El 1 de Mayo se conmemora el Día Internacional de las y los Trabajadores, una jornada que nació como un homenaje a los obreros de la fábrica McCormick quienes fueron brutalmente reprimidos durante las protestas que protagonizaron entre abril y mayo de 1886, en la ciudad de Chicago (Estados Unidos de América). Exigían una reducción de la jornada laboral, que por esos años podía extenderse hasta 18 horas, y la empresa en alianza con las fuerzas policiales respondieron con violencia. El resultado fue decenas de muertos y heridos.
Treinta y tres años tuvieron que pasar para que, en 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su primera conferencia, proponga la adopción universal de la jornada de ocho horas y la semana de 48 horas. La moción fue finalmente aprobada, luego de arduo debate. Así nació la fecha que conmemora el 1º de Mayo como Día Internacional del Trabajador. Una reafirmación de los derechos laborales y de solidaridad entre las y los ciudadanos.
En un contexto de avasallamiento de los derechos humanos en Argentina, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) impulsa un frente de lucha junto a la CTA y las centrales obreras nacionales e internacionales para defender a las y los trabajadores de un Gobierno que vino a ‘destruir el Estado desde adentro’, e impuso una reforma laboral regresiva que retrocede 200 años de avance en materia social y jurídica. En los últimos dos años se perdieron miles de puestos de trabajo producto de las políticas de desguace y vaciamiento en la Administración Pública y el direccionamiento económico que promueve el libre mercado, sin fomento ni protección de la industria nacional.
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