Categoría: Opinión
1º de mayo: una mirada desde las trabajadoras
Por Mercedes Cabezas,
Secretaria de Organización de ATE Nacional
La nueva situación
social y mundial puso de manifiesto algunos postulados que el movimiento
feminista ya levantaba como banderas de revolución cuando el capitalismo aún
gozaba de una pretendida buena salud, pero que en circunstancias extremas se
hicieron más visibles. Una de esas conclusiones ahora evidentes es que el
sistema de cuidado recae sobre las mujeres. Pero para desgranar qué es lo que
queremos decir cuando reclamamos una re-discusión del sistema de cuidados,
debemos empezar por el principio.
Merece una
definición preguntarnos qué es el sistema de cuidado. Etimológicamente, cuidado
es la acción de cuidar, preservar, guardar, conservar, asistir. El cuidado
implica ayudarse a uno mismo o a otro ser vivo, buscar incrementar su bienestar
y evitar que sufra algún perjuicio. También es posible cuidar objetos, como una
casa. Entendido de esta forma, podemos concluir que el cuidado apunta
principalmente a la preservación de la vida. Visto desde esta forma, hasta
podríamos afirmar que el cuidado es inherente al ser humano.
Sin embargo, lo que
se hace evidente cuando se repasa la historia es que el sistema de cuidados
recayó siempre en la mujer, porque se alza como una consecuencia de la norma
implícita del sistema capitalista: la división sexual del trabajo.
Esta división
ocurrió en todas las etapas de la historia, de una manera o de otra, y supuso
siempre un reparto social de “actividades”, de acuerdo a un orden establecido
culturalmente, que, por supuesto, también vino de la mano de una jerarquización
de las condiciones de vida. Ese cuadro, combinado con una tradición patriarcal
y machista, estableció una marcada división sexual del trabajo entre roles que
se presentan como preestablecidos para la vida humana, divididos por género,
pero que no son más que construcciones socio-culturales susceptibles a cambios
paradigmáticos.
Así es como se hace
necesario desnaturalizar la división sexual del trabajo como si fuera algo
inherente al orden entre hombres y mujeres. Para ello, es necesario desentramar
la constitución de la familia con el hombre como jefe de la unidad, refrendada
en el sistema capitalista, racista y patriarcal, y cuestionar las relaciones de
poder hacia el interior de la sociedad misma que presenta un esquema basado en
el colonialismo. Eso implica un abordaje desde la construcción social de las
relaciones y una aplicación desde el concepto de trabajo y economía que,
definitivamente, incorpore el trabajo doméstico y de cuidados, así como también
la desigualdad en el uso del tiempo. Ambas cuestiones se alzan como categorías
fundamentales para debatir la igualdad de género.
En esa construcción
encontramos a una sociedad binaria, sustentada bajo la perspectiva del binomio
varón/mujer, que no sólo no contempla la posibilidad de múltiples géneros, sino
que además implica, desde tiempos inmemorables, un reparto de actividades que
supone dos categorías claras entre producción y reproducción de la vida. Así es
como los varones están contenidos dentro de las tareas y los trabajos de
producción, con mejores pagos, mayor
estabilidad laboral y acceso a cargos jerárquicos, y las mujeres dentro
de los trabajos de servicios y de reproducción de la vida, entre las que,
incluso, existen tareas que ni siquiera son consideradas trabajo, como las
provenientes del sistema de cuidados.
En este último caso
enmarcamos el cuidado en los términos generales, que tan de manifiesto queda
claro en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio que se
recomienda por estos tiempos en la mayoría de los países, Argentina incluida.
Claro que en esta instancia, las mujeres siguen teniendo una doble jornada
laboral no reconocida, entre el trabajo remunerado (mayormente de servicios y
de tareas administrativas), que siguen manteniendo desde la casa, y el sistema
de cuidado que recae sobre ellas sin ser visualizado como tal.
Eso que llaman “amor” es trabajo no pago
Parte de la
naturalización del trabajo de cuidado deposita como destino biológico de las
mujeres la tarea de cuidado y doméstica, vinculándolo con la maternidad.
Desde las
organizaciones que buscamos un viraje o cambio hacia los postulados feministas
decimos que ese “sentido maternal” o “amor” en el que se apoya la sociedad
capitalista y patriarcal se llama trabajo de cuidado. Y, en general, en las
economías mundiales no es tenido en cuenta como tal.
Por ello, es que
ponemos de manifiesto la necesidad de reabrir el debate sobe la mirada de la
mujer como trabajadora para reconocernos como tales en lo que respecta al
sistema de cuidado, y no únicamente en las familias monoparentales. Y, en
paralelo, proponemos una discusión profunda que inste a las sociedades a
debatir la división sexual del trabajo en busca de un cambio paradigmático,
político, social, ideológico y cultural que permita una perspectiva más amplia
y equitativa entre integrantes de una sociedad que debe ser, en definitiva, más
solidaria y justa.
Todas las crisis
sociales y económicas abren posibilidades de cambio. Tenemos una oportunidad
histórica de encontrar una alternativa social que no se quede en un enunciado,
sino que represente una voluntad real de saldar históricas situaciones
inequitativas.
De tal semilla, semejante brote
Por Daniel Parcero -escritor revisionista de la ATE y el
movimiento obrero-
Apreciadas compañeras y compañeros estatales: No se apenen.
El compañero “Pelusa” seguramente se encuentra bien, cumpliendo una más de sus
“misiones secretas”.
Son tiempos de compromiso contra un enemigo genocida que
requiere de la decisión y acción combativa, entre otros de quienes se alinearon en aquella Juventud
Maravillosa, que aquel trasvasamiento generacional operado por derecha creyó
haber exterminado.
Aún sobreviven compañeros como “Pelu”, y además formado
cabalmente desde el sector salud, y militante de coraje comprobado.
De semejante semilla como fue “la Irma Carrica”, “la
Enfermera de los pobres”, antes de resultar secuestrada, y quien permanece en
condición de detenida/ desaparecida. Pero
las comprendo compañeras y compañeros. Tan así, de pronto. Pero fiel a su
aprendizaje revolucionario. No se avisa. Se toman “las armas” acumuladas y se
sale a cumplir con la misión revolucionaria. Ya habrá “un buzón” donde dejar la
señal de que la misión ha sido cumplida.
También Irma antes de su propio secuestro se sintió
preocupada y supo dejarle una carta de puño y letra: “Me preocupa verlo tan triste por la caída de
sus delegados, y de tantos compañeros que usted quería tanto!!! Quizás se está
olvidando de ser feliz, y no disfrute lo que tiene exigiéndose más. Siga amando
hijo (…) sonría hijo, sonría, que cuando yo lo escuche voy a rejuvenecer, y yo
también seré feliz, y si luchamos tanto para modificar grandes cosas, tenemos
que aprender a mirar pequeñas cosas de todos los días.
(…) Yo sé de toda su riqueza espiritual, y de su entrega, de
su esfuerzo por lograr cosas y salir adelante, lo duro del desarraigo de las
soledades, en compañía y sin ellas. Sé todo de usted, lo que dice, y lo que
calla. Y porque lo sé integro, hijo, es por lo que tengo de seguridad, que
Dios, y quienes lo acompañan que nos entienden, no nos van a desamparar, y si usted
al igual que yo, no nos doblamos, veremos muy pronto un poco el sol. Y de éstas
dos cosas estoy yo segura”.
Éxitos querido “Pelusa” en tu nueva misión. Seguramente,
como tu brillante madre no vas a doblarte. Y aquél “buzón” del que les hablaba;
del que “los sesensetentistas” sabemos bien de que se trata, ya cuenta con tu
señal en el umbral de la vereda de la Avenida Belgrano 2527. Sabemos que estás
bien. Y cumplida tu misión, terminada la cuarentena, haremos saber de tu
exitosa tarea militante.
Gracias “Pelusa”.
Hasta la Victoria siempre!!!
Por: Alejandro Garzón
Secretario Gremial nacional de ATE y
Secretario de Interior de la CTA-A Santa Cruz
¿Te molesta mi amor?
La reciente polémica mediática por la posible llegada de 200
médicos y médicas cubanas para ayudar a combatir la pandemia en la Provincia de
Buenos Aires ha puesto de nuevo en la agenda pública la vieja discusión que
desde los sectores de derecha más antidemocráticos se propiciaba en los ‘70: El
odio contra todo lo que huela a cubano, todo “lo cubano”. Y por obvia
asociación también contra Venezuela. Esto motiva algunas reflexiones.
¿Qué es lo que estimula el recrudecimiento del odio contra
quienes vendrían a salvar vidas de compatriotas? Porque seamos serios, dan risa
los argumentos sobre que son agentes de inteligencia. Entonces está claro que
ese sentimiento visceral es estimulado curiosamente por lo bueno que ha hecho
para su pueblo el proceso liderado por Fidel, Raúl e inspirado en los valores
más humanitarios que representaba el ‘Che’. La cooperación internacional de
Cuba en materia de Salud ha sido reconocida hasta por Naciones Unidas y la
Organización Mundial de la Salud. Su compromiso con la Salud como Derecho Humano
se ve en cada misión, como lo han hecho enfrentando al ébola en África, el
dengue y la ceguera en América Latina y el Caribe, el cólera en Haití y en
catástrofes y pandemias en Pakistán, Indonesia, México, Ecuador, Perú, Chile y
Venezuela, y ahora en Italia, Andorra o Qatar combatiendo el CoVid-19. En este
sentido, la ayuda no sería tan necesaria y urgente para nuestro país, si no
hubiéramos sufrido la devastación del Sistema Público de Salud durante la
gestión de Macri y Vidal.
Y otra vez el rechazo a todo lo que es generoso, a todo lo
que no es mercantil, estimulado por los propagandistas del odio. Te
molesta mi amor, mi amor de humanidad, ya bien lo dice Silvio. Porque a los
perros guardianes de los privilegios, que hablan a través de sus medios de
comunicación y agitan en redes sociales, “lo cubano” que viene con los médicos
es la humanidad, es el amor por la vida, es la capacidad de conmoverse por lo
que están pasando sus hermanos y hermanas, y sentir como propio el dolor ajeno.
Sí. Las mentiras, la xenofobia y el macartismo de los ‘70, nunca se fue. Y
vuelven multiplicados cada vez que “hace falta”.
Como trabajadores y trabajadoras identificadas con las
necesidades de nuestro pueblo y de todos los pueblos, entendemos la Salud como
un Derecho Humano universal. Y la pandemia del Coronavirus puso al desnudo la
verdadera grieta en la Argentina: La de los mega millonarios y grupos
concentrados de la Economía que pretenden seguir beneficiándose aún sin Macri,
mientras que 11 millones de argentinos y argentinas están yendo a comer a
centros comunitarios y no en sus hogares, en el mejor de los casos. Este dato
sería suficiente para conmover a cualquiera, pero no. “Los miserables”
volvieron a utilizar sus recursos y soltaron los lobos mediáticos por el
intento de ponerle impuesto a los mega millonarios.
Una vez más intentan distraernos de una pregunta
fundamental: ¿Debemos como sociedad buscar mayor justicia y equidad en la
distribución de la riqueza que es generada por todos los trabajadores y
trabajadoras? Yo afirmo que sí, y esto me dispara un segundo interrogante: ¿Estamos
como pueblo en condiciones de llevar adelante las acciones necesarias que
democraticen el acceso a los bienes y servicios básicos para una vida plena y
que permita a todos y todas realizarnos como personas?
La clase trabajadora y los sectores populares han demostrado
que están dispuestos a acompañar un proyecto político y social transformador,
si hay un liderazgo claro, democrático, participativo, sin corrupción y sin
privilegios.
En vísperas del 1°de Mayo, como trabajador del Estado
reivindico a mi clase y reivindico a mis compañeros y compañeras que hoy,
enfrentando una de las mayores crisis que está afrontando nuestro país y el
mundo, están en la primera línea de esta batalla.
Siempre
decimos que la formación es una estrategia fundamental para nuestra
organización, y sobre todo para la clase trabajadora, y eso es algo que debemos
reafirmar, más que nunca, en estos momentos.
La Pandemia
de COVID-19 constituye uno de los desafíos más trascendentes y dramáticos que
ha debido enfrentar la Salud Pública mundial en los últimos cien años; y en
nuestro país, el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio vigente desde el 20
de marzo, casi que nos somete a una reflexión permanente sobre todo lo que nos
sucede.
Lo cierto es
que esta crisis sin antecedentes, nos encontró como argentinxs en medio de otra
crisis, donde casi el 40% de lxs trabajadorxs se encontraban dentro del sector
informal y el salario apenas alcanzaba para cubrir la canasta básica de una
familia que depende de sus salarios para vivir. Después de esto, el futuro es
aún más incierto.
La situación
de encierro compulsivo es una situación muy compleja que agrava cualquier
situación problemática, ya que repartir lo mismo entre desiguales es
profundamente injusto.
Esto también
hay que pensarlo a la hora de pensar la formación, ya que ningún proceso
educativo se puede pensar en abstracto de lo que sucede alrededor de él. Es en
el centro de este problema donde debemos colocar el debate
formativo-pedagógico.
Pensar hoy
lo formativo desde lo virtual por sí solo no alcanza. Hay que construir un
nuevo debate colectivo sobre el tiempo que transcurre y que acompañe las
necesidades de miles de compañerxs en todo el país. Es ese discurso, construido
colectivamente desde lxs trabajadores lo que va a permitir una propuesta a
futuro.
Como ya
hemos dicho en otra oportunidad, la cuarentena nos permite repensar todas
nuestras prácticas, sociales, políticas, gremiales y por supuesto también, las
formativas. Al lanzar los cursos de Delegadxs mediante el Campus Virtual
Libertario Ferrari, sostuvimos que es una herramienta con la potencialidad de
alcanzar a un sinfín de compañerxs, pero que también entendimos que asumir la
construcción de la misma es un objetivo primordial en tiempos de cuarentena,
pero no suficiente.
Lo superador
en los procesos formativos es la construcción de aprendizajes colectivos, tal
como nos sucede en la tarea gremial. Como salieron a decir las organizaciones
sociales: “nadie se salva solo”. Y eso es algo que queremos remarcar desde
nuestra Secretaría en tiempos donde el “aislamiento” pareciera ser una metáfora
de la promesa de un final feliz.
Pensar lo
pedagógico y lo formativo hoy, es pensar en los debates que nos atraviesan y
reinventarnos para poder pensar como salimos colectivamente de la crisis.
Desde
nuestra Secretaria pensamos la formación como estrategia colectiva en un
sentido profundamente político y humano. Hay que trabajar sobre lo que aún no
existe, pero debe existir: una salida con el menor daño posible para lxs
trabajadores y trabajadoras de todo el país.
Lo formativo
debe obligarnos a pensar críticamente en tiempos “normales” y aún más en los
extraordinarios como este, en qué hacer con lo que nos pasa.
Conocemos
las limitaciones del uso de las plataformas digitales, y somos conscientes de
que la llegada es desigual en tanto la sociedad en que vivimos es desigual. No
todxs tenemos el mismo acceso a internet ni somos expertos en el uso de los
mismos.
Entonces tenemos
que ver cómo superar el aislamiento abrazando la solidaridad y la organización
de nuestro pueblo con mayor fuerza que nunca. Ese es el desafío que tenemos.
Lograr sostener los lazos y la estrategia que siempre es colectiva para salir
de las crisis que nos encontramos.
Por eso
decimos, no por decir, que la formación es una estrategia fundamental porque
para nosotrxs es una apuesta colectiva.
Como no hay
futuro sin esperanza, esperamos pronto poder estar recorriendo el país,
apostando no solo a formarnos entre todxs, sino también a generar las
condiciones para construir ese colectivo que pondrá de nuevo al país de pie.
Como decía
German, lxs trabajadores siempre sacamos fuerzas desde el lugar donde no las
tenemos y encontramos y nos hacemos ese camino para revertir y transformar los
obstáculos.
Por: Olga Reinoso, Secretaria General de ATE Santa Cruz y
Secretaria General de la CTA Autónoma Santa Cruz
El pueblo de la Nación se encuentra en medio de una pandemia
inesperada que nos golpeó a todxs como invividuxs, como familias, como
organización y, fundamentalmente, como comunidad. Santa Cruz no queda afuera y
el único modo de salir es de manera colectiva y organizada dejando intereses
individuales y sectoriales afuera, a partir de allí hoy conformar los COMITÉ DE
CRISIS en cada sector de trabajo es proteger a lxs trabajadores y un deber como
organización sindical, hoy más que nunca, instando a que se cumpla lo
estipulado por el CCT como así también las leyes de seguridad en el ámbito
laboral, como la ratificación de los distintos convenios de la OIT.
En estos momentos que atravesamos, donde lxs trabajadores
del Estado llevan adelante en la primera línea de acción el sostenimiento de
las políticas públicas en los distintos sistemas de Salud, como también en las
distintas áreas de los servicios esenciales de los sistemas de cuidado de niñxs
y de adultxs mayores, tanto en el estado provincial como en los distintos
municipios, como lxs garantes de los derechos del pueblo, sometidos a un
desgaste físico, mental y psíquico y siendo protagonistas de la lucha por el
Rol del estado, que debería poder garantizar los derechos de las mayorías
populares.
Nos encontramos en una situación compleja para todxs, pero
muchos de nosotrxs entendimos donde había que estar, desde lxs distintos
voluntariado, como así nuestrxs compañerxs que se pusieron a disposición de su
sector de trabajo, pero sin dudarlo estamos en esa primera línea sosteniendo
los derechos del pueblo.
Aun así seguimos, pero nuestra organización sindical,
nuestra querida ATE va a ser quien cuide a esos trabajadores que dejan todo
para poder desarrollar su tarea día a día donde confluyen factores sociales y
laborales, con una mirada humana para el bienestar social. Hoy se ve reflejado
en las condiciones en que trabajan nuestrxs compañerxs y en el medio ambiente
que lo hacen, claramente los factores de riesgo al cual se enfrentan, sometidos
a un desgaste físico, mental y emocional inusitado bajo este marco de pandemia.
Desde ese lugar, poniéndonos a disposición trabajando y
militando más que nunca desde nuestrx lugar, estamos cuidando a lxs
trabajadorxs que están mas expuestos a la pandemia, con los diversos reclamos,
en donde estamos exigiendo que el Coronavirus sea considerado como Enfermedad
Laboral y mantenemos vigente cada una de las demandas de condiciones laborales
que previo al COVID-19 veníamos denunciando, por lo que es fundamental que el
Estado profundice el cuidado, las normas de seguridad y protocolos vigentes
para que en ese colectivo que somos todxs lxs argentinxs no haya brechas
injustas ni desigualdades ante esta amenaza.
Por: Alejandro Garzón
Secretario Gremial nacional de ATE y Secretario de
Interior de la CTA-A Santa Cruz
Venimos sosteniendo que esta es nuestra oportunidad
histórica de tener un Estado a la altura de las necesidades de nuestro pueblo.
Luego del macrismo, la necesidad de reconstruir y democratizar el Estado para
superar la crisis, era nuestra oportunidad. Y tras la pandemia, es un deber.
Decisiones insospechadas se están dando en el mundo para
afrontar el COVID19. En Europa, la mayoría de sus países están tomando
decisiones como asumir el control de los sistemas de salud, suspender el pago
de servicios y alquileres, y ahora se disponen a dar un paso más sobre áreas
estratégicas para el funcionamiento de la sociedad. Hasta el Estado
norteamericano centraliza la compra de respiradores en pos de una distribución
responsable, además de implementar una especie de ingreso universal para los
sectores más vulnerados. En línea con esto, Argentina es líder en la región: el
presidente Alberto Fernández ha tomado medidas importantes y ha utilizado
recursos del Estado para asegurar el piso mínimo de nuestra sociedad y sobre
todo con el IFE, el )Ingreso Familiar de Emergencia), asegurando una base de
consumo para atravesar estos días de encierro obligatorio. Cómo no celebrar
esta valentía política?
Ha quedado en evidencia que el modelo de capitalismo
neoliberal con superpoderes de las empresas y raquitismo extremo de los
estados, está en crisis terminal. La sociedad no puede seguir siendo conducida
de esta manera y el coronavirus ha multiplicado los problemas mostrando que si
sólo le damos paliativos y analgésicos a esta enfermedad que es el capitalismo,
lo que estamos haciendo es aportando a que sobreviva. Durante los últimos 4
años, las pantallas y parlantes de la maquinaria propagandística en manos de
las multinacionales han resaltado las figuras o el supuesto protagonismo de los
empresarios y de las inversiones que venían a resolver los problemas de la
gente. Hoy, con el cambio de época, todas las noches a las 21 hs. desde
balcones y ventanas rendimos homenaje desde Jujuy a Tierra Del Fuego a los
trabajadores y trabajadoras que están soportando sobre sus espaldas la crisis y
haciendo que la Argentina funcione.
Y los medios de comunicación hacen eco de esto y han puesto
en valor nuestros esfuerzos como trabajadores y trabajadoras y nos sentimos
orgullosos de eso. Los medios públicos han vuelto a tener el rol social que
tanto necesitamos, sobre todo en la era de las fake news, las informaciones
falsas de rápido alcance de las redes sociales. Desde mi experiencia como
secretario gremial nacional de la ATE, destaco la responsabilidad con la que
están informando los trabajadores y trabajadoras de las radios y canales de los
estados provinciales que asumen el interés público de informar con veracidad y
rapidez, a lo largo y ancho del país.
Ahora debemos dar un paso más y estar a la altura de las
necesidades de la época: quienes limpiamos las ciudades, curamos, quienes damos
energía eléctrica, quienes comunicamos, investigamos y producimos medicamentos,
quienes damos seguridad, hacemos funcionar los trenes y aviones, quienes
hacemos que todo funcione, deseamos que siga este rumbo luego de la pandemia.
El Estado debe recuperar en sus manos, para el bien de toda la sociedad, la
capacidad de dirigir el rumbo de del país. Celebramos la inversión del Estado
que alivia el impacto de la pandemia pero también se presenta hoy como nunca el
imperativo categórico de dar una respuesta política que entierre al
neoliberalismo y recupere para toda la sociedad un Estado administrador de la
riqueza y los esfuerzos colectivos.
Hogar: un refugio para la pandemia y un lugar de peligro para las mujeres
Por Mercedes Cabezas
Secretaria de Organización de ATE Nacional
Lo que pareciera ser el lugar de
resguardo para la pandemia de COVID-19, para miles de mujeres continúa siendo
un lugar de peligro: el hogar, donde debemos resguardarnos de esta pandemia,
puede ser contraproducente para las mujeres. Convivir con su agresor convierte
al hogar en zona de peligro constante e
inminente. De cara al aislamiento y a la convivencia forzada, crecen exponencialmente
las situaciones de violencia hacia las mujeres.
Es por ello, que durante este
período de aislamiento obligatorio es importante que prestemos especial
atención a la situación de las miles de mujeres que sufren violencia de género
en sus hogares. Romina Ruiz Díaz, de 36 años fue la primera mujer que a pocos
minutos de que el presidente Alberto Fernández anunciara la emergencia
sanitaria para todos los argentinos fue asesinada en el partido de Cañuelas, a
puñaladas, en su domicilio. Por su crimen, el único sospechoso arrestado es su
pareja. Según el registro de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MUMALA),
desde las medidas de restricción por el aumento de casos de COVID-19 se han
cometido ya 12 femicidios.
Para las mujeres, los hogares
continúan siendo lugares de peligro, incluso de mayor peligro que la vía
pública. Las estadísticas de los últimos 10 años revelan que el 62 por ciento
de los casos de femicidio se cometieron en las viviendas de las víctimas o que
las victimas mantenían con el agresor, y que en más del 60 por ciento de los
casos el victimario es la pareja o ex pareja.
Pero lo cierto es que esta
realidad sólo pone en relieve una situación que se viene denunciando desde hace
muchos años por todas las organizaciones: las
sociedades necesitan enfrentar la violencia de género de forma global e
integral, en todos los países del mundo, como un problema cultural, ideológico,
social y profundamente político.
La oficina de género de la ONU se
pregunta sobre la situación de las mujeres en el mundo en relación a la
pandemia. “Sabemos, por la experiencia adquirida con los virus del Ébola y
Zika, así como por otras situaciones donde se limitó la circulación de personas
por alguna razón, que la violencia contra las mujeres tiende a aumentar. Es una
situación potencialmente peligrosa para las mujeres cuando sus cónyuges
violentos permanecen en sus hogares todo el tiempo. ¿Qué medidas está adoptando
para asegurar que las mujeres tengan acceso a los recursos, las líneas de ayuda
telefónica y los refugios?”, resaltan ante una situación que se complejiza cada
vez más.
Por ello, resulta de suma
importancia que desde las organizaciones prestemos especial atención a las
situaciones de violencia de género que se puedan generar en este tiempo y que
visualicemos qué aportes podemos prestar a resolver las medidas de aislamiento
obligatorio, cuando las mujeres necesitan un lugar que no se emparente con
el peligro.
Desde nuestra ATE y la CTA Autónoma Nacional, hemos puesto a
disposición nuestros hoteles tanto para el Ministerio de Salud como para el
Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, a fin de aportar a la pronta
recuperación de los enfermos pero también, a la seguridad de las mujeres que
hoy se encuentran amenazadas, que se encuentran atravesadas por las diferentes
violencias y conviven con su agresor hasta poder lograr la exclusión de hogar.
Nota: Si sufrís alguna forma de violencia de género, no dudes en llamar
a la línea 144 o el 911.
La visualización del sistema de cuidados
Otra de las cuestiones que se
pone de manifiesto en esta emergencia sanitaria, es la sobrecarga que sufren
las mujeres con los trabajos de cuidado, que generalmente recaen sobre ellas.
El “sistema de cuidado”, no refiere solamente al cuidado de los niños, sino
también de los adultos mayores, de personas que no pueden valerse por sí mismas, y
fundamentalmente, el cuidado del hogar en general y lo que representa.
Gran parte de los trabajos de
servicios, relacionados con la pandemia de COVID-19 son protagonizados por las
mujeres. Eso quiere decir, que no solo las mujeres un gran aporte a la
mitigación de la pandemia, sino que también gran parte de ellas están expuestas
al contagio.
Sabemos que la pandemia del
COVID-19 no es sólo una cuestión sanitaria; se trata de una situación que
provoca una profunda conmoción en nuestras sociedades y de las economías. Además,
muchas veces, las mujeres cargan con las labores de cuidados y respuesta frente
a la crisis en curso. Todos los días, las mujeres hacen aportes fundamentales
para contener el brote y la mayoría las veces, son también quienes prestan
cuidados en los hogares y en nuestras comunidades.
Desde nuestra organización, vemos
necesario intervenir con una política clara y concreta sobre el sistema de
cuidado en la Argentina, pero además también vemos necesario ser propulsores de
una discusión y un debate que se está llevando en el mundo, y que tiene que ver
con una distribución de tareas más justa y equitativa, pero además con el
reconocimiento del trabajo no remunerado.
En primer lugar quiero hacer un reconocimiento a todas las trabajadoras y trabajadores, particularmente del sistema de salud –hospitales, laboratorios, unidades sanitarias- y a los que se desempeñan en otros sectores que se encuentran en primera línea enfrentando esta pandemia y protegiendo y cuidando a nuestro pueblo. Esta valorización de respeto y consideración también implica una conciencia del rol fundamental de los trabajadores estatales, por eso nosotros hace tiempo venimos diciendo: “Nuestros trabajos son tus derechos”. Esto dirigiéndonos al conjunto del pueblo argentino. Esta fue una consigna que enarbolamos cuando teníamos que enfrentar los despidos masivos y que hoy seguimos haciendo cuando estamos en la primera línea del Estado puesto a favor de las necesidades populares para hacerle frente a esta pandemia.
El Coronavirus empalma con un escenario económico-social mundial de profunda crisis del sistema capitalista y que la pandemia viene a agravar porque su efecto principal no es solamente sanitario sino que también al ser el aislamiento social uno de los principales componentes como los mecanismos más efectivos, lo que produce es una fuerte paralización de la actividad productiva y económica de los países. Esto está bien para enfrentar la pandemia, pero al mismo tiempo tiene un impacto de agudización de una crisis económica del sistema productivo mundial que en este momento está en un conflicto más grave que el del 2008. Es decir, la recesión, la deflación de precios y valores de las empresas están ya por sí mismas generando una multiplicación de la desocupación y la subocupación. La OIT prevé que se perderán 25 millones de puestos de trabajo en el mundo y esto hace que además de fortalecer los mecanismos de conciencia y solidaridad, haga que el Estado protagonice los mecanismos de respuesta para enfrentar esta crisis sanitaria también a través de la conciencia y solidaridad colectiva.
No podemos dejar de decir que, hasta ahora, las respuestas que el Gobierno Nacional viene dando están bien direccionadas y nosotros creemos que hay que profundizarlas en varios sentidos. Primero en cuanto al rol rector del Estado para definir las políticas sanitarias sino las productivas y económicas del país; segundo que debe ser el propio Estado quien garantice la universalidad de esas políticas públicas pasando a atender a los sectores más desposeídos. La Argentina es un país en donde más del 40% de la población económicamente activa lo hace en condiciones de precariedad laboral y por lo tanto, el Estado debe garantizar estas cuestiones en la crisis pero que deben extenderse a posteriori. En primer lugar, el cese a los despidos; en segundo, garantizar mecanismos de universalidad de sus políticas sociales fundamentalmente, a través de un salario social y una generalización del beneficio de la AUH, de la que hoy no son beneficiarios alrededor de 2.5 millones de pibas y pibes y debería hacerse al igual que la Asignación a la Vejez. Estos son los únicos mecanismos que van a posibilitar que frente a un escenario de fuerte impacto sobre la actividad productiva del país, va a garantizar los niveles de empleo y los de ingresos. Y en tercer lugar, es imprescindible reforzar los mecanismos de intervención del Estado en la política económica del país, garantizando una nacionalización plena del sistema energético a través de la estatización plena de YPF pero también revisar aquellas empresas que fueron privatizadas y que estuvieron en manos del Estado y que son fundamentales para el desarrollo. Fundamentalmente con aquellas que tienen que ver con el sistema financiero y con el comercio exterior. Son variables que deben ser controladas por el Estado; también, especial atención a las áreas productivas en sí mismo como Astilleros, Fabricaciones Militares, sistemas de comunicación y el desarrollo científico tecnológico.
Volviendo a la crisis en sí, entendemos que estas medidas, necesarias e imprescindibles de aislamiento y de reforzamiento del sistema sanitario en manos del Estado, deben ser profundizadas con otro tipo de medidas como que el Estado se haga cargo de los servicios públicos (agua, luz y gas) porque en manos del sector privado han generado beneficios para muy pocos y perjuicios para la mayoría.
Son tiempos en donde se debe fortalecer los criterios de participación popular y por eso es que es tan importante que en los hospitales, los municipios, las provincias, se creen comités de crisis con la participación de trabajadores y trabajadoras y de otros sectores de la comunidad porque, la conciencia colectiva, el protagonismo social y la participación popular son instrumentos fundamentales no solo para enfrentar la pandemia y salir airosos de la misma sino para estar en condiciones como país de enfrentar esta gran crisis económica y social en la que nos impone el sistema capitalista mundial para encontrar nuevos caminos de la organización de nuestra civilización en estos tiempos que son angustiantes por un lado pero plenos de oportunidades para encontrar nuevas salidas.
Los pueblos siempre hemos sido capaces de construir salidas a la medida de las necesidades populares y esta vez será una nueva oportunidad para ello.