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Mazzola explicó que “una política no es solo la suficiencia del monto, sino también la conexión que tiene que tener con la salud, con la educación y con agendas nuevas, que no las tenemos consideradas, pero que son motor de desarrollo”.

“La nueva estatalidad tiene que ver con construir políticas que sean más profundas. Entonces, me parece que hay un eje a repensar que tiene que ver con estos mecanismos participativos e institucionalidades nuevas, para que se tenga mayor espacio de escucha, de activación colectiva y de construcción colectiva”, sostuvo la doctora en Ciencias Sociales, Roxana Mazzola, durante su participación del panel ‘Políticas Públicas, protección y seguridad social’, en la jornada por la nueva Estatalidad organizada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).

Mazzola, reconoce que “los dispositivos institucionales que tenemos son añejos, deben ser repensados y tender a ser más igualitarios. Cuando es más igualitario hay espacios de participación para que las voces de los niños y de las infancias, estén ahí presentes. También presentes las voces de las personas mayores y los jóvenes ahí presentes, porque si no nos planteamos eso, no estamos pensando la base de una reforma mucho más profunda que hay que hacer”.

Esta ex funcionaria gubernamental, también Licenciada en Ciencia Política, sostiene que la distribución de funciones es media básica en un país federal: “Argentina es un país que tiene más de 2.500 municipios, tiene una territorialidad super marcada. Las desigualdades son muy grandes. Según el lugar donde se viva se tiene o no acceso a la salud, a la educación y a los beneficios que tengo al agua. En todas las teorías de federalismo fiscal de los últimos 100 años siempre que la Nación se corrió de la nivelación de inequidades, los derechos se mermaron y las desigualdades se amplificaron. Hoy estamos nuevamente en un momento donde la Nación se corre de su rol como nivelador de inequidades. Las teorías de federalismo fiscal dicen que el nivel central de gobierno nunca puede correrse porque voy a tener más desigualdad. A la larga, a la corta, al acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, la pobreza que yo tenga,  va a ser cada vez más grande”.

Afirma Mazzola que “vemos hoy un proceso de descentralización muy fuerte donde la Nación se corre y sólo quedan los gobiernos locales, las organizaciones comunitarias o las familias. Sin embargo en una distribución de funciones el nivel central de Gobierno no puede no estar, y en esa distribución los niveles subnacionales de Gobierno tienen que tener un rol complementario”.

Aquí introduce el concepto de ‘la profundidad en las intervenciones’: “en el último tiempo se han destruido fuertemente las profundidades de las intervenciones. Una política no es solo la suficiencia del monto, sino también la conexión que tiene que tener con la salud, con la educación y con agendas nuevas, que no las tenemos  consideradas, pero que son motor de desarrollo”.

Respecto a cómo se genera ese desarrollo Mazzola subraya que “se hace invirtiendo en infraestructura en los territorios, activando la economía, con políticas redistributivas y con políticas que se metan en salarios”.

Sobre la referencia directa del salario Mazzola destacó que “uno de los datos fuertes que mostró los procesos de reducción de la desigualdad en América Latina durante inicios del siglo XXI, fue por los salarios. La mejora en salarios, no sólo en las transferencias sociales y en las jubilaciones, fue lo que hizo posible la reducción de niveles de pobreza y la reducción de niveles de desigualdad”.

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