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Sin la presencia física de Hebe de Bonafini, histórica militante de Madres de Plaza de Mayo, y camino a los 40 años de democracia, reflexiones y balances de lo que dejó el 2022 y lo que falta profundizar.

El 10 de diciembre se conmemoró un nuevo Día Internacional de los Derechos Humanos. Sin la presencia física de Hebe de Bonafini, histórica militante de Madres de Plaza de Mayo, y camino a los 40 años de democracia, reflexiones y balances de lo que dejó el 2022 y lo que falta profundizar. 

“El 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos y que a su vez en nuestro país coincidió con el de la Restauración de la Democracia, nos encuentra en alerta no sólo con respecto de la vigencia de Derechos Humanos, sino también, por la avanzada de grupos poderosos de derecha y de nuevas derechas extremas que están tensionando la institucionalidad y poniendo en peligro el Estado de Derecho”, reflexionaron desde el Departamento de Derechos de los Pueblos, a cargo de María José Cano.

América Latina, fue y es territorio de innumerables violaciones a los derechos humanos materializadas en la agudización de la desigualdad, pobreza y el hambre, donde la violencia y represión, la criminalización, persecución y asesinato de líderes y lideresas tienden a constituirse en acción política junto con el avance de posiciones negacionistas y la profundización de discursos de odio, llevando al camino de la destrucción derechos históricamente conquistados. 

En Argentina, puede verse reflejado en el intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner con funcionarixs judiciales decididxs a no investigar a fondo y garantizar su esclarecimiento; y el fallo condenatorio en primera instancia que la tiene como protagonista también y que la inhabilita para ejercer cargos públicos, en un proceso repleto de nulidades y en una clara violación a todas las garantías constitucionales. Lxs presxs por luchar, como Milagro Sala o las cuatro hermanas mapuche con sus hijxs; la represión policial por el odio racial y a las minorías, el gatillo fácil, el destrato a migrantes; el despojo de tierras, el avance de proyectos extractivistas arrasando derechos humanos, ancestrales y de la madre tierra, entre otros, marcan también la agenda contemporánea en materia de derechos humanos.

El momento y contexto histórico determinan para ATE “la necesidad de profundizar los debates y reflexiones colectivas cimentadas sobre los valores democráticos, para avanzar en la construcción de un nuevo mejor consenso en materia de defensa, protección y vigencia de Derechos Humanos y de los Pueblos. Un nuevo mejor consenso fundamental para favorecer experiencias de lucha populares, por condiciones de vida digna para todxs”. 

“Un nuevo mejor consenso” -subrayan- “que nos encuentre en la más amplia unidad junto a organismos de Derechos Humanos y organizaciones sociales y políticas. Un nuevo mejor consenso que fortalezca la participación y movilización popular en defensa de la democracia, guiado por el legado de lxs 30.000 y el camino de la Memoria, Verdad y Justicia, del Nunca Más”.

Compañera Hebe, ni un paso atrás

Hebe de Bonafini  fue una líder histórica de Madres de Plaza de Mayo y defensora de los Derechos Humanos. Falleció el domingo 20 de noviembre en la provincia de Buenos Aires a los 93 años.

“Compartiendo con distintas voces en el marco de su partida física la mayor enseñanza que nos dejó, es que la vida es lucha y que no se abandona. Que no seamos complacientes. No dar ni un paso atrás. Hebe y las Madres nos han enseñado cómo convertir aquellos sentimientos nacidos del horror de la dictadura en lucha, en amor, en solidaridad.  Hebe, las Madres, son faro, guía, camino a seguir”, señaló María José Cano. 

Cano también indicó: “Cada vez que la nombran a Hebe viene a mi mente una foto que circuló mucho: ella está con una canasta colgada de su brazo haciendo frente a la policía montada, en la segunda marcha de la resistencia en diciembre de 1982. Eso me hace pensarla y recordarla como una de las mejores en la resistencia. Pero también como una gran militante, de palabra aguda, solidaria y con un inclaudicable trabajo por la memoria, la verdad y la justicia y por la defensa de los derechos de los pueblos”. 

Por último la dirigente resaltó lo nodal que fue y es Hebe: “Para nosotros y nosotras militantes por los 30.000, Hebe es un ejemplo para continuar el objetivo de transformar la sociedad que se habían propuesto, por las Madres y Abuelas, porque no debe ocurrir Nunca Más. Porque es un principio que fortalece la democracia y porque los hechos que no se recuerdan suelen repetirse. Por eso es importante mantener viva la memoria”. 

Este fin de año nos tocó despedir a otra imprescindible. Haydeé Gastelú fue una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, siendo parte de la primera ronda del grupo, el 30 de abril de 1977. La dictadura cívico-militar-eclesial le arrebató a su hijo Horacio, víctima de la Masacre de Fátima, y eso la comprometió para siempre con la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia.
Esa lucha la llevó a recuperar sus restos y lograr enjuiciar a los responsables. Falleció el pasado 20 de diciembre, a los 94 años. Ella, como Hebe, también es faro y bandera para toda ATE.

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