“De nuevo nos encontramos con una
verdad a medias para los trabajadores estatales”, sentenció hoy Raquel Blas,
secretaria general de ATE, al referirse hoy a un reclamo presente desde hace
años en cada movilización de trabajadores estatales.
“En realidad, se han equiparado
el monto de las a asignaciones universales con la Nación, pero se han dejado
los topes que habían en la provincia. Con lo cual, hay muchísimos hijos de
trabajadores que van a seguir percibiendo una miseria en materia de
asignaciones familiares”, explicó la referente sindical, al dejar entrever que
el año que viene habrá problemas nuevamente con este reclamo puntual.
Por ello, “los trabajadores vamos
por una ley de equiparación automática (recordemos que esta ley de presupuesto
tiene vencimiento en 3 meses), sin tope, porque las asignaciones familiares son
un derecho universal de todos los hijos, independiente del salario que tenga
cada uno de los trabajadores”, enfatizó Raquel Blas, sin olvidar, que la
equiparación reglamentada no contempla a los trabajadores municipales.
En pocas palabras, “es un parche
a medias. Las asignaciones familiares tienen que recuperar el carácter
universal con el que fueron creadas”, concluyó la secretaria general de ATE.
Compañeros
despedidos del Carrillo continúan con las medidas de fuerza
Permanece el estado de asamblea y movilización en el nosocomio. El
clima en las bases recrudece, mientras las autoridades no brindan soluciones
concretas para lograr las reincorporaciones inmediatas.
Los trabajadores de la salud despedidos
ilegalmente del Hospital Ramón Carrillo resisten la injusticia que sufren y se
movilizan para su inmediata reincorporación.
El jueves de la semana pasada, 18 técnicos de
servicios básicos y esenciales (laboratorio, rayos, farmacia, instrumentación
quirúrgica y hemoterapia) fueron despedidos de imprevisto, ya que no se
les renovó el contrato. Lo dramático de la situación es que muchos de estos
compañeros dejaron trabajos en el sector privado con vistas a un mejor
horizonte profesional y económico, pero hoy están ante la incertidumbre
absoluta.
Por su parte, desde las autoridades provinciales
responden con argumentos absolutamente nefastos, ya que dejan entrever que la
salud depende de la producción de los trabajadores, cuando en realidad es un derecho
básico de la población.
Lo concreto es que mientras se manifiestan estos
argumentos anacrónicos, típicos de la década del 90 y del neoliberalismo, los
más humildes sufren porque carecen de servicios básicos de salud.





