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Por VaninaRodriguez, secretaria general
adjunta de ATE Provincia de Buenos Aires

Tanto en el
gobierno nacional de Mauricio Macri como el provincial de María Eugenia Vidal,
no hubo políticas claras para abordar la grave situación de violencia hacia las
mujeres e identidades de géneros en el territorio bonaerense, incluyendo los
derechos de miles de niños y niñas que pierden a sus madres, tías, abuelas.

La violencia
machista se profundizó culpa de las políticas que se llevaron adelante los
últimos cuatro años. Aunque no tenemos estadísticas estatales según el informe
del Observatorio Ahora que Sí Nos Ven
en diciembre del 2019 hubo un femicidio cada 24 horas.

Hoy sabemos que el femicidio es la peor expresión de la violencia
machista que vivimos cotidianamente, pero existen muchas otras que se dan en
los espacios que transitamos como nuestro sector de trabajo, la calle y a veces
nuestras propias casas. Sabemos que en estos últimos cuatro años hubo un Estado
que miró para otro lado.

El ajuste y las
políticas neoliberales que nos afectan como pueblo son todavía peores con las
mujeres y las distintas identidades de género. El caso más reciente es el
despido de trabajadoras de la Secretaría de Género de la Municipalidad de La
Plata, a cargo de Carolina Píparo y por orden del intendente, Julio Garro,
quien además continúa precarizando a las y los compañeros, a pesar de que la
sociedad se expresó en las urnas para decir que ese no es el camino. Por eso
tenemos el desafío de incorporar al mercado de trabajo a las mujeres e
identidades de género, fomentar la soberanía económica, avanzar en erradicar la
violencia simbólica, políticas públicas destinadas a las compañeras de los
pueblos originarios, entre otros grandes temas.

En esta nueva etapa
que nos toca transitar en la Provincia de Buenos Aires vemos con muy buenos
ojos la creación del Ministerio de Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidad
Sexual, porque entendemos que necesitamos un gobierno participativo que aborde
la grave situación de violencia de género que vivimos. Y para eso queremos y
necesitamos redoblar los esfuerzos, ser nosotros y nosotras las garantes de
esas políticas que lleve adelante Kicillof y la compañera Estela Díaz que está
a cargo del Ministerio. Por eso es que desde el gremio hemos puesto a
disposición nuestros centros de formación profesional, para fortalecer la
capacitación y formación de las y los trabajadores en cuanto a la perspectiva
de género y la diversidad sexual. (Ver nota: ATE se reunió con la ministra de
Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidad Sexual. link: https://atepba.org.ar/nota/18873/ate-se-reunio-con-la-ministra-de-mujeres–politicas-de-generos-y-diversidad-sexual/
)

Y también tenemos
propuestas, porque sabemos las violencias que vivimos en nuestros sectores de
trabajo y al mismo tiempo somos nosotras y nosotros, las y los estatales,
quienes recibimos a aquellas personas que se acercan a la administración
pública con estas problemáticas.

De esta manera
seguiremos aportando y siendo protagonistas de la construcción de un Estado al
servicio de las y los trabajadores, democrático y con equidad e igualdad de
género.

 

 

 

 

 

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El protagonismo de decenas de miles de mendocinos y mendocinas garantizó la derogación de la ley del cianuro y la restitución de la ley del agua. La derogación de la efímera ley 9209 y la restitución de la ley 7722.

La 7722 se logró con la lucha popular en el año 2007. Al prohibir en la minería el uso de sustancias tóxicas (cianuro, ácido sulfúrico, mercurio, etc.) pone un freno a la aplicación de la entreguista ley de Inversiones Mineras 24.196 (Menem, año 1993). Planteada en términos ambientales de protección de la escasa agua en la árida provincia de Mendoza.

La megamineria llevada adelante por grandes monopolios extranjeros no es el camino para el bienestar de nuestro pueblo, se llevan todo y sólo nos dejan grandes pasivos ambientales. No somos ingenuos.

Un ejemplo de esto es el caso del litio: las reservas mundiales se concentran en Bolivia, Chile y Argentina, y una pequeña porción en China. En Bolivia se intentó desarrollar a partir de la minería de litio un entramado industrial, desde la extracción hasta la fabricación de baterías, manteniendo siempre el control político, económico y ambiental popular. Es decir, una cadena que fortalecía la concentración de trabajadorxs y la soberanía boliviana. El golpe de Estado tuvo entre otros objetivos destruir este desarrollo y devolverle el control a los históricos saqueadores de América Latina.

Desde lxs trabajadores de la Energía y la Producción estamos de acuerdo en avanzar con leyes que nos permitan producir y desarrollarnos. Asimismo, no estamos a favor de defender los intereses de los las grandes bodegueros transnacionales que desperdician la poca agua existente, con sistemas de riego precarios e ineficientes, contaminándola con agroquímicos. Tanto la agroexportación concentrada, que desperdicia el 80% del agua y precariza a los trabajadores rurales, como la megaminería desarrollada por grandes empresas, contaminan el agua y tienden a destruir la vida, sin dejar mayores beneficios, si no existe el control de los trabajadores y el pueblo.

Lxs trabajadorxs de la Ciencia y la Tecnología deben ser protagonistas también. Hoy, en varios grupos de investigación se experimentan en procesos de uso de bacterias que evitan totalmente el uso de cianuro y reducen el uso de sulfúrico a cantidades enteramente controlables. Los grandes grupos mineros no se dan por enterados. 

Para avanzar en cualquier producción minera es necesario que haya un profundo debate popular. En nuestra ATE dimos un gran paso en el año 2017 con el encuentro “Matriz Energética y bienes comunes“. Allí en una triple integración entre trabajadorxs del área energética, intelectuales orgánicos al pueblo y compañerxs que encabezan movimientos del ambientalismo popular de todo el territorio nacional, asumíamos que la producción será acotada sólo al desarrollo autónomo y soberano asegurando que se desarrollen cadenas de integración industrial alrededor de cada elemento que se extraiga. No alcanza sólo con que se cumplan con regulaciones ambientales.  Es necesaria detrás de la producción minera una cadena de valor destinada a satisfacer necesidades nacionales y populares. 

Hoy no existen organismos estatales ni empresas públicas que le den forma esta cadena. Para avanzar en esta dirección se pueden retomar, solo como punto de partida, algunos criterios de la Constitución de 1949, tales como los siguientes artículos:

Art. 39.- El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino.. 

Art. 40. – La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses  generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitucion (…) Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto, que se convendrá con las provincias. (…) 

Sobre esta base, entonces, sostenemos que: la minería de uranio se tiene que realizar sólo para abastecer a nuestras centrales nucleares, para que generen la energía necesaria para sacar de la pobreza energética a nuestro pueblo. La producción, acotada sólo para ese fin, debe limitar los volúmenes de producción, asegurando el control ambiental y el control de la producción por parte de los trabajadores y nuestro pueblo.  

Creemos que es necesario crear un ambientalismo popular que parta de estas bases. 

Sostenemos que necesitamos industrializar Nuestramérica para romper con el lugar histórico que le han asignado a nuestros pueblos y terminar con los más de con 500 años de opresión, durante los cuales nos han relegado a ser meros proveedores de productos básicos dentro del orden mundial.

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La
iniciativa del flamante secretario General de ATE Córdoba, Federico Giuliani, de
presentar el pasado 18 de diciembre el libro "Héctor la perra Castro, el Cordobazo y después",
producto del trabajo de recuperación de la memoria del gremio, resultó ser una
experiencia inolvidable por el reencuentro de importantes dirigentes y
familiares de destacados protagonistas de la gesta popular conocida como el “Cordobazo”.

La
presentación del libro y el homenaje a quién fuera secretario General de ATE
en  1969 y diputado provincial, reunió en
la sede del CDP a integrantes de la seccional cordobesa de aquellos años como Guillermo
Galíndez, secretario de Prensa; Mirta Castro, hermana de Héctor y su  secretaria, y a Augusto Ferrari, integrante de
la conducción, junto a los hijos de “la perra”, Liliana y Luís Castro.

 También se hicieron presentes Atilio Eduardo,
Juan Carlos y Patria López, hijos del secretario general de la UTA y de la CGT
"Legalista",  Atilio López,
trascendente protagonista de aquellas jornadas de revuelta popular.

Rafael
Torres, hijo del dirigente sindical Elpidio Torres, secretario General del
Sindicato SMATA, y Manuel Reyes, quién fuera secretario General del Sindicato
de Farmacia, ex legislador Provincial, histórico integrante de la Resistencia
Peronista y actual presidente de la Corriente Atilio López, también fueron de
la partida.

Al
igual que Manuel Nieva, ex dirigente de la Federación de Obreros y Empleados de
Correo y Telecomunicaciones (FOECYT); Jorge “Colo” Kaplan, ex dirigente de la
Agrupación Universitaria Integralismo, preso político y ex miembro del Archivo
Provincial de la Memoria; Eduardo González, quién fuera dirigente del Partido
Socialista de la Izquierda Nacional (que llegó a tener reuniones previas al 29
de mayo en la sede de la ATE con "la perra Castro");  Vitín
Baronetto,  ex Director de DD.HH. de la
Municipalidad de Córdoba y preso político de la dictadura;  Ilda Bustos, secretaria General del Sindicato
de Gráficos  y adjunta de la CGT Córdoba;
Osvaldo Weis, hijo del piloto del General Perón y probador oficial de de los aviones
argentinos Pulqui I y Pulqui II y Julio Carrizo, militante de la Resistencia
Peronista (donde perdió una mano en combate) y ex preso CONINTES, quien recibió
de manos de Giuliani, un reconocimiento a su trayectoria y compromiso.

Todos
ellos comprometidos protagonistas del Cordobazo y compañeros de lucha tanto de
nuestro querido Héctor Castro como del gran dirigente sindical de Luz y Fuerza,
Agustín Tosco.

La gran
concurrencia que llenó las instalaciones de la sede de ATE también contó con la
participación de compañeros  Judiciales
de Córdoba, de la Corriente Rodolfo Walsh   y del
director teatral Sebastián Berenguer -quien se encuentra abocado a realización
de un unipersonal sobre la vida de “la Perra”- junto a compañeros y compañeras
estatales.

El homenaje
a Castro, con presentación del libro incluido, fue la excusa para volver a
juntar, cincuenta años después, a hombres y mujeres –o los familiares de ellos-
que se volcaron a las calles de Córdoba para resistir las políticas económicas
del General Onganía y abrir el camino para la recuperación de la democracia y
el retorno del General Perón.

 Ver reunidas parte de aquellas raíces que
pudieron sobrevivir ( y sus semillas) en un reencuentro con la nueva generación
de militantes estatales – que hoy conducen ATE Córdoba-  y en el marco de un homenaje más que merecido
a “la Perra”, hicieron de esa actividad conmovedora una síntesis multiplicadora
de que no nos han vencido y que la lucha sigue adelante.

 

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El nuevo modelo de construcción social que
proponemos debe contemplar el acceso de la población a los medicamentos. Por
ello, saludamos el acuerdo del actual gobierno con las cámaras empresariales de
producción de medicamentos para aplicar una rebaja del 8%, retrotrayendo los
precios  al 6 de diciembre y
congelándolos al menos hasta el 31 de enero.

Siempre es bueno que elementos tan
esenciales para la salud y el bienestar de nuestro pueblo sean más accesibles.
Más aún, en este momento de zozobra en el que estamos inmersos.

Sin embargo, no debemos olvidar que se
estima que es un mercado que en toda la cadena productiva y comercial mueve
unos USD 5.000 millones por año, unos USD 400 millones por mes, generando
ganancias descomunales para las empresas farmacéuticas.

Desde ATE consideramos que los medicamentos
son un bien social, por lo cual es necesario revertir la concepción mercantil.
Para que esta función social se cumpla es necesario detectar cuáles son las
patologías prevalentes, realizar un Vademécum social de  medicamentos esenciales y proveerlos a la
población que los requiera.

En ese sentido, también es crucial reforzar
y reactivar la producción estatal de medicamentos genéricos que cubra las
necesidades de la población y que garantice su acceso a menor costo.

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Hoy finaliza del mandato de Mauricio Macri y
celebramos el día Internacional de los DD.HH, por eso  resulta indispensable hacer un balance de sus
políticas públicas en ese área.

El gobierno de
Macri y el creciente intervencionismo de EE.UU., a través del FMI, provocaron
un retroceso de 40 años en materia de DD.HH. dado que la vulneración de los derechos,
sociales, ambientales y culturales convirtieron a nuestro país en un sistema  de democracia vigilada donde más que derechos
del pueblo quedan solo derechos de mercado.

La política
económica del neoliberalismo de Cambiemos no solo castigó a millones de seres
humanos con la miseria planificada, destruyendo los más elementales Derechos
Humanos, también desarticuló con despidos masivos áreas claves para la  búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, favoreció
a los represores con prisión domiciliaria 
y desprotegió a las víctimas, desfinanciando las políticas públicas de
DD.HH.

El presupuesto
de la Secretaria de Derechos Humanos, por ejemplo,  se redujo en un 35% con la consiguiente
consecuencia en el abandono de causas, disminución en la producción de
materiales de difusión y falta de insumos para los Centros  de la Memoria.

Dijo Macri en
campaña “voy a terminar con el curro de
los DD.HH”
y al asumir  puso en
duda  el número de desaparecidos, iniciando
una verdadera campaña negacionista, y ejecutó políticas públicas contrarias a
la lucha de las madres, abuelas e hijos que vienen luchando por Memoria Verdad
y Justicia  en forma inclaudicable.

El vaciamiento
de la Secretaria de DD.HH y los despidos de trabajadorxs de todas sus áreas
correspondientes,  mayoritariamente
afiliados a ATE, marcaron su política y produjeron un retroceso en la búsqueda
de justicia por parte de familiares y compañeros de las víctimas de la
dictadura. Lo mismo sucedió con el congelamiento de las leyes reparadoras para
los ex –detenidos donde fueron cajoneados los expedientes.

También
desfinanciaron y le quitaron  asistencia
al Equipo Argentino  de Antropología Forense,  un equipo de prestigio internacional, produciendo
la paralización de muchas de sus investigaciones.

Lo mismo sucedió con el Centro
Ulloa,  
una
de las áreas mas sensibles de la Secretaria, donde se prestaba asistencia y
acompañamiento a víctimas de las torturas y testigos de delitos de lesa
humanidad, que quedó totalmente desmantelado y muchos trabajadores fueron dados
de baja. Allí no solo se asistía a víctimas del terrorismo de Estado sino
también a ciudadanos afectados por violencia institucional o por la Tragedia de
Cromañon.

Algo similar sucedió con el Programa
Verdad y Justicia,
creado en el ámbito del
Ministerio de Justicia – tras la desaparición de Julio López- con la intención
de procurar seguridad a los testigos y victimas al que le redujeron
notablemente el personal especializado.

O con la Dirección Nacional de Derechos
Humanos
del Ministerio de Seguridad que
Patricia
Bullrich eliminó despidiendo a todo el equipo y con el programa de la Dirección
Nacional y Derecho Internacional Humanitario
del Ministerio de Defensa que
colaboró con el  hallazgo de las “actas
secretas de la Junta militar” y las desclasificaciones de la documentación
sobre Malvinas. Todas fueron desmanteladas al igual que las areas creadas para
investigar los delitos económicos del terrorismo de estado.

Políticas de
Estado represivas

El gobierno de Macri también implementó la represión como método ante cualquier reclamo
de los trabajadores que defendían sus derechos, resultando innumerables
compañeros heridos y detenidos en cada movilización. Práctica que comenzó con
la temprana detención de la dirigente social Milagro Salas

El gatillo fácil
como política institucional, también conocida como  Doctrina Chocobar,  fue utilizada como  amedrentamiento ante la protesta social.

La desaparición
forzada y posterior  muerte de  Santiago Maldonado, el asesinato por la
espalda de Rafael Nahuel, la violencia Institucional contra los pueblos
originarios, las masacres de Pergamino, Esteban Echeverría, San Miguel del
Monte  y en el interior profundo de
nuestro país,  marcaron un tiempo de
sistemática violación de los Derechos Humanos que provocaron  un grave deterioro de la calidad democrática
en nuestro país.

Sumando a su política
represiva la aberrante violación a los DD.HH que representa dejar a  más del 40% de compatriotas bajo la línea de
la pobreza, sufriendo el hambre y el desamparo por parte del Estado, sin acceso
a una vivienda digna ni al sistema de salud y educación.

El futuro
afortunadamente no depende solo de la voluntad de la nueva coalición de
gobierno sino de nuestro compromiso y lucha como organizaciones gremiales y
sociales en las calle codo a codo hasta recuperar lo que el Macrismo quiso
avasallar. De la misma forma que salimos a las calles cuando quiso imponer el
2×1, y tuvieron que dar marcha atrás.

Es nuestra
obligación manifestarnos libremente, defender nuestros derechos, continuar movilizándonos
por la reincorporación de todos los despedidos en el Estado exigir al nuevo
gobierno el desprocesamiento de los más de 500 compañerxs de ATE y la CTA A que hoy se encuentran
a expensas de los jueces, y la libertad a los presos políticos.

Quienes
resistimos cada día fuimos construyendo ciudadanía poniendo el cuerpo en las
calles y también en las urnas para cambiar este modelo. Por eso nuestra
resistencia desde ATE Y CTA Autónoma no acaba.

Tenemos que
continuar fortaleciendo nuestra organización para recuperar cada derecho y  liberar la nación. Como así también
manifestar, tanto aquí como allá, nuestra solidaridad con los pueblos hermanos
del Estado Plurinacional de Bolivia y con la lucha del pueblo Chileno.

Este es y será
nuestro compromiso en el Día Internacional de los Derechos Humanos y siempre.

 

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Sin
ninguna duda estamos transitando días importantísimos en la vida de los pueblos
de Latinoamérica. La restauración conservadora que se instaló en el continente
en el 2015, encauzada por el FMI y sostenida por  el gobierno de Trump para beneficiar
fundamentalmente a las empresas  y a los
poderes financieros trasnacionales, tropieza con una  sucesión de acontecimientos en toda la
región.

Recordemos
el triunfo de Evo Morales en primera vuelta en Bolivia, ratificando la fuerza
de esa revolución que encabezan fundamentalmente los pueblos originarios.

Luego
vino el triunfo de la fórmula Fernández – Fernández del Frente para Todos en
nuestro país derrotando, también en primera vuelta, a Mauricio Macri, uno de
los mayores exponentes de las políticas de penetración y dominio que ha llevado
adelante el Imperio, financiado incluso por el FMI a través de préstamos
ilegítimos.  

Del
mismo modo, en las elecciones provinciales y distritales realizadas en
Colombia, los candidatos de la derecha sufrieron contundentes derrotas en distritos
como Bogotá y Medellín, a manos de experiencias independientes, de izquierda y
de ex dirigentes de las FARC.

Sin
olvidar, a pesar de las dudas sobre lo que pueda suceder en la segunda vuelta,
el triunfo en Uruguay de Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio, o
irrupción de López Obrador en México.

A
estos acontecimientos podemos sumarle la clara derrota de la política de Trump
cuando pretendió aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
(TIAR) para legalizar la invasión a Venezuela. O la importancia fundamental de las
rebeliones que se vienen sucediendo en Chile, Ecuador y Haití en defensa de los
intereses de los pueblos frente a las políticas de ajuste que el FMI también
aplica en esos países.

Y si
bien esta embestida neoliberal no ha sido derrotada plenamente,  se ha logrado ponerla en cuestionamiento,
alentando la posibilidad y la esperanza de un cambio.

En
este marco se llevó adelante el Tercer Encuentro Antiimperialista de
Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, actividad de la que
participamos como ATE y CTA A, integrando la delegación de la Confederación
Sindical de las Américas (CSA), en la que confluyeron más de mil representantes
de organizaciones sociales, políticas y culturales de todo el mundo.

La
cita fue en Cuba, faro de la revolución y de la resistencia al bloqueo, donde
pudimos reflexionar colectivamente sobre estos tiempos políticos y tener
provechosas reuniones con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la Central
Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST). 
 

Este
nuevo escenario, sin ninguna duda, fue posible gracias a las luchas populares
que, en el caso de nuestro país, se iniciaron con aquel primer campanazo de
resistencia que representó el Paro Nacional de ATE el 24 del febrero de 2016
con la Plaza de Mayo colmada y continuó con el Campo Popular resistiendo las
políticas del gobierno de Macri hasta su derrota en las urnas el pasado
octubre.

Los
trabajadores estatales hemos hecho nuestro humilde aporte al triunfo de estas
luchas, apostando a la construcción de un estado democrático y popular, a la
altura de las necesidades de los pueblos.

En
ese marco, el 7 de agosto nuestro gremio ratificó en las urnas su política de
confrontación abierta y plena con  las
políticas neoliberales, con los responsables de la catástrofe social y
económica que se ha desencadenado sobre nuestra Patria.

Lo
hicimos también cuando impedimos que la gobernadora Vidal cerrara el Astillero
Río Santiago o al denunciar el intento de comprar buques rompehielos a España u
otros países, cuando los podemos construir en nuestro querido astillero y en Tandanor.
O cuando pudimos ponerle freno a la aplicación de un convenio trucho firmado
por Macri y UPCN que pretendía darles estabilidad laboral a 2500 funcionarios jerarcas.

Una etapa de continuidad

En
este marco, el 6 de noviembre reasumimos, dándole continuidad a un equipo de
conducción de ATE Nacional renovado con compañeras y compañeros que se suman, para
profundizar el camino transitado. Porque así como en los comienzos del macrismo
dijimos “ATE es de los trabajadores,
gobierne quien gobierne”
, en estas elecciones remarcamos que “Con las trabajadoras y con los
trabajadores, un Estado Popular es posible”.
Con este horizonte estamos
preparando nuestro gremio no solamente para resistir, sino para organizarnos y
elaborar propuestas que nos permitan llevar adelante la construcción de ese
Estado que queremos.

Desde
esta perspectiva, vamos a seguir convocando a la unidad del movimiento popular
para hacer realidad las transformaciones que necesitamos en nuestro país como
ya lo logramos con la aprobación de la Ley de Emergencia Alimentaria – que
habíamos presentado durante la Marcha Federal para enfrentar el Hambre,
principal problema que sufre nuestro pueblo- y en las propuestas del Congreso Extraordinario
de la CTA Autónoma.

De
esta manera, aunando lucha callejera, organización  popular, participación, protagonismo y
capacidad de propuestas alternativas vamos a seguir empeñados en edificar un
Estado Popular que esté al servicio de las mayorías.

Un
Estado que no siga siendo un observador pasivo, y aun cómplice, de las
políticas de especulación financiera sino que recupere plenamente la soberanía
del Banco Central como herramienta fundamental del pueblo para una política
emancipadora.  

Un
Estado plenamente soberano que además de ocuparse  de las políticas de Educación, Salud o
Seguridad Social garantizando su universabilidad, se dedique a invertir y
programar políticas de producción y empleo que garanticen ingresos dignos para
nuestro pueblo; que genere pleno empleo sin precariedad laboral, tanto en las
empresas privadas como en el propio Estado.

Un tiempo de esperanza

Con
este horizonte hemos venido desarrollando propuestas en distintos seminarios de
Políticas Públicas para un Estado Democrático y Popular en temáticas
financieras, productivas, de DD.HH y Seguridad Social, entre otras. Buscando
ser capaces no solo de proponer, sino también de sostener esas propuestas con el protagonismo de los trabajadores estatales
–activos y jubilados- en los distintos ámbitos del Estado Nacional.

Al
mismo tiempo vamos a redoblar nuestro compromiso de reinventar ATE para
fortalecer y consolidar su protagonismo en todo el territorio nacional,
generando más y mejores cuerpos de delegados, más y mejor formación política y
gremial de nuestros cuadros y más seccionales. Animando la posibilidad de un
cambio estatutario que, en este tiempo de ofensiva popular, convierta a ATE en una
herramienta cada vez más eficiente para hacer realidad nuestro anhelo.

Con
la fuerza de los trabajadores y las trabajadoras, con el fortalecimiento y la
autonomía de las organizaciones libres del pueblo, con la profundización de la
democracia interna y de los instrumentos de participación democrática en el
Estado, nuestro pueblo seguirá siendo protagonista en esta nueva etapa.

Estas
elecciones en las que han triunfado políticas alternativas que confrontan con
el neoliberalismo, así como las rebeliones que irrumpieron en Chile, Ecuador y
Haiti, son nuevos pasos en el  camino
hacia la construcción de un futuro de soberanía, justicia social, trabajo y
producción para los pueblos de nuestras naciones latinoamericanas y caribeñas.

Camino
que, no tenemos ninguna duda, seguiremos profundizando.

 

 

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Macri derogó el Protocolo ILE: otra
grosería en la política sanitaria del nefasto gobierno saliente

La grosera maniobra de publicar en el
Boletín Oficial y la posterior derogación del Protocolo para la atención
integral de las personas con derecho a la Interrupción Legal del Embarazo ILE,
muestra otra vez la peor cara del gobierno saliente: desconoce derechos
incluidos en nuestro Código Penal desde 1921 y deja a la vista la brutal
interna desatada en el macrismo, en cuya debacle el renunciado Rubinstein
intenta generar un escape “progre” de un gobierno neoliberal y neoconservador,
del que fue un “digno” exponente.

En términos formales, la actualización del
protocolo de abortos no punibles fue una grosería institucional: el Boletín
Oficial lo publica, después se desmiente, hay amenazas de renuncia, la Ministra
Stanley declara que no sabía, que el Secretario de Salud no lo había
comunicado… Un descaro que concluye con el veto de Macri al protocolo y la
renuncia del secretario Rubinstein.

En cuanto a la interpretación política, no
se puede pensar que sucedió una “desinteligencia”, ni siquiera un cambio de
pareceres que subió de tono, sino que se asemeja a un pase de facturas a una
parte de una pieza de la interna macrista que implosiona, se derrumba y estalla
por los aires. Y las fugas también se planifican…

Lo de Rubinstein, también puede
interpretarse como un movimiento “tribunero”, pretendiendo “quedarse” en la
referencia del Movimiento de Mujeres y del Derecho al Aborto en la Argentina,
atado a la tensión que se ha desatado por la apropiación de la centralidad del espectro
opositor al nuevo gobierno.

En términos legales, la actualización del
protocolo del 2015 no estaba imponiendo nuevos criterios para este tema, sino
que estaba actualizando una norma de procedimientos como es el Protocolo ILE, a
los nuevos marcos legales y científicos.

A no confundirse! Rubinstein va a pasar a
la historia sanitaria argentina como uno de los ministros más funestos, del
gobierno más funesto que la Argentina ha tenido en los últimos sesenta años
respecto de la materialización del derecho a la salud. Su actuación fue
decisiva en la instrumentación de la repudiada Cobertura Universal de Salud
(CUS), que es el programa que más ha vaciado, más ha desatendido y más ha
puesto en la cornisa de la privatización al sistema público de salud en la
Argentina.

Chau Rubisntein, no te creo nada!

Por Daniel Godoy, Director del IDEPSALUD ATE ARGENTINA

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Creo que se está a
pasitos del triunfo popular chileno y con ellos, en toda Latinoamérica. Esto es
parte de esa Latinoamérica preñada de esperanza que se viene, donde los pueblos
van a gobernar. En Bolivia, vemos la desesperación del Imperio, por tratar de
impedir que también sea parte de esa unidad. Metieron preso a Lula, y quieren
bajar a Evo para que esa década no tenga que ver con la actual.

Respecto del triunfo
en Argentina del que formo parte con el partido Unidad Popular en el Frente de
Todos,  creo que con ese voto del 11 de
agosto en las primarias y el 27 de octubre en las definitivas, el pueblo
argentino empujó a Latinoamérica y abrió toda una expectativa de esperanza muy
grande. Nuestros hermanos bolivianos están en la calle peleando una guerra
civil, van a defender la legitimidad del voto popular y no tengo dudas de que
el pueblo boliviano va a defender su revolución y su transformación.

El pacto social es
un instrumento, puede ser bueno o malo. Si se acuerda una política impositiva
progresiva, en la que no va haber más hambre y se defiende a la educación
pública, el pacto será bueno. Si se trata de un pacto que sostenga las
condiciones que dejan a la mayoría en la indigencia podemos pensarlo como algo
malo.

Los pueblos están
avanzando y también vamos a tener un gran mensaje del pueblo uruguayo en estos
días, sin lugar a dudas va a ser una pulseada muy grande.

Por otra parte, a
Estados Unidos le preocupa China porque está en una disputa inter-imperialista.
China en las próximas décadas será la potencia que esté al frente de todo, por
eso busca defender su “patio trasero”. Los pueblos no funcionamos en función de
si somos pro chino y pro yanqui, los pueblos definimos de otra manera. Queremos
más democracia y protagonismo y lo demuestran los pueblos en la pelea.

Tiene que abrirse la
democracia a la participación popular. Tenemos la posibilidad de discutir una
década nueva y gobernar de una manera distinta. No hay que elegir a China o
Estados Unidos. Los pueblos queremos gobernar.

 

 

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Desde la Secretaría Gremial del Consejo Directivo Nacional de
ATE coincidimos con muchos conceptos vertidos por Alberto Fernández en su
visita a la CGT. Estamos convencidos de que la industrialización de la
República Argentina es un paso fundamental para un futuro sustentable y con
fuentes de trabajo genuina. Indudablemente, los pueblos orgullosos de su
destino y su futuro son aquellos cuyos derechos son respetados y no son
ultrajados en pos de un modernismo ilusorio que nunca llega. El derrame de la teoría
de la que nos hablaban en los años ‘90 nunca fue al pueblo, sino a las empresas
y a las familias de los poderosos.

Siempre sostuvimos que el futuro de los pueblos está en la
educación, en la ciencia y en la tecnología. Es hora de entender, de una vez y
para siempre, que todo recurso destinado a ellas no es un gasto, sino una
inversión, y que las ganancias que se obtienen son nada más y nada menos que un
futuro sólido para todos.

Para terminar, queremos agregar que por fuera de la CGT hay
un gran movimiento de trabajadores, empleados y desempleados, que fuimos
independientes y nunca pactamos con las patronales, fueran de donde fueran. Nos
opusimos al neoliberalismo desde siempre, fue el origen de nuestro nacimiento
como CTA Autónoma, e indudablemente esa lucha es parte de los cimientos para
nuestro futuro.

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Se gestó en las calles, en los paros, en
las protestas, en los liderazgos sociales, en lxs intelectuales, en el
movimiento de mujeres, en los comedores barriales, en lxs artistas.

Denunciando el hambre, la no llegada a fin
de mes de la mayoría de lxs argentinxs, la tristeza colectiva, los telegramas
de despidos o de no renovación de contratos, el cierre de fábricas, la epopeya
de pagar los alquileres o los medicamentos.

Todo eso chocando con un gobierno estilo
4.0, que viste chupines, que se preocupa más por las redes sociales que por el
precio de la leche y el pan, que se babea con Trump, que quiere encapsular la
protesta social en un protocolo, que gobierna para amigos plurimillonarios, que
boludea la infelicidad popular anunciando un futuro alegórico que nunca llegará
y que habita sólo en sus mentes delirantes y en el mesianismo del mercado.

El clamor estruendoso de lxs argentinxs que
tronó el último domingo no es por una marca política, sino por un país distinto
al que nos propone el neoliberalismo; más de iguales, más de todxs, menos
delirante, menos salvaje.

El pueblo argentino hace rato no entrega
proyectos llave en mano. A eso se lo llama técnicamente “crisis de
representación”. Por eso, el convite/desafío/necesidad imperiosa es que esta
vez sea con todxs.

Y para lograr esto, el instrumento no es el
mercado sino la política; activa, participativa democratizadora, igualadora.

La derrota de Macri y la acumulación de
procesos en nuestra América que despierta, anuncian la reapertura de un ciclo
que ojalá nos encuentre lo más pronto posible a salvo de los Bolsonaros, de los
Piñeras, de los Lenines.

Retrocedimos en términos de felicidad
colectiva. Una vez más nos queda mucho por reconstruir. Defendimos a capa y
espada y por eso no pudieron, tal como querían, llevarse también a la Educación
Pública y a la Salud Pública.

No nos pudieron engañar con la CUS, aunque
llegaron a sacarnos el Ministerio que creó el mismísimo Perón.

Hoy el movimiento sanitario argentino
“nacional y popular” está aglutinado como nunca, a partir de una plataforma
programática inclusiva, universalista, anti patriarcal, ambientalista y
estatalista.

Los 15 puntos por el Derecho a la Salud que
parió la multisectorial de más de 200 representaciones a nivel nacional,
sindicatos, agrupaciones partidarias, universitarixs, investigadorxs,
trabajadorxs de a pie, son un atajo que podrían (deberían?) señalizar el camino
de la reconstrucción de la Salud de las argentinas y los argentinos.

No parece tan difícil… hay que erradicar el
hambre que genera tanta enfermedad; hay que mejorar ediliciamente los
hospitales; crear Unidades Sanitarias en los barrios y en la Argentina
profunda; crear equipos multidisciplinarios en horarios de atención ampliada;
mejorar los sueldos y reincorporar a los despedidos; producir y mejorar el
acceso a los medicamentos; refundar los programas territoriales; generar
participación verdadera; atender los reclamos del movimiento de mujeres; de las
multisectoriales ambientalistas; de los pueblos originarios; la situación de
nuestros mayores…

Ahí estaremos, apoyando, militando,
participando, bancando.

Hoy lo revolucionario e instituyente es
darle soluciones a los problemas cotidianos de la gente, mientras repensamos la
Argentina futura.

Ése es el nuevo tiempo que nació en la
Argentina. El que merecemos. Como dijo el presidente electo.