ATE

En la última edición de El Trabajador del Estado, las principales referentes del movimiento de mujeres y feminista de la organización analizaron las transformaciones.

El texto que ordena toda la vida sindical de ATE avanzó con distintas modificaciones para asumir una perspectiva de Género y Diversidad. En la última edición de El Trabajador del Estado, las principales referentes del movimiento de mujeres y feminista de nuestra organización analizaron estas transformaciones. Afirmaron que las mismas representan un hito no solo a nivel nacional sino también en el plano internacional.

El 31 de mayo, el 53° Congreso Extraordinario de ATE celebrado en la ciudad de Ensenada aprobó, luego de un largo proceso de debate federal de más de seis años, la reforma del Estatuto de la organización. 

En el nuevo reglamento se plasmaron luchas y transformaciones de todavía más larga data, con la mira puesta en seguir construyendo un sindicato más federal y democrático.

En ese marco, uno de los avances más significativos es la incorporación de la perspectiva de Género y Diversidad, que se refleja en distintas modificaciones, entre ellas, en la creación de la Secretaría de Género y Diversidad, o en la incorporación del principio de paridad de género en la conformación de las conducciones de Seccionales, Consejos Directivos Provinciales, el Consejo Directivo de la Ciudad de Buenos Aires y el Consejo Directivo Nacional; y el de alternancia para completar las fórmulas de Secretaría General y Secretaría Adjunta. La paridad y la alternancia también rigen para los cargos deliberativos.

Entre otras novedades, también se incorporan diferentes herramientas jurídicas para ampliar la participación de mujeres y personas LGBTTIQ+.

Así, lo destaca Mercedes Cabezas, Secretaria de Organización de ATE y precisa que el nuevo Estatuto significa un hito, porque por primera vez en la Argentina —y seguramente en el mundo— incorporamos en el estatuto de nuestra asociación y como principios a respetar el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contra la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”.

En esa línea, también subraya la incorporación, dentro del marco normativo del sindicato, de la Ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollan sus relaciones interpersonales; y la 26.743 de Identidad de Género.

El nuevo Estatuto incluye entre los objetivos de la organización “fomentar la actividad gremial en condiciones de equidad, desarrollando estrategias y acciones que progresivamente promuevan la representación equitativa que contemple la diversidad sexual”, apunta la dirigente.

Con esos principios y con la paridad y la alternancia, ATE promueve “la inclusión de la mirada de las mujeres y diversidades en las comisiones ejecutivas”, a la vez que “fomenta el crecimiento de nuevas y nuevos dirigentes”

“Son objetivos que nos hacen sentir orgullosas desde la mirada militante de miles de compañeras que van alzando su voz y aportando a una construcción colectiva, inclusiva e igualitaria”, expresa Cabezas. 

Así, porque “más del 60 por ciento de las afiliadas a nuestra ATE son mujeres, y quienes llegamos a lugares de decisión y responsabilidad dentro de las estructuras de nuestro sindicato tenemos también la enorme responsabilidad de abrirles las puertas a las miles de compañeras que quieren ser parte pero no se animan a, o no encuentran un lugar”, concluye.

La expresión de un momento histórico

La directora del Departamento de Género y Diversidad de ATE, Clarisa Gambera, comparte esa mirada. Porque si bien existe desde hace dos décadas la ley de Cupo Sindical Femenino “en nuestro sindicato su implementación avanzó pero se volvió un techo, y muchas veces los lugares a los que accedimos fueron lugares de baja incidencia política”.

Por eso, analiza, “esta reforma es un mensaje político muy de avanzada para el mundo sindical, porque rompe el techo de cristal y abre los espacios de mayor disputa de las estructuras sindicales a la presencia de mujeres, y eso es una apuesta transformadora en términos culturales”. 

Para la dirigente, el nuevo estatuto es “producto de este tiempo histórico de protagonismo de los feminismos en todas las luchas”. Y es, asimismo, “la cristalización de la fuerza de las mujeres en ATE una marea sindical de la que somos parte que sacudió nuestras organizaciones  masculinizadas”. 

El nuevo marco normativo de ATE es también una oportunidad para seguir ampliando derechos. De este modo, porque “la presencia de más mujeres trae nuevas prácticas, realidades que antes no eran parte de la cotidianidad de nuestras organizaciones”

Como desafío, señala que “es fundamental que podamos remover los obstáculos que persisten para la participación”, como el hecho que las tareas de cuidado sigan recayendo en las compañeras, o la persistencia de prácticas violentas “con fuerte sesgo sexista” para “dirimir tensiones políticas”.

Para Gambera, “esta reforma expresa este tiempo histórico, y estamos orgullosas y felices de que nos toque ser parte de este momento de la historia del movimiento obrero que pone en foco en las desigualdades que promueven violencias contra las trabajadoras mujeres y de la comunidad LGTTBQ+”.

“La paridad no es una cuestión de números, es una cuestión política”

Leonor Cruz es referente territorial de Tucumán, integrante de ATE en esa provincia y Secretaria de Género y Diversidad electa de la CTA. Subraya que haber conseguido la paridad “no es un regalo, es una conquista” del movimiento de mujeres y diversidades. “Es la conclusión de años y años de lucha de las mujeres de ATE instalando la paridad en cada encuentro federal y en cada espacio en el que estábamos”,  señala.

“Poder instalar toda la cuestión de violencia de género también fue una gran lucha y una conquista que nosotras vamos haciendo dentro del Estatuto”, expresó. 

El nuevo Estatuto de ATE también trae nuevos desafíos. En primer lugar, porque “la paridad no es una cuestión de números para nosotras, es una cuestión política”. “Es asumir cargos pero no para estar pintadas sino para ser parte de la conducción y la decisión en cada una de las mesas, para que se escuche nuestra voz, nuestras demandas y propuestas”, destacó”.

Cruz recuerda que el debate por el Estatuto se dio a la par del crecimiento del feminismo  y del feminismo sindical en todo el país. En ese marco: “Es un gran debate actual cuál es la síntesis del feminismo en nuestro sindicato. Nosotras en el gremio hicimos historia: cambiamos y reformamos un Estatuto que tiene perspectiva de género, lo demás es camino a conquistar”, finalizó.

Derribando lo viejo, construyendo derechos

Silvia León, Secretaria de Género de la CTA, también calificó la reforma del Estatuto como un “hito histórico”, y marcó otro antecedente importante en ese proceso: la creación, en 2011, del Departamento de Género. En ese período, en el que como Secretaria de Organización tenía a su cargo el área, León recuerda el fuerte trabajo que se llevó adelante en cuestiones de identidad y en la construcción de la organización de las mujeres, y luego, a medida que se iban ampliando las miradas, de las diversidades.

“Para construir algo nuevo hay que derribar paredes para que haya lugar para la ampliación de derechos, y en este caso el Estatuto amplía derechos ganados y conquistados por las mujeres y diversidades de ATE”, define León.

La dirigente también habla de la importancia de incorporar el Convenio 190, como herramienta para generar nuevas y mejores estrategias para erradicar las violencias, como la construcción de protocolos, un debate que ya está en marcha dentro de ATE. 

En esa línea, agregó León, el Estatuto innova al limitar a personas condenadas por violencia de género para ocupar cargos. “Este es un tema complejo porque no siempre las denuncias se presentan en la Justicia y en la mayoría de las veces la Justicia es absolutamente lenta y no tiene perspectiva de género, por lo tanto tenemos que seguir andando caminos de debate de ver cómo enfrentamos esto”, concluyó.

Un debate Federal

El nuevo Estatuto es fruto de un enorme debate realizado a lo largo y ancho del país a través de todas las seccionales y los Consejos Directivos Provinciales de ATE; como así también en ámbitos transversales como la Mesa Federal del Departamento de Géneros y Diversidades, compuesta por las áreas de género de todas las provincias, y  por dirigentxs de ATE de todo el territorio. 

Entre ellas estuvo Roxana Rechimont, Secretaria General de ATE La Pampa, quien se refirió al importante aporte de las compañeras de las provincias a la construcción del nuevo Estatuto. 

“Las mujeres y diversidades nucleadas en nuestra ATE fuimos y somos protagonistas de grandes logros, como el cupo laboral travesti-Trans, de las  licencias especiales para víctimas de Violencia de Género, de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, de la Ley de Educación Sexual Integral, y de otras normas locales, en el caso de La Pampa, conseguimos una ordenanza municipal que fija el ingreso de la víctima de violencia de género, al puesto de trabajo de su victimario condenado”, recapituló.

En ese sentido, “nuestro estatuto debía reflejar estas conquistas porque tanto las mujeres como las diversidades lo gestaron desde la organización gremial”, apuntó Rechimont.

Olga Reinoso, Secretaria General de ATE Santa Cruz,  coincidió en esa posición al señalar que el nuevo Esatuto “sintetiza un trabajo que se viene realizando hace muchos años en la provincia de Santa Cruz desde una perspectiva de Derechos Humanos y de Género”. 

Entre esas acciones, destacó lo conseguido con las cláusulas con perspectiva de género dentro del Convenio Colectivo de Trabajo provincial, homologado en el año 2012, “que permitió poner un piso de derechos conquistados en la calle, ampliando las licencias y reconociendo las violencia que tiene impacto en nuestra vida laboral”. También se refirió  a una de las líneas de acción política que se planteó el CDP para 2022: TRANSFORMAR, “que apunta a la participación de las mujeres y diversidades dentro de los espacios de debate y decisión política en todas las seccionales y delegaciones”. “La reforma del Estatuto fortalece los ejes de trabajo que ya estaban planteados, reconociendo el protagonismo militante de las compañeras con la paridad de género”, evaluó Reinoso, quien agregó que “además, reconoce el protagonismo de las mujeres en el planteo del feminismo como respuesta política y estratégica a la desigualdad contra la que luchamos con la convicción de transformar la realidad que viven  nuestros compañerxs”.

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