El Secretario General de la CTAA, Hugo Godoy, participó de la jornada de “El Estado que viene para reconstruir la patria”. Sobre ese punto de debate sostuvo que “si hay que pensar el Estado, hay que pensarlo en términos de garantizar la universalidad de derechos”. Como ejemplo de ello recapituló sobre los orígenes del proyecto de Frente Nacional Contra la Pobreza (FRENAPO) que planteaba la puesta en funcionamiento de un salario universal, a través de lo que se llamó el Seguro de Empleo y Formación.
Godoy afirmó que “el salario mínimo garantizado para que no haya ningún argentino que tenga hambre, tiene que ser un piso de dignidad para la vida de nuestro pueblo. El salario mínimo vital y móvil que debe ser reemplazado por un salario universal hoy no les llega a las y los trabajadores estatales de los municipios, y en diversos casos ni siquiera a quiénes trabajan en los estados provinciales”. “Hoy ha crecido la marginalidad, más del 50% de las y los argentinos son pobres y casi el 60% de las y los argentinos y argentinas que trabajan están precarizados”, acotó.
Dentro de su disertación para el panel de ‘Políticas sociales, educación y derecho al cuidado’ Godoy también consideró indispensable el derecho a las convenciones colectivas de trabajo. Al respecto subrayó que “esta es la institución democrática de las relaciones laborales. A nivel provincial más de la mitad de las y los trabajadores provincias no gozan de este derecho laboral. Mucho menos a nivel municipal y es por eso que debemos profundizar la democracia, democratizando las convenciones colectivas de trabajo”.

Como cierre de su ponencia el titular de la CTAA cree también que para una Nueva Estatalidad debe recuperarse el sentido del poder popular: “¿Cuál es la instancia democrática más corrupta en la Argentina? El Poder Judicial. Hoy son tres tipos que están elegidos para toda la vida. Entonces es bueno tener claro que si no se democratizan a fondo las instituciones democráticas de nuestro país no se podrá construir un nuevo Estado”. “No hay posibilidad de que se transforme el Estado si no hay poder popular. Porque incluso la propia democracia ha sido vaciada. Entonces, si no recuperamos el protagonismo popular, será difícil discutir los proyectos de país, porque si hay algo que se perdió en estos 40 años de democracia, es el sentido de un proyecto de Nación, y es esto lo que explica la dispersión del campo popular”, sentenció hacia el final de su ponencia.






