Fue muy criticada la posición de un grupo de diputados opositores de
dar quórum y votar alrededor de cien leyes en la última sesión de diputados
Todos los fines de
año se aprestan a votar maratónicamente una lista de proyectos que cuenta con
dictamen único y llega al recinto para ser aprobada. En este último caso, se
realizó una sesión especial sobre la que todos los bloques conocíamos la agenda
del día. Varios de esos proyectos luego aprobados significan un avance para los
trabajadores, como la expropiación del BAUEN, la participación de los
trabajadores en las ganancias de empresas telefónicas, el reconocimiento a la
propiedad participada de los trabajadores en las empresas de Agua, Energía
Eléctrica o Gas del Estado. Tampoco es menor el derecho de las mujeres a
trabajar en áreas petroleras. Pero había uno en particular que para nosotros
era muy importante: el de Yacimientos Carboníferos Fiscales
¿Por qué era
importante para ustedes el de YCF?
Porque unifica bajo
la única entidad jurídica de Sociedad del Estado la usina y mina de carbón de
Río Turbio. Algo que le da vida al yacimiento y al pueblo por cien años más,
por lo menos, y por lo que venimos peleando desde antes de llegar a conducir
ATE en 1984. Por supuesto que para el oficialismo que se va y el que viene, lo
que se discute es quién tiene más poder. Pero para nosotros, el eje es votar
proyectos que traigan solidaridad y vida y rechazar los que traigan negocio y
muerte. Proponga quien los proponga
Es paradójico que tu primer acto como Secretario General de ATE en 1984
haya sido en Río Turbio, y el último en este mandato de diputado también tenga
que ver con Río Turbio
Es verdad. Nosotros
asumimos el 21 de noviembre y el 4 de diciembre, Día del Trabajador Minero,
decidimos que una parte de la conducción viajara a Santa Cruz. Queríamos darle
a ATE una impronta: la de defensa de las empresas estatales y sus trabajadores.
En la seccional había ganado una conducción de jóvenes encabezada por Edgardo
Depetri (que tenía sólo 23 años) y Jorge Rivolta, de los más importantes en
nuestro gremio. Eran tiempos difíciles, en los que el alfonsinismo se debatía
entre pagar o no la deuda externa, entre privatizar o no las empresas del
Estado
¿Qué sensación te
dio pisar Río Turbio?
No era la primera vez
que estaba. Es difícil vivir allá; es una hazaña la de los compañeros. Mientras
en Ushuaia había calefacción, calles asfaltadas y agua caliente, en Río Turbio
había pabellón de solteros, calles de tierra, barro. Son los mineros, sus
familias y el pueblo quienes conservan Río Turbio
Con Alfonsín
arrancan ya las primeras peleas
En el ’87 el entonces
presidente dijo que había que cerrar YCF, porque era más caro mantenerla que
pagarle el sueldo a todos los trabajadores. Eso hubiese significado terminar
con un pueblo que pelea en la frontera, frente a la cordillera, frente al sur
del suelo continental. ¿Y qué hicimos nosotros? Le respondimos desde dentro de
la mina. Hay un video que se llama Astronautas del Socavón, que refleja esa
lucha. Ahí aprendí que los mineros, que arriba hablan poco, abajo tienen un
poder impresionante. Por eso tienen esa mística y están dispuestos a pelear a
todo o nada
Después llegó
Menem
Cuando sorteamos lo
de Alfonsín, Menem generó mucha expectativa en Río Turbio, done sacó la mayor
cantidad de votos. Porque en un acto de campaña dijo: ‘de este socavón de mina,
vamos a impulsar la revolución productiva y el salariazo’. ¡Qué reventado, ese
tipo! A los seis meses de haber asumido, tuvimos que hacer un acto porque se
venía la privatización, y el gobernador de ese entonces, tuvo que escuchar los
silbidos de los trabajadores
Finalmente no se
privatizó, pero se concesionó
Se empató. Así como
no eliminaron la jubilación estatal de reparto pero nos metieron las AFJP, no
privatizaron YCF pero se la dieron en concesión a Taselli, una chanta total que
no sabía de minas, pero sí de negocios. Él fue vaciando la empresa, intentado
demostrar que no tenía viabilidad
La
de idea de la usina surge de los trabajadores, ¿no?
Aprendí
que las ideas van surgiendo de otras, pero la escuché por primera vez de
nuestro compañero Lino Heredia, en un encuentro que realizamos para debatir el
futuro de la mina. A nosotros nos vendían que no era rentable trasladar el
carbón hasta Río Gallegos y desde ahí hasta San Nicolás, en buques que se estaban
privatizando. Entonces nosotros propusimos trasladar la energía, aunque ninguno
de los funcionarios nos creyó. Había que quemar el carbón en la usina de boca
mina. Estábamos convencidos que vendría el interconectado nacional de energía.
Empezó entonces a asomar una perspectiva de lucha que se consagró casi una
década después en la Casa de Gobierno. Ya se había echado a Taselli
¿Cuáles
son las perspectivas?
El
desafío de la empresa es extraer el carbón suficiente para garantizar la
utilización de la usina. Pero si los trabajadores no controlamos la empresa,
auguro que se van a hacer negociados, porque al poder le conviene más sacar gas
del campo de un amigo vecino. Todos sabemos que se venden campos baratos a los
amigos de Santa Cruz, ¿no? Entonces lo que se abre es una disputa, porque una
empresa en sí misma no garantiza nada. Quedan en el camino los 14 compañeros
que perdieron la vida, y miles y miles de situaciones familiares difíciles que
debieron soportarse durante los últimos 40 años. En su memoria, vale la pena
apostar a construir un futuro diferente. Por eso estoy orgulloso de haberme
sentado a votar el proyecto en Diputados



