Como todos
los años, ATE y CTA dijeron presente en esta 29° edición del Encuentro Nacional
de Mujeres. Durante las tres jornadas las compañeras de nuestro gremio
debatieron y compartieron experiencias junto a miles de militantes de decenas
de organizaciones sociales, políticas, sindicales y territoriales de todo el país.
“Nos llamó
mucho la atención porque es la primera vez que vemos a tantas mujeres de
distintas organizaciones sindicales, sociales y políticas”, asegura Ariadne
García, quien forma parte de la Asociación de Funcionarios del Ministerio de
Ganadería Agricultura y Pesca (AFGAP) e integra la Secretaria de Género de COFE
y PIT-CNT de Uruguay. En la misma línea, reconoce: “Es muy interesante ver la
dinámica que se da en los talleres, donde cada una expresa sus voluntades y
miradas para luego sacar conclusiones finales. Es para resaltar cómo allí se
cruzan posiciones tan disímiles manteniendo un intercambio de ideas con respeto”.
Ariadne, al
igual que Victoria Fajian -de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP)
y también activa militante del área de género de la Confederación- afirman que
lo vivido en Salta es “una nueva experiencia porque en Uruguay esto no se da,
no tenemos un encuentro nacional de mujeres, y menos con esta masividad. Nunca
logramos articular a tantas organizaciones para realizar una actividad que
trate temas tan variados relacionados al género. Las experiencias similares que
tenemos son sobre cuestiones particulares, como pueden ser el aborto, las
mujeres afrodescendientes, violencia de género, etc.”
Hay que
recordar que el Encuentro Nacional de Mujeres ya es un clásico que cuenta con
una historia de larga data. La primera edición se realizó en la Ciudad de Buenos
Aires en 1985, apenas dos años después del regreso de la democracia. Año a año
la cantidad de mujeres asistentes aumenta, como así también la cantidad de
talleres y comisiones que debaten las más diversas temáticas que atañen al
género. Si bien Salta, anfitriona en este 2014, ya recibió una antigua edición,
cada año se elige una nueva ciudad para recibir a las miles de compañeras que
recorren tantos kilómetros para encontrar.
“Fue muy
importante la participación de las compañeras porque creemos que debemos
estrechar aun más los lazos entre los pueblos y nuestras organizaciones, y esto
fue una buena oportunidad para hacerlo. La idea es que este acercamiento
continúe para que desde ambos lados nos nutramos de experiencias como ésta”,
expresó Marta Galante, directora del Departamento de Género e Igualdad de
Oportunidades del Consejo Directivo Nacional de ATE.
Derechos de la mujer en Uruguay
“A
diferencia de en Argentina, en Uruguay la Iglesia no tiene ningún tipo de
injerencia en las políticas de Estado”, explica Victoria Fajian, bibliotecóloga
que trabaja en talleres de lectura para la recuperación en el hospital
psiquiátrico Vilardebó de Montevideo.
Tras casi
veinte años de acción organizada, en 1932 las mujeres obtuvieron el derecho a
voto, siendo Uruguay el segundo país de la región en reconocerlo. Se
incorporaron al Parlamento en 1943, pero recién en 1968 una mujer ocupó una
cartera ministerial, sólo por un mes.
En una
decisión histórica adoptada en octubre de 2012, el presidente uruguayo José
Mujica promulgó una ley que despenaliza los abortos practicados durante las
primeras 12 semanas de gestación siempre que se cumplan ciertos procedimientos,
y en las primeras 14 semanas para casos de violación sexual. La ley supone un
avance notable para el ejercicio efectivo de los derechos humanos de las
mujeres y la prevención de abortos inseguros y clandestinos en la región.
Sin embargo,
Victoria aclara: “Eso no quiere decir que la participación de la mujer en el
ámbito sindical sea la ideal”. Las organizaciones sindicales uruguayas no
contemplan, a diferencia de en la Argentina, un cupo mínimo para la
representatividad femenina. Por ejemplo, en PIT-CNT hay sólo una mujer de los
15 miembros que conforman el Secretariado Ejecutivo, y dos mujeres titulares en
la mesa representativa, de los 45 integrantes.





