ATE

Señalan que hay precarizados bajo dos formas de contratación: Locación de obra (CLO) y Locación de Obra y Servicios (LOyS).

Desde la Junta Interna de la ATE en el Ministerio de
Cultura de la Nación, enviaron un petitorio al titular del área, Tristán Bauer,
denunciando las precarización laboral que existe en el sector.

En el mismo la ATE- Cultura
sostiene que “quienes suscriben, somos trabajadoras y trabajadores del
Ministerio de Cultura cuya relación laboral se constituye a través de dos
formas de contratación: Locación de obra (CLO) y Locación de Obra y Servicios
(LOyS).

Para acceder a estas formas de
contratación hemos debido inscribirnos en AFIP bajo el régimen simplificado
denominado Monotributo. El mismo nos ubica en la misma categoría que un
cuentapropista que trabaja de manera independiente aunque no lo somos; abonando
de nuestro bolsillo cargas sociales, impositivas y cobertura de salud para
nosotras/os y nuestro grupo familiar. También y como requisito de contratación
presentamos un certificado de antecedentes penales que se nos exige anualmente
en cada renovación de contrato y cuyo costo absorbemos, además del
mantenimiento de cuenta bancaria, necesaria para percibir el pago por nuestro
trabajo.

Nuestro contrato es anual y se
salda en 12 pagos fijos e iguales, conforme se certifican nuestras tareas
mensualmente por la autoridad correspondiente y emitiendo una factura
electrónica a nombre del Ministerio para tal efecto. A la vez integramos
equipos de trabajo en diversas dependencias del Ministerio con compañeros y
compañeras con quienes coincidimos en las obligaciones que le caben a todo/a trabajador/a,
estando registrados/as en el sistema de control biométrico vigente, pero sin
acceso a ninguno de los derechos laborales que asisten a nuestros pares:
salario, obra social, aguinaldo, paritarias, presentismo, licencias
(enfermedad, examen, maternidad, etc.), horas extras, acceso a unidades
retributivas, vacaciones pagas, acceso a concursos, evaluaciones de desempeño,
asignaciones familiares y ART en aquellos trabajadores que realizan tareas de
mantenimiento y que implican un eventual riesgo de salud o vida.  

Si bien poseemos muchos años de
antigüedad en la planta del Ministerio -que puede llegar a más de 10 años- el
organismo ha persistido, a pesar de nuestra voluntad, en mantener nuestra
condición laboral en absoluta precariedad.

En síntesis, desempeñamos
tareas normales, habituales y permanentes, de corte técnico-administrativo-
profesional, en diversas dependencias que forman parte de la estructura
orgánica del Ministerio de Cultura y que así están tipificadas en la otrora
Oficina Nacional de Empleo Público, en su nomenclador de puestos y funciones.

Ahora bien, porque vivimos día
a día, porque lo hemos sufrido los últimos cuatro años, conocemos la situación
económica y social actual de emergencia y crisis de nuestro país; por eso
creemos que es necesaria la mayor solidaridad entre compatriotas, especialmente
con aquellos que hoy no acceden a un plato de comida ni pueden procurar
sustento a su familia diariamente. No somos ajenos/as a la realidad, pero esa
solidaridad no deber ser a costa del bolsillo y estabilidad de los
trabajadores.

Justamente, este colectivo, en
virtud de la caracterización hecha al inicio, es el eslabón más débil de la
cadena de trabajadoras/es del Estado. Es por ello que frente a las
determinaciones transmitidas por las/os delegadas/os gremiales, solicitamos:

– Comunicación formal de las
decisiones que las autoridades toman y que involucra al conjunto de
trabajadoras/es. La comunicación directa y clara evita rumores, malentendidos y
supuestos que sólo alimentan con angustia y desazón a un colectivo que al día
de la fecha asiste a sus puestos de trabajo sin contrato vigente.

– Renovación anual de los
contratos. Sabemos de la decisión de establecer una renovación por tres meses
de contratos, lo que genera angustia e incertidumbre entre los compañeros.
Entendemos que la renovación trimestral obedece a una decisión política. Esta
última excede cualquier perspectiva solidaria que la justifique. Confirmar
nuestra continuidad laboral a través de la anualización de nuestros contratos
es un aliciente que exigimos en tanto reconocimiento al rol de trabajadoras y
trabajadores y como gesto humano para aliviar el día a día tanto en nuestros
espacios de trabajo como para nuestros hogares y familias. Sobre este punto
queremos recordar que de no mediar una definición inmediata al respecto y dados
los tiempos administrativos necesarios para dar de alta cientos de contratos,
se corre el riesgo de no cumplir con los mismos. Esto último redundará en el no
cobro de estos honorarios de enero durante los primeros días de febrero.

– Aumento de salario. La
decisión de mantener el mismo monto del contrato anterior, con una inflación
anual del 55%, sumado el aumento de la cuota del Monotributo del 51%, es un
evidente recorte al poder adquisitivo de nuestro magro salario. Por tal motivo
solicitamos un aumento del mismo tenor que a los trabajadores y trabajadoras
encasillados en el Sinep. De esta forma, se evita la discriminación entre unos
y otros trabajadores.

– Bono a trabajadoras/es estatales.
Solicitamos se instrumenten las herramientas necesarias para que nuestro
colectivo acceda a las mismas compensaciones que pudieran percibir los
trabajadores del Sinep. En línea con las medidas de gobierno nacional, le
informamos que dentro del grupo de monotributistas hay compañeros que no están
cenando o dependiendo de ayudas de alimentos para sus hijos.

– Conformación de una mesa de
trabajo para facilitar el cambio a la modalidad de contratación, que nos
enmarque en Artículo 9 de la Ley Marco del Sistema Nacional de Empleo Público
(Ley 25164 – Decreto 214/06), reglamentada por la Resolución N° 48, lo que
redundaría en una menor precarización. 

NOTICIAS RELACIONADAS

ÚLTIMAS NOTICIAS

PERIÓDICO MENSUAL