Los
trabajadores echados por la ministra de Educación del gobernador Gerardo
Morales se dedicaban a la enseñanza de oficios con salida laboral, en los
barrios populares de la provincia. Mediante talleres gratuitos, formaban
artesanos, carpinteros, albañiles, soldadores, gastronómicos, pasteleros o
pintores.
Muchos
de ellos, además de ser despedidos arbitrariamente, contaban con años de
antigüedad precarizada.
“Venimos
a exigir la continuidad de los compañeros despedidos por su pertenencia a ATE.
Porque cuando muchos fueron al ministerio a presentar su documentación para ser
reincorporados, les exigieron la desafiliación a nuestro gremio”, denunció el
Secretario General, Matías Brizuela.





