En el marco de la Nueva estatalidad impulsada por la Asociación Trabajadores del estado (ATE) el ex ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, aseveró que “las generaciones formadas con la recuperación de la democracia, dábamos por sentado una serie de acuerdos básicos, desde donde construimos nuestras diferencias. Con la llegada de Milei estos acuerdos han estallado”.
El ex ministro marca diferencia entre la práctica de un gobierno liberal a lo que representa en la realidad Milei, afirmando que “esto no es una oleada más de liberalismo, sí tiene mucho más que ver con el autoritarismo, con la intolerancia y con el fascismo”.
Avelluto entiende que entre las distintas expresiones de la política deben establecerse acuerdos que “nos alcancen a todas y todos. El primero es el trabajo digno, otro valor que compartimos es la legalidad y también por supuesto, la libertad en el sentido original del término, la libertad de pensar, la libertad de expresarse, la libertad de asociarse. El otro acuerdo es la igualdad ante la ley, una ausencia notoria en nuestra Argentina. Por eso es importante la centralidad del Estado, de las políticas públicas y de los bienes públicos en cualquier proyecto de desarrollo que queramos construir juntos”.

Dentro de lo que fue su disertación en el panel ‘Promoción de vida digna, inclusión y derechos’, el ex funcionario expresó que “primero tenemos que garantizar el cumplimiento y la ejecución de un piso de derechos. No podemos seguir proclamando derechos que después no se cumplen. Dentro de los derechos que deben cumplirse creo que tienen que estar la alimentación escolar, los de la primera infancia, los medicamentos esenciales, la protección frente a la violencia, que para mí es la mejor manera de llamar a la inseguridad, y la conectividad educativa. También creo que debe haber más productividad y tiene que haber más empleo formal”.
Avelluto diferencia el ajuste brutal que practica Milei y el ordenamiento fiscal. Sobre esas diferencias señaló que “creo que tenemos que tener una regla fiscal, pero esa regla fiscal tiene que tener una cláusula social. No está mal ordenar las cuentas, pero los ahorros que el ordenamiento de las cuentas genere, tienen que ser para subir el piso de derechos y no para pagar la deuda. Si no, vamos a seguir teniendo derechos virtuales que no se cumplen”. Y para concluir remarcó que “si no hay crecimiento, los derechos se licúan, lo hemos vivido esto muchas veces. Por eso es que derechos y productividad van juntos. Si no hay reglas y no hay derechos, los primeros que pierden son siempre los sectores más vulnerables”.






