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Julio Fuentes, presidente de CLATE, analiza la importancia de la mayor proeza militar en la liberación de nuestra América

En enero del 2017 se cumplen 200 años del hecho político
militar más importante en la historia moderna de nuestra región: el cruce los
andes desde Argentina a Chile de un ejército libertador patriota conformado por
más de 5400 hombres al mando de los generales José de San Martín y Bernardo de
O’Higgins.

Estos patriotas fueron capaces de enfrentar con éxito al
Ejército Real español, apostado en  lo
que hoy es Chile, conformado por más 6 mil hombres con experiencia. A su
vez,  derrotaron también a las tropas
realistas ubicadas en el actual territorio de Perú, con más de 25 mil soldados.
De ese modo pudieron liberar a los pueblos chileno y peruano de la opresión
española y consolidar la libertad del pueblo de las Provincias Unidas del Río
de la Plata.

Esta hazaña político militar se lleva adelante en un momento
muy difícil para el proceso de emancipación de las colonias españolas en
América. Fernando VII había recuperado la corona en España y, en 1816, envió la
expedición militar más grande de los tres siglos previos a Caracas, que sumaba
10 mil soldados veteranos. Desde ese año se desplegó la represión más feroz y
criminal sobre los pueblos de las colonias.

El general libertador Don Simón Bolívar logró salir de su
exilio en Jamaica, apoyado por fuerzas patriotas de Haití, un pueblo y un
gobierno que hicieron un aporte extraordinario para la lucha emancipadora. Por
entonces Napoleón Bonaparte ya estaba en su exilio y los Borbones habían
recuperado la corona francesa.

Buenos Aires no apoyaba el proyecto del cruce de los Andes y
quería ese ejército para enfrentar a José de Artigas. Al mismo tiempo, las
luchas intestinas de los caudillos en toda América Latina no ayudaban a la
pelea contra el Ejército Realista. Entre los patriotas chilenos las luchas
internas eran tremendas.

En este marco, el Ejército de los Andes se constituyó con
hombres provenientes de todas las Provincias Unidas del Rio de la Plata, de
Chile y de Uruguay. Eran mestizos, negros, pardos, indios, criollos, de todas
las razas y  todos los credos fundidos en
el objetivo final de la libertad. Fue así que, con mucha más imaginación y
astucia que recursos, y con una gran autovaloración, se llevó adelante este
hecho determinante en el proceso de independencia.

El recurso fundamental lo dieron los jefes de ese ejército.
Voluntad política y fuerte apego a los ideales revolucionarios. No se dejaron
amilanar ni por la falta de algún recurso material ni por la fuerza brutal de
la naturaleza. Supieron oponerle sus sueños y deseos a la falta de condiciones
para tremendo desafío.

Hoy, a 200 años de conmemorar el inicio de la marcha de esas
6 columnas del Ejército de los Andes, nuestros países se encuentran nuevamente
en la encrucijada de la lucha por la independencia o la subordinación al coloniaje
en sus nuevas formas.

Este hecho podría servirnos para reflexionar a los hombres y
mujeres de Latinoamérica y el Caribe sobre los aciertos y errores de nuestra
época, nos permita corregir rumbos, aprender de lo vivido y hacer los máximos
esfuerzos por la unidad.

Necesitamos armarnos nuevamente del coraje y la fe
inquebrantable en la liberación de nuestra Patria y nuestra clase,
armarnos  otra vez de visiones de patria
grande, ser conscientes de la necesidad de unirnos los diferentes para enfrentar
a los que quieren someternos.

Que tanto coraje, valor y sacrificio de nuestros mayores no
haya sido en vano. Esforcémonos los patriotas de hoy para cruzar nuestras
cordilleras unidos y dar batalla por una América Latina justa, libre y
soberana. 

Julio Fuentes

Presidente de la Confederación
Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales-CLATE

Secretario General
Adjunto del Consejo Directivo Nacional de la Asociación de Trabajadores del
Estado-ATE

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