El 9 de
diciembre de 1985, gracias a las pruebas que había acumulado Strassera y a los
casos que había seleccionado para imputarles, la Cámara Federal condenó a Jorge
Rafael Videla y a Emilio Eduardo Massera a reclusión perpetua; a Roberto Viola
a 17 años de prisión; a Armando Lambruschini a ocho años de prisión y a Orlando
Ramón Agosti, a cuatro años de prisión.
Aquel juicio
se convertiría en el símbolo de una época. Strassera cerró su alegato ante la
Cámara Federal con una frase que quedaría grabada en la memoria histórica de
los argentinos: "Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda
pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una
frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino.
Señores jueces: Nunca más".





