Un
medio periodístico nacional publicó que el equipo técnico del flamante
gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, estaría analizando reducir la planta de
100 mil trabajadores estatales en un 25%.
No
es inimaginable, si se tiene en cuenta que durante sus 8 años como intendente
de Godoy Cruz, redujo de 2000 a 1500 el número de trabajadores municipales,
mediante un programa de jubilaciones anticipadas y pases a retiro voluntario.
Una maniobra usual del ex presidente Carlos Menem, que dejaría ahora a los
jubilados mendocinos con la mitad de sus haberes, a través de un convenio con
la ANSES.
En
el marco de una entrevista periodística en plena campaña electoral, Cornejo
aseguró que pondrá en marcha concursos para el ingreso a planta permanente, “luego
de determinar si es necesaria la incorporación de personal, después de la reorganización,
ordenamiento y redistribución de los trabajadores que hoy están”.
Añadió
que “se llevarán adelante también tareas de reorganización operativa,
simplificación de organigramas, disminución de dependencias administrativas”,
entre otras acciones.
La
preocupación que atraviesa al estatal mendocino surge de la falta de respuesta
a la siguiente pregunta: Si la mayoría de los trabajadores estatales son
docentes, ¿despedirán maestros? Si a la provincia le faltan trabajadores en
hospitales, como pediatras el materno infantil Notti, ¿se agudizará aún más la
crisis sanitaria?





