En ocasión de conmemorarse este jueves 4 de diciembre el día del Minero, desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) se reivindica y destaca la trayectoria de los trabajadores y dirigentes mineros del socavón de Río Turbio: Luis Vidal Osorio (nacido en Puerto Natales- Chile-) y Rogelio Guanuco (de la comunidad Diaguita de Salta), recientemente fallecido, que fueron pioneros en la organización de la seccional ATE Río Turbio (1954-1960). Osorio también fue el mentor de la iniciativa en crear el Monumento al Minero en 1957, idea que luego fue recogida por Guanuco.
Sin embargo esta iniciativa tuvo que esperar para su inauguración hasta el 4 de diciembre de 1959. Ese día que se conmemora el día Santa Bárbara, virgen de los mineros, también se labra el acta de fundación de la localidad santacruceña de “28 de Noviembre”. Y el acta/documento, reseñando ambos hechos, fue firmada por Guanuco en nombre de la ATE Río Turbio, junto a las autoridades provinciales y comunales de la época, que aún hoy permanece enterrada en una caja de plomo, debajo del mástil de la Plaza San Miguel de Güemes, que se instaló tiempo más tarde.
Cabe destacarse la solidaridad de clase argentina-chilena de aquellos trabajadores que, en condiciones desfavorables de trabajo y remuneración, supieron darse una organización para hacer valer sus derechos ante la empresa nacional, y que tomara impulso a partir del Estado de Bienestar y Participación, impulsado por el Gobierno de Juan Perón.
También es dable destacar la contención de aquella identidad encontrada en la predisposición del Sindicato, que supo ver en la explotación carbonífera y sus trabajadores, no solo una valorización cuantitativa que sirviera a su crecimiento, sino el punto cualitativo que significaba el recurso nacional en la proyección de un Estado capitalista dependiente con posibilidades ciertas de independencia económica, y soberanía política, capaz de garantizar la justicia social.
En tercer lugar está la necesidad de establecer la identidad minera de manera pública, haciendo levantar un Monumento al Minero con su propio esfuerzo, al tiempo que elaborar un primer Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) donde quedase establecido el trabajo en condiciones y salarios dignos. Este último intento a lo largo de una quincena de años, estuvo dos veces a punto de concretarse en momentos de producirse procesos institucionales destituyentes, hasta que finalmente pudiera ser convalidado. Así surge el CCT de 1975, y del que el mismo Luis Vidal Osorio, junto a Ernesto Torrengo, fueran firmantes, junto a la participación, por primera vez en la historia de nuestro sindicalismo, de una mujer, Elisa Delion, trabajadora de YCF, y dirigente Seccional. Osorio y Guanuco, rescatados en su historia por ATE nacional, volvieron a reencontrarse en el año 2015 en la boca de Mina Nº 5, pudiendo recorrer su interior, y abrazar el Monumento al Minero que idearan y contribuyeran a su construcción.





