El estudio detallado de la operación comandada por Fidel Castro fracasó en términos militares por desencuentros y causas accidentales. Provocó, sin embargo, una profunda conmoción en la moral del pueblo cubano cuando se dieron a conocer los crímenes de los jóvenes insurgentes. En combate murieron sólo ocho, pero asesinados tortura mediante 54.
Aquel domingo prendió la chispa de un proceso revolucionario alimentado por la coerción de libertades políticas que Batista amparaba desde marzo de 1952. También engrosadas por las penurias económicas que sufrían los cubanos, consecuencia del dominio económico, político y cultural de los Estados Unidos sobre la isla. La Habana era por entonces un gran prostíbulo y casino de juego para el turismo yanqui.
Desde la cárcel, Fidel condujo la propaganda clandestina para dar a conocer los crímenes del asalto al Moncada. Su libro La Historia Me Absolverá se convirtió en un documento que concientizó y movilizó al pueblo de Cuba al punto de obligar a Batista a dictar la amnistía para los presos políticos.
Desde entonces, comenzó un nuevo operativo, una nueva página en la historia, que tuvo a Fidel, al Che y a un puñado de combatientes como protagonistas, embarcados meses después en un tal Granma.
Prensa ATE – 26/7/13





