La alegría de luchar juntas en medio de las
restricciones de la pandemia, junto a la bronca acumulada por los feminicidios
que se suceden cada día, se conjugaron la tarde de ayer en Córdoba, para constituir
una memorable marcha por el 8M, fecha que en todo el mundo conmemora el Día de
la Mujer, de la mujer que lucha, porque es indispensable la lucha para terminar
con la violencia machista, que se ceba en el lugar de trabajo, en las familias
y que, a pesar de los avances obtenidos los últimos años, continúa refregándole
su existencia a la sociedad cada día. Por alrededor de 15 cuadras se extendió
la columna que inundó el centro de Córdoba Capital, y que tuvo sus réplicas a
menor escala en diversos puntos de la provincia.
En 2020 fueron asesinadas 5 mujeres por semana en la
Argentina, mientras en lo que va de 2021 ocho mujeres encontraron la muerte a
manos de sus parejas en Córdoba. A nivel nacional se estableció que 3 de cada
10 víctimas ya habían alertado al Estado del riesgo que corrían sin que por
ello pudieran salvar sus vidas.
En ese marco, el paro de mujeres que ATE convocó para
ayer fue parte de la expresión gremial y social que nuestra organización aporta
a la lucha por cambiar esta realidad, junto con el trabajo cotidiano a través
de las estructuras para adentro y afuera de ATE, que suman políticas concretas
ante un panorama calamitoso para la vida de las mujeres.
La movilización contó con la participación de
compañeras de diversos sectores estatales, convencidas que cada día somos más
las que estamos decimos basta de feminicidios en Argentina, un grito unánime
que se ha hecho extensivo en todo el mundo.
En ese marco, la masiva presencia de jóvenes
comprometidas con un cambio indispensable en la sociedad, abre una luz de
esperando de los tiempos que sobrevendrán.
Agenda
Pero la agenda no termina en el prioritario reclamo
para preservar la vida de todas y todos. El movimiento feminista puso una vez
más sobre la mesa una serie de reivindicaciones que tienen las mujeres y las
diversidades como principales sujetas de cambio, pero que son extensivas al
conjunto del pueblo sin ninguna duda.
Así, el 8M, reclamó por la justa distribución de la
riqueza, salarios y jubilaciones para una vida autónoma que estén por encima de
la inflación y la canasta básica; que se reconozcan y remuneren los trabajos
comunitarios de cuidado, con salarios acordes a la canasta básica; políticas
integrales en términos de igualdad de género, en materia laboral y de cuidados,
así como efectiva intervención estatal para terminar con los feminicidios y
todo tipo de violencias.
A esto se suma la exigencia que se haga efectiva la instrumentación de las leyes conquistadas
desde nuestros feminismos populares, como el convenio 190 de la OIT y ley
voluntaria del embarazo (IVE).
“Necesitamos cuidado sobre nuestros cuerpos en
nuestros territorios, cupo laboral travesti trans y la efectiva implementación
de la ley Micaela y la ley Brisa. Basta de violencia machista, ni una más. Vivas
y con derechos nos queremos. Trabajadoras somos todas”, fue una consigna y un
puño en alto.
El papel del Estado en este contexto no puede ser
ignorado. A la falta de respuestas operativas cuando las mujeres temen por su
vida, se suma que los organismos estatales dispuestos para contener dicha
violencia adolecen políticas de igualdad con sus propias trabajadoras. Así es
como en el Ministerio de la Mujer la precarización laboral es una realidad
generalizada y los bajos salarios una llaga abierta para cada trabajadora.
No se puede dejar de señalar que la conducción
política de dicha cartera, recientemente creada por el Gobierno Provincial,
está conducida por una funcionaria, como la ministra Claudia Martínez, que se
referencia en la esposa del gobernador Schiaretti, Alejandra Vigo, diputada
nacional que votó en el Congreso Nacional en contra de la legalización de la
IVE.
Así queda en evidencia que se pueden crear estructuras
estatales pero también es necesario dotarlas de políticas públicas progresivas,
que en Córdoba lamentablemente escasean más allá de los discursos.
Testimonios
En tal sentido, la responsable del Departamento de
Géneros y Diversidades, Gabriela Alcoba, señaló que “este 8 M nos encuentra
movilizadas en Córdoba. El 2021 es muy emotivo, con casi 100 compañeras de ATE
y CTA que vinieron a bancar vivimos un hecho histórico para nuestro Consejo
Directivo Provincial (CDP). El Departamento de Géneros y Diversidades viene
creciendo con el acompañamiento de todos los sectores nacionales, provinciales
y municipales, y es importante que nos encuentre articulando con la
Intersindical, con todo el movimiento feminista de Córdoba Capital”.
En esa línea, la secretaria de Prensa del CDP, Julia
Giuliani, dijo que “el 8M y el 25 de noviembre son fechas que nos atraviesan,
jornadas donde no solo deben estar presentes las mujeres y las diversidades en los
debates sobre la necesaria reforma judicial, sobre la necesidad de tirar abajo
el patriarcado, sino que debe ser una instancia donde invitemos a nuestros
compañeros varones a reflexionar, a deconstruirse. Por eso son fechas
importantes, hay datos reales, hay vidas que se pierden pro los feminicidios,
por el sistema patriarcal, por culpa del capitalismo, y sobre todo del Estado
responsable, que no invierte ni a nivel nacional, provincial y municipal ni
tiene presupuesto para llegar a prevenir situaciones de violencia”.
La dirigente destacó que “más allá de las diferencias
políticas, partidarias e incluso sindicales que podamos llegar a tener, la
Intersindical en Córdoba es de las pocas que existe en el país, y por eso
superamos las discusiones y debates que nos alejan para confluir en esta marcha
porque hay vidas en juego y creemos que el debate y la agenda tienen que tener
la problemática de géneros como prioritaria. Por otro lado, en cada ámbito
donde construimos ATE y CTA es indispensable hablar de paridad y de la
necesaria y urgente partida presupuestaria para abordar esto”.
A su vez, Alcoba dijo que “la precarización laboral y
la pobreza nos pegan el doble a las mujeres. La pandemia visibilizó esta
situación y por eso hay muchas compañeras de los merenderos y las ollas
populares que están acompañando esta movilización porque la política es
transversal, por eso están presentes las compañeras de la FeNaT (Federación
Nacional Territorial-CTAA). Si mirás la marcha, muchas compañeras son de las
barriadas populares que vienen a decir que son esenciales, que están bancando
la olla todos los días en los comedores y que la pobreza las afecta en su vida
cotidiana”.
Por último, Giuliani analizó que el paro convocado por
ATE fue muy bueno. “Participamos en distintas instancias como sucedió en Villa
Carlos Paz, donde las trabajadoras de la salud que sufren la precarización
laboral, mujeres violentadas en sus condiciones de trabajo, que estuvieron
participando de una radio abierta en una plaza, con distintas organizaciones, y
nos parece que el despertar de estas compañeras que recién se suman a ATE es
fundamental en esta construcción que venimos haciendo las mujeres”.
ATE junto a un gran número de organizaciones
suscribieron un documento conjunto que fue leído ante la multitud.
La lista de organizaciones esta integrada por:
Regional Luz y Fuerza, Adiuc, Católicas por el Derecho a Decidir, Juntas, Luz y
Fuerza, Uepc, Asociación Bancaria, Pueblo Peronista, Secaspfi, Cispren, Judicialas,
Red Par, Unión de Trabajadores Gráficos, Bisagra, Artemisas, La Colectiva,
Martín Fierro, Movimiento Campesino, Las Alicias, Grupo de Generxs de la UTN,
Kasa Compañera, Sean Eternos, Movimiento Evita, Asociación del Personal
Aeronáutico, Mala Junta Nueva Mayoría, Movimiento Múgica, Suoem, ATE, Mesa
Peronista (Campora, Jauretche, Descamisados, Lxs irrompibles), Colectivo por
Cecilia Basualdo, Muchachas Peronistas, Corriente Lohana Berkins- PC, Colectivo
Ni Una Menos, Surbac, CCC, Somos- Barrios de Pie.





