ATE

La situación de las y los trabajadores es dramática. El costo de vida se fue a las nubes. Se ha licuado el salario por la devaluación, se imponen topes paritarios, hay amenazas con no pagar los salarios, mientras tanto los sectores empresariales y financieros se han beneficiado como no lo hacían hace años.

En Rosario, las y los municipales vienen perdiendo en la constante carrera con la inflación: en el último aumento que se tuvo, quedaron más de 10 puntos por debajo de la inflación interanual, con un mínimo garantizado de $303.000, cuando el sueldo mínimo calculado por ATE Indec ya había trepado a $772.711 en diciembre de 2023. 

En esta carrera inflacionaria, se hace urgente determinar un mecanismo que garantice el aumento salarial mensual acorde a la inflación; caso contrario se va a asistir a la constante licuación del salario, aumentando la precariedad de vida de todas y todos los municipales. 

Peor aún es la situación de las y los precarizados y tercerizados quienes realizan las mismas funciones que las y los trabajadores de planta. Muchas de estas contrataciones son de montos menores que la más baja categoría municipal con montos fijos, por lo que sus salarios pierden estrepitosamente ante la inflación. 

Estos reclamos no son nuevos, hace años que las y los trabajadores municipales nucleados en ATE vienen reclamando y denunciando. Y sé sabe que con decirlo no basta. Tienen que continuar con la metodología de trabajo que se viene sosteniendo: asambleas en los lugares de trabajo, reuniones por secretarías, es decir, modalidades de participación y discusión que permitan conocer la voluntad de todas y todos, para luego confluir en un plenario donde se expresen todas las voces. Es la única forma que existe de construir un sindicalismo fuerte, capaz de enfrentar los atropellos que la patronal intentará hacer, con la excusa del brutal ajuste a nivel nacional y provincial.  

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