ATE

Informe Político completo del Secretario General de ATE, Hugo ‘Cachorro’ Godoy, respaldado y aprobado por unanimidad por el 66º Congreso Ordinario realizado en Ensenada.

A continuación, el Informe Político de Hugo ‘Cachorro’ Godoy completo:

En primer lugar, muchas gracias a las compañeras y compañeros de este secretariado no solamente por compartir la conducción del Congreso de hoy, sino también por haber compartido con buena parte de ustedes los últimos doce años: Ocho como Secretario General y cuatro como Secretario General Adjunto.

Desde el 2014 hemos transitado juntos y juntas una etapa muy compleja del país y de nuestra organización. La crisis de fracturas y divisiones en el campo popular de alguna manera fue el origen principal de que en octubre de 2015 por primera vez en buena parte de la historia de nuestro país los sectores de la oligarquía pudieran acceder al gobierno por la vía democrática. Desde Alvear en 1920 para acá no había sucedido. Los sectores de la oligarquía habían accedido al gobierno vía golpes de Estado.

Y nosotros desde el 2014 y 2015 tuvimos que transitar que esos debates internos mal canalizados y expresados en términos de fracturas y divisiones del campo popular impactaran en la realidad de nuestro gremio. Particularmente de la agrupación que había recuperado el sindicato en 1984 encabezada, entre otros, por Víctor De Gennaro, por Héctor Quagliaro, por Germán Abdala, y por compañeras y compañeros que habían transitado en los años de la dictadura los despidos, las persecuciones, las expulsiones del sindicato. Eso había sido producto de políticas que habían transformado al Secretario General de un sindicato con elecciones democráticas en un alcahuete obsecuente y agente de la dictadura, que fue Horvath. De aquí, de Ensenada, salió Horvath.

Cuando los procesos políticos y los debates al interior de los movimientos populares no se procesan correctamente pueden terminar, como nos ha sucedido, siendo funcionales al poder –y agentes del mismo, inclusive-. O también agentes de la división y del debilitamiento. Nosotros en el 2014 comenzamos con eso en la CTA Autónoma, que en ese momento estaba encabezada por un compañero de ATE, y se terminó de reflejar en las elecciones del 2015 cuando esa misma agrupación se fracturó y, de las cinco listas que participamos de las elecciones de ese año, tres estaban encabezadas por compañeros y compañeras que provenían de la Lista Verde.

Ese momento de mayor debilidad de nuestra agrupación y, por lo tanto, de nuestro gremio, nos encontró en el momento más difícil del país, que fue cuando Macri asumió el Gobierno. Y le dio continuidad a las políticas que ya la dictadura había inicialado con Videla y Martínez de Hoz, y a las que Menem le había dado continuidad, lo mismo que De la Rúa. Políticas de desestructuración y de destrucción del Estado Nacional para ponerlo al servicio de las multinacionales y de la servidumbre al imperio con su consecuente impacto de desocupación, pobreza y hambre.

Este 66º Congreso Ordinario no va a ser el último congreso de ATE del que voy a participar, pero con seguridad –a menos que haya una necesidad extrema de convocar a un Congreso Extraordinario en lo que queda de este año- será el último que me encuentre presidiéndolo. Y quiero reivindicar y valorar el trabajo de las compañeras y de los compañeros con quienes compartí desde el 2011 como Secretario General Adjunto y desde el 2015 como Secretario General durante dos períodos esta responsabilidad de conducir ATE en uno de los momentos históricos más difíciles no solamente de nuestra agrupación y de nuestro gremio, sino también del país.

En el país la situación continúa siendo de extrema gravedad, y puede llegar a ser peor a pesar de los esfuerzos heroicos que realizó nuestro pueblo. Nosotros desde ATE tenemos el orgullo de haber sido puntales fundamentales de la movilización y la lucha contra el macrismo. Fuimos la primera organización que un 24 de febrero de 2016 marchamos a Plaza de Mayo para pelear contra las políticas de ajuste y no dejamos de movilizarnos un solo día para enfrentar y posteriormente echar a Macri del gobierno en el 2019, abriendo un tiempo de esperanza.

Lamentablemente hoy, a casi cuatro años de esas elecciones de octubre de 2019, estamos en una situación de extrema gravedad porque este gobierno, que llegó ‘a cococho’ –diría mi abuela- de la movilización popular para enfrentar a las políticas neoliberales y para enfrentar la estafa que significó la deuda externa que contrajo Macri con el Fondo Monetario Internacional, ratificó esa deuda. Contrajeron una deuda de 44 mil millones de dólares que sigue siendo absolutamente impagable –al igual que la que había contraído Macri de 57 mil millones- y solamente para pagar la deuda de Macri, con el agravante de legalizar la estafa. Pero eso no sería lo peor sino que, desde que se aplica a rajatabla ese plan del Fondo Monetario Internacional, ha crecido la pobreza y el hambre en nuestro país, y ha crecido la precariedad laboral.

Hoy más de la mitad de la población económicamente activa en nuestro país es precaria. Y bueno, de esto mucho sabemos los trabajadores y las trabajadoras estatales, porque nuestra lucha cotidiana tiene mucho que ver con eso: Pelear por terminar con la precariedad en el Estado. No solo porque las y los trabajadores no la merecen y porque no corresponde, sino también porque cuando el Estado mismo realiza esa precariedad legaliza, promueve y alienta esa precarización en el ámbito privado, afectando al conjunto de la clase trabajadora.

O sea que en nuestra lucha como trabajadoras y trabajadores nucleados en ATE –en este así como en otros planos, como cuando hablamos de políticas públicas o cuando hablamos de derechos laborales- cuando hablamos de la necesidad de construir un Estado democrático y popular no solamente tiene que ver con los derechos que tenemos como trabajadoras y como trabajadores, sino con la necesidad de pensar y luchar por y junto al conjunto de nuestro pueblo para construir una perspectiva de sociedad diferente.

Entonces, en este momento que estamos atravesando –un momento tan difícil que puede llegar a ser por responsabilidad de quienes no cumplieron con ese mandato de desarrollar desde el Gobierno políticas públicas que estén en las antípodas de las políticas neoliberales- se está haciendo de nuevo el campo orégano para promover la fragmentación del campo popular  para abrir el camino a que los sectores de la reacción nuevamente puedan acceder a la perspectiva de gobierno a través del voto democrático y del consenso de nuestra sociedad. Y sabemos, por lo que ellos mismos lo dicen, que están dispuestos a redoblar la apuesta que aplicaron entre los años 2015 y 2019.

Por lo tanto nuestra tarea es la de pelear para que el Gobierno recupere el rumbo de un sentido de políticas populares, para recuperar el sentido de que la unidad del movimiento popular nos permita ser capaces de llevar adelante un proyecto emancipador, de concretar la unidad para eso y, por lo tanto, generar condiciones para obtener en las elecciones presidenciales una perspectiva de triunfo de esa unidad del movimiento popular para enfrentar la reacción, pero también para marcar un rumbo que no sea repetir más de lo mismo, como está sucediendo ahora.

Somos conscientes de que los debates al interior de nuestro gremio, como al interior del conjunto de la clase trabajadora, subsisten porque somos parte de ese campo popular que está procesando los debates para construir una estrategia de poder que nos unifique y una estrategia de poder y un programa de perspectiva de gobierno para construir una sociedad mejor.

Para mí es de una profunda satisfacción que hayamos llegado a este Congreso asumiendo la tarea de haber transitado estos debates con mucha fuerza y con mucha decisión. Nos permitió tener esta conciencia que hayamos transitado estos últimos ocho años con la enorme satisfacción de haber superado la crisis en nuestra ATE y en nuestra Agrupación ANUSATE. Y de diez provincias que en el 2015 habíamos perdido como hermanas, pudimos reencontrarnos con muchos compañeros y compañeras de la Lista Verde y Blanca que se reintegraron a nuestra Lista Verde e inclusive con compañeras y compañeros que siguen siendo parte de la Verde y Blanca, pero que ya abandonaron y renunciaron a las políticas de provocaciones y violencia, como vivimos en el Confederal de Hotel Bauen, o de desviaciones del debate político poniendo la discusión en denuncias judiciales para que la justicia del sistema pueda ingresar en nuestro gremio.

En este período todos hemos aprendido, fundamentalmente porque hubo firmeza en el timón de esta conducción para dar este proceso y para incluso asumir que ese debate nos seguía impactando al interior de nuestra agrupación, pero que no podíamos repetir la historia del 2015. Porque ATE es un actor fundamental en la vida de la clase trabajadora en nuestro país, en la perspectiva de construir unidad del movimiento popular. Y es imposible ir a promover unidad del campo popular si no somos capaces de procesar nuestras diferencias, matices y contradicciones entre nosotros mismos de manera responsable y consciente. Y es esa mirada estratégica del momento que atravesamos como país y como clase trabajadora la que nos permitió, teniendo clara la mirada hacia afuera, poder definir correctamente adentro de nuestra casa.

Y entonces yo quiero agradecer a todas las compañeras y a todos los compañeros, particularmente a quienes estamos en esta conducción nacional y a quien yo agregaría, porque fue también parte fundamental de estos debates, al compañero Oscar de Isasi, que hayan asumido esta conciencia y esta responsabilidad; que hayamos tenido la capacidad de pensar en términos estratégicos, de sabernos parte de la clase trabajadora, de sabernos parte de los desafíos que tenemos hacia adelante. Porque si en este país sigue gobernando el Fondo Monetario Internacional, cualquiera sea el gobierno que asuma en diciembre próximo, la tarea como gremio y como trabajadores va a seguir siendo una de resistencia y de lucha.

Lo haremos como lo hicimos cuando tuvimos que hacerlo en el último período. Ya lo habíamos hecho antes contra la dictadura, cuando habían echado a los compañeros o los habían expulsado del sindicato. Algunos ni siquiera estábamos en ATE. Yo estaba preso en esa época, y me enteré de que existía un Congreso de trabajadores estatales porque un compañero de Misiones, Julio, con quien estábamos presos juntos en la Unidad 9, dijo ‘hay un Congreso de trabajadores que nos manda la solidaridad a los presos políticos’. Con el tiempo me enteré que esa salutación venía de la Agrupación ANUSATE.

Después conocí a Germán y a Víctor y, apenas ingresé al Estado, me incorporé al gremio. Y cuando me incorporé y el Secretario General se enteró de que estaba afiliado, me sacó del padrón. Estuve nueve meses peleando para que me reincorporaran al padrón y recuerdo bien que en una nota firmada por Víctor De Gennaro enviada al que era Secretario General en La Plata le dijo ‘con Horvath terminamos con la práctica de la expulsión para quienes piensan políticamente diferente y terminamos con la práctica de las intervenciones por parte del Consejo Directivo Nacional para acallar diferencias, las contradicciones se deben resolver democráticamente’. Y fue así como me devolvieron la afiliación, me incorporaron en el padrón, me hicieron los descuentos, y bueno, aquí estamos.

Esos valores que incorporó nuestra agrupación son los que nos siguen guiando, aunque tengamos diferencias, aunque tengamos que ir a las urnas en distintas provincias o inclusive en listas nacionales. Porque, además de la Lista Verde, se presentó también la lista la Lista Verde y Blanca, que integraba la compañera Pilar Sagredo, y la Lista Multicolor. Hay que ser muy respetuoso del mandato de los trabajadores y trabajadoras en las urnas, porque esa democratización de nuestro gremio, como la democratización de todas las instituciones en nuestra sociedad, es lo que nos va a permitir que esta democracia no siga siendo una democracia restringida y limitada como la que tenemos, y en donde una supuesta institución de valor republicano como el Poder Judicial es el más aristocrático de todos los poderes que hay en la Argentina. Tenemos una Corte Suprema de la Injusticia que quiere gobernar por encima del mandato popular.

Quiero valorar estas cosas, porque estos debates los transitamos juntos y juntas, estas responsabilidades de superar la crisis al interior de nuestro gremio y de superar la crisis en nuestra CTA autónoma. No nos tenemos que olvidar que cuando se pierde de vista esta mirada estratégica y se piensa con el ombligo terminamos queriendo imitar a lo que hace un modelo sindical que está en las antípodas del nuevo modelo que queremos construir.

Fue lo que dije el día en que asumí, el 6 de noviembre de 2015: Quienes creyeron que tenían más poder porque tenían matones o porque utilizaban las prácticas del cegetismo en el manejo de su sindicato no tenían lugar en ATE y no íbamos a permitir esas prácticas. De hecho, no solamente superamos la crisis en este tiempo al interior de nuestro gremio, sino que también superamos la crisis al interior de nuestra CTA. Y para mí fue una enorme satisfacción y orgullo poder apreciar la alegría y la satisfacción de todos los compañeros y compañeras de organizaciones hermanas que están en nuestra CTA –que entre paréntesis una semana antes la justicia había expresado la validez de las elecciones en el 2018 que nos quisieron negar y la validez por lo tanto de las elecciones en el 2022 que también nos quisieron negar-. Hoy somos legítimos y absolutamente legales.

La alegría que tenían esos compañeros y compañeras cuando anunciamos junto a Rody, el ‘Colo’ y Mercedes, entre otros, el acuerdo al que habíamos arribado en nuestra agrupación. Yo sentí una enorme alegría y satisfacción porque ATE trasciende sus propios límites y cada uno de los dirigentes y dirigentas que somos parte de ATE tiene que ser muy consciente de eso. Trascendemos los propios límites de nuestro sindicato y hemos construido una experiencia de estrategia y de intervención política de los trabajadores estatales que abona y alienta prácticas, modelos organizativos e iniciativas políticas a muchos sectores del campo popular, particularmente de la clase trabajadora.

Yo quiero decir todo esto porque quiero disfrutar de este momento. Aunque es un momento complejo por los desafíos que tenemos que asumir para enfrentar al poder que nos instala el hambre, la pobreza y la dependencia. Tenemos que asumir el desafío de construir una democracia más plena y de, por lo tanto, construir un Estado democrático y popular, temas pendientes en nuestra Argentina. Y tenemos que asumir el desafío de seguir transitando el trabajo de unidad, porque las contradicciones no desaparecen mágicamente el día que se termina de armar una lista o al otro día de la elección, gane quien gane. En todo caso se generan mejores condiciones para procesar esos debates poniendo siempre por delante la perspectiva estratégica de lucha de la clase trabajadora por sobre el poder que nos oprime.

Si somos conscientes de eso, yo estoy convencido de que podemos sostener este proceso que iniciamos hace mucho tiempo, cuando se fundó la Agrupación ANUSATE –aunque la mayoría de los que estamos acá, no estábamos-. Me han llegado a decir que la agrupación no existe más, y es probable que se haya transformado, pero los valores tienen que seguir perennes, sostenidos en el tiempo. Son esos valores los que nos tienen que seguir alentando para procesar momentos de mucha incertidumbre y complejidades en el escenario político de nuestra sociedad. No peleamos con un intendente, con un gobernador, con un presidente; peleamos con la decisión de un imperio que quiere hacer desaparecer a la Argentina como la conocimos. Y si hace mucho tiempo atrás, cuando desde ATE y desde la CTA hicimos la Marcha Grande o hicimos la Marcha del Trabajo y dijimos ‘quieren dividir las regiones de nuestro país’, hoy esa práctica ha vuelto a instalarse como objetivo. Lo ha dicho hasta el propio Gobernador Cornejo de Mendoza, una de las expresiones más cabales del neoliberalismo, que estaba decidido a independizar esa provincia de la República. O lo dijo el propio actual Gobernador de Jujuy cuando promovió desde esa provincia condiciones para el golpe de Estado en Bolivia para derrocar al compañero Evo.

Las estrategias del poder para fragmentar a la sociedad y para fragmentar a nuestra Nación, son el centro de su estrategia. Por lo tanto, el centro de nuestra estrategia es la unidad, la integración, el pensamiento estratégico, el pensamiento como clase. Y es esto lo que yo estoy seguro que nos va a seguir guiando.

Vamos a abordar ahora, en este Congreso Ordinario, la aprobación de la Memoria y el Balance, y lo vamos a poner a consideración de todos ustedes. Vamos a pasar un video para no andar leyendo pesadas crónicas. Todos tienen en su poder la Memoria, el trabajo que han hecho los compañeros del Equipo de Comunicación es riquísimo, como siempre. Creo que en el video están expresadas buena parte de las cosas que hicimos todos y todas a lo largo y a lo ancho del país.

Después vamos a ir a un Congreso Extraordinario donde además de aprobar, de poner a consideración y de elegir a la Junta Electoral, vamos a poner en debate la necesidad de convocar a un Paro Nacional para el mes de junio. Porque parece que al Presidente no le alcanzó con firmar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, sino que ahora firma decretos de aumentos y anula la Paritaria, haciendo acuerdos con su amiguito sindical para volver a épocas que parecían superadas. No solamente firma aumentos ‘pedorros’, en cuotas y sin resolver el problema principal de la inflación, tras la cual corremos permanentemente, sino que sostiene el origen principal de la inflación en nuestro país.

¿Hay especulación de los grupos formadores de precios? Sí, es cierto. ¿Hay traslado mecánico de los precios internacionales al mercado interno? Sí, es cierto. ¿Es cierto que los empresarios, cuando aumentan los commodities, aumentan el precio de la harina, de la carne y de los insumos básicos en la Argentina? Sí, es cierto. ¿Es cierto que cuando bajan el valor de los commodities a nivel internacional los precios no bajan en la Argentina? También es cierto. Pero el motivo central, principal de generación de la inflación de nuestro país es la aplicación de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional.

Es esta realidad donde el problema no es que no tenemos dólares en la Argentina. En la Argentina se generan riquezas permanentemente. El problema principal es que en la Argentina sigue rigiendo una Ley de la democracia que nació como decreto de Martínez de Hoz de la dictadura para ordenar el funcionamiento de las entidades financieras. Sigue rigiendo en la Argentina a 40 años de democracia. Y si no se resuelven esas cosas lamentablemente me parece que este Presidente se va a ir con la vergüenza de no haber tenido siquiera el coraje de intentar enfrentar esas posibilidades.

Por eso, para nosotros realizar un Paro Nacional en el mes de junio no solamente tiene que ver con los intereses que tenemos como trabajadores y trabajadoras estatales, sino que también tiene que ver con la necesidad de que en este escaso período de tiempo que le queda a este Gobierno, pueda, presionado por la capacidad de lucha de nuestro pueblo, establecer políticas o medidas de redistribución del ingreso que alienten a la esperanza y no sigan sembrando la desesperanza y el desaliento, que es el terreno más propicio para que vuelvan los sectores conservadores y reaccionarios al gobierno por la vía democrática.

Entonces, nuestro Paro y nuestra Movilización no solamente tienen que ver con los derechos que defendemos como trabajadores estatales, sino con las necesidades políticas que tenemos como pueblo para poder cambiar el rumbo en el poco período que queda y abrir perspectivas de esperanza en el período que se va a abrir a partir de las elecciones. Y, como es parte de nuestra realidad, no quiero dejar de mencionarlo porque tiene que ver con esto: No voy a poner ni pongo todas las responsabilidades en el Presidente de la Nación. Lamentablemente hay prácticas que siguen sosteniendo la división y las fragmentaciones del campo popular y nosotros tenemos que animarnos a debatir para que se superen.

Cuando con muchos compañeros y compañeras que habíamos sido capaces de unir nuestras fuerzas para que el 17 de octubre de 2022 hayamos inundado la plaza con representaciones de distintos sectores sindicales y políticos y conmemorado esa fecha, que era claramente la contracara de un acto cerrado que hacían los gordos de la CGT, en el estadio de Defensores de Belgrano, en Plaza de Mayo construimos una propuesta que se instaló ese día basada en la soberanía y en la justicia social, y emitimos muchas propuestas de lo que habíamos venido elaborando como trabajadores y como trabajadoras. Y tuve el privilegio, como Secretario General de la CTA Autónoma, de intervenir entre los oradores de ese acto.

Lamentablemente varios de esos sectores con quienes habíamos podido construir esa unidad después centraron su visión, su mirada, solamente en la estrategia de ‘es Cristina o nada’, y eso los iba a llevar a un callejón sin salida e iba a arrastrar a otros sectores, porque todos sabíamos que Cristina Fernández, que había transitado la tremenda experiencia de haber enfrentado un intento de magnicidio a tres centímetros de su cabeza y el armado de causas persecutorias, no estaba dispuesta a ser candidata. Y entonces una estrategia que solamente tuviera en cuenta lo electoral iba a naufragar. Por eso es que nosotros pusimos en marcha el 9 de marzo de este año un plan de lucha que va a culminar, en una primera etapa, en este Paro Nacional que vamos a hacer en junio. Pero cuando se terminaron de convencer de que no era solamente el tema de lo electoral y que no era solamente el tema de ‘Cristina o nada’, sino que había que avanzar en una convocatoria que integrara a otros sectores y que el debate no lo diera en otro lado que no fuera la propia Plaza de Mayo, fuimos invitados al acto del 25 de Mayo y allí estuvimos. Porque vimos signos de amplitud, porque vimos signos de debatir el programa de lo que necesitamos como perspectiva de gobierno.

Un programa que tiene que tener centralmente la idea de que el problema de la deuda externa es un problema político y debe resolverse políticamente y eso requiere movilización del pueblo para construir poder, para enfrentar y sacarnos de encima al Fondo. Que no puede haber discusión electoral si no se toman medidas para redistribuir el ingreso en la Argentina, y por eso es que nosotros seguimos reclamando un aumento de emergencia. Cristina habló de redistribuir. Para nosotros la unidad del movimiento popular y el programa de soberanía y justicia social son fundamentales. Eso es lo que guía las razones por las cuales estamos proponiendo a este Congreso desde esta conducción nacional la convocatoria al Paro Nacional de junio unidos no solamente con las organizaciones hermanas de la CTA autónoma, sino con otras organizaciones con las que venimos llevando adelante este plan de lucha y con las que estuvimos el 1º de mayo, el 18 de mayo, el 12 de abril. Y que queremos que se exprese en todo el territorio nacional.

Si no aparece un actor protagónico, que es el pueblo organizado en las calles, no hay posibilidad de modificar las relaciones de poder y no hay posibilidad de abrir la esperanza de evitar que vuelva la reacción al gobierno en octubre.

En el 2019 las elecciones de ATE eran tres días antes de las PASO, y dijimos ‘estas elecciones de ATE son un adelanto de la voluntad y decisión de nuestro pueblo no solamente de sostener el rumbo de la estrategia política de nuestra ATE, sino de intervenir para que en las PASO venza la perspectiva de ganarle al neoliberalismo’, y no nos equivocamos.

El paro de junio y las elecciones de ATE del 9 de agosto próximo tienen que tener el mismo sentido en esta oportunidad. Por eso es un profundo debate. En el marco del proceso electoral, no nos equivoquemos compañeros, no enfrentamos a otra lista hermana de nuestra ATE, enfrentamos la desesperanza y el desaliento de buena parte de nuestro pueblo que en el 2021 se expresó en cinco millones de votos que no participaron y que le dieron el triunfo a la derecha reaccionaria.

A nuestro enemigo lo tenemos en frente, no al costado nuestro. Al costado a lo sumo tenemos adversarios con pensamientos políticos y prácticas sindicales en las que diferimos, pero con los que vamos a tener que seguir juntos después de la elección y después de que asumamos, en este complejo escenario, la conducción en este tiempo político en la Argentina, que estoy seguro que es con los compañeros y compañeras que asuman esa responsabilidad, perdónenme si hay compañeros que no son de la Lista Verde, pero tengo que decirlo acá: Yo tengo mucha confianza en este equipo que va a asumir esta nueva etapa con Rody, con Mercedes, con el ‘Colo’, con Estérea, con Eduardo, que va a continuar siendo una referencia viva de la historia de ANUSATE, con Mirta, con Vicente, con Gustavo, y con nuevos compañeros y compañeras que se incorporan, como Vanina, a quien no puedo dejar de mencionar, ya que estamos aquí en la Provincia de Buenos Aires. Tengo mucha confianza de que esta conciencia de pensamiento estratégico nos va a seguir guiando, porque van a seguir tramos complejos.

Compañeras, compañeros, siempre nuestra confianza estuvo puesta en el pueblo, nuestra confianza para transitar momentos de diferencias y contradicciones, estuvo entre los trabajadores estatales. Por eso es que en el 2015 fuimos a las urnas con un padrón de 250.000 afiliados, y hoy vamos con un padrón de casi 330.000. Cuando fuimos a las elecciones en 2015, se votaba en 800 municipios de todo el país, en esta oportunidad se va a votar en 1.300.

Este camino estoy seguro, compañeras y compañeros, que ustedes lo van a seguir transitando y van a seguir siendo el orgullo del conjunto de la clase trabajadora, porque ATE es un ejemplo de construcción de un nuevo modelo sindical en la Argentina. Así que gracias por ser protagonistas de esto y por prestar atención a esta larga exposición. Gracias.

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