ATE

CLATE acepto las iniciativas del colectivo de mujeres de la Asociación Trabajadores del Estado, para el 8 de marzo y el 25 de noviembre

En el Congreso por los 50 años de la creación de la Confederación
Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE), el Departamento
de Género de  ATE  envió un documento y un video
proponiendo  a los congresales una
Jornada continental de Lucha y movilizaciones para el 8 de Marzo, el día
Internacional de la Mujer Trabajadora.

La presentación incluye un compilado de acciones realizadas
en nuestro país y en países del continente, visibilizando la problemática de
las mujeres y la lucha por la concreción de derechos.

En el documento enviado, se propone la construcción de un
Paro Continental para el 25 de Noviembre, Día Internacional de Lucha contra las
Violencias hacia las Mujeres

La propuesta de nuestro sindicato fue aceptada. El 8 de
Marzo se realizaran movilizaciones en el continente en conmemoración de las
mujeres trabajadoras  y para comenzar la
construcción del paro continental

El documento  enviado por el Departamento de Genero de ATE
al Congreso cincuentenario de CLATE:

8 DE MARZO, DIA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

Este 8 de Marzo, día internacional de las Mujeres
Trabajadoras, nosotras las mujeres de ATE, proponemos Jornadas de Lucha y movilización,
con todas las mujeres de las organizaciones que están en CLATE, reivindicando a
las obreras textiles calcinadas en la fábrica en Nueva York, que perdieron la
vida por plantarse contra la patronal, parando contra la violencia de Género
que mata cuando reclamamos mejores condiciones laborales.

En nuestro país como también en los países del continente resuenan
constantemente las voces de las mujeres contra todo tipo de explotación, las
dictaduras, la desigualdad, la violencia machista y patriarcal, la
discriminación. Se escucha el cántico de miles de mujeres con las voces de
repudio en diferentes puntos de esta patria grande latinoamericana una y otra
vez. Desde hace años venimos reclamando lo que por derecho nos corresponde. El
derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Si lanzamos una mirada en el tiempo, vemos que muchas acciones,
articulaciones y luchas han sido la victoria de los pueblos de este continente,
que nos hace pensar en una larga trayectoria de construcción, de relaciones,
reflexiones, movilizaciones, aprendizajes y alianzas.

Estas acciones fueron por ejemplo la derrota hace 10 años del
ALCA, en Mar del Plata, donde una Campaña Continental nos permitió una
experiencia colectiva de resistencia y lucha, pudimos vivir un fuerte e intenso
proceso de fortalecimiento como sujetos políticos fuerte y fue construida
involucrando toda la región de las Américas, con un amplio espectro de
organizaciones y movimientos sociales. En Latinoamérica, el feminismo, debatió
la centralidad del tema del trabajo construyendo una acción orientada al cuestionamiento
global al sistema capitalista y patriarcal. Se plantearon alternativas que
generaran igualdad, teniendo como eje la cuestión de la soberanía y
autodeterminación de los pueblos, con una perspectiva de igualdad entre mujeres
y hombres, y manejarse desde su carácter antipatriarcal, antirracista, anticapitalista
y en armonía con la naturaleza. Cuestionando fuertemente la militarización de
los territorios, y construyendo la autonomía económica de las mujeres para su
independencia.

Hace 31 años en Argentina, nació el Encuentro Nacional de Mujeres
(ENM), espacio de discusión política único en su tipo en América y Europa, que
reúne miles de mujeres amas de casas, sindicalistas, religiosas, de la cultura,
legisladoras, trabajadoras del estado, privadas, de pueblos originarios, etc.
que en horizontalidad debaten las problemáticas del género. 70.000 mujeres se
reunieron en el 2016 en la ciudad de Rosario-Santa Fé acordando siempre por
consenso, los temas que a lo largo de los años se fueron presentando en ante-proyectos
en la legislatura nacional logrando se avance en derechos hacia las mujeres.
Como resultado de esta unidad feminista, hay leyes hoy vigentes como la del
“Matrimonio igualitario”, “el divorcio”, “la de Trata de personas” o la de
“Violencia de Género”. Otros proyectos como la Interrupción voluntaria del
embarazo, donde sistemáticamente pierde estado parlamentario, los legisladores no
se atreven, o no quieren tratar este temas por 5ta vez presentado sin lograr el
quórum para su tratamiento. Las mujeres organizadas en movimientos o solas pero
con conciencia de los derechos que nos asisten, pedimos a los gobiernos leyes
que nos protejan, que nos permitan avanzar en el derecho a la vida, la salud,
la autonomía real de las mujeres. Reclamamos
simplemente DERECHOS.

Propiciamos un nuevo cambio cultural y social, que nos
permita avanzar con nuevas prácticas de relaciones en donde el poder no sea el
instrumento de tensión desigual entre varones y mujeres. Son muchos los
derechos conseguidos pero seguimos debatiendo las problemáticas de las mujeres
a lo largo y ancho de los países componentes de la CLATE, tratando de instalar
espacios de discusión y debate para poder construir conjuntamente los derechos
que todavía no hemos podido alcanzar. La realidad de las mujeres es similar en
cada uno de los países que la integran. La violencia ejercida hacia las mujeres
es el hilo conductor que nos iguala a todas en cada país de este continente. Laura
Leonor Vázquez Pineda, fue asesinada en Guatemala por defender su territorio
ante el avance de la minería. O en Colombia el asesinato de las defensoras de
la paz verdadera, Yaneth Alejandra Calvache y Emilsen Mayuoma mujeres víctimas de
la violencia sistemática de guerrilleros y paramilitares. En honduras, la cra
Berta Cáceres, asesinada por luchar contra la construcción de la represa Agua
Zarca. En Chile, la muerte de la activista del pueblo mapuche, Macarena Valdez,
luchando contra la instalación de una central de energía renovable conjuntamente
con otras cras que defienden derechos a la vida. Máxima Acuña, campesina de los
Andes Peruanos que resiste a pesar de las amenazas de muerte por no permitir la
instalación de la minera en Tragadero Grande fuente de agua y vida en ese territorio.
En México si bien no hay cifras oficiales, pero si un registro imparable de
mujeres desaparecidas o encontradas muertas en los últimos 20 años. En nuestro
país, Argentina, entre el año 2008 y 2015 fueron asesinadas 2094 mujeres produciéndose
una muerte cada 30 hs. En el año 2015, solamente por abortos clandestinos más
de 600 muertes se produjeron por esta práctica ya que todavía no somos libres
de decidir sobre los embarazos no deseados. Violencias que nos identifican y nos
hermanan a las mujeres latinoamericanas. Por nombrar algunas situaciones de
violencias en el continente. El sistema capitalista atraviesa a la clase
trabajadora, pero en forma diferenciada a las mujeres. Sigue sometiendo a mujeres
y varones acrecentando las desigualdades de género.

También las condiciones socioeconómicas son diferentes, y esto
acrecienta las diferencias a la accesibilidad de derechos. El patriarcado,
socio principal del capitalismo, profundiza la asimetría de poder a la que
somos sometidas las mujeres. Este poder sin dudas es ejercido a través de la
violencia en todos sus aspectos a la cohesión del cuerpo y de la mente de las
mujeres para dominarnos y paralizarnos.

Este sistema nos diferencia con los varones ante la realidad
de “igual trabajo, menor salario” siempre en perjuicio por ser mujeres. En el
trabajo de los cuidados las mujeres, en la mayoría de los casos, no perciben
ningún tipo de remuneración, tampoco reconocido por ninguno de los países (a
excepción de Uruguay que tiene ley sobre cuidados de adultos mayores y niños).
El trabajo doméstico y del cuidado permite mantener las condiciones de
explotación y de sobreexplotación de trabajo en los países de América, puesto
que genera y transfiere valor, aunque no pase por el mercado como el trabajo
asalariado siendo el de los más esforzados.

Estas formas de dominación se construyen desde lo cultural, político
e ideológico naturalizando los estereotipos, reafirmando la sumisión y
explotación hacia las mujeres. La violencia es la herramienta que utilizan
estas dos formas de opresión que se traducen en brutalidad expresadas en los
femicidios, las violaciones, los abusos y las distintas formas de violencias a
tal punto que la mayoría de las veces solo a través de experiencias dolorosas y
en la mayoría de los casos solo colectivamente las mujeres podemos
re-pensarnos, transformarnos y reconstruirnos hacia nuestro  empoderamiento como mujeres libres. Muchas
instituciones del capitalismo (la iglesia, las religiones, la educación, la
prensa, las multinacionales y el Estado a través de todos sus aparatos)
refuerzan y son el sostén de la dominación del capital sobre el ser humano y
dentro de esa cadena de explotación, del varón sobre la mujer.

Nosotras como mujeres trabajadoras, como mujeres estatales, como
mujeres de CLATE, somos también atravesadas cotidianamente por esas violencias
y ese poder patriarcal. Nos vemos reflejadas en cada mujer, en cada país de
este continente, sintiendo la forma más cruda de la violencia hacia las mujeres
cuando nos asesinan a alguna compañera querida.

En estos gobiernos pseudo progresistas liberales, etc. donde
el capitalismo impone los ajustes, tarifazos, se acrecienta la pobreza y el
achicamiento del Estado, las mujeres nos llevamos la peor parte: la pobreza
tiene rostro femenino y nos coarta la libertad de decir no cuando estamos
dentro del círculo de la violencia. Y las mujeres del continente nos
preguntamos todos los días ¿cómo terminar con esa violencia de género que nos
mata cotidianamente solo por nuestra condición de ser mujeres? Nos revelamos
saliendo a las calles, alzando nuestras voces.

Aquí hubo un 3 de Junio, bajo la consigna NI UNA MENOS, donde la sociedad en su
conjunto, inundaron las plazas y las calles diciendo BASTA DE FEMICIDIOS. En el año 2016 salimos masivamente a la calle
y logramos demostrar la potencia organizada que tenemos las mujeres cuando
ponemos por sobre todo la defensa de nuestras vidas y nuestros derechos.

Tuvimos la iniciativa de parar. Nos movilizamos y nos auto-defendimos.
Cuando nos tocaron a una, respondimos todas. Y el 19 de Octubre, Nosotras
Paramos. Nuestra organización, ATE, tuvo lucidez para dar respuesta, siendo una
de las primeras organizaciones sindicales que convocaron a organizar el primer
Paro Nacional de Mujeres que, lejos de ser algo meramente simbólico, representó
un paro efectivo a nivel nacional. Fue un hito histórico en la lucha de nuestro
país, no solamente en el movimiento de mujeres, que está mostrando las nuevas
formas de organización y la capacidad de protagonizar acciones que nos unifican
más allá de la diversidad política.

Paramos contra los femicidios, que son el punto más alto de una
trama de violencias, que piensa nuestros cuerpos como cosas a usar y descartar,
a romper y saquear. Apunta al disciplinamiento de las mujeres y de todas las
personas que se rebelan contra los roles que esta sociedad defiende a capa y
espada. Luchar contra esas violencias exige una respuesta múltiple. Nos implica
a todas y todos. Siendo similar la realidad de las mujeres latinoamericanas en
los países que la componen, los abusos de poder en las diferentes formas de
violencias tienen rostro y nombres de mujeres. Creemos necesario la
construcción de un PARO DE MUJERES EN
LATINOAMERICA
, donde organizadamente digamos NO MAS VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES cualquiera sea el tipo de
violencia a la que somos sometida.

Seamos miles de mujeres en el continente diciendo ¡Basta de matar
a nuestras mujeres! ¡Basta de condiciones laborales precarias! ¡Basta de
despidos! ¡Basta de Mujeres en la Trata de personas! ¡Basta de violencia
obstétrica! Demostremos a los poderes judiciales y a los gobiernos respectivos
que se nos está acabando la paciencia. Alguien tiene que hacer algo.

Nosotras vamos a seguir estando en la calle porque no
podemos permitir que maten ni a una sola mujer más. Todas somos valiosas, todas
tenemos un proyecto de vida, todas tenemos un futuro. Digamos fuertemente para
que todos nos escuchen: “Si mi vida no vale nada, produzcan sin mi”. Queremos
vivir con plenos derechos sobre nuestras vidas, sobre nuestros cuerpos. Que la
unidad de las mujeres latinoamericanas avance en la defensa de los derechos de
las mujeres, pero también avance en poder mostrar caminos de construcción
popular que hoy necesitamos afianzar, recrear e inventar.

Instamos a las organizaciones que integran la CLATE, que se manifiesten
en contra de todo tipo de violencias, se organicen para erradicar la misma de
la organización a la cual pertenecen y de la sociedad. MUJERES DE LATINOAMÉRICA, ESTE 8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA,
JORNADA DE LUCHA Y MOVILIZACIÓN. HAGAMOS UN PARO DE MUJERES EL PRÓXIMO 25 DE
NOVIEMBRE, DICIENDO BASTA DE VIOLENCIA HACIA NOSOTRAS Y SIGAMOS MARCHANDO HASTA
QUE TODAS SEAMOS LIBRES.

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