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Con decenas de compañeras de Argentina y Latinoamérica, se realiza en Rosario el "II Encuentro Sindicalismo y Feminismo de cara al 8M". Intercambios, síntesis y apuestas de las dirigentas sindicales de diversos sectores y centrales obreras para construir un gremialismo y ámbitos laborales igualitarios y libres de violencias

Se desarrolló  este sábado en la sede de San Lorenzo 1879 la primera jornada de este encuentro organizado por ATE Rosario, el SOEAR, la Fundación Rosa Luxemburgo y otras entidades. El domingo, en tanto, el escenario de debate se trasladará a la sede aceitera de García Velloso 791.

La primera actividad fue un panel de trabajadoras que brindaron su perspectiva sobre las realidades y desafíos de mujeres y diversidades en el ámbito sindical. Por la tarde, se desplegan con amplia participación y alegría las mesas de trabajo colectivas.

“Superó nuestras expectativas, triplicamos la cantidad de compañeras que se sumaron a este encuentro. Es importante este accionar de los sindicatos con proyección a toda Latinoamérica y construir con las distintas miradas”, expresó conmovida la Secretaria General de ATE Rosario, Lorena Almirón.

Contra el techo de cristal y el piso pegajoso

En el primer panel se multiplicaron las voces con una riqueza enorme de experiencias. Almirón dirige actualmente una de las seccionales más grandes del país del sindicato estatal, con más de diez mil afiliades en la seccional Rosario, de les cuales el 60% son mujeres.

“Es importante que la perspectiva de género sea transversal a todo el sindicato, tenemos la decisión política de apostar al feminismo transformador horizontal que debe atravesar cada rincón de nuestra organización sindical y lugares de trabajo. Pero también debe orientarse a incidir en las políticas públicas, como pasó en Santa Fe con la Ley Micaela y la actual apuesta a que se sancione la Ley Vanesa (de formación en género y protección a agentes estatales e infancias que denuncien violencias respectivamente)”, aseguró. La perspectiva estratégica es lograr espacios laborales igualitarios y libres de violencias.

Gabriela Segovia es delegada, integrante de la Dirección del Sindicato de la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (AUTE) y de la Comisión de Género y Equidad de AUTE (AUTE-Uruguay). Se trata del sector de la empresa de energía eléctrica estatal de Uruguay que hoy tiene la plantilla más baja de trabajadoras y trabajadores en su historia: 5900 personas tras recortes y política de tercerizaciones. En este sector masculinizado, hay 3000 afiliades a dicha entidad.

Con la mira puesta en lograr mayor participación de compañeras, Segovia apuntó que “la idea es intercambiar con compañeras, ver otras realidades, el feminismo lo tenemos que construir entre todas. Para que el techo de cristal y el suelo pegajoso que tenemos actualmente disminuya y eso tenemos que hacerlo en conjunto”. Comentó que en su país se debate la derogación de artículos constitucionales que puede afectar fuertemente a las mujeres y disidencias.

Laura Mehring, Secretaria General del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rafaela y Esperanza e integrante de la Federación Aceitera, viene de un ámbiro integrado en un 90% por hombres. Las pocas mujeres que se desempeñan en aceiteras y desmotadoras se dedican al sector mantenimiento (limpieza) y administración. Aunque, en Rosario, hay una compañera mecánica, lo que fue un logro importante.

“Venimos de un encuentro en Buenos Aires el año pasado donde se planteó este de Rosario. Es muy importante tener una visión de qué pasa con las mujeres en los sindicatos en otros países y también llevarles experiencias a otras compañeras que están en lucha”, consideró.

Llegada desde Chile, país que arroja una coyuntura apasionante en Latinoamérica, Pamela Valenzuela, vocera de la Coordinadora 8M y parte del Comité Sindical, definió: “nos paramos desde el feminismo que habla de todo”. En el país trasandino construyeron a partir de los encuentros de mujeres y disidencias que luchan, grandes huelgas y este comité. En él coagulan compañeras de diversas organizaciones, áreas, desde todas las perspectivas del trabajo remunerado y no remunerado.

“Partimos de la base del feminismo transfronterizo e internacional donde las luchas feministas se nutren, retroalimentan, potencian. Sentimos muy nuestra la lucha feminista argentina, aprendimos mucho de su lucha”, valoró. Y conceptualizó: “el trabajo funda la sociedad, el capitalismo patriarcal es un problema para nosotras porque no nos quiere resolver los problemas que nos pone y hay estrategias que deben ser transfronterizas porque el capital es trasnacional también”.

Desafíos

Hay muchos y variados puntos para abordar desde una perspectiva feminista en sindicatos y agrupaciones de base. Las disertantes apuntaron no sólo a la mayor participación de las mujeres en la conformación y espacios de decisión. Para ello, es importante también ampliar las tareas para las que son contratadas, pues en ámbitos masculinizados no sólo es difícil llegar sino mantenerse (muchas los abandonan por los maltratos). En esa línea, tender herramientas para luchar contra el acoso laboral es central.

Abordar la perspectiva de la discapacidad, las cuestiones de democracia paritaria, igualdad salarial, el reconocimiento de trabajos remunerados y no remunerados, el rol social central de las tareas de cuidados, la flexibilización laboral, la enorme crisis migratoria en algunos territorios, son sólo puntas de un ovillo de municiones simbólicas que apuntan al corazón mismo de un sistema estructuralmente injusto, para transformarlo. Por eso el compartir espacios de debate y síntesis se torna vital. Y vaya si lo es con el crecimiento cotidiano de la expresión máxima de la violencia patriarcal: los femicidios y travesticidios.

Florencia Puente, de la Fundación Rosa Luxemburgo, contó que “dos de nuestros cuatro ejes de trabajo tienen que ver con la perspectiva de trabajadores y trabajadoras y la cuestión feminista. La apuesta es poner en diálogo ambas perspectivas y la potencia del feminismo en torno al diálogo sindical que, para nosotras y nosotros, como organización de izquierda y anticapitalista, es central. Se trata de construir un espacio intersindical, federal con compañeras de muchísimas organizaciones, que también tiene perspectiva internacional”.

Jimena Frankel, del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma concluyó con precisión: “hacer estas síntesis teóricas nos permite avanzar en el análisis de cómo se manifiestan las violencias en los lugares de trabajo y en las estructuras sindicales, acumular, sistematizar y entender mejor nuestra realidad para poder accionar de forma más potente”.

Equipo de Comunicación ATE Rosario

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