Inspirado en las reivindicaciones de las 146 trabajadoras de la fábrica Cotton asesinadas en 1908 en Nueva York, el movimiento de mujeres del mundo enarboló durante marzo sus mismas consignas: salario digno y mejores condiciones de trabajo. Incorporó además aquellas demandas que atraviesan la lucha que despliega desde hace años: igualdad de condiciones laborales y salariales, cese de la violencia laboral y familiar, interrupción voluntaria del embarazo, prevención de femicidios y abuso sexual, entre otras tantas. ATE fue, una vez más, protagonista. (NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE ABRIL-MAYO 2015 DE EL TRABAJADOR DEL ESTADO)