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Por Vanina Rodríguez , Secretaria Adjunta ATE Provincia de
Buenos Aires

La historia se remonta al V Encuentro Internacional de Mujer
y Salud realizado en San José, Costa Rica, en mayo de 1987.

Allí la decisión fue tomada en la reunión de integrantes de
la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales Reproductivos (RMMDR) realizada
al terminar el encuentro, donde se acogió una propuesta de la Red de Salud de
las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) para instaurar un día de
acción en torno a la salud de las mujeres, cuyo eje central, por aquella época
giraría en torno a la morbi‐mortalidad materna.  

La fecha elegida era emblemática dado que justamente un 28
de mayo de 1984 setenta activistas de América Latina y el Caribe se reunieron
en Colombia, para participar en la I Reunión Regional Mujer y Salud, donde
acordaron crear la Red de Salud de las Mujeres de América Latina y el Caribe.

 Desde entonces, se
conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer con el
propósito de reafirmar el derecho a la salud como un derecho humano de las
mujeres al que deben acceder sin restricciones ni exclusiones de ningún tipo, y
a través de todo su ciclo de vida, con equidad en las oportunidades y libres de
violencias.

Para que los derechos se respeten, garanticen y se
transformen en hechos, exigimos a los Estados, tanto nacional, provinciales y
municipales  que se respete lo que hemos
conseguido movilizadas en las calles, codo a codo logrando se conviertan en
leyes.

Pero todavía quedan mucho camino por recorrer derechos por
conquistar. Este año coincide con el  15
aniversario de constitución en Argentina de la Campaña Nacional por el Derecho
al Aborto legal, seguro y gratuito que levanta como consignas EDUCACION SEXUAL
PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR, ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO
PARA NO MORIR.

Hoy,  el Día
Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres está atravesado por la
pandemia, y no quería dejar de mencionar que en Argentina el aborto legal es
una deuda de la democracia y una emergencia social. De hecho así lo afirmó la
Organización Mundial de la Salud (OMS) que durante la pandemia de COVID-19
declaró al aborto dentro de los servicios de salud esenciales.

Pero claramente esto aún no alcanza hay cientos de mujeres
que mueren a diario por abortos clandestinos en nuestro país,  o lo que es peor aún, cientos de niñas son
obligadas a llevar adelante embarazos no deseados, sin poder decidir sobre sus
cuerpos y negándoles el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo aun
poniendo en riesgo su vida y salud.

Entonces es necesario, urgente y prioritario no pasar por
alto  la fecha,  nos convocamos a levantar nuestras banderas
de lucha por más los logros colectivos, porque el derecho a la salud no sea un
privilegio de clase y que todas nosotras podamos decidir sobre nuestros
cuerpos.

Conmemoremos un día de lucha, aun en tiempos difíciles, como
es el aislamiento social preventivo y obligatorio, seamos participes activas de
las políticas públicas, exijamos la conformación de los comité de crisis con
perspectiva de género, porque en definitiva somos nosotras las que bancamos las
ollas en los barrios populares, somos nosotras las enfermeras que estamos en la
primera línea y somos nosotras las que peleamos por una justa distribución de
la riqueza, con igualdad de oportunidades para todes, por eso las invito a no
bajar los brazos, porque somos nosotras las que movemos el mundo y porque sin
nosotras no hay revolución!

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Son trabajadores y trabajadoras esenciales por definición y
no por una pandemia. Nos cuidan de la aparición de zoonosis y de plagas en el
país. Sin embargo, esa tarea silenciosa -y silenciada- queda afuera de cualquier
beneficio.

Ya en el 2000 la Organización Mundial de la Sanidad Animal
(OIE) empezó a utilizar la noción de “una sola salud” para explicar que la
sanidad animal está íntimamente ligada a la salud humana. Argentina es uno de
los 182 países miembros de la OIE, entre los que también se cuentan China,
Estados Unidos y varios Estados de la Unión Europea.

Según este planteamiento, los peligros sanitarios a los que
se enfrentan los animales y los humanos establecen una conexión insoslayable
con la salud física interdependiente, en tanto comparten el mismo hábitat y son
afectados por el cambio climático y la conducta humana, entre otros factores.

A tal punto esto es así que las conocidas zoonosis o
enfermedades de origen animal -que también se propagan de persona a persona-,
como las gripes aviar y porcina, la rabia y (¿por qué no?) el COVID19 de
reciente descubrimiento pueden provocar fuertes crisis sanitarias mundiales. La
actual es un ejemplo muy claro.

Por eso mismo es fundamental el tratamiento adecuado de la
salud, de forma integral, con una gran capacidad de prevención y de atención
sanitaria para las personas y, al mismo tiempo, con un estricto control por
parte del Estado de la sanidad animal y vegetal, de la aparición de plagas y de
la calidad e inocuidad de los alimentos que se consumen y se exportan.

En Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad
Agroalimentaria (SENASA) es el organismo encargado del diagnóstico, de la
vigilancia epidemiológica de plagas y enfermedades y de la inspección
higiénico-sanitaria y tecnológica de los productos de origen animal y vegetal,
así como de los establecimientos que los elaboran.

Además, es responsable del “control cuarentenario de las
Importaciones, Exportaciones y Tránsito de vegetales, animales, equipos o
materiales potencialmente portadores de plagas y enfermedades que constituyan
un riesgo para la sanidad y la producción, y de la prevención, control y
erradicación de las plagas y enfermedades exóticas de los vegetales y animales,
así como también de la organización y coordinación de programas y campañas
conjuntas con los productores para el control y erradicación de plagas y
enfermedades endémicas o enzoóticas”.

A partir del trabajo de cientos de agentes fiscalizadores
del Estado del SENASA, no solamente se previenen cientos de enfermedades que
bien podrían cruzar las fronteras del país, sino que también se lleva un
estricto control del origen de plagas y zoonosis originadas en otras naciones
del mundo y que demostraron la peligrosidad a la que exponen a las personas.

La situación de los
trabajadores

Tal como sucedía con la tarea de los trabajadores de la
Salud, cuyo valor recién se puso de manifiesto durante la pandemia del
coronavirus, existe desde hace muchos años una marcada invisibilidad del
organismo sanitario, de la importancia de la tarea de sus trabajadores y de la
necesaria jerarquización de las funciones que llevan a cabo todos los días en
silencio, muchas veces sosteniendo al organismo desde sus bolsillos, con sus
propios recursos, con bajos sueldos y con escaso reconocimiento por parte de la
sociedad.

Ese rol esencial que se lleva a cabo desde el día cero de la
pandemia se vio acrecentado en su responsabilidad porque ahora sumó, a los
controles habituales, los nuevos procedimientos de protocolo que estableció el
Estado en el rubro alimentación. No obstante, el sector no contó con ninguno de
los beneficios que sí se dispusieron para el resto de los trabajadores y las
trabajadoras que se ven –igual que los y las del SENASA- expuestos al virus y
realizan trabajos esenciales de la administración pública y privada.

Para ser más precisos, no solamente empleados y empleadas
del SENASA no percibieron el beneficio del bono de 20 mil pesos, pagaderos en
cuatro tramos para los sectores de Salud y Seguridad, sino que tampoco fueron
tenidos en cuenta en la flamante ley que –sancionada ya por el Senado y
Diputados- exime a los trabajadores del pago del Impuesto a las Ganancias, y
plantea un beneficio de pensión graciable y vitalicia para los familiares de
quienes mueran por coronavirus durante la pandemia.

En este sentido, existe un reclamo histórico de los
trabajadores y las trabajadoras del Servicio por la discriminación existente
entre quienes, aún cumpliendo idénticas funciones en áreas de frontera, tienen
notorias diferencias en materia salarial. Así ocurre que, por ejemplo, frente
al control de equipajes y cargas en aeropuertos se ubican trabajadores de
SENASA y Aduanas, con enormes diferencias salariales pero efectuando casi las
mismas tareas: los primeros controlando alimentos y los segundos tecnología.
Todos sentados frente al mismo scanner, bajo la responsabilidad de efectuar
controles de pasajeros y llevar adelante decomisos o cobrar multas, si fuera
necesario.

Los salarios de quienes revistan en el SENASA encargados de
controles de sanidad representan, en algunos casos, la mitad de los haberes del
sector de Aduanas, que, además, sí fue incluido junto a Migraciones en la
iniciativa convertida en ley la última semana por el Congreso. La situación no
es casual, si además tenemos en cuenta que se trata del único organismo que no
está incluido en la Tasa Aeroportuaria, que contiene a todos los organismos
estatales que cumplen funciones de frontera internacional.

Hasta la publicación de estas líneas el SENASA ya cuenta con
un trabajador fallecido por coronavirus, presuntamente contagiado en un
frigorífico mientras cumplía su rol, una labor mundialmente considerada “tarea
sanitaria”.

En el enfoque multisectorial “Una sola salud” de la OMS, se
afirma que “muchos microbios afectan tanto a animales como a humanos cuando
unos y otros viven en un mismo ecosistema”, y se advierte que “los esfuerzos de
solo un sector no pueden prevenir o eliminar el problema. Por ejemplo, la rabia
en humanos solo se previene de manera eficaz actuando sobre la fuente animal del
virus (por ejemplo, vacunando a los perros). La información sobre los virus de
la gripe circulantes en animales es vital a efectos de la selección de virus
para fabricar vacunas humanas contra posibles pandemias de gripe. Los microbios
farmacorresistentes se pueden transmitir entre animales y humanos mediante el
contacto directo o alimentos contaminados, de modo que para contenerlos de modo
eficaz se precisa adoptar un enfoque coordinado en los ámbitos humano y
animal”.

Los preceptos del organismo sanitario mundial deberían ser
tenidos en cuenta no solamente para la jerarquización de la tarea del personal
del SENASA, sino también para revalorizar su función estratégica en un país
agroexportador como Argentina. Paradójicamente, el Servicio sanitario sí está
reconocido mundialmente y cuenta con importantes calificaciones que le permiten
ser un organismo de excelencia y contar con la apertura de mercados para la
exportación.

Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE)
consideramos vital reconocer el rol del Estado y rediscutir ese lugar en tanto
garante de derechos colectivos e individuales, de modo de poner en valor y
destacar que, gracias a la labor sostenida y responsable de sus trabajadores y
trabajadoras, se sostienen también los derechos de todos los argentinos.                     

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Por Daniel Godoy
– Director IDEPSALUD ATE ARGENTINA

La controversia respecto de la figura de Ramón
Carrillo en los billetes ha sido a todas luces, un pseudo debatede muy baja
calidad política y argumental. Pocas ganas de ingresar en dimes y diretes,
genera una chicana tan burda.

La incorporación de la imagen de nuestro
primer Ministro de Salud Nacional es ante todo un acto de justicia. Como otros tantos personajes
de nuestra historia, Carrillo ha sido foco de un escarnio decididamente
despiadado, pieza integrante  de los
anales de las siempre recacitrantes operaciones de la (también siempre
recalcitrante) “derecha” argentina: Exilio, pobreza, muerte en el anonimato,
destrucción de su obra y su memoria…

Carrillo
es un héroe nacional y es patrimonio inspirador de la militancia del
pensamiento sanitario y social de la Argentina
, y
merece quizá mucho más en la construcción de la memoria colectiva, que su
imagen en un billete…

Pero también es cierto que este hecho,
sentenciado a quedar prontamente en el olvido, llega en un momento de inflexión
en el escenario social y sanitario del país que lo torna no solo justo, sino oportuno y necesario, y hasta puede ser
el insumo de un debate más provechoso.

La palmaria necesidad de un sistema de salud con más y mejor
capacidad de resolución, y la obscena desigualdad
hacia el interior de nuestra sociedad, son 2 de las claves más importantes a
operacionalizar en este tiempo donde la Pandemia nos instala a flor de piel
estas situaciones y debates, lejanas en tiempos de “normalidad”.

Carrillo advirtió para la posteridad, la
vinculación entre calidad de vida y Salud, minimizando el “rol” de los
“microbios”.

Ambas variables, estructurales desde hace
décadas, han tocado fondo en la última gestión de la “derecha” argentina
encabezada por el Ingeniero Macri.

Al punto de por ejemplo, sacar de la cancha
al mismísimo Ministerio de Salud Nacional
que creó Carrillo, y poner al Sistema de
Salud
argentino en condiciones organizacionales e ideológicas a “punto
caramelo” para su privatización.

Se reemplazó pieza por pieza aquel
artefacto que “craneó” Carrillo:Salud como Derecho, las determinaciones
sociales anticipando al evento sanitario (enfermedad o muerte); sistema de carácter
universal y federal, redistributivo, integral, mano de obra intensivo. Se lo
reemplazó por un rudimento empresarial, multifragmentado, biologista, médicohegemónico,
productivista y segmentado según la capacidad de pago de las personas.

Esta operación emerge del consenso de
Washington y de “Invertir en Salud” primero (1993), y de la Declaración de
Astana “Cobertura Universal para todxs” (2018), por dictámenes geopolíticos de
los Organismos de crédito supranacionales y el bloque de países hegemónicos.

Entonces, la pandemia llega (y debería
servir) para interpelar no sólo el “no-sistema” de Salud que dejó Macri, sino
el que parieron las sucesivas Reformas del Estado en la Región.

El liderazgo del Estado en el abordaje de
la Pandemia, la restitución formal y el fortalecimiento institucional del
Ministerio de Salud Nacional, y la revalorización del concepto y la
materialidad de “lo público” con la centralidad en sus trabajadorxs, son la
señalización que deben vertebrar un debate del Movimiento Sanitario argentino
para que, en este caso, el árbol (la pandemia) nos haga ver el bosque (el
sistema).

El
sistema de Salud de la Argentina debe ser fortalecido para mejorar su respuesta
a la Pandemia, como paso previo a su NECESARIA refundación.

El agudo quiebre en la composición social
de la pandemia y las icónicas muertes de Ramona Medinay Víctor Giracoy en el Barrio
Padre Mugica (exVilla 31), han situado en zona de escándalo ético a la desigualdad
existente en la Argentina.

El aislamiento, las actividades remotas, la
virtualización de las relaciones humanas, y las protocolizaciones, se han dado
de narices con la distopía de los territorios en los que habita la pobreza
extrema como producto de capas y más capas de gobernanza, y como una verdadera
maquinaria de exterminio siempre silencioso, hoy inaceptable.

Nada se puede hacer en el coctel
pandemia/asentamientos/hacinamiento/hambre/falta de trabajo más que proponerse
erradicarlos con políticas redistributivas e inclusivas, no del carácter
prebendario y asistencialista y de cortos plazos como hasta ahora. No hay vacuna
contra el Covid19, pero sí contra las matrices que están agitando este incendio
epidemiológico entre nuestras poblaciones másVULNERADAS (ya no más usar la categoría vulnerables!)

Nada más pertinente entonces, en estos
“tiempos de pandemia” que el rostro y el legado de un verdadero héroe de la
Salud Pública Argentina, y un precursor del carácter social de la salud y la
enfermedad.

Volver
a Carrillo
siempre será el horizonte que re
crearemos desde el campo de la militancia sanitaria nacional y popular.

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Por Gustavo Quinteros, Secretario de Formación

“Pensar la coyuntura, debatir la estrategia” fue el título
del documento con que presentamos nuestra propuesta de trabajo como Secretaría
de Formación a fines de 2019. La coyuntura cambió radicalmente en apenas unos
meses.

Nadie imaginó el escenario que se aproximaba: una crisis
mundial vendría a profundizar la compleja situación socioeconómica que
atravesaba nuestro país luego de cuatro años del gobierno de Macri.

La discusión sobre el salario, el empleo, la pobreza, la precarización,
el debate sobre el pago de la deuda y el hambre de millones de argentinxs,
cobran hoy una sustancialidad inapelable a la hora de pensar cómo y quienes
serán lxs que sufran en mayor o menor medida los costos de esta tragedia de
alcance mundial.

Las crisis son oportunidades, pero también consolidan
tendencias. Las clases dominantes ensayan estrategias dentro del “sálvese quien
pueda”, tal como lo hicieron siempre. La clase trabajadora y sus organizaciones
populares han dicho “nadie se salva solo”, tal como lo hicimos siempre.

La salida de esta doble crisis, nos interpela a las
organizaciones y nos impone nuevos desafíos.

German Abdala decía que hay que vivir como se piensa y
actuar como se habla. Desde el equipo de esta Secretaria sostuvimos siempre que
la formación debe posibilitar procesos de construcción colectiva, que nos
permitan caracterizar, debatir fraternalmente y consolidar propuestas que nos
incluyan a todxs. Pensar y planificar estrategias político sindicales en las
cuales estén representadas todas nuestras voces.

Lxs trabajadores estatales de todo el país estamos viviendo
nuevas realidades, y desde de allí emergen nuevas preguntas que merecen de
nosotrxs, poner en debate estrategias para los nuevos desafíos.

Más que nunca, hay que reinventar ATE.

Entendemos que la formación político sindical, solo adquiere
sentido sustantivo si entra en diálogo con lo que le pasa a nuestrxs compañerxs
en todo el país. Pensar lo formativo, no desde los claustros solamente, sino
desde lo que sucede en nuestros sectores de trabajo, en las casas, en los
barrios, que son el centro de la construcción de una vida digna para nuestra
clase. Por eso, desde nuestra perspectiva, la formación es entendida como
herramienta de concientización y transformación social.  

Trabajadores y trabajadoras que hoy cumplen tareas
esenciales que garantizan derechos, como siempre lo hicieron, pero ahora más
urgente y vitales que nunca, se encuentran en nuestros municipios, en nuestras
provincias con nuevos interrogantes, que como organización tenemos el deber de
escuchar, y junto a ellxs, comenzar a balbucear el futuro.

Paulo Freire decía que es necesario desarrollar una
pedagogía de la pregunta, ya que sólo conocemos una pedagogía de la respuesta,
donde lxs profesores se la pasan contestando preguntas que lxs alumnxs no han
hecho. Algo bastante parecido al acuerdo entre el Gobierno, la CGT y la UIA,
que habilita la rebaja el salario en un 25% de lxs trabajadores suspendidxs; en
términos de Freire, una política de la respuesta, contestando preguntas que lxs
trabajadores no han hecho.

Quienes vivimos de nuestro salario y nos organizamos en
torno a nuestra identidad de clase trabajadora, tenemos otrxs interrogantes que
surgen ante lo inesperado. Cómo se reconstruye organización y poder popular
para salir de la crisis de manera colectiva. Con quiénes y cómo serán las
formas organizativas en los sectores de trabajo (formales y no formales), o más
aun, en un territorio sin territorialidad (al menos lo será por un tiempo).

Hoy es necesario pensar qué interrogantes abre “pensar la
coyuntura” pisando aún arenas movedizas. Cómo hacemos para debatir lo más
amplia, democrática y colectivamente la estrategia. Cómo haremos reconstrucción
de todos nuestros vínculos sociales, laborales, políticos, pero sobre todo, los
profundamente humanos.

La pregunta que se construye pedagógica, pero también
política, abre puertas al futuro.

Nuestra ATE y la CTA Autónoma, han salido a responder la
emergencia y la organización de lxs trabajadores estatales han demostrado la
vigencia de que nuestros trabajos son la garantía de los derechos del pueblo.
Hay nuevos desafíos que debemos pensar desde ahora, ya que son la clave de la
organización del futuro. La respuesta, será colectiva o no será. Como
entendemos que “es profundamente democrático comenzar a aprender a preguntar”
hacemos nuestro el canto de Silvio Rodríguez que nos dice  “Yo vivo de preguntar: saber no puede ser
lujo”.

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Por Daniel Parcero, escritor e
historiador revisionista de ATE y el movimiento obrero.

María ‘Lila’
García, histórica escribana de los gremios combativos de la Córdoba rebelde, ha
sido rescatada de la ‘nube del olvido’, en una justa reivindicación por parte
de la conducción provincial del CDP de la mencionada provincia, compañero
Federico Giuliani, al decidir que la Escuela de Formación de Género, de
inminente nacimiento, lleve su nombre.

El hecho ha sido
posible a partir del permanente empeño de la conducción de de ATE Nacional, desde
la recuperación de la democracia, en recuperar su memoria histórica, labor
investigativa plasmada en hasta ahora 6 tomos de su historia de construcción y
consolidación organizativa, y 10 volúmenes de ‘Historias recuperadas’,
rescatando el protagonismo de figuras trascendentes surgidas de las filas de la
ATE, silenciadas por la historia oficial. Entre ellas: “Héctor ‘la perra’ Castro,
ATE el Cordobazo y después”.

Precisamente al
ir al rescate de ésta figura trascendente del sindicalismo, y al encuentro de
compañeras y compañeros como Guillermo Galindez –ex secretario de prensa de la
seccional- que participaran de aquellas gloriosas jornadas de lucha, es que se
pudo recuperar la página de compromiso que representa ‘Lila’; cuyo
protagonismo, además, viene siendo recuperado en el libro en curso ‘La ATE y
sus mujeres’ de pronta aparición.

Como diría el
maravilloso poeta uruguayo Mario Benedetti en uno de sus versos:

“resumiendo
y ya que ciertamente
el olvido está lleno de memoria
vamos a destaparlo / a revelarlo
sin mezquindades ni pudores tibios /
vamos a compartir los sueños con los sueños
del prójimo más próximo y más niño”

‘Lila’ fue la
escribana de la seccional Córdoba de ATE desde comienzos de los años ‘60, y de
reconocida trayectoria profesional en otros gremios. Desde comienzos de su
carrera decidió poner sus conocimientos al servicio del movimiento obrero,
cumpliendo con un ejemplar desempeño, sobre todo en momentos en que la
dictadura militar del General Onganía pactaba con la burocracia sindical espurios
acuerdos y consentía intervenciones hacia conducciones del interior del país. Momentos
en que el subsuelo de la Patria comenzaba a sublevarse.

Aquella mujer,
con profunda vocación nacional y popular, a la hora de la madrugada que era
convocada, bolígrafo y carpeta en mano estaba presente en tomas de fábrica,
asambleas, órdenes de captura, frente a los trabajadores estatales, y sus
dirigentes en lucha. Siempre atenta y predispuesta para confeccionar las actas
correspondientes y cumplir con el protocolo al servicio de quienes siempre
consideró compañeras y compañeros. Acompañó junto a ellos, corridas y
persecuciones de efectivos fuertemente armados a pié y también de la montada.

‘Lila’ hoy a sus
80 años continúa siendo la compañera escribana. En ése orden. “Cuando se corre
la nube del olvido…el olvido está lleno de memoria”. Y porque nos pertenece y
nos hacemos cargo.

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Compartimos esta columna de opinión del Secretario General Adjunto de ATE Nacional, publicada en la edición de mayo de El Trabajador del Estado que, por primera vez desde 1925, salió en formato digital, como consecuencia de la pandemia del COVID-19. 

Podés descargar el periódico completo haciendo click acá

Capitalismo o salud

Por Rodolfo "Rody" Aguiar

Nos cuesta recordar un momento de la historia en el que lxs
trabajadores del Estado hayamos tenido mayor legitimidad. Pero necesitamos que
eso se traduzca en reconocimiento salarial y en la mejora de las condiciones
laborales por las que venimos demandando hace mucho tiempo. Por eso decimos que
el Gobierno debe convocar de manera urgente a paritarias.

En simultáneo, se presenta un escenario con profundas
transformaciones en el mundo del trabajo que nos interpela a las y los
dirigentes sindicales y a las organizaciones gremiales.

En primer lugar, aparece la discusión en torno al
teletrabajo. No es nueva, tiene más de cien años. En ese tiempo, lo realizaban
mayormente las mujeres de la rama textil a las que se les pagaba por
productividad. En 1918 se sanciona en la CABA le Ley 10.505 sobre trabajo a
domicilio, que los empresarios nunca cumplieron. La historia nos muestra que,
si bien se quiere hacer parecer que el teletrabajo da más libertad, en realidad
es una modalidad que esconde una de las más grandes explotaciones de la fuerza
de trabajo.

Tanto este concepto como otros que quieren resurgir -como
modernización o reforma laboral- para nosotros y nosotras no tienen lugar: Ya
los derrotamos en las calles y en las urnas.

Hoy, en el marco de la pandemia y cuando la paralización de
las actividades está provocando la caída de los ingresos de las personas, de
las empresas y de los Estados, lo que verdaderamente está en discusión es quién
va a pagar el costo de la crisis: Si va a recaer sobre las espaldas de lxs trabajadores,
de lxs jubiladxs, sobre los sectores populares del pueblo; o si por primera vez
vamos a lograr que el costo sea asumido por los grandes grupos económicos, los
únicos que se beneficiaron durante el macrismo.

Esto es significativo: No recuerdo un pasado cercano en el
que se pusiera por lo menos en debate la posibilidad de establecer un impuesto
a las principales fortunas, o un tributo sobre la cúpula empresarial. Pero no
alcanza con que ese tributo sea extraordinario, debe ser permanente; llegó la
hora de rediscutir el sistema de recaudación impositivo en nuestro país.

En este punto, la pandemia es una oportunidad para nuestro
pueblo, porque cuando salgamos del aislamiento al que tenemos que poner en
cuarentena es al neoliberalismo.

Para ATE y para la CTA-A la construcción de acciones llenas
de solidaridad, orientadas a la lucha contra el hambre, deben ser una
prioridad. Entendemos que ese va a ser el costo a pagar para poder llevar
adelante con éxito esta fuerte disputa con los sectores concentrados. Porque la
disputa hoy no es economía o salud, es capitalismo o salud.

Las organizaciones sindicales estamos llamadas, aún en estas
condiciones desfavorables, a seguir defendiendo los derechos e intereses de lxs
trabajadores. La gestión de esta crisis también debe abrirse a nuestra
participación, y que no se nos llame cuando sea demasiado tarde. Lxs estatales somos
quienes más conocemos acerca del Estado y las necesidades del pueblo.

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Compartimos esta columna de opinión de la Secretaria de Organización de ATE Nacional, publicada en la edición de mayo de El Trabajador del Estado que, por primera vez desde 1925, salió en formato digital, como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Podés descargarlo completo haciendo click acá

Con lxs compañerxs

Si bien es cierto que en este contexto las formas
tradicionales de organización y lucha sindical no son posibles, es muy
importante atravesar esta situación fortaleciendo los vínculos de contención
con lxs compañerxs.

Por ello, constituimos una red virtual de contactos,
realizamos reuniones del Consejo Nacional vía teleconferencia, con el
Secretariado y el Secretariado ampliado, y con el Secretariado de las distintas
provincias. También generamos coordinaciones de sectores nacionales, y
conformamos un Equipo de Salud Nacional –integrado por IDEP Salud, ISSTATE y paritarios
nacionales-, para relevar las condiciones de trabajo y brindar asesoramiento.

Enfrentar esta Pandemia sin el Estado es imposible. Lxs estatales
estamos haciendo frente a la pandemia en muchísimos sectores y ATE se puso al
frente de todas sus demandas. Y me gustaría hacer una mención especial: Gran
parte de esos sectores son sostenidos por mujeres. Las compañeras no sólo
tienen los trabajos más precarios y los salarios más bajos, sino que además
llegan a sus casas para hacerse cargo del trabajo del cuidado que, como bien
decimos las feministas, es un trabajo no pago por no ser reconocido como tal.

A esto se añade la violencia de género, que es una pandemia
dentro de la pandemia y que se agudizada por el aislamiento. En respuesta, ATE
puso a disposición del Ministerio de Salud Nacional y del Ministerio de las
Mujeres los hoteles de Buenos Aires, Mar del Plata y Córdoba, para que sean
utilizados para situaciones de aislamiento sanitario o situaciones de
violencia.

La doble jornada laboral, sumada a la carga emocional de estar
frente a una amenaza desconocida, es devastadora para las compañeras, por eso impulsamos
una red de contención para ellas.

Estamos convencidas de que todas las crisis sociales y
económicas abren posibilidades de cambio, y creemos que este escenario es una
oportunidad para reabrir el debate sobre la mujer como trabajadora en lo que
respecta al sistema de cuidado. Debemos construir una perspectiva más amplia y
equitativa entre integrantes de una sociedad que debe ser, en definitiva, más
solidaria y justa.

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Compartimos la editorial del Secretario General de ATE de la edición de mayo de El Trabajador del Estado. El periódico de ATE, presente desde 1925, salió el pasado domingo por primera vez en su historia en formato digital, como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Podés descargarlo completo haciendo click acá

“Salir de la crisis sólo es posible con solidaridad, unidad y un Estado fortalecido”

Por Hugo "Cachorro" Godoy

La pandemia del Covid-19 ha llegado para evidenciar y
profundizar los principales síntomas dela crisis del sistema capitalista
neoliberal mundial: la pobreza y el hambre. Con esta crisis ha estallado la
burbuja de una economía basada en la especulación financiera, y no en el trabajo
y la producción, que produjo una recesiónmayor aún que la de 1930 o la del 2008
y, además, la pérdida de la hegemonía a nivel mundial de los Estados Unidos.

Es en este contexto en donde se dio la aparición de la
pandemia del Covid-19 que, al igual que el capitalismo especulativo, asola la
vida de miles de millones de personas a nivel mundial.

Solidaridad, sentido
colectivo, y un Estado fortalecido

Esta debacle económica y social global pone a prueba el
verdadero sentido de los Estados Nacionales Soberanos. En nuestro país,
afortunadamente, la situación ha sido abordada correctamente desde el Gobierno
Nacional. Otro hubiera sido el cantar si quien gobernaba el país hubiera sido
Mauricio Macri, a quien el pueblo argentino tuvo el buen tino dealejar de la
responsabilidad de conducir al país. Si así no hubiera sido, estaríamos atravesando
las mismas consecuencias que sufren los países gobernados por personajes
similares, como Bolsonaro en Brasil, Piñera en Chile, o Trump en Estados
Unidos.

La decisión de los votantes de abrir las puertas a una política
económica y social de distinto signo es lo que permitió que se forme una
sinergia entre las medidas de Gobierno de Alberto Fernández y la consciencia y
disciplina del Pueblo para afronta al aislamiento social, preventivo y
obligatorio.Porque contra un virus que no tiene ni vacuna preventiva ni remedio
eficaz, la mejor medida sanitaria que podemos tomar es justamente el aislamiento.

Esta crisis evidencia
que valores fundamentales como la solidaridad, el sentido colectivo, y un Estado
fortalecido son condiciones indispensables tanto para dar respuesta a
emergencias de este tipo, como para el desarrollo habitual de una sociedad que
pretenda ser equitativa y justa.

El Covid-19 permitió demostrar una vez más que la Salud es
un derecho, al igual que la Educación y la Justicia, que solo el Estado puede
garantizar. Solo por esa razón, la Salud del Pueblo estuvo y está protegida. Lo
mismo podemos decir de la planificación y el desarrollo económico-productivo
del país, porque una Economía sana también es un derecho del pueblo.

Más democracia

Pero para que un Estado cumpla mejor con sus
responsabilidades es fundamental que amplíe sus niveles de democratización como
quedó demostrado con la constitución de los Comités de Crisis donde
participaron trabajadores y las trabajadoras de cada hospital municipal,
provincial o nacional.

Pero no todos entienden al rol del Estado desde esa
perspectiva. Hay quienes lo conciben desde una mirada autoritaria de control
social como los gobernadores de Chubut, Jujuy, Mendoza, o Salta que, en vez de
abrir los espacios de participación, han utilizado a la necesidad del aislamiento
como mecanismo de represión.

Mientras tanto, las patronales despiden y suspenden
trabajadores –cuando hay un Decreto que loprohíbe- y dirigentes de la UIA y de
la CGT avalany alientan el descuento de entre el 25 y el 30 por ciento de los
salarios de quienes cumplen con gran actitud solidaria la obligación de
permanecer en aislamiento.

A la dirección correcta que ha adoptado el Gobierno, a la
actitud consciente y responsable de la mayoría de nuestro pueblo, se le
contraponen las actitudes egoístas, sectarias y autoritarias de gobernadores,
de dirigentes empresariales y sindicales que pretenden una democracia cada vez
más restringida.

El ejemplo de las y
los estatales

En esta crisis la única posibilidad de salida es la de
ampliar la participación del pueblo ejerciendo los valores de la solidaridad y
el sentido colectivo.Con esa meta los trabajadores y trabajadoras estatales
hemos demostrado una actitud ejemplar que nos dignifica.

En primer lugar, destacamos a los trabajadores y
trabajadoras de la Salud de hospitales, unidades sanitarias, laboratorios y tantos
otros sectores que están poniendo el cuerpo en la primera línea junto a quienes
padecen la enfermedad.

De la misma manera, valoramos a quienes garantizan la prevención
desde los organismos de seguridad, a los compañeros y compañeras de la limpieza
pública, a quienes realizan tareas de cuidado de adultos mayores y de niñas y
niños, a los que sostienen el sistema energético y los servicios de agua y gas.

Pero también debemos apreciar a quienes trabajan a distancia
desde sus hogares, garantizando el funcionamiento de los mecanismos de ingresos
de emergencia familiar y de otros beneficios previsionales y sociales.

En ese sentido, queda pendiente un abordaje con perspectiva
de género, porque quienes están en la primera línea de atención, tanto de forma
presencial como remota, son mayoritariamente mujeres. Sobre ellas –muchas jefas
de hogar- recae la multiplicación de las tareas del hogar y de las
responsabilidades de cuidado, de sus hijos e hijas que no pueden ir a la
escuela, de los adultos mayores que necesitan cuidados particulares, entre
otras situaciones.

Soberanía, Trabajo y
Producción

En este tiempo, a la par de luchar contra la pandemia,
debemos debatir y resolver de forma concreta cómo sostener con medidas
económicas y sociales esta cuarentena. Con ese objetivo es que articulamos,
promovemos y fortalecemos la unidad con los sectores populares -con los que
sostuvimos la resistencia durante los años del macrismo- para traducirla en
propuestas alternativas. Como fruto de esa unidad con más de cien
organizaciones sindicales, sociales y políticas hemos presentado el ‘Manifiesto Nacional por la Soberanía, el
Trabajo y la Producción’.

Allí decimos que es indispensable resolver la urgencia del
hambre y la pobreza en la Argentina y, para ello, la soberanía alimentaria y un
salario social mínimo garantizado para todas y todos  los trabajadores son objetivos fundamentales.

En ese mismo sentido, es importante también recuperar la
capacidad que alguna vez tuvo el Estado argentino de garantizar la soberanía
productiva, fiscal, monetaria y financiera. Para que los recursos que genera el
pueblo no se fuguen del paísy para que los bancos sean una herramienta garantizada
por el Estado para queesos capitales estén al servicio del desarrollo de las
fuerzas productivas.

Hay un grupo de empresas y personas que guardan en cuentas
off shore en el exterior  riquezas amasadas
aquí por el valor del PBI de un año entero de nuestro país. Y además no pagan
impuestos.

Hay que repatriar esos recursos y gravarlos con un impuesto
a las grandes fortunas que sirva al Estado, no solo en sus roles
administrativos, sanitarios, educativos o judiciales, sino fundamentalmente en
su carácter productivo y de garante de derechos.

Sobre esa base se podrá construir un modelo productivo de
nuevo tipo, basado en el mercado interno: en 
un asociativismo entre Estado, Pymes, trabajadores y trabajadoras; un
modelo soberano, que garantice la justa distribución de la riqueza. 

Debemos emerger y reinventarnos como país. Será el
protagonismo de la clase trabajadora y nuestra capacidad de pensar estrategias en
unidad lo que dará respuestas a esta crisis humanitaria.

Los trabajadores y trabajadoras del Estado estamos
enfrentando estos tiempos dramáticos con hidalguía, coraje, solidaridad y mucho
orgullo.

Solo seremos capaces de superar  estos tiempos tan difíciles con solidaridad,
sentido colectivo y un Estado fortalecido que garantice Soberanía, Trabajo y
Producción.

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Opinión

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En una jornada que contó con una gran participación de trabajadores y trabajadoras de todo el país, ATE volvió a visibilizar una deuda pendiente con los miles de despedidos y despedidas de manera injustificada durante la gestión macrista.
En ese marco reafirmamos que sacar al país adelante es con todos y todas adentro. Este reclamo es muy sentido, por eso es que nuestra iniciativa contó con una amplia participación en todas las provincias. Nuestro compromiso es que vuelvan a sus puestos de trabajo todos los compañeros y compañeras: no vamos a dejar a nadie en el camino.
Existe un diálogo fluido con la cartera de Trabajo y buena predisposición del Gobierno Nacional para escuchar los reclamos, sin embargo aún no han habido avances significativos en este sentido. 
Los estatales, junto con otros sectores, estamos al frente de la lucha contra la pandemia y sus consecuencias. Es urgente que nuestros compañeros y compañeras estatales vuelvan a sus tareas. Son muy necesarios y necesarias en este momento. No perdimos la alegría y seguimos luchando.
Nuestro compromiso es con esos miles de trabajadores y trabajadoras y sus familias que están esperando del Gobierno una solución a tanta angustia. Ellos necesitan el trabajo y nuestro pueblo los necesita.
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Opinión

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por Dr. Rodolfo Kempf
Físico 
Investigador en el área de combustibles nucleares de CNEA
Consejo Directivo Nacional ATE 
La historia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) es un botón de muestra de las luchas de nuestro pueblo por construir autodeterminación, autonomía y soberanía. Fundada hace 70 años por Perón, nuestro país es uno de los cuarenta en el mundo que cuentan con centrales nucleares y solo uno de los tres en América latina. En este punto, solo un lector distraído pensaría que esto es producto de la casualidad. Por el contrario, los países subdesarrollados que contamos con iniciativas nucleares hemos tenido que enfrentarnos al cepo que el imperialismo ha querido ejercer sobre nuestros pueblos en materia nuclear. Esto ocurre en Argentina desde el nacimiento de la CNEA: mantener -tal como planteó Jorge Sábato- autonomía tecnológica es una originalidad en el plano de la ciencia y la tecnología a nivel mundial y una disputa librada por décadas. 
Así lo hicimos en la CNEA, pudimos abrir el paquete de la tecnología alemana del primer reactor, para aprender a desarrollar la ciencia y tecnología que nuestro pueblo necesita. Sin ir más lejos, la persecución y asesinato de nuestrxs más de veinte compañerxs detenidxs- desaparecidxs fue el intento genocida de dejar truncos los proyectos que muchas compañeras y compañeros tenían para la liberación de nuestra patria, con tecnología nuclear y producción científica. Ellxs nos legaron el debate por la tecnología de las centrales nucleares de potencia.
En el 2015, con Cristina Kirchner como presidenta y Axel Kicillof como ministro de economía estuvimos muy cerca de coronar la cuarta central nuclear con nuestra tecnología: Candu y con agua de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP)como moderador refrigerante, que en Neuquén tenía más de cuatrocientos trabajadores.
¿Qué ocurrió durante los cuatro años de macrismo? Tal como en la dictadura desapareciendo compañerxs, en el menemismo descuartizando el conglomerado nuclear, el macrismo desfinanció muchos proyectos del área, al ritmo que desintegraba la investigación. Esta política de destrucción del sistema público científico y tecnológico, el gobierno de la Alianza Cambiemos la extendió a todos los organismos científicos. En la CNEA, además echó por tierra los planes de construcción de la cuarta central nuclear y despidió a unos 370 trabajadores de la PIAP. El macrismo desperdició la oportunidad histórica de hacer un aporte sustantivo a la diversificación energética; sembró miedo y desprestigio sobre la industria nuclear, para poder llevar adelante sus negocios con la energía eólica “llave en mano”; dejó a cientxs de trabajadores en la calle. Estas políticas fueron llevadas adelante por personas de carne y hueso, funcionarios reciclados que hoy pretenden –una vez más- volver a reciclarse. Esto es Bisauta: calló y ejecutó el industricidio nuclear, queriendo erigirse ahora como conducción nuevamente. 
Audiencias públicas, foros, acampes, petitorios y la articulación con el resto de los sectores que lucharon estos cuatro años, nos permitió fundar el Frente de Todos en CNEA y asumirnos como parte protagónica de la victoria popular de Alberto y Cristina. 
Hoy lxs trabajadores de la ciencia y la tecnología estamos demostrando nuestro compromiso con el pueblo, en el combate de la pandemia, con financiamiento estatal. Hoy hay una apuesta del gobierno nacional de avanzar y reconstruir nuestra patria ayudados con el desarrollo científico y tecnológico soberano. Poner, entonces, al frente de la CNEA a un compañerx que represente los planes de soberanía y autonomía tecnológica es la tarea para resolver la encrucijada del presente.