ATE

Celebramos los 99 años de ATE recordando a las pioneras que forjaron las primeras luchas feministas dentro de nuestro espacio sindical. Hoy continuamos el inmenso trabajo que ellas comenzaron para erradicar la desigualdad de género y alcanzar una sociedad más justa y equitativa.

Corría junio de 1973 y las trabajadoras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) que reclamaban por la apertura de un jardín maternal llamaron la atención de la dirigencia sindical. Fue así que desde el Consejo Directivo de la Asociación Trabajadores del Estado, gremio al que estaban afiliadas, les encomendaron una tarea que ya empezaba a percibirse como necesaria: la de armar el Departamento de la Mujer. 

La responsabilidad recayó sobre Eva María Sarka, una joven eslovaca, nacionalizada argentina, docente de Ciencias de la Educación que participaba activamente de aquel reclamo en el INDEC. «En aquel tiempo el aparato del Estado estaba compuesto en su mayoría de mujeres y lo que observábamos, y nos pasaba a nosotras personalmente también, era que las mujeres no podían dedicarse a sus bebés, porque al tercer mes o algunas al mes y medio posterior al parto tenían que dejar de amamantar y de cuidarlos. No solamente era un tema de cuidado sino que es la construcción básica de lo que significa la afectividad, la salud mental y física, o sea la presencia de la madre y el padre hacen esas cosas, no solamente el amamantar. 

Armamos un grupo informal dentro del INDEC para analizar qué podíamos hacer y nos topamos con la Ley Palacios que decía que donde hubiera 50 mujeres debía conformarse una guardería. Fuimos a ver a diputadas pero nos dieron poca bolilla. No queríamos una guardería, sino un jardín maternal porque la guardería es guardar chicos y que el número  50 no fuera limitante, sino que lo importante era que hubiera un espacio para las mamás y los niños para que pudieran salir de su oficina o de su trabajo y darle de amamantar a su hijo en su mismo lugar de trabajo. Por eso pedimos que modifiquen la ley, que sea más flexible y que cambien el nombre de guardería por jardín maternal», rememora Eva Sarka sobre aquellos años.

Esa iniciativa muy pronto se convirtió en una mayor, motorizada por Eva y sus compañeras: organizadas, las mujeres de gran parte del sindicalismo nacional conformaron el primer Departamento de la Mujer de la CGT. El desempeño de Sarka llamó la atención del secretario de organización e interior, Luís Daldini, encargado de abrirle un espacio de participación en la sede del Consejo Nacional -conducido por Juan Horvath- por medio de un cargo no electivo. 

La iniciativa del jardín maternal no llegó a concretarse entonces, pero sí con el paso de los años, cuando Eva regresó de su exilio en España. Lo cierto fue que aquel justo reclamo fue desencadenante para que Daldini propusiera la idea sobre la creación de un espacio orgánico de participación de la mujer. Señala Sarka: “La ATE se convertiría en uno de los primeros gremios en contar con un espacio desde donde atender las problemáticas de la mujer desde el plano social, no solo de lo específicamente gremial. Uno de los objetivos centrales, estaba puesto en lograr la incorporación de la mujer en los distintos niveles de decisión gremial, y ser la expresión de las necesidades concretas de la mujer estatal en cada una de las diferentes ramas; crear cursos de capacitación de carácter permanentes, comprendiendo que es imprescindible que todo nuestro accionar estuviera iluminado por el siguiente lema: ‘somos las mujeres misioneras de la paz’.

Las pioneras comenzaron a luchar por una necesidad específica y de apoco se fueron comprometiendo a dar soluciones a cuestiones más amplias, Eva explica: «Cuando había problemáticas sociales, inundaciones, temas de salud o lo que fuera, salíamos a todas las filiales de ATE a juntar lo que fuera necesario como alimentos, ropa, medicamentos, para distribuirlo entre grupos sociales que estaban sufriendo una situación compleja. Hacíamos un trabajo social profundo.»

El 21 de noviembre de 1984, en el marco de la  recuperación sindical de ATE que logró ANUSATE, llegó otra pionera. Noelia Guzmán, la primera mujer en ocupar un lugar en el Consejo Directivo Nacional como secretaria administrativa, hoy presidenta del Centro Nacional de Jubiladxs y Pensionadxs de ATE.

En este tiempo de marea verde sindical, la reforma del Estatuto de ATE generó las condiciones necesarias para reconocer la participación de las compañeras en la vida  del sindicato. Es la compañera Mercedes Cabezas, trabajadora de SENASA y periodista, quien ocupa por primera vez el cargo de Secretaria General Adjunta de nuestra ATE.

Aquel Departamento de ATE hoy se convirtió en Secretaria Género y Diversidad, a cargo de Clarisa Gambera, quien de la siguiente manera describe todos esos años de lucha destinados a la erradicación de la desigualdad de género, que forjaron las pioneras, tarea que se continúa en el presente y es motor para el futuro: “El desafío de construir esta secretaría es una oportunidad histórica que se gestó con la militancia de muchas compañeras, que tiene como antecedentes el Departamento de la Mujer a cargo de Eva Sarka en 1973, olvidado durante años hasta el 2012 cuando las compañeras Marta Galante y Silvia León, sostuvieron la definición política de desarrollar el Departamento de Género Nacional y trabajar para que se pudiera replicar en las provincias. Hoy somos la continuidad de ese legado.

Nuestro trabajo sindical es luchar por los derechos de las trabajadoras que durante mucho tiempo no estábamos visibilizadas como personas a las que nos pasan, además de lo mismo que les pasa a nuestros compañeros, otras cosas en especial, como la necesidad de un jardín maternal y la violencia de la que hablamos hoy. Sigue siendo muy complejo, en ámbitos tan masculinizados y en sociedades que todavía son patriarcales, abrir espacios de género, diversidad, mujeres y hubo un tiempo donde eso se discontinuó. Pasamos por la dictadura, la resistencia y la recuperación de ATE. Pasaron muchos años hasta que nuestra ATE volvió a tener un departamento y hay un borramiento de las compañeras militantes pioneras, eso también es parte de nuestro legado y de quiénes somos hoy.

Vamos a hacer un gran esfuerzo para que no seamos solamente la secretaría que se encarga de recibir denuncias individuales sobre violencia de género, la violencia es un tema que nos importa para abordar cómo problema colectivo porque tiene que ver con una brecha de desigualdad que nos afecta y no es el único tema de esta secretaría. Creemos que para prevenir la violencia como problema hay que abordar nuestra participación en el sindicato aportando a la negociación colectiva, discutiendo coyuntura política y logrando incidir en las iniciativas en todos los ámbitos de nuestra ATE.”

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