Todavía
regían en la Argentina los indultos y las leyes de Punto Final y Obediencia
Debida. No existían vehículos legales para procesar a los responsables de la
represión durante la última dictadura militar. Pero en España, el juez Baltasar
Garzón había comenzado a registrar testimonios que sirviesen de prueba para
enjuiciarlos allá.
Por
la CTA viajaron el entonces Secretario General, Víctor de Gennaro, Marta
Maffei, Víctor Mendivil, Alberto Morlachetti, Juan Carlos Camaño y Alberto
Piccinini, quienes presentaron un escrito redactado en colaboración con Claudio
Lozano, los abogados Juan Carlos Capurro y Horacio González, nutrido con los
datos filiatorios de más de 9 mil trabajadores asesinados o desaparecidos.
Casi
20 años después, De Gennaro, Mendivil, Lozano y González recordaron aquellos
días, acompañados del Secretario General de ATE, Hugo Godoy, el de la CTA
Capital, José Peralta, y la Secretaria de Derechos Humanos de la central
capital, Margarita Noia.
“Le
dimos al juez más de 5 mil folios. Mientras la mecanógrafa comenzaba a tomar
nota, lo miré a Garzón y le dije que no creía en ningún juez ni en ninguna
Justicia. Garzón le pidió entonces a la mecanógrafa que se fuera para poder
charlar: Estábamos emocionados, lloramos mucho. Habíamos tenido una dictadura
asesina, militares corruptos y torturadores”, recordó Víctor de Gennaro.
Claudio
Lozano, en tanto, precisó que el planteo de la CTA se distinguió de otros
porque denunciaba que la doctrina del terror era condición necesaria para
refundar la estructura económica social y política en la Argentina de aquella
década.
“La
doctrina represiva era un salto respecto a la doctrina de seguridad nacional:
no planteaba la necesidad de contener a los movimientos populares, sino
aniquilar a las organizaciones populares, lo que implicaba que la estrategia
económica a adoptar no buscaba resolver conflicto económico alguno, sino que
estaba dirigida a desmontar las unidades productivas que habían hecho posible
el desarrollo y la fortaleza del movimiento obrero, como así también la
creación de alianzas sociales que habían cuestionado el poder, la distribución
del ingreso y la riqueza de nuestro país”, agregó Lozano.
El
ex diputado señaló además que la CTA puso blanco sobre negro en otra cuestión:
“En el marco de la clandestinidad, había habido resistencia de los trabajadores
antes y después del paro del ‘79 y de la jornada histórica de marzo de 1982”.
Víctor
Mendivil, por su parte, enumeró los decretos y las leyes creadas para
ilegalizar al movimiento obrero. “Fue una ingeniería creada para convertirnos
en delincuentes, cuando en verdad lo que hacíamos era enfrentar las políticas
que se daban en ese momento y plantear la aparición de los compañeros
desaparecidos, la libertad de los detenidos y el retorno de los exiliados”.
Para
finalizar, el abogado Horacio González destacó por sobre todo la decisión
política de la CTA: “No era un problema jurídico, sino una decisión política
acompañada jurídicamente, como en casi todos los ámbitos en los que la central
plantea sus luchas y objetivos. El derecho acompaña a las luchas sociales, el
derecho acompaña a las luchas políticas y el derecho progresa en la medida en
que progresa la sociedad y en la medida en que los pueblos avanzan.”
Víctor
Mendivil, por su parte, enumeró los decretos y las leyes creadas para
ilegalizar al movimiento obrero. “Fue una ingeniería creada
para convertirnos en delincuentes, cuando en verdad lo que hacíamos era
enfrentar las políticas que se daban en ese momento y plantear la aparición de
los compañeros desaparecidos, la libertad de los detenidos y el retorno de los
exiliados”.
Para
finalizar, el abogado Horacio González destacó por sobre todo la decisión política
de la CTA: “No era un problema jurídico, sino una decisión política acompañada
jurídicamente, como en casi todos los ámbitos en los que la central plantea sus
luchas y objetivos. El derecho acompaña a las luchas sociales, el derecho
acompaña a las luchas políticas y el derecho progresa en la medida en que
progresa la sociedad y en la medida en que los pueblos avanzan.”





