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ATE

Luisa es auxiliar docente, militante de ATE y la CTA A y dirigente de ATE Malvinas Argentinas. Se jubiló de su trabajo pero nunca de la militancia.

Oriunda de La Quiaca, provincia de Jujuy, Luisa Taguada
llegó a los 17 años a Buenos Aires, sola y con la idea de encontrar trabajo para
enviarle plata a su madre. Sus primeras changas fue como empleada doméstica hasta
que consiguió ingresar en una fábrica textil. Allí le pico el bichito de la militancia
sindical y, en 1964, fue electa Delegada del Sindicato Obrero de la Industria
del Vestido y Afines (SOIVA).

Por su carácter de delegada, tuvo la oportunidad de participar
de los cursos de formación sindical que dictaba la CGT por aquellos años en que
el Dr. Illia era el presidente democrático de la Argentina.

Casi una década después, por su militancia en la Juventud
Peronista, es detenida por la última dictadura cívico-militar en el año 76 e
interrogada durante varias horas antes de ser liberada por las fuerzas
represivas.

Al año siguiente debió dejó la industria textil por no tener
quien le cuidara a su pequeño hijo y volvió a trabajar en casas de familia como
empleada doméstica por más de una década.

Cuando sus hijos fueron a la escuela, se anotó
solidariamente en la Cooperadora de la Escuela primaria nº 1 de Los Polvorines
para dar una mano y llegó a ser contratada como auxiliar en el comedor de la
escuela. Finalmente, tras anotarse en los actos públicos del Ministerio de
Educación bonaerense, logró la titularidad en el año 1993 gracias a la ayuda de
ATE que le resolvió algunos problemas administrativos.

De esta manera, volvió tras una década a la militancia
sindical, fue elegida delegada y tuvo una activa participación en el nacimiento
de la seccional General Sarmiento, antigua delegación de ATE San Martín. Allí
ocupó el cargo de secretaria de Acción Social en 1997 y de tesorera entre 1999
y el año 2009.

Cuando se disuelve el partido de General Sarmiento y se
crean en su lugar los partidos de José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentina.
La vieja seccional pasa a llamarse ATE Malvinas Argentina y ella es elegida
como secretaria General Adjunta y luego secretaria Gremial hasta la actualidad.
Identificada siempre con la pechera verde.

También fue parte fundacional de la CTA cuando participó en
1996  del Congreso Nacional de Delegados
que se realizó en el Luna Park donde se decidió la constitución de la CTA como
nueva central de trabajadores tras lo que había sido el Grito de Burzaco (1991)
y el primer congreso en 1992 en Parque Sarmiento.

En el 2000 fue parte de la seguridad de la Marcha Grande por
el Trabajo y un año después integró una de las Siete Caravanas que recorrió el
país de norte a sur y de este a oeste en el marco del Frente Nacional Contra la
Pobreza para reclamar por un seguro de desempleo y formación para jefes de
hogar desocupados y un subsidio de por hijo.

Como buena jujeña no faltó a las primeras Marchas del Apagón
en Ledesma, junto a la inolvidable Olga Márquez de Arédez, para exigir Memoria,
Verdad y Justicia y reivindicar
la memoria de los trabajadores y trabajadoras secuestradas, torturadas y
desaparecidas por las fuerzas represivas de la Dictadura, en complicidad con la
empresa Ledesma de la familia Blaquier.

También participó de la organización de grandes
movilizaciones como las impulsadas por el Movimiento Nacional los Chicos del
Pueblo bajo la consigna “El hambre es un crimen, ni un pibe menos” y fue
protagonista en su barrio del trabajo social colaborando en la formación de una
proveeduría y en el nacimiento de un movimiento barrial con la intención de
integrar a los trabajadores desocupados en la nueva central.

Hoy ocupa la secretaría de Previsión Social de la CTA
Autónoma Regional Malvinas Argentinas y en las elecciones de ATE se presentó
para conducir el Centro de Jubilados y Pensionados de su seccional.

A la lucha sindical le suma su militancia por los derechos
de las mujeres. Así se la vio en el 33º Encuentro Nacional de las Mujeres
realizado en Trelew donde manifestó que “tenemos que empezar a cambiar las
cosas para que sean como realmente queremos…estamos peleando por igualdad de
género, y para mejorar las condiciones de las compañeras en los territorios. La
lucha que se viene es muy grande y tenemos que tratar de ganar esta postura
para las generaciones que vienen”
o
frente al Congreso Nacional a fines de mayo de este año para acompañar nuevamente
la presentación del proyecto por la Interrupción Voluntaria del
Embarazo: “A pesar de mis años estoy acá porque creo que el Estado nos debe
asegurar que el aborto sea gratuito y legal para que no mueran tantas
compañeras”.

La compañera Luisa, tras su jubilación, ya no es auxiliar
docente pero ninguna ley la obligará a dejar de militar en su querida ATE ni en
la Central ni en la agrupación ANUSATE: “Yo
creo que mi meta está cumplida, porque milité para que no haya ningún auxiliar,
ni un estatal, sin conocer sus derechos…Me gustaría que ATE siga creciendo como
ahora, defendiendo los derechos laborales de los estatales como corresponde,
que el día de mañana logremos ser el gremio mayoritario y que la CTA Autónoma
se siga fortaleciendo de forma genuina”.

Hoy la compañera Taguada es historia viviente de la voluntad
colectiva de los estatales por defender sus derechos laborales y ejemplo a
seguir para los miles de jóvenes que día a día se suman a nuestra organización.

Una nueva demostración de que ATE es una verdadera fábrica
de militantes. 

(Nota publicada en la edición agosto/septiembre de El Trabajador del Estado)

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