Caía
la tarde en Juan Bautista Alberdi. Sobre su avenida bulevar, cortada a lo largo
de una cuadra, se había montado un escenario cuyo fondo era la fachada del
local que ATE estaba por inaugurar. En frente, estatales municipales, vecinos,
pibes y viejos se amontonaban.
Alberdi
es una ciudad a 105 kilómetros de San Miguel de Tucumán, donde ATE tiene una
delegación que en breve será convertida en seccional, con más de 300 afiliados.
Será la quinta y más grande en la provincia y la número 172 en el país.
"Para
nosotros la Patria no está sólo en Plaza de Mayo", les dijo Hugo Godoy,
quien llegó a Alberdi tras inaugurar horas antes la sede del Consejo provincial
y alentar el paro de agosto. "La mejor manera de organizarnos es hacer
crecer ATE en cada metro cuadrado de la Argentina".
En
este sentido, el Secretario General alentó a la dirigencia tucumana a continuar
"dando vuelta ATE como si fuese una media". Y a los de Alberdi, "a
luchar en unidad con el pueblo, con sus vecinos, con otros trabajadores, para
garantizar derechos básicos como el convenio colectivo y el salario mínimo".
Atenta
lo escuchaban Sandra Figueroa, la intendenta, y los concejales de la ciudad
sentados en primera fila. César Salvatierra, referente de ATE en Alberdi, nos
contaba que allí los trabajadores municipales estaban históricamente postergados,
excepto en tiempos de campaña partidaria.
"En
poco tiempo cambió la relación con el gobierno. Ahora al trabajador se lo
respeta, se le da ropa para sus tareas", nos dice Salvatierra, quien desde
el escenario manifestó que "ATE no es un dirigente, ATE nació con una
función: defender al trabajador con el protagonismo de la gente".
"Tenemos
presencia en 18 ciudades de la provincia", informa ahora el Secretario
General de Tucumán, Marcelo Sánchez. "Y queremos tenerla en todas. Depende
de nosotros y de ustedes, compañeros".





