“Estamos
hablando de que tiene que resolverlo Nación, lo tenemos que resolver nosotros”,
“tenemos que resolverlo de una vez por todas”, “tiene que estar resuelto en el
corto plazo y van a recibir respuesta más rápido de lo que se imaginan”, “lo de
los contratos olvidate, que yo los voy a resolver”. Todas éstas fueron
afirmaciones realizadas por Aníbal Fernández a los brigadistas, tal como se ve
en el video.
Ocurrió
en Cholila, Chubut, en febrero pasado. El Jefe de Gabinete había ido a recorrer
la zona y en un impase mantuvo un diálogo con los trabajadores de los sistemas
provinciales y el plan nacional de manejo del fuego. Su competencia, en verdad,
alcanza sólo a los 300 brigadistas que dependen del Estado nacional. Ninguno de
ellos, ni tampoco los de los Estados provinciales, obtuvieron hasta hoy el pase
a planta permanente.
Los
brigadistas del Plan Nacional de Manejo del Fuego dependen de la Administración
de Parques Nacionales (APN), subordinada a su vez al Ministerio de Turismo de
la Nación. Operan sobre 47 parques nacionales y áreas protegidas, y renuevan
sus contratos una vez al año. No tienen estabilidad laboral.
Estos 300 trabajadores con el resto empleado en la APN (2
mil en total) demandan también la creación de un solo convenio colectivo para
el sector, que sustituya la coexistencia del SINEP y el convenio sectorial de
guardaparques sancionado por decreto, que deja fuera de regulación a los
brigadistas de incendio forestal.
A pesar de la conciliación obligatoria dictada por el
Ministerio de Trabajo en diciembre pasado, el directorio de la APN, presidido
por Carlos Corvalán, poco ha avanzado en las negociaciones con los empleados. Hoy
el diálogo está cortado.
Por las varias protestas que los trabajadores organizados
en ATE realizaron tras sus objetivos gremiales, procesaron a 19 brigadistas de
Patagonia norte y al delegado general de Parque Nacional Nahuel Huapi,
denunciaron penalmente a la seccional Colón (Entre Ríos) de ATE y despidieron a
tres brigadistas de Parque Nacional Pilcomayo.
Sumado
al pase a planta y al convenio colectivo sectorial, ATE exige asimismo un
aumento de salarios y blanqueo de sumas en negro. Puntualmente, los brigadistas
cobran en promedio $8000 pesos. En sus contratos anuales, no se les reconoce su
tarea de riesgo. Las condiciones de labor son paupérrimas y están disponibles
las 24 horas frente a cualquier siniestro forestal.
El
primero de octubre comenzó la temporada alta de incendios, cuyos antecedentes
inmediatos ponen en tela de juicio el sistema de prevención de incendios a lo
largo y ancho del país. En septiembre pasado se quemaron 15 mil hectáreas en
Río Pilcomayo y en agosto, 8 mil hectáreas en Condorito.





