Informe Político completo del Secretario General de ATE
Nacional, Hugo ‘Cachorro’ Godoy:
Me toca, en representación de todo el Consejo Directivo
Nacional, el privilegio de presidir este Congreso Confederal y de poder
transmitir el informe político que aprobamos en la primera reunión que hicimos
el 6 de noviembre pasado.
En primer lugar, como lo hice ese día poco antes de hacer el
acto formal de asunción, quiero felicitar a todas y a todos los compañeros que
han sido electos el 7 de agosto en todas las Seccionales, en todos los Consejos
Directivos Provinciales, y en el Consejo Directivo Nacional. Porque garantizar
la democracia interna de nuestro gremio en esa jornada histórica fue seguir
apostando al protagonismo de las y los trabajadores, para construir un gremio
cada día más poderoso y aportar a la unidad y a la fuerza organizada de la
clase trabajadora. Entonces quiero felicitarlos, felicitarlas, y agradecerles
por el esfuerzo que se hizo para que esa elección haya sido un ejemplo más en
la historia de nuestra Asociación Trabajadores del Estado.
En segundo lugar voy a mencionar, para que levanten sus
brazos y saluden, a cada una de las provincias que están acá representadas. Y
quiero agradecerles enormemente y muy sinceramente la responsabilidad y el
esfuerzo de venir a participar de este Confederal. Todavía quedan en nuestra
memoria situaciones horribles, muy feas, que no queremos que se vuelvan a
repetir. Porque somos hermanas y hermanos que canalizamos el esfuerzo y la
voluntad de lucha de nuestra clase. Y tenemos derecho a tener opiniones diferentes,
pero las opiniones diferentes entre hermanos no se resuelven por vía de la
violencia. Las diferencias se tienen que resolver en el debate franco, en el
debate fraterno, en la consciencia de que la diferencia no puede ser una zanja
que nos aleje, sino que tiene que ser una posibilidad de construir nuevas síntesis
superadoras.
Debemos escuchar y escucharnos en el camino de construcción
de una estrategia propia de la clase trabajadora para acabar con el sistema
capitalista y poder construir un sistema que hermane a todos los hombres y
mujeres en una sociedad más plena de justicia, de soberanía, de igualdad y de
desarrollo basado en los valores del humanitarismo.
Quiero agradecer a los compañeros y compañeras presentes de
Tierra del Fuego, de Santa Cruz, de Chubut, de Neuquén, de Río Negro, de La
Pampa, de Mendoza, de San Juan, de San Luis, de La Rioja, de Catamarca, de
Santiago del Estero, de Tucumán, de Salta, de Jujuy, de Formosa, de Chaco, de
Misiones, de Entre Ríos, de Santa Fe, de Córdoba, de Capital Federal y de la
Provincia de Buenos Aires. Hay una única provincia que no sabemos por qué no
pudo llegar, que es Corrientes. Quizás lleguen más tarde.
Tenemos propuestas para este Congreso, que va a trabajar en
comisiones. Una de las comisiones se va a avocar al análisis de la situación
política, la perspectiva de crecimiento, y las estrategias de nuestro gremio.
Si hubo algo que expresaron las elecciones del 7 de agosto en nuestro gremio,
fue la ratificación de una política, de una estrategia que tuvo como núcleo
principal la autonomía de los trabajadores y de las trabajadoras para pensar
estrategias y debatirlas con el conjunto de la sociedad argentina, así como
llevarlas adelante. La autonomía como valor estratégico, y la decisión de construir
una organización que sea capaz de promover un debate en torno de un Estado
democrático y popular, y de la construcción de una nueva sociabilidad, así como
también la voluntad y la decisión de confrontar con las políticas neoliberales
de ajuste y saqueo que asolaron a nuestro país en los últimos cuatro años, y
que siguen asolando a múltiples naciones hermanas de nuestra América Latina y
el Caribe.
Esos conceptos y estas ideas, son la línea de conducta que desde
ATE, desde el primer día en el que asumimos –el 6 de noviembre de hace 4 años
atrás- venimos cumpliendo con un mandato histórico de aquellas compañeras y
compañeros que fundaron nuestra Agrupación Nacional de Unidad y Solidaridad de
ATE en diciembre de 1977, en plena dictadura. Cuando muchos de los que estamos
acá ni siquiera estábamos en ATE.
Quienes fundaron esa agrupación veían bajo el agua y, como
dijo el eterno Héctor Quagliaro, ‘abrimos un cauce para que lo habiten miles de
trabajadoras y trabajadores que deben ser protagonistas en la construcción de
la historia’. Acá estamos, querido Héctor. Acá estamos, queridos compañeros y
compañeras que enfrentaron a la dictadura desde el despido, desde la expulsión
del sindicato, desde la certeza de que el poder nace de la voluntad organizada
y de la dignidad de la clase trabajadora, y que una vez más se ratificó en las
elecciones del 7 de agosto último.
Y cumplimos. Y tenemos el orgullo de decir que ATE fue, con
esa voluntad y con esa decisión, la primera organización que convocó a un Paro
Nacional y que convocó a movilizarse a la Plaza de Mayo ese 24 de febrero de
2016 que todavía nos alienta. Y ese día nuestro gremio no solamente fue capaz
de convocarse a movilizar, sino que además fue capaz de convocar a todas las
organizaciones hermanas de los trabajadores estatales para enfrentar a los
despidos y a la tercer reforma del Estado. Y nos acompañaron no solamente
muchos gremios y organizaciones estatales, sino que también lo hicieron muchas
organizaciones del campo popular a las que no voy a dejar de agradecerles
jamás. Y, como decía una compañera recién, la calle es nuestro lugar, porque el
espacio público es en donde se expresa lo mejor de las potencialidades de un
pueblo, como lo hemos demostrado a lo largo y ancho de nuestra historia.
Desde la Huelga de las Escobas, que protagonizaron nuestras
mujeres a principio de siglo XX, pasando por el 17 de octubre de 1945, por el
Cordobazo, o las gloriosas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, y a lo
largo de 4 años tan nefastos para nuestro pueblo, fuimos capaces de no
abandonar nunca las calles. Y fuimos capaces de alentar muchos debates, porque
hay distintas visiones de cómo se construye la unidad del movimiento popular.
Todos nos tenemos que hacer cargo de que si hubo un nefasto Macri que accedió
al Gobierno fruto del voto popular, la principal razón tiene que ver con la
fragmentación y división del movimiento popular. Entonces fueron cuatro años de
debatir, construir y alentar distintas visiones. Y nosotros estamos convencidos
de que el espacio de la unidad no era el corte y pegue de siglas o la reunión
de un grupito de dirigentes, sino que era apostar a la unidad en la lucha, en
las calles, y a la posibilidad de una propuesta alternativa.
Por eso, desde el primer día, así como salimos a las calles,
salimos a debatir con el conjunto del movimiento popular la perspectiva de
construir un Estado democrático y popular y, de hecho, fue la consigna que enarbolamos
de cara a las elecciones del 7 de agosto. Porque estamos convencidos de que,
así como hubo 4 años de resistencia, se abría un tiempo de esperanza donde
debemos fortalecer la iniciativa popular. Por eso, el grito, la convocatoria,
la propuesta que hicimos a nuestros afiliados, fue: ‘Con las trabajadoras y los
trabajadores, un estado popular es posible’. Porque estamos convencidos de que
para erradicar definitivamente el neoliberalismo de Argentina y de toda América
Latina y el Caribe, es necesario construir poder popular, y ese poder popular
de las organizaciones libres del pueblo se tiene que expresar en un Estado
democratizado, abierto y participativo, que canalice esas potencialidades de
nuestros pueblos. Y ayudamos desde esas luchas, cómo que no, a erradicar la
posibilidad de una reelección.
En octubre de 2017 parecía que se le asfaltaba el camino de
la reelección a Macri, que empezaba a acordar la reforma laboral con la CGT y
el pacto fiscal con los Gobernadores y Gobernadoras, los únicos que no firmaron
fueron la de Santa Cruz y el de San Luis. Pero desde ATE, el 6 de noviembre de
ese año convocamos a un plenario multisectorial que convocó a un Paro Nacional
para el 6 de diciembre; y después fuimos protagonistas de las jornadas de lucha
del 14 y 18 de diciembre de ese año, cuando empezó a desbarrancarse la
posibilidad de la reelección del nefasto Macri. A partir de ahí, fue una caída
incesante hasta la derrota del 27 de octubre de este año.
Por eso, en las elecciones del 7 de agosto de nuestro
gremio, se empezó a manifestar con claridad la voluntad de nuestro pueblo, de
ratificar una lucha de confrontación con el neoliberalismo para echar a Macri,
para echar al Fondo Monetario Internacional, y el 27 de octubre lo hicimos
posible entre todos.
Nuestro pueblo fue capaz de construir un Frente de Todos
para echar a Macri y alentar las perspectivas de políticas diferenciadoras y
alternativas desde el Estado Nacional, desde el Gobierno Nacional, nosotros
estamos convencidos de que si hay generosidad, voluntad y decisión política,
vamos a poder construir un Gobierno de todos, donde los trabajadores y las
trabajadoras seamos protagonistas de las transformaciones necesarias de este
tiempo de tanta esperanza y de tanta expectativa.
Por eso es que vamos a seguir sosteniendo las principales
banderas que sostuvimos en estos cuatro años. Y nuestra primera solicitud al
nuevo Gobierno habrá de ser, como ya se lo expresamos en las reuniones con los
equipos técnicos, la reincorporación de todas y todos los trabajadores despedidos,
y el restablecimiento de los programas de políticas públicas que tienen que ver
con las necesidades de los más humildes, con las necesidades de los sectores
populares y que el Gobierno de Macri, cumpliendo el mandato del Fondo Monetario
Internacional, recortó o vació.
Por eso no esperamos una reunión formal con el futuro
Gobierno para tomar la iniciativa y, como lo hicimos en la reunión con la
hermana Central de Trabajadores Bolivariana de Venezuela y con el Presidente
Maduro, nos reunimos para decir que nuestras prioridades son el trabajo, la
producción y la soberanía. El Eva Perón y el Juana Azurduy son dos buques
símbolo de la industria naval, de la hermandad latinoamericana, pero también de
la memoria y de la lucha independentista de nuestros pueblos que protagonizaron
esas heroínas de nuestra historia, por eso tenemos la voluntad de aportar con
nuestro esfuerzo, nuestra propuesta y nuestra acción, para que se materialice
su terminación, para que se construyan nuevas fuerzas de unidad y de trabajo
para el Astillero Río Santiago, pero también para romper el bloqueo que cierne
el imperio contra la hermana república de Venezuela y contra la hermana
república de Cuba.
El territorio de disputa es América Latina. No por nada
Trump dice ‘ahora vamos por Venezuela y por Nicaragua’. Somos conscientes de
que hay que enfrentar este golpe en Bolivia y somos conscientes de que va a
haber una profunda extorsión sobre nuestro futuro Gobierno Nacional. Porque
logramos echar a Macri, pero el Fondo Monetario Internacional nos va a querer
extorsionar. Ya lo está haciendo, porque los cuatro bancos que son los
principales beneficiarios de la extraordinaria deuda externa, ese chantaje, ese
robo descomunal para generaciones presentes y futuras de nuestro pueblo, nos
van a querer extorsionar como Gobierno y como pueblo.
La unidad no es el amontonamiento, compañeros y compañeras,
sino que es el debate franco y el acompañamiento común para desarrollar estrategias
de lucha. Y no solamente se tiene que dar en el seno de nuestro gremio de
nuestra CTA Autónoma, sino también en el conjunto del movimiento popular.
América Latina es el territorio donde se disputa un proyecto de entrega y de
saqueo, de desaparición de las entidades nacionales y hasta de los Estados
Soberanos, para subordinarlos a un Estado Global del Banco Mundial, del Fondo
Monetario Internacional, del CIADI y de las políticas militares de la OTAN, que
a través de Estados Unidos instalaron cuatro bases militares en nuestro país
durante los últimos cuatro años. Mientras tanto, el descarado Canciller Faurie,
sigue avalando día a día no solo el Golpe en Bolivia, sino también la ocupación
de nuestras Islas Malvinas en el Atlántico Sur. Esa es una política. La otra es
la de la integración, la de la posibilidad de desarrollar proyectos comunes que
nos permitan encaminarnos hacia la Patria Grande Latinoamericana. Hacia la
perspectiva de construir nuevos modelos de sociedad.
Hay distintas corrientes de pensamiento entre los sectores
populares desde México hasta este sur que compartimos los argentinos y
argentinas con Chile, pero tenemos que hacerlas confluir. Yo quiero saludar y
expresar mi profundo orgullo por haber sido protagonistas del Encuentro
Antiimperialista en solidaridad con Cuba y en defensa de la democracia y contra
el neoliberalismo. Participaron 1.300 delegados de 87 países, y pudimos
suscribir las decisiones que allí se tomaron. Estoy orgulloso y satisfecho de
que, en la última semana, al mismo tiempo que el imperio alentaba y concretaba el
Golpe en Bolivia, en el Encuentro de Puebla de personalidades y dirigentes
políticos de toda nuestra Latinoamérica estaban presentes nuestros compañeros
Carlos Custer y Julio Fuentes. Esos dos bloques del pensamiento popular en América
Latina tenemos que confluir, tenemos que unirnos.
Este es el tiempo de esperanza. Es un tiempo de pulseada, es
un tiempo de luchas, y nuestro gremio tiene que estar a la altura de esas
perspectivas, por eso yo les hablaba de la importancia de que así como hay que
organizar en cada cuerpo de delegados en cada sector de trabajo, esos cuerpos
de delegados tienen que multiplicar su capacidad de articulación con los demás
sectores populares. Desde los campesinos con la Agricultura Familiar, hasta el
movimiento científico y tecnológico de intelectuales de la CNEA, del CONICET,
del INTI. O las luchas y las organizaciones territoriales, en los corralones o
en las oficinas de los municipios de todo el país. O los sectores del movimiento
en defensa de la Salud Pública y de la Educación Pública.
Pero así como hay que fortalecer nuestra fuerza propia en
cada lugar de laburo, así como tenemos que fortalecer la articulación con las
diversas fuerzas populares, la unidad no es un corte y pegue superestructural
que pueda ser resuelta por un grupo de dirigentes nacionales, sino que tiene
que ser el movimiento de lucha que se expresa en las calles, como fuimos
capaces de protagonizar desde ATE con el movimiento de mujeres en el primer
paro por el ‘Ni Una Menos’ que realizamos dos años atrás.
Así como hicimos eso o como movilizamos en la Marcha Federal
para presentar los proyectos de Emergencia Social o de Emergencia Alimentaria,
también la política internacional, la política de unidad con las comunidades
hermanas de Latinoamérica y el mundo tiene que encararse con la misma
intensidad. Y tiene que haber políticas más activas de nuestro gremio para
unirnos con las diversas naciones de los pueblos originarios que habitan
nuestro territorio. De la misma manera tenemos que hacerlo con las comunidades
de nuestros pueblos hermanos de Latinoamérica y el mundo.
La unidad tiene múltiples facetas. La estrategia política
que, como trabajadores del Estado, desarrollemos tiene que tener múltiples
facetas. Y en esa perspectiva es que este Confederal va a tratar también los
aportes para presentar, como gremio, en el Congreso Nacional de la CTA Autónoma
que se realizará el 2 de diciembre. Hay que fortalecer el concepto estratégico
de la autonomía y de la libertad y la democracia sindical como caminos hacia
concretar la unidad del movimiento de trabajadores.
Siempre ha sido el objetivo de la unidad de la clase
trabajadora una tarea imperiosa y fundamental. Y lo hemos llevado a cabo en
estos cuatro años. Recuerdo, así a la pasada, la Marcha Federal con los
movimientos sociales, que son los nuevos sindicatos que se estructuran en torno
de cooperativas, de comedores, de merenderos, de trabajadores y trabajadoras
feriantes, de trabajadoras y trabajadores desocupados y subocupados. Ahí está
la masa de trabajadores que debemos incorporar en el proceso de unidad. También
estuvo esa lucha con el movimiento campesino en defensa de la tierra, o con el
movimiento de mujeres que fue protagonista fundamental del crecimiento ya no
solamente de reclamos y de modificaciones sociales, sino también de profundos
cambios culturales individuales y colectivos de este tiempo. Debemos seguir
alentando, fortaleciendo y desarrollando estos procesos.
De la misma manera, fuimos capaces con los compañeros de la
Federación de Trabajadores de los Puertos y de la Industria Naval de convocar a
dos paros nacionales juntos. Y hoy la participación de ATE en la FEMPINRA es
cada vez más activa, junto con los compañeros de Dragado y Balizamiento que
encabeza el compañero Juan Carlos Schmid, o los compañeros de APDFA en defensa
del ferrocarril. O como ayer, acá, a pocos kilómetros, cuando nos reunimos con
la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Industria de la CTA Autónoma.
Allí le agradecimos y valoramos el respaldo del Intendente Secco de Ensenada, y
del futuro Intendente de Berisso, Fabián Cagliardi, no solo por acompañarnos en
la resistencia, sino también en la concreción de los barcos Eva Perón y Juana
Azurduy.
En ese camping de Ensenada se reunió el Congreso de los
Trabajadores de la Industria de la CTA-A, y participamos con los compañeros y
compañeras de Fabricaciones Militares, del Astillero Río Santiago, del INTI, de
la CNEA, y de diversos sectores. Y sentí una enorme alegría cuando un
trabajador del sector privado dijo ‘en esta nueva organización que están
haciendo tienen que incorporarse también los trabajadores del CONICET’, porque la
pelea por el desarrollo industrial es la pelea por el conocimiento, por el
desarrollo científico-tecnológico y, por eso, la lucha por el salario digno
tiene que estar acompañada por la pelea por la estabilidad laboral y contra la
precarización. Pero también debemos pelear por generar instancias de formación
profesional que nos permita a los trabajadores y a las trabajadoras desarrollarnos
y socializar esa renta que está acumulada en el desarrollo tecnológico y
apropiada por unos pocos, cuando es el producto del conocimiento social y
colectivo de toda la sociedad.
En este marco, compañeros, es que construimos esa unidad
nuestra y ese protagonismo cada vez más fuerte de ATE por pensar un Estado que
se avoque al control de la economía y que garantice que el Banco Central
arbitre medidas soberanas para dejar de depender del dólar y que en el mercado
interno sea la moneda nacional la que defina los precios de los servicios y de
los alimentos. Debemos desarrollar estrategias en las que se priorice el
desarrollo científico-tecnológico, y en las que se priorice desde el Estado la
voluntad de terminar con el hambre y de terminar con la pobreza,
redistribuyendo con equidad la riqueza de nuestro país.
Así como alentamos estas perspectivas, esto requiere mayor
fortaleza de organización de nuestra Central. Nosotros proponemos, tenemos una
idea, una estrategia para que la unidad del movimiento de trabajadores sea en
torno de la construcción de un nuevo modelo sindical. Y esto no implica
descalificar a quienes creen en lo que, para nosotros, son viejos modelos
organizacionales que excluyen a millones de trabajadoras y de trabajadores.
Piensan con el derecho a pensar como piensen. Y nuestra condición de unidad con
ellos, más allá de que estemos en distintas Centrales, es la voluntad, el deseo
y la estrategia de construir unidad en la lucha en torno a las banderas del
trabajo, la producción, la soberanía nacional, la justicia social y la unidad
latinoamericana. Estas son las bases fundamentales de una estrategia de unidad
hasta lograr un nuevo modelo sindical para el cual nosotros, con humildad pero
con decisión, seguimos aportando desde ATE y desde la CTA Autónoma.
Con las trabajadoras y con los trabajadores, un Estado
Popular es posible. Eso dijeron nuestros afiliados, y en esa perspectiva vamos
a trabajar. Y así como alentamos la unidad con los diversos sectores del campo
popular a escala nacional y latinoamericana, también lo hacemos y abrimos los
brazos a las distintas corrientes de pensamiento más allá de los resultados
electorales en las elecciones del 7 de agosto. Todos juntos y juntas tenemos
que ser protagonistas de este tiempo nuevo.
Ya no hay lugar para discutir nuestras diferencias, como
decía hoy, por medio de la violencia o por medio de ir a los tribunales del
sistema para dirimir cuestiones políticas y diferencias secundarias entre
militantes de nuestra organización. Los ámbitos de debate, de construcción de
nuevas síntesis tienen que ser los ámbitos orgánicos y democráticos como este Confederal,
como el Congreso Nacional Ordinario y Extraordinario que en mayo va a sesionar
para reformar el Estatuto. Hoy estamos dando la patada inicial hacia adelante
para construir el debate colectivo por esa reforma en torno del Consejo
Directivo Nacional, de los plenarios de delegados, de las coordinaciones
nacionales de trabajadores del Estado Nacional.
Logramos el triunfo ante Macri cuando una jueza reconoció
que tiene la obligación el Gobierno de hacer el cotejo de padrones para
demostrar que hoy ATE no tiene el 30 por ciento de los afiliados del Estado
Nacional, sino que es el gremio mayoritario. Macri no quiere reconocerlo, pero
la Justicia ya se ha expedido.
Así como decimos nosotros que hay que reincorporar a las
trabajadoras y trabajadores despedidos, y rehabilitar los programas de
políticas públicas que tienen que ver con el interés de los sectores populares
y generar nuevos para terminar con el hambre y la pobreza, también decimos que
hay que recuperar por lo menos parte de lo perdido en términos salariales. Porque
hoy, la mayoría de los trabajadores y las trabajadoras estatales,
particularmente en las provincias y en los municipios, tenemos salarios e
ingresos por debajo de la línea de la pobreza. Nosotros aspiramos a una
sociedad en la que haya un salario mínimo garantizado que esté en el nivel de
la canasta básica, que hoy está en alrededor de 33 o 34 mil pesos. Muy lejos de
eso están los salarios de la mayoría de los 3.200.000 trabajadores y
trabajadoras estatales de la Argentina. Esa es una discusión. La otra es
terminar con la precarización laboral.
Estamos dispuestos al diálogo y vamos a alentarlo. Abrimos
nuestros brazos para que el Estado habilite el debate y, como trabajadores
estatales organizados, vamos a alentar que haya convenios colectivos de trabajo
en el Estado Nacional, en las provincias y en los municipios. Y vamos a alentar
que haya espacios de acuerdos multisectoriales, pero que no sean solamente con
la UIA y la CGT, ni solamente para una coyuntura de discutir precios y
salarios. Tiene que ser una estrategia de un nuevo Gobierno que garantice, a
través de un Consejo Económico-Social, o como se llame, la participación de
todas las organizaciones: Las que estamos en las Centrales y las que no están;
las del movimiento de mujeres; las de las nuevas organizaciones sociales. Tiene
que haber un diálogo multisectorial. Tienen que estar el pequeño campesinado y
las pequeñas y medianas empresas. Porque es responsabilidad de todos construir
un tiempo nuevo que transforme al Estado para que esté al servicio de las
mayorías populares.
Compañeras, compañeros, estas son las que entendemos como
las líneas principales de pensamiento que nuestros afiliados y afiliadas
ratificaron el 7 de agosto, y queremos proponerlas a este Confederal para que
las debata, las ratifique, las mejore o las modifique; pero que sea el producto
de un debate colectivo. La conducción somos todos, porque tenemos una
estrategia que garantizamos entre todos y todas. Discutimos, debatimos y
decidimos juntos. Fuerza, adelante, y que este Confederal sea un ejemplo de
democracia interna.





