Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Córdoba repudiaron un nuevo ataque del Gobierno libertario al Estado, a la Ciencia y a la Salud Pública en la Argentina: los despidos conocidos recientemente en la Unidad Operativa de Vectores (UNOVE) son otra cara más del vaciamiento sistemático que la gestión de Javier Milei impone sobre el sistema de Ciencia y Tecnología estatal y el Estado en general en el país.
El UNOVE, ubicado en Santa María de Punilla, depende del Centro de Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias (CENDiE), instituto que depende de la Administración de Laboratorios de Investigación en Salud (ANLIS).
Antes de 2021, el UNOVE se llamaba Centro de Referencia de Vectores (CEREVE) y originalmente fue fundado con el nombre de Centro de Reservorios, Vectores y Hospedadores. Creado por Rodolfo Carcavallo y Delmi Canale hacia la década de 1980, tuvo como objetivo inicial ser un centro de referencia para las especies de vinchucas de Latinoamérica.
Como tal, esa institución mantuvo durante años la cría de hasta 40 de las especies de vinchucas más importantes de Latinoamérica. Durante 40 años, su personal fue responsable de la capacitación del personal de los programas de control de vinchucas dependientes del Ministerio de Salud de la Nación y de las 19 jurisdicciones provinciales participantes del Programa Nacional de Chagas.
Desde Punilla constituyó además el centro de referencia para la identificación de especies de vinchuca colectadas en todo el territorio argentino, del mantenimiento de las diferentes poblaciones de vinchucas resistentes a insecticidas y de la evaluación de la infección por Trypanosoma Cruzi (el parásito que produce la enfermedad de Chagas) de vinchucas colectadas en diferentes lugares del centro-norte de Argentina.
Ahora, tres trabajadores que estaban encargados de mantener el insectario de las vinchucas fueron despedidos. Ya suman 39 las y los trabajadores despedidos de ANLIS en Córdoba, Salta y Misiones.
Aunque el Decreto oficial menciona una “fusión” de organismos para optimizar capacidades, los científicos aseguran que en la práctica los programas quedan “discontinuados y huérfanos”. La eliminación de estos espacios territoriales afecta la capacidad de respuesta frente a enfermedades como el dengue, la leishmaniasis y la fiebre amarilla, y deja al país sin un centro de referencia con reconocimiento en Latinoamérica, sin posibilidad de contar con material biológico para estudiar el problema de resistencia a insecticidas, sin posibilidades de contar con un proveedor de vinchucas fundamentales para avanzar en diferentes aspectos de su vigilancia y control.
Foto: Prensa ATE Córdoba





