"Violetas
en la Oscuridad es un proyecto que nace en 2009 a raíz de una iniciativa en
conjunto con el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid de desarrollar un
trabajo conceptual que tratara el tema de la violencia, con la intención de
incluirlo dentro del marco de las actividades y jornadas que tendrían lugar
durante el mes de Noviembre de ese mismo año en relación al Día Internacional
contra la violencia de género", explicó Romina Messina, fotógrafa porteña
que vivió varios años en España.
La artista
dijo también que el proyecto propone "un acercamiento a la problemática de
la violencia, en particular la emocional, desde un trabajo de investigación que
se mete en la piel del agresor así como en el de la víctima e intenta llevar al
espectador a través de estas instancias para generar una conciencia directa de
lo que sucede en el contexto en el que este tipo de violencia se
manifiesta".
La muestra,
expuesta ahora en el Congreso Nacional, se organiza en dos partes que pueden
leerse según el recorrido que plantean las obras expuestas. En primer lugar se
dialoga desde la mirada del agresor, tomando en cuenta cómo éste funciona y de
qué manera se relaciona con sus víctimas. En segundo lugar se verán algunos
aspectos de las manifestaciones de estas agresiones en la piel de la víctima, e
intenta retratar emociones y vivencias comunes a todas ellas buscando la
empatía, el acercamiento desde la experiencia y la toma de conciencia.
Antes de
llegar a Buenos Aires, las fotografías fueron expuestas en Madrid y en Cádiz.
Teniendo en cuenta que en España los índices de violencia contra la mujer son
altísimos, Romina contó que la recepción en el país europeo "llamó
bastante la atención y fue muy intensa: varias mujeres se acercaron a mí para
contarme que se habían sentido muy identificadas con la muestra y me
agradecieron por exponer ese tema y que no fuera algo que se habla en voz baja
y que da miedo tratar". Según Messina, las instituciones estatales como
los ayuntamientos y las privadas también reconocieron que la muestra ayudaba a
la toma de conciencia y a sacar la problemática del ámbito privado.
“Opino que
la violencia, cualquiera sea la forma en la que se manifieste, no es una
vivencia exclusiva del que la ejerce y del que la sufre, sino que nos pertenece
a todos en tanto somos constructores, parte y actores del mundo que habitamos y
la vida y el tiempo que transcurrimos y transitamos. No hay ninguna oportunidad
para el cambio sin el compromiso y la conciencia, sin un profundo respeto por
la vida y los valores que promulgamos. ’Violetas en la oscuridad’ es tan sólo
un puente, una voz que susurra algo a lo lejos, un hablar frente a un espejo”,
resumió en palabras el contenido de la muestra.





