Ir al contenido principal

ATE

por Mercedes Cabezas

En 17 diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en conmemoración de las hermanas Minerva, María Teresa y Patria Mirabal de República Dominicana. Ellas son un ícono del feminismo en el mundo debido a su lucha ferviente contra la dictadura de Trujillo que acabó arrebatándoles la vida.

A causa de su lucha, en 1981 se realizó el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá.

Desde hace 25 años existe un día al año para poner en el tapete lo que ocurre en el mundo cada diez minutos: una mujer es asesinada por su pareja o miembro de su familia. 

A pesar de esto, el Gobierno presidido por Javier Milei decidió en la Asamblea General de la ONU, votar en contra de políticas de prevención de género hacia mujeres y diversidades.

Solo en 2023 alrededor de 51.100 mujeres y niñas en todo el mundo fueron víctimas de un femicidio según datos de Naciones Unidas. En Argentina, el Observatorio Ahora que si nos ven, señaló que de enero a agosto ocurrieron 168 femicidios, el 61% fue cometido por las parejas y exparejas de las víctimas.

La violencia existe en todos los ámbitos, y si desde la representación política el discurso es agraviante, discriminatorio, violento y misógino, legítima muchos otros discursos que hasta hace unos años estaban mal vistos o de mínima no se decían a viva voz. 

Hace tres días, por señalar un caso escalofriante, Aralí Vivas de ocho años, fue violada y asesinada por dos hombres en Córdoba. Los medios compartieron una y otra vez la carita de la nena, no así de los femicidas ¿por qué? Algunos portales hicieron responsable a la madre “por no haberla protegido bien” ¿por qué?. Eso también es violencia y revictimización. Y por eso necesitamos que exista el 25N, no es capricho.

El desmantelamiento del Estado y de políticas públicas en particular, deja sin acceso a recursos e información a miles de personas a lo largo y ancho del país y si además, en la escuela no se habla de Educación Sexual Integral ¿cómo se supone que las víctimas de violencia, abuso o violación puedan saber que se puede denunciar o que hay pasos a seguir?.

La violencia impacta en la salud física, sexual y psicológica de las mujeres en todas las etapas de su vida, afectando su educación, su trabajo y por ende en sus oportunidades para desarrollarse dignamente en la vida. 

La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y generalizadas del mundo. Se calcula que, a nivel global, casi una de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. Es nuestro deber como ciudadanos y ciudadanas alzar la voz, hacer circular la información y comprometernos por un mundo más justo e igualitario para todos y todas.

*Por Mercedes Cabezas, Secretaria General Adjunta ATE Nacional 

NOTICIAS RELACIONADAS

OTRAS OPINIONES

PERIÓDICO MENSUAL