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Sísifo fue un personaje de la mitología griega que, gracias a su astucia, consiguió engañar a los dioses. Por esa osadía fue castigado por Zeus a empujar sin cesar una enorme roca cuesta arriba por una ladera empinada y, cuando esta llegaba a la cima, rodaba hasta el pie de la montaña. Así, Sísifo debe empezar de nuevo desde el principio, una y otra vez.

Esta situación es análoga a la que padece la clase trabajadora en la Argentina. Lxs trabajadores realizan su actividad laboral día a día, en algunos casos de forma monótona, pero no logran vivir dignamente del fruto de su esfuerzo. En este caso, como en el de Sísifo, no es por falta de empeño o compromiso sino por decisión de los dioses del capital, no del Olimpo.

Hace casi una década -2013 a 2020- lxs trabajadores venimos arrastrando una enorme roca que no es más que la constante pérdida del poder adquisitivo del salario, la precariedad laboral y una injusta distribución de la riqueza. Esta situación se agravó durante el macrismo, por el que sufrimos la pérdida de miles de puestos de trabajo, el achicamiento del Estado, una terrible devaluación, y un endeudamiento externo fenomenal.

Actualmente estamos transitando el segundo año de la pandemia por Covid-19, contexto que una vez más deja en evidencia la importancia de lxs trabajadores y sus trabajos. Pero esta realidad no es reconocida en términos salariales. Para el año en curso el Gobierno Nacional proyectó una inflación del 29%, para el mes de mayo ya quedó desactualizada, llevamos una inflación acumulada del 17,6% y se espera que al finalizar el año sea del 47,3%. Es necesario que se haga justicia y que lxs trabajadores no sumemos un año más a la caída del salario.

Lxs trabajadores, al igual que Sísifo, luchan incansablemente contra las fuerzas contrarias para alcanzar mayores niveles de bienestar económico, social y cultural, en otros términos, la anhelada justicia social. Pero las deidades del capital nos quieren convencer de que nuestros esfuerzos son inútiles, que cada vez que estemos llegando a la cima volveremos al pie de la montaña, no una sino mil veces.

Esos odiosos dioses son la pesada carga de la clase trabajadora. Son ellos quienes nos quieren imponer el castigo de no poder alcanzar el bienestar con nuestro esfuerzo y buscan que nos gane la desesperanza. Sin embargo, lxs trabajadores seguimos organizándonos, seguimos avanzando, seguimos honrando nuestra historia, seguimos luchando y construyendo una sociedad mejor para nosotrxs y para las generaciones que vendrán. Lo seguimos haciendo porque del mismo modo que Sísifo logró en un momento engañar y vencer a los dioses del Olimpo, lxs trabajadores tenemos asegurada la victoria final contra los dioses del capital.

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