Los
delegados de ATE se dividieron en 22 grupos para analizar el presente gremial y
sintetizar las discusiones libradas en los encuentros regionales, impulsados a
lo largo y ancho del país durante febrero pasado.
Cada
grupo, a su vez, estuvo integrado por cuatro grandes sectores de labor. El de
los trabajadores de los ministerios de Desarrollo Social, Trabajo, Turismo,
Ambiente y Salud. Otro con delegados en los ministerios de Agroindustria,
Producción, Transporte, y Energía y Minería. El de los empleados en los
ministerios de Cultura, Ciencia y Tecnología, y Educación y Deportes. Y por
último los de Presidencia de la Nación, Jefatura de Gabinete y los ministerios
de Interior, Hacienda y Finanzas, Defensa, Función Pública, Comunicaciones,
Justicia y Derechos Humanos, y Seguridad.
En
línea con la histórica conducta de que en ATE deciden las asambleas, los
trabajadores discutieron cómo garantizar la elección de delegados en cada
sector de labor para volver a ser el sindicato mayoritario en el Estado
nacional. En este sentido, trazaron tácticas para alcanzar allí los 60 mil
afiliados y superar el 10% de la afiliación en todos los ministerios,
organismos y empresas.
En
segundo lugar, las comisiones abordaron los criterios para organizarse de
manera representativa dentro de la estructura del sindicato, garantizando
ciertos aspectos fundamentales. Por ejemplo, la proporción de los distintos
sectores constituyentes del convenio colectivo de trabajo en sus coordinaciones
nacionales, de acuerdo la cantidad de afiliados y presencia territorial.
Asimismo,
intercambiaron opiniones sobre las formas de articulación entre sectores para
potenciar la intervención del sindicato en la definición del rol del Estado y
las políticas públicas. Se habló de asegurar el funcionamiento de plenarios,
comisiones específicas, la participación en federaciones integradas por ATE y la
construcción de nuevos espacios.
Por
último, los 700 delegados relataron sus últimas experiencias en los procesos de
lucha abiertos, para darles continuidad unificada y nacionalmente. Cabe
destacar que mañana 31 de marzo vencen miles de contratos en el Estado
nacional, lo que pone en pie de guerra a los trabajadores ante la posibilidad
de nuevos despidos.
En
esta dirección, estudiaron la convocatoria a un paro nacional con
movilizaciones para abril, que demande la reincorporación de los trabajadores
despedidos, la apertura de la paritaria nacional por aumento de salarios y el
pase a planta permanente para terminar con la precariedad laboral en el Estado.
Establecieron también respaldar cada una de las medidas de fuerza que realicen
los consejos provinciales, seccionales y asambleas, y participar activamente en
las jornadas de debate público sobre el rol de Estado y sus políticas,
convocadas por ATE para abril y mayo.





