales: la autonomía y el
proyecto propio.

Desde 1976 hasta hoy, el salario y el mercado interno
dejaron de ser los indicadores principales para analizar la economía, siendo
reemplazados por la especulación financiera, la deuda y el mercado externo. Por
eso no alcanza dar la pelea por salarios dignos o por pases a planta permanente,
sino que también debemos discutir las políticas públicas de la producción, la
salud, la educación; la organización del Estado y, fundamentalmente, las
articulaciones con la comunidad y sus diversas organizaciones populares.

Esa es la unidad que hay que construir, la unidad en lo
cotidiano, la unidad de aquellos sectores del campo popular que estén dispuestos
a discutir una perspectiva diferente para esta sociedad en esta etapa política.
Una unidad que se construye en la calle, codo a codo, como lo hicimos este 7 de
agosto marchando con la CCC, Barrios de Pie y la CTEP desde San Cayetano hasta
la Plaza de Mayo en una masiva e integradora movilización por Techo, Tierra,
Pan y Trabajo.

 

Tercera
Reforma del Estado

Atravesamos una etapa en la que un hijo directo de la
oligarquía y de los grupos empresariales llegó a presidente por el voto de la gente,
algo que no pasaba desde la época de Sáenz Peña. Históricamente, los grupos de
poder oligarcas y trasnacionales gobernaban únicamente a través de golpes de
estado, o traicionando el mandato de los movimientos populares.

Este nuevo escenario es el que permite aplicar esta Tercera
Reforma del Estado en curso, que intentan imponer, fundamentalmente, a través
de la asociación de empresas privadas con el Estado para hacer negocios en
áreas específicas. Un escenario en el que se impondrán nuevos tratados de libre
comercio en el marco de la OMC y las exigencias del FMI, que implicarán pérdida
de soberanía, nuevas privatizaciones y diversas concesiones a las
multinacionales.

Lo que se viene es un cambio de etapa, más que de coyuntura, lo que nos obliga no sólo
a resistir, sino a reinventarnos como organización y a reinventar las
articulaciones con otras organizaciones del movimiento popular
. Y
debemos ser protagonistas de esas nuevas invenciones que surjan del campo
popular, para enfrentar a esa concentración económica del poder que impulsará el
desmantelamiento del Estado democrático y una mayor fragmentación social.

 

Un
crecimiento necesario

En ese contexto resulta impostergable el crecimiento de
la organización de la clase trabajadora en general y de nuestras organizaciones
en particular; porque ATE y la CTA son actores claves en la perspectiva de la
construcción de una nueva alternativa de transformación política en nuestro
país.

En las elecciones
de nuestro gremio en el 2015 éramos 250 mil afiliados, hoy orillamos los 300
mil, pero tenemos que ser más.
Si crecemos en afiliados vamos a crecer
en delegados electos, en seccionales, en expansión territorial y en cada sector
de trabajo. Es nuestra la posibilidad de volver a ser mayoría entre los
estatales nacionales y de aumentar la organización de los trabajadores provinciales
y municipales para terminar con una de las mayores perversidades de esta
democracia renga y tuerta: que los compañeros de los municipios no tengan
Convenio Colectivo de Trabajo ni derecho al salario mínimo, vital y móvil.

 

Reforma
del estatuto

En ese desafío por reinventarnos, debemos tener un gremio
en estado de asamblea hasta el Congreso Nacional Extraordinario, para poder debatir los cambios
necesarios en nuestro Estatuto que garanticen un sindicato más democrático, más participativo, más
federal, más abierto a la participación de los jóvenes y de las mujeres.

En ese camino todos los afiliados y las afiliadas debemos
estar en condiciones de proponer y discutir las reformas necesarias en
asambleas, en plenarios de delegados y en todos los ámbitos orgánicos de
nuestro gremio.  

Congreso
de la CTA Autónoma

En esa misma dirección debemos alentar y promover la
realización de un Congreso Nacional Extraordinario de nuestra CTA Autónoma,
para discutir qué proyecto tenemos para la clase trabajadora y qué entendemos
por unidad de los trabajadores. Es la oportunidad de discutir si unidad es
amontonamiento o un proyecto propio para construir un nuevo modelo sindical en
la Argentina. Discutir y
decidir si queremos un corte y pegue de siglas para que nos conduzcan
dirigentes que fueron adalides de la división y la pérdida de autonomía de la
CTA, o queremos transformar la realidad hacia adelante construyendo la unidad
de los trabajadores y trabajadoras en la lucha y en el debate fraterno en pos
de recrear un movimiento político, social y cultural de liberación.

En esa discusión, desde ATE tenemos una gran responsabilidad
por su capacidad organizativa, por su inserción en todo el territorio y por la
gran cantidad de dirigentes en la conducción de la CTA. Responsabilidad que
conlleva una enorme tarea y un inmenso esfuerzo que no podemos esquivar, porque
una ATE sólida y una CTA fortalecida por el debate interno, son herramientas
políticas poderosas para la construcción de poder popular.

 

Alentar
un sueño

La política es un instrumento de transformación y la
participación electoral es importante, no tenemos dudas. ATE aportó grandes
hombres y mujeres al Congreso Nacional y a las legislaturas provinciales y,
entre otras leyes, la de Germán Abdala sobre Convenios Colectivos para
trabajadores nacionales.

Hoy también hay compañeros y compañeras participando en
distintas experiencias electorales a lo largo y a lo ancho del país. Pero ATE
no es de los partidos políticos ni de los gobiernos que ellos integran, sino de
sus afiliados. Porque la autonomía de nuestro sindicato y de todas las
organizaciones libres del pueblo tiene un valor estratégico para la
construcción de una democracia más participativa.

A los trabajadores nos costó sangre recuperar la
democracia y, a pesar de ello, hoy tenemos un gobierno elegido democráticamente
que gobierna para los ricos. Fuimos derrotados; y la única posibilidad que
tenemos de salir de este fracaso es forjando una democracia que gobierne para
las mayorías.

A nuestro pueblo no le falta capacidad de resistencia ni
espíritu de lucha; lo vemos todos los días en las calles. Lo que nos falta es
un proyecto propio que le dé sentido a nuestras vidas, una alternativa verdadera,
la esperanza de un futuro mejor.

Ese sueño de tener
un país donde los trabajadores estatales no tengamos sueldos miserables,
precariedad laboral o inestabilidad es posible; y desde ATE tenemos la
posibilidad y la responsabilidad de alentarlo.