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La precarización laboral es inseguridad, es
incertidumbre, es ausencia de las garantías mínimas para vivir con cierta
estabilidad para las miles de familias de trabajadores y trabajadoras en un
tiempo tan difícil como este.

La pandemia nos encuentra con un Gobierno
que intenta corregir el equivocado rumbo al que el macrismo intentó someternos.
En ese tiempo de lucha, hemos marchado, parado, protestado por el vaciamiento
de los hospitales y todo tipo de maniobras para desplazarnos. NO LO LOGRARON,
porque mantuvimos las convicciones más firmes que nunca, porque miles de
compañeros y compañeras se manifestaron con compromiso.

Fue un Gobierno trágico para nuestro
Pueblo, en el que llegaron al extremo de degradar al mismo Ministerio de Salud
en Secretaría, UNA LOCURA MÁS de una derecha que avergüenza.

Entendemos el esfuerzo constante de la
conducción nacional y popular actual, pero también sabemos que hay derechos que
deben ser priorizados, necesidades básicas que tienen que ser cubiertas. No
podemos bajar las banderas, debemos sostenerlas bien en alto.

Solicitamos el pase a planta permanente,
regularización de la situación de los monotributistas, de los cooperativistas y
planes sociales. En definitiva, terminar con la precarización laboral que tanto
daño produce.

Es tiempo para que los y las que trabajan
en los hospitales, especialmente en los del Estado Nacional, obtengan el
reconocimiento que tanto merecen.

Hoy tenemos nuevamente la esperanza de
volver a ser trabajadores y trabajadoras de la Salud con derechos, bien pagos y
con la lógica estabilidad laboral.

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En “La pandemia en las provincias desde la mirada de ATE”,
nota publicada en el Trabajador del Estado de agosto, lxs referentes de las
provincias del interior donde más se aceleró el aumento de casos de COVID-19
brindan un análisis de la situación regional y hablan de la estrategia
sindical.

Descarga
acá el periódico de agosto https://bit.ly/3j4FDyC

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Chaco: Dónde la
pandemia golpea junto a la pobreza estructural

Por Mario Bustamante,
Secretario General de ATE Chaco 

Cuando en cuatro años de macrismo dijimos “Mi trabajo son
tus derechos” hablábamos de lo que pasa hoy: lo fundamental de los laburantes
del Estado. Y en Chaco, una de las provincias más castigadas por esta pandemia
(y por la pobreza estructural), esto se vuelve todavía más evidente: el
Hospital Perrando, el más importante de la provincia y la región, donde venimos
reclamando estabilidad laboral, condiciones edilicias e insumos fue, paradójica
y brutalmente, epicentro de la propagación del virus COVID-19.

No nos equivocamos cuando denunciamos en la Justicia
provincial el pase a planta escandaloso e irregular que hizo el ex gobernador
Domingo Peppo, y que dejó afuera a miles de trabajadorxs que tenían sobrado
derecho a su estabilidad laboral. Por eso, todavía hoy seguimos esperando una
resolución judicial que repare esta situación.

Esta
sigue siendo la madre de todas las batallas: el pase a planta permanente de
trabajadorxs en toda la provincia.

Pese a este escenario complejo, pudimos avanzar en puntos
que nos parecen cruciales. Por primera vez en muchos años, se abrió a comienzos
de 2020 la discusión paritaria, y ahora esperamos una nueva convocatoria para
discutir los salarios para el segundo semestre.

Estamos también participando activamente de la discusión
para la sanción de un Convenio Colectivo de Trabajo, reclamo histórico de ATE y
que nos permitirá discutir condiciones laborales, tanto en la administración
pública provincial como en los sectores. Y esta será la llave para discutir
también Convenios Colectivos en los municipios, territorios ampliamente
habitados por la injusticia y el autoritarismo, y en los que aún no se abrió la
discusión salarial del año 2020.

Además, fuimos convocados por el Ministerio de Gobierno a la
Comisión Laboral en Emergencia Sanitaria y hemos logrado abrir la discusión por
un histórico reclamo de ATE: la reglamentación de la Ley de Carrera Sanitaria,
una herramienta fundamental para garantizar condiciones laborales y de profesionalidad
para trabajadorxs de la salud chaqueña.

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En “La pandemia en las provincias desde la mirada de ATE”, nota publicada en el
Trabajador del Estado de agosto, lxs referentes de las provincias del interior
donde más se aceleró el aumento de casos de COVID-19 brindan un análisis de la
situación regional y hablan de la estrategia sindical.

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Córdoba: la pandemia como atajo para el ajuste

Por Federico Giuliani, Secretario General de ATE Córdoba

Córdoba debió abordar la lucha contra el coronavirus con un
sector público muy desgastado por el ajuste permanente, tras dos décadas
ininterrumpidas del modelo de gestión cordobesista.

El gobernador Juan Schiaretti encabeza un tercer mandato con
salarios miserables, que rondan en promedio 35 mil pesos, donde la
precarización y la falta de personal quedaron en clara evidencia, confirmando
así las denuncias públicas que ATE realiza desde hace años.

El pluriempleo que sufren lxs trabajadores de la salud por
los bajísimos sueldos produjo que los contagios en el sector privados se
trasladaran casi inmediatamente a los hospitales. Sucedió en el geriátrico de
Saldan, en el Hospital Privado y en la Clínica Sucre.

El panorama salarial de este año no es mejor: no se otorgó
ningún suplemento por  fuera de hacer un
pasamano del bono nacional de 5000 pesos, que encima no cobraron los
residentes. La última novedad fue el desdoblamiento del último tramo de la
pauta salarial, que consistía en un paupérrimo 5%.

En junio, Schiaretti hizo aprobar en la Legislatura un
ajuste de las jubilaciones que se pagan a través de la Caja provincial, en
línea con la permanente poda de derechos que los estatales cordobeses vienen
sufriendo hace años, mientras sojeros y especuladores inmobiliarios tiene un
lugar siempre reservado en la mesa del gobernador.

Al mismo tiempo, la falta de personal y la cuarentena
obligatoria de quienes están en situación de riesgo aumentó la presión sobre
los equipos de salud. Vale señalar que se trata de uno de los sectores más
feminizados de la economía: 7 de cada 10 son trabajadoras, aunque ocupan solo
el 20% de los cargos jerárquicos.

La
caída de la inversión en salud pública de los últimos presupuestos, el
congelamiento de incorporaciones en la planta permanente y en el plantel
general en contraste con el incremento generalizado del sector sanitario
privado, dan cuenta de las falencias de un sistema que debe introducir fuertes
cambios de gestión y de criterios sanitarios, más allá de la coyuntura, para
garantizar un acceso a la salud de calidad para el conjunto del pueblo.
   

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En “La pandemia en las provincias desde la mirada de ATE”, nota publicada en el Trabajador del Estado de agosto, lxs referentes de las provincias del interior donde más se aceleró el aumento de casos de COVID-19 brindan un análisis de la situación regional y hablan de la estrategia sindical.

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Jujuy: La estabilidad laboral como prioridad

Por Carlos Sajama, Secretario General ATE Jujuy

Durante los primeros meses de la pandemia, Jujuy era un
ejemplo para el país por no tener casos de COVID-19. Pese a esto, desde ATE
Jujuy advertimos la peligrosidad de este virus y le acercamos al Gobierno el
Programa Nacional para el Cuidado de Trabajadorxs de Salud, propuesto a nivel
nacional y acordado con el Ministerio de Salud.

Ante la falta de respuesta, continuamos los reclamos e
hicimos ruidazos en los centros de Salud para exigir medidas de bioseguridad; hoy
lamentamos ser una de las provincias más afectadas, con un sistema sanitario al
borde del colapso.

Si bien la situación se controló en localidades como San
Pedro, Libertador San Martín y Perico, pasó lo más temido y el foco se trasladó
a la Capital.

Hay más de 300 compañerxs de Salud contagiados, y en las
recorridas que hacemos a diario comprobamos que los insumos y elementos de
protección son insuficientes y de mala calidad.

La solidaridad y el compromiso son banderas que levantamos
hoy más que nunca, por eso llevamos adelante campañas de concientización y de
donación de EPP para trabajadores de Salud.

Todos ellxs, junto a lxs municipales que realizan la
recolección, lxs de tránsito, lxs que hacen control de alimentos, y lxs que
verifican los comercios, están en la primera línea; sin embargo, no ha habido
aumento salarial. Otro sector muy afectado es el se Seguridad.

Ante
esta situación, le planteamos al Gobernador la urgencia de darle estabilidad
laboral a lxs compañerxs y logramos 1900 pases a planta en Desarrollo Social,
así como pases a planta y contratos en el sector Salud.

También conseguimos el compromiso de un bono de $2000 para
un sector fundamental y muy golpeado como el de recolección. Es una suma
ínfima, sin embargo, muchos intendentes se resisten a dar este reconocimiento y
continúan persiguiendo a lxs compañerxs.

Seguiremos denunciando y peleando contra los despidos, por
el cuidado de lxs trabajadores y por la que es hoy nuestra pioridad: la
estabilidad laboral que lleve tranquilidad a lxs compañerxs en un contexto tan
difícil.

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En “La pandemia en las provincias desde la mirada de ATE”, nota publicada en el Trabajador del Estado de agosto, lxs referentes de las provincias del interior donde más se aceleró el aumento de casos de COVID-19 brindan un análisis de la situación regional y hablan de la estrategia sindical.

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Río Negro:
Solidaridad y lucha por un modelo distinto

Por Rodrigo Vicente,
Secretario General de ATE Río Negro

En Río Negro, la curva de contagios por COVID-19 creció por
encima del promedio nacional. En algunos departamentos, hay un alto porcentaje
de camas hospitalarias ocupadas. La pesadilla de un sistema colapsado se hace
más presente que nunca. Pero nos mantiene esperanzados la voluntad de hierro de
nuestrxs trabajadorxs de la salud.

Merecido homenaje le rindieron vecinas y vecinos de las
principales ciudades de la provincia: General Roca, Viedma, Cipolletti y
Bariloche. Aplausos a ese humanismo, a esa entrega que, lógicamente, comienza a
mostrar su agotamiento tras 150 días sin licencias ni descanso.

Lxs trabajadores de ATE, además, debimos pelear en cada
hospital para que el reconocimiento de $5000 anunciado por el Gobierno nacional
se haga efectivo, y seguimos insistiendo para que no haya trabajadora ni
trabajador esencial con tarea en el territorio sin el acompañamiento del
Estado.

En medio de la peor crisis económica de los últimos 20 años,
logramos incrementar en un 50% el apercibimiento de las asignaciones familiares
y el pago de indumentaria. Y, sobre todo, pudimos mantener el cronograma de
pago de las y los estatales rionegrinos.

Alzamos
nuestra voz para que en cada establecimiento se garanticen los protocolos
sanitarios. Resguardar a lxs trabajadores y a la comunidad fue una de las
definiciones más importantes de nuestro sindicato desde la primera hora.

2020 será recordado, sin duda, como un año bisagra. Seremos
recordados por cómo actuamos. Y en este sentido, estoy seguro que este
colectivo de personas que integramos ATE estamos dando lo mejor de nosotros,
destinando nuestro tiempo a innumerables acciones solidarias.

Pero sabemos que con solidaridad no alcanza. Nuestro tiempo
también está destinado a la transformación de las injusticias estructurales.
Debemos cambiar la matriz del modelo. Y que los timberos, las grandes fortunas
y los ganadores de siempre sean los que hoy, por primera vez, paguen la crisis
que recae sobre el pueblo.

 


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Rosario: En unidad por nuestros derechos

Por Lorena Almirón, Secretaria General de ATE Rosario

Desde que se declaró el Aislamiento Social, ATE Rosario
junto a la CTA-A, en unidad con un amplio arco sindical de la ciudad, continuó
defendiendo los derechos de lxs trabajadores.

Iniciamos el año peleando por el pago en tiempo y forma y
exigiendo la reapertura de las paritarias y el pase a planta. La lucha por el
derecho al salario y las condiciones dignas de trabajo, no tiene cuarentena. La
pandemia introdujo otros reclamos urgentes, como la entrega de Elementos de
Protección Personal; la necesidad de que el bono nacional de $5000 llegara a
Atención Primaria y Salud Mental. Ya el 7 de mayo, con SIPRUS y FESPROSA,
hicimos un paro provincial y logramos que el Gobierno de Omar Perotti responda
a nuestra demanda.

Aunque se proyecta más del 40% de inflación para este año,
lxs estatales de Santa Fe no recibimos una propuesta salarial. Exigimos no sólo
recuperar lo perdido, sino discutir el aumento que merecemos. Santa Fe tiene
hoy tres ministros que fueron los ajustadores del 2001. Como entonces, sabemos
que la pelea tiene que ser en unidad.

Ante los reclamos, Perotti largó un bono de $3000 por
decreto, no remunerativo ni bonificable. Esa acción impulsó jornadas de lucha
durante agosto, como la caravana del 13 y el paro de 48hs del 19 y 20, a partir
del que se consiguió un nuevo llamado a paritarias.

El pase a planta permanente sigue siendo una deuda
inaceptable. Hay 4500 precarizadxs y los más afectadxs son el sector Salud y
Desarrollo Social, es decir, los más esenciales en la pelea contra la pandemia.
La lucha rindió algunos frutos en este marco hostil: pasaron a planta de 16
trabajadores municipales y se reincorporaron dos trabajadores de Fabricaciones
Militares, despedidos por el macrismo.

En Rosario decimos que vivimos dos pandemias: la del
macrismo y los efectos de sus políticas, y la del COVID-19. Para afrontar esta
situación es urgente un impuesto a las grandes fortunas. En nuestra región, las
grandes empresas portuarias y cerealeras se enriquecieron mientras nosotrxs
perdíamos salario y condiciones de trabajo. Son los que tienen que pagar para
que tengamos los derechos por los que luchamos.

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En la costa del Río de la Plata había un viento frío, pero
también un sol reparador, y fue muy emocionante ver cómo las dos lanchas de
patrullaje, que hace cuatro años están paradas en las gradas del Astillero Río
Santiago en Ensenada, se adornaban con la banderas de Argentina, de la
Provincia de Buenos Aires, del ARS y de nuestra Asociación Trabajadores del
Estado.

Fue en el marco de un breve acto en el que el ministro de
Defensa de la Nación, Agustín Rossi, anunció junto a otras autoridades
nacionales, provinciales y municipales, la firma de un convenio entre el
Gobierno Nacional, el Ministerio de Defensa, y Astilleros Río Santiago para que
se reinicien las obras para finalizar la construcción de esas dos lanchas
ligeras, tan importantes para la tarea que realiza la Armada Argentina.

Se trata de una muy buena noticia, no solamente para los trabajadores
y las trabajadoras del ARS, sino también porque resalta el rol fundamental del
Estado en la reactivación económica necesaria en nuestro país: este es un pilar
fundamental de la política de nuestro sindicato.

Iniciamos además conversaciones para realizar otras obras
que permitan reactivar plenamente y hacer crecer las actividades productivas
del Astillero. Ya hacía unos pocos días la Ministra de Seguridad de la Nación,
Sabina Frederic, había firmado unos convenios para que su cartera proporcione
grúas para la limpieza y reparación de un dique que está inutilizado, y así
poder emplearlo en la futura producción de lanchas ligeras para la Prefectura
Nacional.

Veníamos hablando estos temas con el ministro Rossi desde
febrero, cuando también se comprometió a reabrir FANAZUL, la fábrica de
explosivos que fue cerrada por el Gobierno de Macri. Ya se han nombrado
autoridades para dicha tarea, y comenzaron las actividades de estudio para su
reapertura y puesta en funcionamiento pleno.

La semana próxima le presentaremos las conclusiones del
Encuentro Nacional de Trabajadores de la Producción, del Transporte, de la
Energía y de Fabricaciones Militares, para poder desarrollar de forma conjunta
iniciativas para otras áreas fundamentales de la defensa nacional, como son
Tandanor, los talleres de la Base General Belgrano en Punta Alta, y
particularmente Fabricaciones Militares.

En estos tiempos de tantas angustias, poder compartir y
hacer realidad buenas noticias como estas es, sin duda, alentador. Estas
grandes dificultades que enfrentamos como pueblo, atravesadas por la pandemia,
son producto de la crisis económica y social generada por las políticas
neoliberales. Eso pasa aquí, y en todo el mundo. En este contexto somos los
trabajadores y las trabajadoras estatales quienes enfrentamos esas dificultades
en la primera línea. La suba en la curva de contagios afecta a toda la
población, pero impacta particularmente a estatales, como por ejemplo los y las
de la Salud Pública: en ese sector, lamentablemente, la cantidad de compañeras
y compañeros fallecidos por Covid-19 al día de hoy ya es de 65. Por eso hemos
resuelto realizar, el próximo 27 de agosto, una Jornada Nacional de Luto,
Homenaje y Agradecimiento a todas las trabajadoras y los trabajadores de la
Salud que han dado su vida en la lucha contra la pandemia y en defensa de la
Salud Pública.

Poder concretar y ser parte de estos acuerdos nos llena orgullo,
como cuando una semana atrás, frente al Secretario de Calidad en Salud de la
Nación, Arnaldo Medina, y a la Secretaria de Gestión y Empleo Público de la
Nación, Ana Castellani, pusimos en marcha el programa de Voluntariado que
reunió a más de 350 compañeros y compañeras estatales que van a trabajar con el
plan DetectAR.

Las
luces de esas buenas noticias, de las iniciativas comprometidas y de políticas
que van en la senda del trabajo y la producción contrastan, sin embargo, con
otras acciones de gobierno que terminan favoreciendo a los sectores dominantes,
mostrando sombras en el camino de la construcción de un Estado popular.

Es incomprensible, por ejemplo, la marcha atrás en la  intervención y expropiación de Vicentin, tema
sobre el cual los y las estatales deberíamos poder discutir directamente con el
Presidente de la Nación, Alberto Fernández. En ese mismo sentido, es inadmisible
que se autoricen aumentos en los combustibles y que se empiece a discutir con
las grandes empresas transnacionales productoras de alimentos un
descongelamiento de los precios; cuando ya en la práctica no se cumplen con los
precios máximos que estableció el Gobierno.

Entendemos que es imprescindible que las cargas ante la
crisis que atravesamos como país se repartan con mayor equilibrio, y que los
que más tienen, más aporten. Es por eso que seguimos sosteniendo la necesidad
de avanzar en la aprobación de un impuesto a las grandes fortunas, y en una reforma
hacia un sistema impositivo de carácter progresivo.

El esfuerzo no puede caer siempre sobre los mismos, como sucede
con las y los jubilados, que siguen con un ingreso mínimo de 18 mil pesos.
Encima, se sigue postergando en el Congreso una nueva Ley que permita una
redefinición de la fórmula para establecer los haberes y su renovación. Un
debate en el que deben participar las y los trabajadores, tanto activos como
jubilados.

Necesitamos una Argentina más justa, más soberana. En ese
sentido, es fundamental decir sin ninguna duda, que ha sido positivo que en la
negociación de la deuda externa se posterguen los pagos y se oxigene la
capacidad de este Gobierno con los acreedores en moneda extranjera y en
tribunales nacionales. Pero es triste comprobar que se sigue sin investigar a
fondo las responsabilidades y las irregularidades que se sucedieron en la toma
de esos empréstitos.

En esta segunda etapa de la negociación de la deuda somos
conscientes de que como estatales  debemos exigirle al Gobierno que no acepte por
parte del FMI requerimientos de ajustes fiscales o de condicionamientos del funcionamiento
del Estado, cuando es justamente el Estado Nacional el principal factor de Soberanía
y de intervención económica soberana, tanto en el plano monetario y fiscal,
como en el plano productivo y distributivo.

Sabemos
que el Estado es el motor fundamental para salir de esta crisis en la que nos
hundieron las políticas de un neoliberalismo cada día más concentrador y
extranjerizador de las riquezas de los países dependientes como el nuestro.

Entendemos que en este tiempo de transición es
imprescindible luchar para que la direccionalidad de la intervención del Estado
tenga como faros la Soberanía, el Trabajo, la Producción y la Justicia.

Desde nuestra CTA Autónoma, que camina hacia un Congreso
Nacional el próximo 31 de agosto para reafirmar la decisión de construir un
nuevo modelo sindical en la Argentina, a sabiendas de que con la clase trabajadora
sola no alcanza y que es necesario seguir construyendo la unidad del conjunto
del movimiento popular, el pasado 17 de agosto, en el aniversario del paso a la
inmortalidad del Libertador General San Martín, frente a su estatua y su
memoria nos comprometimos junto a más de 100 organizaciones sindicales,
sociales y empresariales a reafirmar ese camino de unidad, y a continuar bregando
por un programa de Gobierno emancipador. Es la manera de cumplir y ser
coherentes con ese legado del General San Martín. Nos comprometemos a seguir luchando
por una Patria definitivamente libre y soberana.

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Por Gustavo Quinteros, Secretario de Formación de ATE Nacional

La 
Pandemia generada por el Covid – 19, puso al desnudo un sinfín de
problemas socio sanitario, pero también una situación económica nunca antes
vista en los últimos años. Es a su vez, un gran desafío comenzar a reconstruir
el tejido social que viene siendo devastado por el poder económico, cada vez
más concentrado en pocas manos y de una manera obscena ante tantas inequidades.

Para tal desafío, urge hacer un análisis sobre
los llamados gobiernos progresistas que irrumpieron en Latinoamérica a partir
del 2001. Gobiernos que nos permitieron soñar que comenzaba una etapa que venía
a poner fin al capitalismo salvaje que había sumergido a una porción importante
de nuestros pueblos en una pobreza que nos avergüenza como sociedad. Soñar con
poner fin al neoliberalismo que trajo consigo la informalidad y precariedad
laboral, un sistema de salud quebrado, una educación para pocos y una fenomenal
acumulación de la riqueza en  pocas
familias y empresas multinacionales.

Chávez en Venezuela, el PT con Lula Da Silva
en Brasil, el Frente Amplio con Tabaré 
Vásquez y José Mujica en Uruguay, el socialismo de Michelle Bachelet en
Chile, el Frente para la Victoria con Néstor Kirchner en Argentina y el
Movimiento al Socialismo de Evo Morales en Bolivia nos invitaban a soñar con
una Latinoamérica que diera por tierra estas políticas neoliberales y comenzar
a la reconstrucción del tejido social de nuestros pueblos.

Podemos decir que en algunos aspectos se
lograron avances para comenzar a discutir cómo acumular fuerza organizada en
América Latina, para arrebatarles a los grupos de poder y a las empresas
trasnacionales, parte de esa ganancia fenomenal acumulada por décadas y así  distribuirla en formas más equitativa entre
los sectores más empobrecidos de nuestros pueblos.

La derecha parecía replegada, pero
solapadamente intentaba recuperar terreno, utilizando a los medios de prensa
para lograr sus objetivos. En un abrir y cerrar de ojos, casi sin poder
percatarnos, tuvimos las primeras luces amarillas que nos hicieron ver cómo
comenzaban a recuperar los distintos gobiernos de la región: el primero fue
Pineda en Chile, quien logró derrotar al socialismo. Un golpe cívico militar dejó
afuera del gobierno a Evo Morales instalando en el poder a Jeanine Añez del
Partido Demócrata Social. El caso más reciente se dio en Uruguay  donde el Frente Amplio perdió las elecciones
frente a la derecha de la coalición que llevaba a Luis Lacalle Pou. No debemos
olvidarnos del Partido de los Trabajadores de Brasil que dejo el poder en manos
del ultraderechista de Jair  Bolsonaro. Por
último, el caso de Venezuela que se encuentra permanentemente tironeada por los
Estados Unidos, que intentó legitimar junto a otros países de la región al
derechista Juan Guaido como presidente .

Otra gran sorpresa se representó en  nuestro país cuando por primera vez, desde la
recuperación de la democracia, ya no por un golpe cívico militar sino por el
voto de nuestro pueblo, la derecha llegó al gobierno y puso a su hijo
predilecto Mauricio Macri en el gobierno. Su gobierno culminó después de cuatro
años de medidas antipopulares, sin tener que huir en un helicóptero, o dejar el
poder antes que termine el mandato. La movilización social, de la cual fuimos
parte, hizo que perdieran las elecciones ante la fórmula Fernández-Fernández.

Está a la vista que las DERECHAS EN
LATINOAMÉRICA han vuelto a ganar terreno y seguramente volverán a instalar  las viejas recetas ya conocidas por todos
nosotros. Intentarán que la crisis y sus consecuencias generada por el Covid-19
la paguemos los trabajadores.

Son muchos los desafíos que tenemos por
delante, preguntas todavía sin respuestas de por qué llegamos a esta situación,
cuando el sueño de la Patria Grande latinoamericana comenzaba a ilusionarnos.
Pero sobre todo, ¿cómo saldremos de la crisis?

Es por eso, que que quiero rescatar las
palabras de Germán Abdala cuando nos decía que ante situaciones límites, los
pueblos sacan fuerzas desde donde no la tienen y así afrontan los nuevos
desafíos. Que esta situación nos invite a soñar  que juntos podamos lograr  definitivamente la unidad de nuestra querida
Latinoamérica para ponerla al servicio de las mayorías populares y la felicidad
de nuestros pueblos.

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Pandemia, crisis y oportunidad. Del ajuste y el desguace neoliberal a la
reconstrucción del sistema de salud.

Por Flavio Vergara, paritario Nacional de ATE

El sistema de salud
creado por el gran Ramón Carrillo, viene siendo atacado de manera sistemática
cada vez que un gobierno de derecha logra llegar al poder e intenta destruir la
salud pública. Así  las reformas de los 70, las políticas de ajuste
del banco mundial de los 80 y las reducciones y transferencias de hospitales a
las provincias en los 90, son los antecedentes mas salientes.

Durante del periodo del brutal ajuste del neoliberalismo Macrista ,
signado por despidos , reducción drástica de presupuestos , recortes salariales
, desaparición de programas nacionales , abandono y parálisis de las obras de
finalización de diez hospitales nacionales y la degradación del ministerio de
salud, como intento de arrasar con el derecho universal  a la salud y transformarlo
a través de  la CUS en otra mercancía Macrista, lxs trabajadorxs de salud
resistimos, luchando en cada rincón del país, contra esas políticas de ajuste y
entrega de nuestra dignidad , nuestro patrimonio y  de la soberanía
sanitaria  nacional.

Con la asunción del gobierno de Alberto y Cristina Fernandez, volvimos a
tener Ministerio y comenzó  la tarea de la reparación  del dañado
sistema de salud. A dos meses de asumido el gobierno,  con la declaración
de la pandemia del coronavirus, el sistema público de salud se enfrento a la
más grande crisis sanitaria de la historia a escala global.

Lxs trabajadorxs, inmersos en un sistema fragmentado, desconectado, en
condiciones de precariedad, desprovistos de equipamiento, insumos y tecnología
tuvimos que demandar que se nos den las armas para combatir al coronavirus en
condiciones mínimas de bioseguridad. El recuperado Ministerio de Salud de la
Nación, volvió a ser la nave insignia de la flota sanitaria , sosteniendo la
decisión de iniciar la cuarentena temprana para lograr Fortalecer al Estado en
el área de Salud, impulsando la producción nacional de respiradores ,camas de
terapia intensiva, importando y fabricando Elementos de Protección Personal y
promoviendo la capacitación en su uso, proveyendo de reactivos para diagnostico
al Anlis Malbran y a la red nacional de laboratorios, construyendo hospitales
de emergencia, centros de aislamiento y terminando los hospitales que había
abandonado el macrismo.

Empezamos esta enorme tarea, llevando a cuestas, la precariedad laboral,
el saqueo a nuestros salarios, el pluriempleo como forma de parar la olla,
exponiéndonos al contagio y llevando inseguridad a nuestras familias.

Estamos atravesando la tormenta, primero con el aplauso de los vecinos,
hoy casi con el desprecio de lxs que niegan el aislamiento y la pandemia. Somos
cada vez más los compañerxs contagiadxs , aisladxs y muchxs son lxs fallecidos.
Más de 18.000 trabajadorxs infectadxs y más de 60 fallecidxs, todxs trabajando
con patologías preexitentes . Y estas cifras no paran de crecer.

Cuando lxs compañexs se infectan, cuando se van al aislamiento , cuando
fallecen, La angustia atenaza el corazón, los abrazos no son posibles y hay que
apretar fuerte los dientes para seguir dejándolo todo por la vida de nuestro
pueblo.

El reconocimiento del bono de $5000 fue un paliativo, pero tardío e
insuficiente en su alcance. Hubo que reclamar duramente para hacer entender a
las autoridades que había que contener a todxs lxs trabajadorxs de salud,
especialmente a lxs del primer nivel de atención.

Hoy, a más de cinco meses de aislamiento, la pandemia se muestra en su
fase más aguda, lxs trabajadorxs están extenuadxs y el bono pensado para otra
situación, ya llegó a su fin.

Es ahora, el momento de reconocer ese compromiso social inmenso y
de  avanzar con acciones reparatorias del daño infringido por el macrismo.
Es impostergable la continuidad del bono de $5000 para todxs lxs
trabajadrxs  del equipo de salud del país, y que se incorporen al salario,
transformandose en la base para a discusión salarial del sector.

Ya nadie bienintencionado duda de la importancia indiscutible del rol
del Estado , de la salud pública, ni del increíble esfuerzo que están
realizando lxs trabajadorxs en todos los niveles  de atención.

Otra acción impostergable  es la de otorgarle la estabilidad
laboral a la totalidad de los trabajadorxs de salud precarizadxs, tanto en el
orden nacional, como provincial y municipal.

Ningún funcionario debería dudar que atravesar la pandemia es el más
alto examen que un trabajador puede rendir en la vida, y que por lo tanto ya
merecen la estabilidad.

Los esfuerzos de articulación del sistema público, realizados desde el
Ministerio  de Salud nacional y acompañados por nosotrxs, deben ser los
fundamentos para la discusión de un nuevo modelo  de salud que nos vuelva
a poner en la senda de Ramon Carrillo

Nosotrxs no queremos privilegios, no somos héroes, somos 
trabajadorxs de salud,  que reclamamos dignidad para nuestra tarea, en la
primera línea de fuego.

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Por Mercedes Cabezas, Secretaria de Organización de ATE
Nacional 

La implementación de la Resolución General 34/2020 publicada
en el Boletín Oficial el 3 de agosto da cuenta de una realidad que los
movimientos y las organizaciones feministas venimos denunciando hace años: el
paso decisivo del reconocimiento de la igualdad para el acceso a cargos
electivos y partidarios, en la lucha por los derechos de igualdad identitaria,
fue importante pero  insuficiente y no se
corresponde con la realidad de lo que ocurre en el acceso real en cada una de
las instituciones de la sociedad civil y las conducciones de las entidades
intermedias. 

Resulta notable, en este sentido, que “a partir de la
entrada en vigencia de esta resolución las asociaciones civiles en proceso de
constitución; las simples asociaciones que soliciten su inscripción en el
registro voluntario; las sociedades anónimas que se constituyan, en cuanto
estuvieren o quedaren comprendidas en el artículo 299, de la Ley N° 19.550,
excepto las abarcadas por los inciso 1°, 2° y 7°, las fundaciones con un
consejo de administración de integración temporaria y electiva y las Sociedades
del Estado (Ley N° 20.705) deberán incluir en su órgano de administración, y en
su caso en el órgano de fiscalización, una composición que respete la
diversidad de género, estableciendo una composición de los órganos referidos
que esté integrado por la misma cantidad de miembros femeninos que de miembros
masculinos. Cuando la cantidad de miembros a cubrir fuera de número impar, el
órgano deberá integrarse de forma mixta, con un mínimo de un tercio de miembros
femeninos”, como señala el texto de la resolución.

En este marco, es innegable el resultado de las luchas de
los varios colectivos de mujeres y organizaciones que, a lo largo de la
historia, bregamos por una sociedad justa e igualitaria. Estas luchas fueron
imprescindibles, y pese a que es evidente que todavía faltan logros, también
muestran que vamos por el sendero correcto. A tal punto es así que el Estado
debió empezar a generar estrategias y herramientas y a echar luz sobre las ya
fundantes, como los Tratados y Convenciones internacionales que propician la
eliminación de todas las violencias y discriminaciones hacia las mujeres,
diversidades y disidencias.

Entendemos que todo lo que nuclee articuladores de la
sociedad no debe escapar a las estrategias que generen el camino para cumplir y
garantizar el goce efectivo de derechos, cercenando así cualquier tipo de
impedimento basado en la discriminación a cualquier/a sujeto/a por su condición
sexual, identitaria o de género, entre otras. Es por esto que celebramos al
Estado presente con la decisión política de avanzar.

Celebrar un Estado con perspectiva de género es avanzar en
garantizar un Estado de derecho, cuidadoso y con un criterio basado en una
línea rectora con corresponsabilidad de las instituciones que deben estar
articulando y hábil para desplegar las herramientas antes mencionadas para
seguir achicando la brecha de inequidad social por cuestiones de género.