Cuando
a principio de año el Presidente de CONICET, Alejandro Ceccatto, sostuvo que el
organismo era “inviable”, ATE afirmó que su caracterización era el eufemismo del
ajuste que finalmente llegó.
Ya
está planteado en la ley de presupuesto, pero el miércoles el directorio del
CONICET lo oficializará. Para 2017 se reduce en un 60% el pase a planta en la
carrera de investigación científica.
“Pasamos
de 900 ingresos -y un promedio de 700 en los últimos cinco años- a 385, más 70
convocatorias especiales a investigadores en el exterior y proyectos
particulares”, precisa Flavio Sives, delegado de ATE en el CONICET La Plata.
Por
eso los estatales, docentes de la CONADU Histórica y CONADU, la agrupación de
Jóvenes Científicos Precarizados y autoconvocados se movilizarán hasta la sede
del Polo Científico Tecnológico a repudiar el ajuste.
Asimismo
habrá protestas en varias ciudades del país con convocatorias ingeniosas, como
en Santa Fe al “Choricet”.
La
comunidad denunciará también el derrumbe de los cimientos erigidos con la
gestión anterior para crear un convenio colectivo de trabajo y el recorte en
subsidios que alcanzará -prevé- a becarios y el personal de apoyo. Demandará,
además, un bono por única vez de $7500.
“Todo
esto conlleva a la expulsión de científicos, el envejecimiento de la planta y
el abandono de investigaciones que sumados a la falta de insumos y una
infraestructura deteriorada nos retrotrae a los `90”, asimila Sives.
¿Cómo
se explica el recorte en 2500 millones nominales en el presupuesto de ciencia y
técnica? “Encaja en las políticas funcionales al neoliberalismo, orientadas a producir
en la Argentina sólo lo vinculado al agronegocio. En definitiva nuestro
trabajo, en el marco de una industria desarmada, aporta al gran capital”,
explica el delegado.





