“La
ola actual de despidos nos hace temer que los progresos conseguidos en materia
de igualdad entre las mujeres y los hombres corren peligro y que los efectos de
la crisis amenazan con afectar en particular a las mujeres. Este impacto en el
empleo femenino nunca ocupa las primeras planas de los periódicos, genera no sólo
mayor precariedad laboral, sino también el aumento de nuestra inseguridad
económica y social en nuestros hogares.
Como
trabajadoras del sector público sufrimos en este momento no sólo la reducción
de numerosos puestos de trabajo que además nos afecta por partida doble: en
primer lugar, como principales empleadas del sector público y después como
principales beneficiarias de los servicios públicos, teniendo en cuenta que
somos por mayoría quienes ocupamos los puestos de trabajo en la educación, la
sanidad, cultura y desarrollo social.
Muchos
de los despidos del actual gobierno de Macri ya están afectando nuestros
derechos más sentidos, como los de maternidad, y los permisos parentales, compañeras
que perdieron sus fuentes laborales embarazadas, y quienes por miedo a perderlo
no toman la licencia. Esto genera una carga acrecentada del trabajo no
remunerado que refuerza las desigualdades de género.
Asimismo,
venimos trabajando desde ATE-CTA con programas agendas y articulación en
distintas esferas, tanto institucionales, como con el resto de los movimientos
de Mujeres Nacionales e internacionales por integrar la dimensión de género y
el objetivo de igualdad entre las mujeres y los hombres en la elaboración y la
construcción de políticas públicas transformadoras para alcanzar la justicia
social que merecemos, sino porque además las políticas igualitarias forman
parte de la solución para salir de las crisis.
Un gobierno elegido por un sector del pueblo, se supone que tiene que respetar
la voluntad de todo el
resto. Si se oye mucho a los mercados financieros, es porque no se escucha lo
suficiente la voz de los pueblo.
El
cambio prometido en la elección que medio país votó, llega con crudeza y dolor.
Pérdidas de trabajo que nos atraviesan en el hogar y en la sociedad. Desde
ATE-CTA luchamos para que los gobiernos elegidos por el pueblo, gobierne quien
gobierne, redefina el modelo de sociedad y transforme profundamente las formas
de producción y de consumo. Cada día desde nuestros sectores de trabajo, luchamos
porque se implementen políticas que respondan en primer lugar a las necesidades
sociales y medioambientales y supediten la economía a este objetivo.
Nuestra
movilización hoy es imprescindible: la calle, la fuerza, la unidad. Las mujeres
trabajadoras formales e informales estamos en peligro nuestra estrategia es la
unidad, la resistencia y la acción”.





