Este miércoles 3 de Junio encontró a la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Mendoza un año más en las calles, ya que desde 2015 el Sindicato viene marchando junto al colectivo del ‘Ni Una Menos’ sumando cada vez más participación de las trabajadoras contra el constante incremento de femicidios en el país.
El aberrante caso más reciente de Agostina Vega conmovió y movilizó a una sociedad que está harta de ver como se destruyen familias enteras con el aumento de desapariciones, torturas, abusos y femicidios de mujeres cada 30 horas en la República Argentina.

“Estamos cansadas que nos maten. La violencia tiene género. No podemos culpar a todos los hombres, pero siempre los brutales asesinos son varones. Necesitamos lograr un cambio estructural y cultural en la sociedad para erradicar la violencia extrema que nos está exterminando. Para ello, tienen que involucrarse y participar más los hombres en esta lucha inclaudicable que llevamos adelante contra un sistema patriarcal de crianza que no debemos reproducir. Todo lo contrario, debemos romper ese perverso y añejo sistema que considera a las mujeres como meros objetos de propiedad machista”, proclamó Belén Juares, Secretaria de Género y Diversidad de ATE Mendoza.
La dirigente también expresó: “Las mujeres no somos competencia de los hombres. Exigimos igualdad en las condiciones laborales, salariales y de vida. Demandamos una conciencia y empatía colectiva que reconozca los derechos de las mujeres a formarse y poder alcanzar puestos jerárquicos en los distintos lugares de trabajo, que requieren una alta capacidad y responsabilidad en la toma de decisiones”.

Dentro de estas reivindicaciones fundamentales y necesarias para evolucionar como sociedad, una de las aristas que se expresaron en el programa de streaming de la ATE mendocina consistió en el reclamo de contar con un gobierno garantista de derechos. Un aspecto que cuesta encontrar en las actuales administraciones gubernamentales de la Provincia de Mendoza y en la Nación.
“Desde que asumió Javier Milei, viene sacando todo lo referido a recursos y organismos destinados a asistir, contener y trabajar con las víctimas de violencia de género, y promueve proyectos sobre falsas denuncias en estos casos, que todas sabemos que no representan ni el 0,3% de los hechos de violencia que sufren las mujeres. Faltan denuncias, no proyectos que resten relevancia o desvíen el foco sobre este terrible flagelo social”, puntualizó la representante sindical, quien luego agregó: “Las víctimas tienen miedo de denunciar, porque contamos con un sistema judicial que abandona los casos urgentes de violencia de género y no actúa con la celeridad, atención e intervención que requieren”.

Además, los acusados e imputados por delitos de violencia de género son reincidentes y la Justicia no los detiene. Un ejemplo claro de esto es el del principal acusado por el femicidio de Agostina Vega, que tenía denuncias desde hace un año por casos de violencia contra otra mujer, a quien había secuestrado e intentado abusar. Sin embargo, andaba libre.
“A nivel provincial, las políticas que lleva adelante el Gobierno de Alfredo Cornejo mantienen a los trabajadores estatales con salarios de hambre. Eso, indefectiblemente repercute en la integridad de las familias trabajadoras”, esgrimió Belén Juares.

Pasa que las y los trabajadores estatales de la Provincia de Mendoza no son ajenos a la condición de discriminación y confinamiento a determinadas actividades, porque se reproduce claramente la división sexual del trabajo. En el Estado Provincial se consolidan actividades vinculadas culturalmente a las tareas de cuidado, la asistencia y la reproducción social, esto explica por qué la mayor parte de las trabajadoras se encuentran en sectores tales como la Dirección General de Escuelas (DGE), el Ministerio de Salud y Desarrollo Social.
Esta distribución no es inocente ni azarosa: hay una correlación entre las áreas laborales feminizadas y las que registran una mayor precarización laboral bajo figuras de contratos de locación o prestación de servicios, sin estabilidad laboral y con salarios más bajos.
A esto se deben sumar el impacto en la organización del tiempo en la vida privada de la trabajadora, con relación a los roles familiares. En las reparticiones con turno rotativos las trabajadoras son las más perjudicadas, por asumir ellas de forma casi exclusiva los roles de cuidado en sus hogares, ya que genera una crisis del cuidado y pobreza de tiempo, afectando su salud psicofísica y limitando sus posibilidades de desarrollo laboral y formativo.
Desde ATE Mendoza manifestaron que continuarán luchando para erradicar todas las formas de violencia y expresaron: “Los gobiernos no dan respuestas, faltan políticas y destruyen toda forma de asistencia y contención social. Desde ATE Mendoza y la CTA Autónoma Mendoza, contamos con el Departamento de Violencia Institucional para acompañar a las víctimas de violencia, tanto en el proceso y asesoramiento administrativo, gremial y legal. Desde el año 2019 contamos también con un protocolo activo de actuación sobre casos de violencia institucional, que nos permite abordarlos de una manera más integral. A 11 años de Ni Una Menos, ¡vivas, organizadas y movilizadas nos queremos!”.
Fotos: Prensa ATE Mendoza





