Este martes el Consejo Directivo de ATE Tucumán mantuvo una reunión con los nuevos Delegados del sindicato en Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para relevar las principales problemáticas que está sufriendo el sector.
El encuentro tuvo lugar en la sede sindical, ubicada en la calle Congreso 181, y participaron Camila Jerez, Secretaria Adjunta, junto al Delegado Federico Flores y Marcos Cecconello y Natalia Celedón, trabajadores del INTA.
Se abordaron las problemáticas que está atravesando la clase trabajadora dentro del organismo, entre ellas se alertó sobre las auditorias nacionales que está llevando a cabo el Gobierno nacional para poner a disposición los terrenos y edificios públicos que hoy forman parte del patrimonio del organismo en la provincia. Uno de los espacios que pertenecen al INTA en Tucumán es la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá, que está en pleno uso y funcionamiento con alrededor de 200 trabajadores.

Desde que asumió la gestión de Milei, el deterioro de los vehículos e infraestructura de las instalaciones se vio potenciada por la falta de inversiones y recortes presupuestarios. Esta situación afecta el adecuado desarrollo de las tareas de las y los trabajadores del sector que en los últimos once meses han empezado a ser sancionados por artículos que antes no eran considerados por la dinámica propia que implica la actividad en zonas suburbanas o rurales.
El sindicato ya planificó acciones junto a las y los Delegados del sector para atender estos desafíos generando mesa de trabajo con las autoridades gubernamentales de cara al fin del 2024.
La Estación Experimental Agropecuaria Famaillá aporta al desarrollo productivo y organizacional relacionado con los cultivos de caña de azúcar, soja, maíz, limón, frutilla, arándanos, pimiento para pimentón y batata, la ganadería, los recursos naturales, los forestales, la apicultura y la gestión ambiental, a través del mejoramiento genético, el incremento de los rendimientos, la mejora de las prácticas de manejo, el estudio y control de plagas y enfermedades. Además, contribuye a la conformación de cooperativas de trabajo agropecuario, el desarrollo de experiencias organizativas, la mejora en la eficiencia de los eslabones productivos, la diversificación y agregado de valor, la sostenibilidad ambiental, la identidad cultural y el arraigo rural, la incorporación de tecnología emergentes, las certificaciones y políticas de ordenamiento territorial.





