-¿Cuál fue el punto de inicio en el
proceso privatizador de la industria naval en Argentina?
Entre los
milicos y Menem hicieron un desastre. Pero particularmente la historia del
proceso privatizador en el sector data desde el año 1989. Sin embargo, el golpe
más fuerte lo dan en 1992 cuando
quedamos afuera del puerto por el decreto 817/92, firmado por Menem y
Cavallo, que puso en marcha la privatización de todos los puertos del país.
Este decreto
salió publicado en el Boletín Oficial el 28 de mayo de 1992 y dejó afuera, o en
la calle, a muchísimos compañeros.
Fui el primero que echaron. Ese mismo 28 de mayo me sacaron del
puerto con la Prefectura y me quitaron del registro portuario. Tenía que ver
con que poco tiempo antes, el 31 de enero de 1991, habíamos ganado el gremio Sindicato
Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), pero nunca entregaron la conducción.
Se trató de un
golpe duro ya que trabajaba en el puerto desde los 13 años, cuando empecé cosiendo
bolsas.
-Ahí comenzó la etapa de resistencia…
Fuimos parte de toda la etapa de
resistencia al neoliberalismo y sus políticas vaciadoras. Por ejemplo, en aquellos días de
diciembre de 2001, que culminaron con la huida de De la Rúa, nosotros estuvimos
ahí. Y fue toda esa ebullición la que nos dio una visión mas amplia, una mirada
totalizadora de lo que puede hacer el pueblo cuando se une en contra de los
entreguistas, de los privatizadores como Menem y De la Rúa. Ahí empezamos a
pensar en otra realidad.
-¿Cómo fue el proceso que devino en el Movimiento
Nacional de Estibadores Portuarios de Pie?
Después de muchos
años, a principios de 2005, pudimos darle forma a la necesidad de organizarnos.
A partir de ahí arrancamos a reclamar una reparación histórica al Gobierno
Nacional. Y el 5 de mayo -casualmente el
5 del 5 de 2005- fundamos formalmente, en la Plaza de Pase Colón y Belgrano, el
Movimiento Estibadores Portuarios de Pie.
En aquel entonces éramos alrededor de
120, para luego -con el correr del tiempo- llegar a ser 7000 compañeros.
Después de
movilizaciones y mucha pelea, de correr al Presidente hasta debajo de la cama, el 10 de octubre de 2006 Néstor Kirchner
firmó el decreto 1409/06 de reparación histórica. Luego, el 29 noviembre de
2006 se reglamentó el decreto para que corresponda la certificación más alta,
que en aquel momento era de 4800 pesos.
Se trató de
una conquista resultado de una capacidad impresionante a nivel organizativo, de
ponerle el cuerpo a la lucha de muchos años, lo que logró la voluntad política
del Presidente Kirchner para firmar un decreto único en la historia del
movimiento obrero en la Argentina.
-¿Cuál fue la clave para sostener
tantos años de lucha?
La
perseverancia. Fue un proceso largo y
complejo. Muchos compañeros descreían de la posibilidad de conquistar este
decreto. Obviamente, nosotros le respondíamos que teníamos que estar todos, codo
a codo, y que así se iba a lograr. Y por suerte, así fue.
No obstante,
cuando Kirchner firmó el decreto de reparación histórica, en octubre de 2006,
ya habían muerto 4800 estibadores portuarios que al momento de ser despedidos
tenían entre 36 y 46 años de edad. Se trató de un verdadero genocidio.
-¿Qué rol jugó el Movimiento en la
fundación de la actual Federación de Obreros Portuarios, Marítimos y Navales?
La
Federación fue producto del desarrollo del Movimiento, y conjuga la
organización de compañeros de Campana, Mar del Plata, Entre Ríos, Corrientes, y
demás lugares del país donde hay compañeros. Esto, en acuerdo con los
compañeros de ATE y la CTA.
Y la
Federación suma la posibilidad de poder colaborar con otros compañeros que
están en actividad, nos da la posibilidad de aportar una experiencia a nivel
operativo y sindical que acumulamos a lo largo de 50 años.
-¿Cuáles son las necesidades actuales de
la industria naval y los desafíos futuros?
Hay que terminar con el curro de las
privatizaciones y la precarización laboral. Lamento que el Gobierno no haya recuperado los
puertos a manos del Estado. Estos deberían pasar al control total de la
Administración Nacional de Puertos.
Hay que
empezar por el puerto de Buenos Aires, bajando todas las concesiones privadas y
declarándolo puerto multipropósito y no puerto tachero. Esto es lo que hoy es
el Puerto de Buenos Aires: un puerto de contenedores, que es lo que nosotros
llamamos puerto tachero.
Y a los
liberales que defienden al privado hay que rajarlos de la Administración
Nacional de Puertos, y que vayan a laburar a la actividad privada. Porque se
trata de funcionarios que cobran sueldos del Estado y defienden los intereses
privados, así que por lo menos son empleados desleales.
Tenemos que desarrollar una flota
mercante poderosa
refundando la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA). Así el dinero de los
fletes se quedaría en el país y no se lo llevarían las multinacionales que
encarecen los fletes y el traslado de la mercancía.
Por parte
del movimiento obrero organizado, nosotros venimos trabajando en la formación de
cientos de cuadros para lograr limpiar toda la burocracia sindical que todavía
existe y traiciona a los trabajadores.
-Tu reflexión a diez años de la
fundación del Movimiento Nacional de Estibadores Portuarios de Pie…
Siento un
profundo orgullo por el aguante, la lucha, lealtad y la capacidad que han
tenido nuestros compañeros en todos estos años.





