La grave situación que atraviesa la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), principalmente debido a la crisis salarial y al recorte en el sector, trascendió las fronteras del país e impacta de forma directa en la seguridad aérea. Esto fue informado mediante una carta abierta emitida por ATE.
Marcelo Belelli, coordinador nacional de ATE-ANAC, subrayó: “La aviación se rige por un principio de confianza mutua internacional. Cuando un inspector de la ANAC certifica la aeronavegabilidad de un avión argentino, está emitiendo una garantía técnica que tiene validez más allá de las fronteras”.
Según explicó el dirigente, actualmente el organismo público enfrenta un cuadro crítico marcado por una pérdida salarial que ya alcanza el 65% del poder adquisitivo, sumado a amenazas de despidos y al incumplimiento de acuerdos previos con la Secretaría de Transporte. Este escenario da cuenta del debilitamiento del Estado en su rol de control y se traduce en consecuencias negativas colaterales globales.
“Si la fiscalización argentina falla por falta de personal capacitado, falta de capacidad operativas o por la asfixia económica de sus cuadros técnicos, Argentina comienza a «exportar riesgo», afirmó Belleli.
ATE advirtió que si el Gobierno nacional continúa con su política de habilitar la ‘colonización del espacio regulatorio’, imponiéndose la lógica de la maximización del lucro por sobre la seguridad, no solo es una irresponsabilidad institucional sino que deja desprotegida a la ciudadanía.
Finalmente el Sindicato señaló que la omisión del Estado argentino en sus compromisos internacionales con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) no es solo un problema doméstico sino una irresponsabilidad institucional. “Si los estándares de fiscalización continúan degradándose, las aeronaves y los aeropuertos argentinos dejarán de ser vistos como medios y espacios de transporte seguros, para ser percibidas como amenazas operacionales en el espacio aéreo y la industria aerocomercial internacional” concluyó.
Foto: Gentileza.





