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Catástrofe o internas políticas y la falta de un sistema de emergencia

Las declaraciones de las diferentes victimas repiten “nadie vino”, “me ayudo un vecino”, “hace horas que espero me rescaten”, “no tenemos agua potable”, o en noviembre del 2012 los funcionarios del Gobierno Nacional decían que había que evacuar y los de la ciudad que no había que salir a la calle cerrando puertas y ventanas.

También es cierto que el crecimiento urbano producido sin planificación es ya parte de la realidad, siendo en este momento una tarea más que compleja hacer un diseño hídrico que dé respuesta a una lluvia de 400 mm en pocas horas.

Los organismos del Estado deben dejar de ser islas o quintas de tal agrupación o de tal referente político, para estar al servicio de los intereses del pueblo, el rol que debe desempeñar el Estado es fundamental para respuestas eficientes que garanticen por sobre todas las cosas la vida de las personas.

Pero para tener inmediatez y masividad en la respuesta es central el papel que debe tener el propio pueblo, para ello es necesario que parte de él esté capacitado para intervenir correctamente ante catástrofes de envergadura o cualquier emergencia, son indispensables conocimientos sobre primeros auxilios, reanimación (RCP), conocer rutas de escape etc.

Para ello habrá que diseñar un servicio de defensa civil voluntario donde se preparen todos aquellos que quieran ser parte del sistema, como así también establecer la obligatoriedad ciudadana de capacitarse en temas esenciales para salvaguardar la vida de las personas, el ayudar a salvar una vida es un imperativo humanista indispensable en la construcción de una sociedad solidaria.

El papel organizador de la prevención, la respuesta y la reconstrucción de quienes administran el Estado es indelegable, cuidar la vida de los argentinos debe ser política de Estado.

Sra. Presidenta, Sr. Gobernador de Bs. As., Sr. Intendente de La Plata, Sr. Jefe de Gobierno de la CABA, el pueblo no los votó para que pongan cara de preocupación, y pronuncien frases de consuelo. La muerte de nuestros compatriotas pudo haberse evitado.

Orestes ‘Beto’ Galeano
Director Nacional Departamento CYMAT
ATE CDN

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Decimos presente

Todos juntos, para rendir un homenaje a nuestros compañerosasesinados y desaparecidos.

“Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando…”

Tal vez, lo mejor es justamente esto que estamos haciendo: reencontrarnos, después de tanto tiempo, construyendo una política de Derechos Humanos entre todos, organizando el trabajo por la memoria y por el futuro.

Nosotros, los que los conocimos, con quienes compartimos ideales y sueños de justicia, de cambio, de revolución, o sencillamente el vértigo de aquella época; con nuestros padres, madres e hijos; con sus familiares, que son también nuestros, con los que hoy habitan ATE y dan vida a la militancia sindical.

Porque nosotros, los que sobrevivimos, tenemos la obligación de mantener viva nuestra historia, la historia colectiva.

Recordar es un acto de voluntad, cuyo objetivo es el de incorporar nuestro pasado a nuestro presente; es un acto que nos permite reconocernos a nosotros mismos en diferentes épocas, con nuestros aciertos y errores, pero con nuestra integridad histórica.

Recobrar nuestra historia, recobrar nuestra identidad, es lo que decidimos hacer los que somos o hemos sido miembros de la Asociación de Trabajadores del Estado ATE.

Mientras adscribimos esto, leímos “la desmemoria de Galeano”, que nos dice: “El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo a saber nos condena a la ignorancia, el miedo de hacer nos reduce a la impotencia, la dictadura militar y sus socios civiles, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos…

¿Quiénes somos y estamos en esta tarea?

Las y los trabajadores del Estado.

Las y los que dejaron la lucha sindical para militar en otros frentes populares.

Los que la persecución de la dictadura, impidió que siguieran en el gremio.

Los que partimos al exilio y regresamos.

Los que tuvieron que exiliarse en nuestro propio país.

Las y los compañeros que impulsamos las querellas por los desaparecidos de ATE y la lucha.

Estamos trayendo nuestras memorias dispersas para gestar la reconstrucción de la memoria colectiva de nuestro gremio, llevando el vacio histórico provocado por la represión brutal de la dictadura militar, pero también por los dicta blandos, el gatillo fácil, los sicarios del latifundio, las patotas de cualquier tipo como las mineras, pero no son los únicos.


NUNCA MAS NO TE METAS

POR NUESTROS COMPAÑEROS, MUERTOS Y DESAPARECIDOS, SIEMPRE PRESENTES!!! 

 



Héctor Carrica, departamento de Derechos Humanos ATE – CDN

 

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El Convenio Colectivo de Trabajo, herramienta clave para la liberación

Estos derechos han sido y son las banderas que en el mundo entero seguimos levantado los trabajadores. Nuestro País fue escenario de grandes huelgas y movilizaciones de trabajadores; cuando repasamos la historia de nuestro Movimiento Obrero, ésta, se vuelve cada vez más interesante, apasiona y enseña, dejando claro, por lo menos para mi, hoy mas que nunca, “que la historia no empieza cuando uno llega ni termina cuando uno se va”.

Podríamos decir también que, tanto ayer como hoy, el punto de partida es la unión de los trabajadores y el punto de llegada es el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de la calidad de vida de nuestros compañeros.

Con la rica historia de nuestra clase sobre las espaldas, veo hoy, ya en el siglo XXI que en el caso de los Trabajadores del Estado se ha profundizado no solo la persecución política, sino también, el desprecio por parte del estado empleador, de las condiciones de trabajo y la carrera administrativa, salvo en muy pocas Provincias y Municipios en donde hoy hay Convenciones Colectivas de Trabajo.

En nuestro País, conformado por 24 Provincias incluidala CiudadAutónomade Buenos Aires y mas de 2.500 Municipios, solo en 4 provincias y en 7 municipios hay C.C.T. Por tanto, la situación de los trabajadores del Estado es mas que angustiante.

A lo largo y ancho del territorio nuestros compañeros/as además de su situación laboral, sufren en muchos casos el abandono por parte del Estado en materia de salud, educación, vivienda, cloacas, agua potable, etc. Y esto sin sumarle la desarticulación familiar por emigrar a otras provincias para tratar de mejorar su calidad de vida o salir de la pobreza.

Los estatales estamos negados a tener lo que marca nuestra Constitución Nacional en lo referente a los derechos del trabajo, sufrimos la precarización laboral, muchos compañeros están fuera del salario mínimo vital y móvil (municipales y provinciales), tenemos sueldos básicos y salario familiar mínimos, hay sectores que pagan impuestos al trabajo, y mayoritariamente estamos bajo estatutos o normas que provienen de la dictadura militar. Un punto aparte es la violencia laboral y el gran deterioro de las condiciones y el medio ambiente de trabajo

En este marco, es necesario que los Trabajadores del Estado -si queremos recuperar la carrera administrativa, la estabilidad laboral, discutir el salario, el concurso de cargos y terminar con el clientelismo político- nos organicemos y luchemos por obtener Convenciones Colectivas de Trabajo. Estas, según mi punto de vista, permiten gozar de la libertad y de la idea de que nadie discute por nosotros y, por consiguiente, de que ningún gobierno me va a imponer, tanto a mi como estatal como a mis compañeros, las condiciones laborales o salariales.

Por eso, desde nuestra organización sindical entendemos que el desafío es más que importante, por lo que estaremos a la altura de las circunstancias ya que es una prioridad que nos hemos impuesto. Vamos a trabajar todos juntos y lograremos que cada trabajador estatal tome conciencia de la importancia de tener esta herramienta disponible. Por ello, debemos continuar con mas organización, mas formación, creciendo en número de afiliados y en número de delegados. Porque para nosotros discutir el C.C.T es discutir el rol del Estado y es lograr que, de una vez y para siempre, los trabajadores seamos artífices de nuestro destino.

     Alejandro Garzón

     Secretario Gremial Consejo Directivo Nacional

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Jubilaciones y rengueras

 

En el transcurso de los últimos días se han producido en distintas provincias de nuestro país diversas protestas y movilizaciones, rechazando los intentos gubernamentales de modificar el sistema previsional.

Esta situación está demostrando que los gobiernos intentan aumentar la edad previsional, aumentar los aportes y producir otro tipo de modificaciones en estos sistemas, que en la práctica significan una mayor apropiación de los gobiernos de los ahorros públicos y aportes previsionales directos e indirectos, así como una mayor explotación sobre los trabajadores incrementando su edad jubilatoria y su tiempo de aportes.

No son situaciones aisladas en tal o cual provincia: esto sucede en Neuquén, Entre Ríos, Santa Cruz, Chaco y así podemos seguir mencionando.

Esto demuestra que los gobiernos provinciales están llevando adelante medidas de ajuste en sus políticas fiscales, basadas en un mayor nivel de explotación y apropiación de los aportes de los propios trabajadores. Y esto conlleva, en nuestra Argentina de hoy, a que los trabajadores que estamos más organizados y conscientes de que este tipo de medidas son el comienzo de otras medidas de ajuste, no estemos dispuestos a permitirlo.

¿Qué significa este mecanismo de cambios del sistema previsional o, como en la provincia de Buenos Aires, que directamente incorporaron el presupuesto de su Instituto de Previsión Social al presupuesto general?

Se apropian de estos recursos. Significa no solamente medidas de ajuste, sino también que un mayor nivel de apropiación de los recursos de los trabajadores. En vez de avanzar en la recuperación de lo que fue la quita de aportes patronales al sistema previsional que estableció Cavallo en su última gestión, lo que significaría fortalecer el sistema incrementando los aportes patronales, lo que se realiza es exactamente lo contrario: se fortalecen las cuentas públicas utilizando los recursos de los aportes de los trabajadores.

Esto implica lisa y llanamente una mayor apropiación de su esfuerzo de trabajo, de su ahorro social acumulado a lo largo de los años, que en vez de ser usado para mejorar las condiciones de su haber jubilatorio garantizando el derecho al 82% móvil, directamente se utilizan para fortalecer las cuentas públicas que manejan discrecionalmente los gobiernos, y seguir beneficiando a los sectores más concentrados de la economía. Que siguen estando beneficiados aún hoy por medidas que en su momento tomara el ministro Cavallo y que lamentablemente siguen absolutamente vigentes.

Frente a esto, también en los últimos días, además de las diversas movilizaciones en Neuquén, Chaco, Río Negro, Santa Cruz, Mendoza, de miles de trabajadores rechazando estas diversas y similares iniciativas gubernamentales, también los jubilados realizaron su marcha 1050.

Durante años, todos los miércoles, marchando para reclamar el derecho a una jubilación digna, y fundamentalmente el derecho a una plena democratización del manejo de esos recursos previsionales.

Porque este manejo discrecional de los gobiernos, lo que demuestra también es la limitación de la democracia: un ANSES intervenido durante años, sin posibilidades de que los trabajadores activos y jubilados sean parte de su gobierno; sistemas previsionales provinciales que cuando no fueron directamente transferidos al sistema nacional, subsisten con convenios y compromisos de equiparación con éste, lo que significa perdida de derechos de los trabajadores jubilados en esas provincias; y cuando no, directamente, a través de estos esquemas de reforma que implican mayor explotación, mayores aportes y menores beneficios para los trabajadores.

Y fundamentalmente, la quita del derecho a participar activa y directamente en el gobierno de esos recursos, que administran de manera arbitraria e injusta los gobiernos de turno. Porque los aportes previsionales, directos o indirectos de los trabajadores a través del aporte patronal correspondiente, deben ser gobernado por los propios trabajadores. Derechos donde hoy una vez más, esta democracia renga que padecemos los argentinos, siempre renguea en el mismo sentido: privilegios para unos pocos, y más explotación y pérdida de beneficios para la mayoría.

(*Secretario General adjunto de ATE nacional)

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Construir unidad

La unidad es la base de nuestra fuerza. Porque de nada sirve pelear municipio por municipio, provincia por provincia, organismo por organismo, cuando nuestro empleador está unido. Hay que tener en claro que tanto los intendentes, como los gobernadores, como el ejecutivo nacional están unificados. El Congreso Nacional, cuando fija el presupuesto, le pone un techo al salario y las condiciones laborales de los trabajadores del Estado. Después los intendentes y los gobernados, con total falta de escrúpulos, se pelean por quien baja el piso. Pero el techo lo fija el Congreso Nacional y lo regentea el Ministerio de Hacienda de la Nación. No fue casualidad que nuestra movilización en la Capital terminara en la sede de economía.

 

Nuestra pelea no es sólo por tal o cual porcentaje de aumento salarial. Por supuesto que reclamamos aumento acordes a la inflación, pero ante todo exigimos un salario que aporte lo mínimo y necesario para vivir. Y ese salario debe contemplar una alimentación adecuada, acceso a una vivienda digna, educación, asistencia sanitaria, así como también, vestuario, transporte y esparcimiento, vacaciones y cobertura previsional. Así lo establece la ley, así lo exigimos nosotros. Aunque sabemos en la década del ’90 se instalaron las más perversas formas de contratación y nos condenaron a una fragmentación que se expresa una heterogeneidad salarial que profundiza las desigualdades. Los trabajadores municipales cobran, en promedio, la mitad de lo que cobra un trabajador provincial. Estos, a su vez, ganan la mitad de lo que percibe un trabajador del Estado Nacional, que ya sufre un atraso salarial considerable respecto al avance de la inflación.

 

Otro factor que incide en la pelea salarial es el incremento del costo de vida según la zona en la que trabajamos. No es lo mismo trabajar en la Patagonia o en el noroeste que en la Capital. Recientemente los compañeros y compañeras de INDEC realizaron un estudio que plantea la diferencia del costo de vida por zona. Este tipo de consideraciones tenemos que llevarlas a la discusión paritaria. Porque nuestra pelea, como venimos diciendo, no es sólo por un porcentaje. Luchamos por un salario que nos garantice una vida digna, por igualdad salarial en relación al trabajo realizado y por estabilidad plena en nuestros puestos de trabajo. Esta lucha puede ser larga pero, si avanzamos en unidad, lograremos construir el poder necesario para ganarla. 

 

 

Julio Fuentes, Secretario General del Consejo Directivo Nacional de ATE.