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Juegan con la necesidad de las Personas con Discapacidad, esperando que mueran antes de poder percibir su pensión o dejen de cobrar su beneficio.

Calculamos que en estos momentos hay más de 600.000 tramites “parados” en distintas áreas del organismo, y tememos que, como en los años 90, muchos solicitantes mueran antes de percibir el beneficio. Actualmente el otorgamiento se reduce a una mínima cantidad mensual. No olvidemos que detrás de cada trámite paralizado, hay una persona con discapacidad que necesita comer, tener cobertura de salud y vivir dignamente. No son números, son vidas en riesgo.

Situación no menos grave sufren quienes, durante años, cobraron normalmente su pensión y, desde el 2024, están siendo sometidos a “auditorías”, con diversas fallas e irregularidades que tienen como único fin suspender el pago de estos beneficios.

El Gobierno actual, descaradamente, argumenta que se suspenden 110.000 pensiones “mal otorgadas”, pero en los motivos de las que fueron suspendidas se argumenta que no se presentaron en tiempo y forma a las “auditorías”. Lo que no aclaran es que quienes no asistieron, nunca fueron notificados de la citación o dichas “cartas documento” nunca llegaron a destino.

Los informes de las empresas encargadas de distribuir las citaciones, indican que no encontraron los domicilios declarados, otras notificaciones fueron enviadas a personas en situación de calle (sin un domicilio registrado, por lo que nunca se enteraron que los estaban citando). Es contradictorio que estas mismas empresas digan que no encontraron el domicilio para citarlos, pero luego lo encontraran para notificarles la suspensión.

Otros, se enteran de la medida cuando se presentan a cobrar y se encuentran con su cuenta en cero.

Todas estas irregularidades comprueban que estas “auditorías” se hicieron sin ningún sondeo previo de la situación que atraviesan quienes perciben Pensiones No Contributivas por Invalidez.

Ante este panorama, también es importante resaltar la situación de los trabajadores que día a día tienen que recibir a las personas que están padeciendo este ajuste brutal.

Las y los trabajadores de Pensiones están al límite, no son culpables de esta crisis, pero son quienes día a día le ponen el cuerpo a la situación, conteniendo, asesorando y tratando de que las personas que asisten a las “auditorías” lleguen a realizar el trámite con la mayor cantidad de documentación posible para evitar que les quiten su pensión.

Compañeras y compañeros que atienden público, colapsados por la gran demanda, son quienes reciben el enojo y las quejas y tratan de contener a quienes más nos necesitan, a pesar de la presión y persecución que sufren por parte de los funcionarios de turno.

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