Los trabajadores habían anunciado
medidas de tras la resolución de una asamblea, en la que se había la falta de
insumos hospitalarios, el vaciamiento de los laboratorios y la tercerización de
funciones hacia lo privado.
“Lo que exigimos fue una decisión política
que cuide la atención propia hacia los afiliados de la obra social y no la
mercantilización de la salud”, explicó la delegada de ATE, Sandra Silvetti.
Durante muchos años el PAMI I y II de
Rosario sufrieron acciones de políticas neoliberales que provocaron la
desinversión, desmantelamiento, y el intento de limitar su capacidad de
respuesta sanitaria a los jubilados para imponer una salida privatizadora.
La férrea resistencia de los
trabajadores del sector y jubilados representados por ATE, junto otras
organizaciones también representativas, impidieron la entrega y mantuvieron la
fuente y puestos de trabajos en manos de lo público, defendiendo los intereses
de los trabajadores y los jubilados por sus derechos a la salud pública.
Ahora la respuesta favorable ante
estas demandas visibiliza un verdadero triunfo de la organización y el esfuerzo
de los trabajadores y trabajadoras quienes, reunidos en asamblea, determinaron
la necesidad de defender la salud pública y las prestaciones de la obra social.





